RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

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domingo, 9 de diciembre de 2018

MOSSOS D´ESQUADRA


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Artículo de opinión para el diario KIOSCO INSULAR
QUIM TORRA

domingo, 2 de diciembre de 2018

CARME RUSCALLEDA, JEFA DE COCINERA


CARME RUSCADELLA Clicar aquí

Artículo de opinión para el diario de Tenerife KIOSCO INSULAR



jueves, 29 de noviembre de 2018

LIBERTAD DE PRENSA


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Artículo de opinión para el diario KIOSCO INSULAR de Tenerife


miércoles, 31 de octubre de 2018

HIJO DE LA GRAN BRETAÑA


HIJO DE LA GRAN BRETAÑA Clicar aquí

Artículo para el diario KIOSCO INSULAR


miércoles, 15 de agosto de 2018

CON LA COMIDA NO SE JUEGA

En su obra Hechos y dichos memorables el autor romano Valerius Maximus cita lo que él considera el máximo exponente de la caridad cristiana en la persona de Pero, hija de Simón, quien cuando visita a su anciano padre encarcelado y sentenciado a muerte por inanición, para que este no falleciera solía amamantarle periódicamente durante sus encuentros en la celda. Al ser descubiertos por el carcelero, este ejemplo de amor filial impresiona y conmueve tanto a los jueces que, finalmente, optan por concederle la libertad. Este argumento, sobre todo en los siglos XVII y XVIII, fue llevado por numerosos artistas, tanto en pintura como en escultura, como ejemplo de CARIDAD ROMANA: Vermeer, Rubens, Murillo, Solá, etc., etc.

Álvaro Pérez, alias “El bigotes”, no ha tenido tanta suerte durante su cautiverio porque sus propios compañeros de módulo, Correa y Crespo, le acusan, -cuando en realidad no es del todo cierto-, de esa falta de obra de misericordia como es la de no dar de comer al hambriento mientras ha sido responsable del reparto de bandejas en su destino de cocina.

Al parecer y como siempre pensando en sus propios beneficios, Correa y Crespo, decidieron ambos pasar a hacerse vegetarianos porque advirtieron que en la cárcel este tipo de alimentación resultaba más gustosa y jugosa que la ordinaria aunque, cuando se presentaba la ocasión, Álvaro Pérez, merced a su destino culinario y amistad con los otros dos, no dudaba en hacerles pasar también, como complemento de sus respectivas dietas, algún que otro par de bistecs camuflados. 

El resultado de sus cursos de repostería, es decir los pasteles elaborados en cocina, Álvaro Pérez solía repartirlos entre los más necesitados de la prisión, lo que también despertaría la codicia de Correa y Crespo, acusando a su compañero del alma de falta de lealtad al no recibir de éste las mejores tajadas de tan suculento banquete.

Del mismo modo que en la magnífica vida ordinaria de la que presumían antes de ser condenados, Correa y Crespo han querido también aprovecharse en la carcel de terceros a fin de obtener ciertos beneficios penitenciarios en detrimento del resto de la población reclusa por cuya razón “El Bigotes” se ha visto en la necesidad, cuando no en la obligación, de solicitar un cambio de módulo y un nuevo destino en el interior del establecimiento penitenciario.

Las estrategias llevadas a cabo por los tres con el objeto de minimizar sus responsabilidades durante las vistas concedidas a los jueces por el caso Gurtel no han tenido, sin embargo, el mismo resultado en prisión respecto a lo que alimentación se refiere y es que como todo el mundo en España sabe, con la comida no se juega.

lunes, 13 de agosto de 2018

FRENO DE MANO

Parece del todo verosímil que cualquier vehículo aparcado en una mínima pendiente, en punto muerto y sin estar activado el freno de mano, termine por su propio peso deslizándose cuesta abajo. Lo que resulta difícil de admitir es que un conductor adulto, después de años de experiencia al volante, cometa un error de semejantes características en un paraje tan idílico como peligroso y con una invitada en el asiento del copiloto.

Las activaciones del freno de mano además de la de una marcha atrás es casi un acto reflejo en cualquier conductor cuando decide aparcar un vehículo durante un cierto tiempo, sobre todo en una pendiente o, como en éste caso, en un pronunciado desnivel que desemboca en un auténtico precipicio en cuya sima, además, existe un profundo pantano

Se supone que la víctima, a pesar de llevar atado el cinturón de seguridad, no tendría experiencia como conductora o, tal vez, se vio impedida en accionar el freno de mano a tiempo durante los primeros metros del recorrido.

Entre aparcar y salir de él para tomar la fatídica fotografía, el vehículo en cuestión, al parecer, no sufrió ningún desplazamiento. Es de suponer que, tras unos segundos, su propio peso provocase el fatal deslizamiento.

En el video emitido por los distintos canales de TV no figuran grabados los instantes previos al luctuoso desplazamiento que hubieran podido haber arrojado algo más de luz sobre tan trágico accidente. De manera que la investigación obligará, sobre todo, a centrarse en los primeros segundos que median entre la salida del conductor y el comienzo del deslizamiento mortal del vehículo.
La pregunta que me hago ahora es si el olvido de activar el freno de mano y la toma de una fotografía pueden ser considerados o no parte de una coartada libre de toda sospecha o, por el contrario, se trata de una maniobra premeditada, establecida por el sospechoso para tratar de deshacerse de alguien que le resultara incómodo para sus intereses. Para eso están los investigadores y no yo.

viernes, 10 de agosto de 2018

TROLLS


Cuando por primera vez alguien sin identidad entró a formar parte sin mi permiso de algunas de las tertulias de mi Blog de manera soez, insultante y ajeno al tema en cuestión del que discutíamos, me advirtieron seriamente que me encontraba, según la jerga de Internet, ante la presencia de un troll.

-¿Qué es un troll? pregunté a mis amigos

-Alguien que interviene sin ser invitado con el único propósito de incordiar, insultar, manipular, mentir, etc., etc.; en fin, todo lo que puedas imaginar con la única intención de desprestigiarte gratuitamente ante la opinión pública. Y todo ello lo hace en ocasiones por envidia, en otras sólo por divertirse a tu costa y, sobre todo, por dejar constancia ante los demás de que está por encima de las opiniones tuyas o de las de tus contertulios; eso sí, siempre amparado en el anonimato.

Entonces tuve plena conciencia del peligro que entrañan las redes sociales para difundir noticias falsas, amenazas anónimas,  insultos de desprestigio y tantas otras maldades como la difamación misma o como está ocurriendo últimamente: pregonar unas peligrosas apologías del terrorismo o del nazismo, -rayando en la xenofobia-, y siempre en relación con el supuesto flujo migratorio creciente hacia nuestro país, cuyos componentes sólo tratan de huir de la hambruna que originan tantas cruentas guerras en sus países de origen y por cuyo motivo arriban a nuestras costas en condiciones tan precarias.

Por lo tanto, nunca más volveré a morder el anzuelo que pueda tenderme un troll; entre otras cosas, porque jamás le concederé la más mínima oportunidad y por ende, absolutamente ninguna credibilidad.

martes, 31 de julio de 2018

TAXIS y otras cuestiones

Los taxistas continúan sin bajarse del taxi; ¡perdón!, quise decir del burro y en parte con razón porque las redes sociales han contribuido en mayor o menor medida a duros enfrentamientos empresariales en los que la competitividad no ha sido especialmente diseñada para ofrecer iguales oportunidades entre los muchos interesados que conforman el espectro de los numerosos negocios lícitos que se desprenden de la oferta y la demanda.
Prueba de ello no son únicamente aquellos que se derivan de la explotación del servicio público del taxi sino también los que se desprenden, -en competencia desleal, por ejemplo, con el gremio de Hostelería-, del alquiler de pisos vía Internet para turistas y que colapsa el derecho de los ciudadanos a una vivienda digna y asequible a sus presupuestos en los céntricos barrios de las ciudades más grandes a las que pertenecen como, Barcelona, Madrid, Sevilla, Granada, etc., etc.

Todo ello habría que regularlo y, al parecer, ya se van tomando medidas para paliar los problemas que aún continúan enquistados en el seno de nuestra sociedad y para los que el Gobierno Socialista debería encontrar una solución que satisfaga a todas las partes por igual.

La foto que ilustra este comentario corresponde a la antigua parada de taxis, todos Mercedes, del Puerto de la Cruz en los años 70

miércoles, 22 de noviembre de 2017

PRENSA DIGITAL CANARIA



Siento mucho tener que admitir que me encuentro algo decepcionado por el trato que el diario digital para el que escribo regularmente desde hace un tiempo me dispensa últimamente. Sin causa supuestamente aparente se me silencian determinados artículos sin otra explicación que el profundo aislamiento. No quisiera pensar que se trate de una censura silenciosa como de silenciosas son siempre la mayoría de las censuras sino que, tal vez, entre tantos artículos recibidos en la Redacción de otros tantos autores, los míos se hayan visto traspapelados misteriosamente. Lo que no comprendo es que estando como estamos en la era de la comunicación, ningún responsable del diario me haya dado hasta ahora ninguna explicación convincente al respecto pero por si hubieran extraviado mi correo electrónico, les recuerdo que es el siguiente: zoilolobo@gmail.com

Como podéis comprobar mi discreción me impide por el momento citar el nombre del diario para el que escribo pero albergo fundadas esperanzas de que a través de mi blog les puedan llegar mis dudas en cuestión porque a mis escuetos E-mail enviados no le han dado hasta el momento ninguna contestación

lunes, 14 de agosto de 2017

SINTAXIS

Hace ya unos días, el encendido periodista y sin embargo amigo Andrés Chaves hacía referencia a la supuesta iletridad de los mal denominados “magos” del archipiélago por cuanto el número de faltas de ortografía cometidas por éstos al escribir, clamaba, según él, no sólo a la RAE sino al mismísimo cielo. Se supone, para conocimiento general, que todos aquellos que utilizan las redes sociales gozan hoy de una buena educación primaria, sin embargo, además de los errores sintácticos,  las faltas de ortografía también abundan entre los miles de internautas y no sólo cometidas por jóvenes aún en edad escolar  sino por otros muchos adultos de grado superior. 

Al “mago”, si es de mi edad, habría que disculparle del todo esta puerilidad pues las políticas de educación durante su niñez, sobre todo en los pueblecitos del interior de las islas, fueron más bien escasas entonces y a pesar de ello, nosotros, supuestos intelectuales, bien que nos sentábamos a la mesa cada día ante unas papas bonitas, unas piñas de millo, unas costillas de cochino y toda la verdura y fruta que sólo algunos podíamos permitirnos. ¿Caían del cielo estos deliciosos manjares?

Sea como fuere, -como pequeño homenaje al campesino-, traigo un ejemplo sintáctico recogido en el Puerto de la Cruz durante mis pasadas vacaciones estivales. Se supone que los funcionarios del Exmo. Ayuntamiento de la localidad deberían expresarse con más claridad meridiana a fin de hacerse entender con algo tan sencillo de explicar.

Deduzco que lo que han querido anunciar es lo siguiente:
PROHIBIDO ESTACIONAR a partir de las 00,00 horas del día 7 de Agosto hasta las 22 horas del día 14 de Agosto. 

lunes, 26 de junio de 2017

COLABORACIONES EN DIARIOS

Hace ya algunos años, un sagaz periodista y magnífico escritor en ciernes al que tengo mucho que agradecer y cuyo nombre me reservo por prescripción casi facultativa, sugirió al entonces director del diario LA OPINIÓN, Joaquín Catalá, la posibilidad de publicar en la última página de dicho periódico una serie de fotos en blanco y negro de mi autoría y con comentarios propios relacionados con el Norte de la isla y muy concretamente con el Puerto de la Cruz. 

Desafortunadamente para mí, a partir de la segunda entrega, las fotos publicadas en el diario no sólo se mostraban completamente empastadas (en el argot, sin tonos intermedios y totalmente oscuras) sino que, además, fueron inexplicablemente difundidas con los llamados pies de fotos intercambiados, de modo que aquellos no se correspondían con las imágenes previamente elegidas por mí. Como quiera que a la vista de la pésima reproducción de las mismas me pusiera en contacto con el Sr. Catalá para advertirle de la falta de compromiso profesional por una labor gratuita llevada a cabo por mi parte y rogándole encarecidamente que intentara  subsanar, cara al futuro, el desafortunado error cometido por su periódico, ni que decir tiene que no obtuve de su parte ningún  compromiso que me garantizara, cuanto menos, la correcta difusión de futuras entregas por lo que creí conveniente ponerle  en la disyuntiva, como así hice, de dar por finalizada mi colaboración gráfica con el mencionado diario si no se atendían  mis reivindicaciones profesionales, sin que hasta la fecha haya obtenido ningún tipo de respuesta al respecto.

Probablemente, el Sr. Joaquín Catalá no hubiera podido evitar en su día el compromiso contraído con mi mentor, -periodista y escritor-, por cuya mediación, y eso parece ser lo único que justifique su animadversión hacia el intermediario, -es decir, hacia mí-, quién, a su juicio, resultaría ser único responsable, aunque indirecto, de una forzada colaboración que él nunca hubiera deseado para su propio periódico pero que a tenor de ciertas recomendaciones pretéritas, también él hubiera resultado beneficiado de una situación semejante con el nombramiento de director de un diario como LA OPINIÓN y, además, cobrando.  

Esa manera que algunos tienen de ningunear el trabajo responsable de los demás, en realidad los coloca en una situación de franca desventaja respecto de la eficacia con las que esos otros pueden contribuir a la mejora de cualquier tipo de producción llevada a cabo en comandita frente a la feroz competencia en los mercados tanto nacionales como internacionales, independientemente de la jerarquización mantenida en el seno de la propia empresa, pero eso es algo que al Sr, Catalá ni le importa ni le interesa. Por el momento continúo repasando la POLÍTICA de Aristóteles

ILUSTRADORES GRÁFICOS

A pesar de todas las facilidades que hoy nos ofrecen las nuevas tecnologías en relación con la comunicación, el diseño, la creación artística por ordenador, la fotografía o el dibujo, desde niño siempre soñé con la remota posibilidad de llegar a convertirme algún día en el reportero gráfico del estilo de aquellos otros que existieron anteriores a la máquina fotográfica y que, sirviéndose simplemente de lápiz y papel, recorrían los escenarios más diversos donde se producía la noticia: desde los frentes de batalla hasta las salas de juicios para dar testimonio, a través del dibujo, de lo que allí acontecía. Ilustrar con acierto los acontecimientos acaecidos desde la creación de los tabloides no parecía tarea fácil. El dominio del llamado dibujo en movimiento resultaba tan del todo imprescindible como también romántico y es de agradecer que todavía hoy, en muchos juicios, sobre todo en EE.UU, donde no se permiten la entrada de cámaras fotográficas, los periódicos envíen en su lugar y en su representación a un ilustrador capaz de captar la esencia misma del acontecimiento en cuestión.

Aquel sueño infantil no lo pude satisfacer de mayor. Cuando por fin alcancé la pubertad, la fotografía había suplido con éxito aquella idea primitiva mía de llegar a ilustrar las cabeceras de los periódicos más importantes del país. Aun así, tuve por el contrario la gran fortuna de que a los dieciséis años cayera en mis manos la primera cámara fotográfica: una VOIGTLÄNDER de 35 mm. con la que hice mis primeras fotos.

Lamento no haber sido periodista. Me hubiera gustado mucho pero, en cualquier caso, no estoy del todo convencido de haber podido alcanzar las excelencias que otros amigos míos han adquirido como profesionales de los distintos medios en Canarias y la península: me refiero a los cualificados Juan Cruz, Salvador García o Andrés Chaves, por citar sólo tres de los muchos profesionales que conozco licenciados en Ciencias de la Información.

Me complace mucho dedicar un sincero homenaje a todos ellos y para ello me gustaría comenzar por el último de los tres citados anteriormente: Andres Chaves, del que espero su consentimiento previo para la publicación en exclusiva en EL DIARIO DE TENERIFE de su retrato-caricatura.
Debo advertir sin embargo que simplemente están dibujados sobre folio ordinario Din A4 y lápiz asimismo ordinario del nº 6 u 8

viernes, 9 de junio de 2017

IN MEMORIAM: Javier Echevarría

A tenor de la secuencia de los hechos manifestada en su momento por los amigos del valeroso Javier Echeverría que aquel fatídico día, -en su vano afán de intentar evitar el asesinato de una joven hasta hoy desconocida-, se enfrentara contra tres peligrosos yihadistas armados, albergo serias dudas sobre lo que, en un momento dado, puede repararnos el destino habida cuenta de las visibles paradojas que presenta la tristísima película de todo lo acontecido y que, sin embargo, no resta en nada verosimilitud a todo lo ocurrido sobre el puente de Londres.




La primera y menos significativa de estas dos distintas paradojas se manifestó abiertamente durante la espontánea utilización de un sencillo monopatín que, entre sus propias manos, el mismo Javier intentaría convertir, -aunque sin suerte-, en un contundente arma de defensa cuando, precisamente, con ella bajo sus pies había conseguido alcanzar gran notoriedad entre los muchos practicantes del urbano deporte del skateboarding.

La segunda y para mí la más importante de ambas es la interpretación que todos los participantes, activos o pasivos de estos trágicos episodios, hacen de la lectura de los distintos libros sagrados de sus respectivas creencias o religiones. En el caso de estos musulmanes concretos, la lucha suicida practicada contra el infiel, -con la que dejan vindicada la matanza-, les garantizará la vida eterna en la Gloria pero, así mismo, las víctimas cristianas inocentes de la barbarie yihadista en curso reclamarán también para sí el mismo derecho a tanta felicidad tras su muerte con lo que la paradoja prevista por mí en un principio, queda convertida así en una lamentable y pésima contradicción todavía más perversa si cabe y, lo que es más grave, sin respuesta aparente que la justifique.

PARADOJAS = Ironías del Destino

En cualquier caso, los acontecimientos acaecidos y relacionados con el episodio que le tocó vivir en particular al joven y prometedor Javier Echeverría, pudieron tener cuatro distintos finales. El primero y más dramático es el que realmente hemos conocido: la muerte lamentable de la joven, -todavía hoy sin identidad-, a quién Javier no logró salvar pese a su arrojo y la suya propia. Las otras tres opciones que ya todos intuimos  hubieran tenido al menos un mejor desenlace todas ellas pero el más feliz de todos los posibles y que el destino les denegó rotundamente  hubiera sido que ambos hubiesen tenido la oportunidad de haber salido indemnes del dramático trance que les tocó vivir aquel fatídico día tres de Junio de dos mil diecisiete en Londres.
Descansen en Paz

sábado, 20 de mayo de 2017

¿REALIDAD? ¿FICCIÓN?

Hubo un tiempo no tan lejano todavía en que por el carácter extraordinario de un determinado acontecimiento acaecido dentro o fuera de nuestras fronteras, éste solía ser descrito por la prensa en general, -tanto nacional como internacional-, como una manifiesta realidad que hubiera  superado con creces las expectativas de ficción del hecho en sí, ya fuere por su riguroso extremismo,  por su aparente incredibilidad o por la rareza de su propia naturaleza.

“La realidad supera la ficción”, clamaban entonces los diarios en sus cabeceras, reclamando para sí la exclusividad y atención de tan extraordinaria noticia.

No sé si aventurarme a afirmar que todo debió haber empezado con el prototipo de submarino, -botado en San Fernando en 1888-, inventado entonces por el teniente de navío Isaac Peral y cuya realidad superaría con creces y por vez primera la ficción de un Nautilus, imaginado ya en 1871 por el escritor francés Julio Verne en sus Veinte mil leguas de viaje submarino y La Isla misteriosa. Mucho más tarde, en 1969, con la llegada del hombre a la luna, el satélite de la Tierra no sólo resultaría mancillado y pisoteado por el astronauta americano Neil Armstrong sino que, además, le sería también arrebatado de forma grosera a los tiernos enamorados, a los miles de soñadores, a los poetas solitarios en particular  e incluso, -¡cómo no!- a la mismísima noche mediterránea de la ciudad de Valencia. La REALIDAD había superado con descaro y por segunda vez a la FICCIÓN. Hasta entonces, me atrevería a decir que la mayoría de todos nosotros buscábamos con enconada ansiedad un refugio seguro en la remota posibilidad de imaginar un mundo distinto, un mundo nutrido de ficción que nos librara para siempre de la dura realidad que se presentaba inexorable ante nuestro incierto futuro y colmase nuestros precarios anhelos



El llamado estado de FICCIÓN dentro del que, -por lo menos antes-, muchos de nosotros nos refugiábamos para conseguir evadirnos en silencio de aquella dura realidad que nos acechaba con urgencia en cada esquina del pasado  ha terminado, -con el paso tiempo y merced al empleo de ordenadores y otros nuevos dispositivos disponibles-, siendo eficazmente sustituida por esa otra pretendida REALIDAD VIRTUAL del futuro; una suerte de apariencia de realidad engañosa que nos permite estar presentes en su sombrío interior, libres si se quiere de cualquier responsabilidad y sin obligación alguna de tener que participar de forma activa en ella y que, en mi modesta opinión, no deja de ser una nueva versión de aquel otro antiguo ideal de FICCIÓN, perseguido con tanto encono por todos y cada uno de nosotros, de manera obsesiva, a lo largo de nuestra más que azarosas vidas.

Hoy por hoy, definitivamente, la llamada REALIDAD, -al contrario de lo que  sucediera a veces en el pasado-, ya jamás podrá superar a su oponente FICCIÓN, toda vez que ésta parece adolecer hoy de  los suficientes escrúpulos,  profundos sentimientos, laica moral, humana generosidad, etc., etc., que antaño le caracterizara y cuyas carencias la hacen totalmente irrefrenable a juzgar por todos aquellos perjuicios ocasionados a la sociedad con los que muchos, -esquivando impunemente aquella REALIDAD-,  se han ido enriqueciendo de forma ilícita, han asesinado vilmente a sus parejas, han robado a saco al prójimo, etc. y, -todo ello-, en un alarde de falsa imaginación e inmodestia desenfrenada para la que no estaban formalmente preparados. Sin embargo y a pesar de todo, nos complace gratamente comprobar como la siempre cruda REALIDAD, manejada con la necesaria prudencia y justicia, en ocasiones renace y continua siendo capaz, -cruzándose hábilmente en el camino de los ambiciosos-, de frenar los excesos de celo mostrados por éstos  en continuar intentando amasar fortunas  a costa del erario público aparentando, -sin escrúpulos en sus criminales propósitos-, una dignidad tan sólidamente ficticia como la empleada en su día por Verne al describirnos con suma maestría  en sus Veinte mil leguas de viaje submarino  como la figura de un ambicioso y desgraciado Capitan Nemo, comandante del Nautilus, naufragaba y se hundía irremisiblemente a bordo del primer submarino de ficción de la historia creado por la imaginación del hombre.   

domingo, 7 de mayo de 2017

LA FIGURA DEL "MAGO" EN TENERIFE

No sin cierta frecuencia suele aparecer en la prensa escrita canaria  –cosa que no me parece justa- taimadas y comprometidas alusiones a la entrañable figura que para mí, todavía hoy, representa el “mago” en el seno de la cultura popular de las islas y a quien tanto le debemos por su total compromiso y entrega con la propia naturaleza y con los frutos que con su arduo trabajo diario ésta le proporciona siempre para ponerlos luego a nuestra entera y exigente disposición, -a pesar de los rapaces intermediarios-, en los distintos mercados de nuestros pueblos insulares. No habría que olvidar que la palabra Cultura, con mayúscula, proviene etimológicamente, de aquella otra que es, -también con mayúscula-, Agricultura y que en el penoso ejercicio de esta última, el “mago” sí que es considerado un hacha.




En consecuencia y a mi juicio, la figura del “mago” se yergue, -mal que nos pese pero en justa medida-, en eficaz representación de una de nuestras distintas señas de identidad canarias, señas de nuestra propia idiosincrasia insular y, por lo tanto, su supuesta tozudez, recelo, desconfianza y desconocimiento frente a todo lo que el resto cree elemental se encuentra irremisiblemente vinculado al genuino sentido común activado con el que el hombre del campo se enfrenta a la propia naturaleza y con el que afronta, además,  los retos y requisitos planteados por aquellos otros supuestos adalides de la llamada, con mayúscula, Cultura.

Cuando éramos niños, el “mago” siempre nos pillaba. Aparecía de pronto, sigilosamente entre el maizal o de detrás del tronco de una esbelta higuera y siempre, por sorpresa, nos cogía con las manos en la masa. En las raras ocasiones en que no conseguía atraparnos, solía gritar: ¡ya sé de quién eres!

Personalmente, yo sólo conocí a un “mago”. Se llamaba Ismael y junto a su hermana María (de unos cincuenta años ambos) se cuidaba en La Cuesta de una hectárea aproximada de huerta, de un par de vacas que daban una riquísima leche y de un espléndido buey que tiraba afanoso de un rudimentario arado con el que Ismael labraba el campo cuando tocaba. Ambos trabajaban de sol a sol pero, -allá al atardecer-, a Ismael le sobraba tiempo suficiente para ponerse al día leyendo en silencio los periódicos locales e interesándose vivamente en sus tertulias con Doña Julia, la “cubana”, por la marcha prometedora de la revolución en ciernes de Castro en Cuba. Corrían los años cincuenta del pasado siglo XX y, efectivamente, Ismael reunía todas las características típicas y tópicas atribuibles a un “mago” que se precie citadas anteriormente pero, además de eso, resultaba ser siempre del todo entrañable, amable, juicioso, honesto y, por si fuera poco, bien documentado.

Nunca supe a ciencia cierta,  por no habérselo preguntado en su día, si aquellas fértiles tierras regadas copiosamente con el sudor de su frente eran de su exclusiva propiedad o si bien, como otros muchos, sólo era el “medianero” de otra gente acomodada que, casualmente, solía sudar muchísimo menos que él entonces pero, con toda seguridad, muchísimo más ambiciosa también.  Fuere como fuere, me consta que Ismael se encontraba muy a gusto integrado en su trabajo, ejerciendo fielmente el papel que le correspondiera en aquellos duros años de dictadura como auténtico hombre de campo al que siempre y por desgracia tanto hemos denostado gratuitamente y sin razón aparente durante tantísimos años.


viernes, 5 de mayo de 2017

CARTAS AL DIRECTOR (El Diario de Tenerife)





Chaves, teñido de blanco
05/05/17

Señor director: 

Quiero que le quede muy claro que soy aficionada al fútbol y, por supuesto, al Real Madrid. Pero, con total sinceridad, he de decirle que no entiendo los derroteros que ha tomado su periódico. Si entro en él es para leer “lo que no dicen los periódicos” y, la verdad sea dicha, los únicos cronistas que aportan algo nuevo son, en este momento, Paco Pérez, Zoilo López y José Manuel López García. En los suyos encuentro artículos distintos. Sin embargo, estoy bastante cansada de los batiburrillos de Andrés Chaves.

No me parece mal que escriba sobre el Real Madrid. Es más, me agrada. Pero últimamente todo se le ha vuelto blanco. Si quiero buscar noticias, videos y opiniones expertas y fotos de calidad me tengo que ir a otro diario. Me resultan irrelevantes las alabanzas que el señor Chaves hace de los merengues.

El aspecto de su diario es sobresaliente en cuanto a diseño y calidad de los servicios que presta, pero no debe permitir al señor Chaves decir boberías todo el rato. Creo que él sabe hacerlo mejor y, cuando se pone, nos sorprende. Dele un toque tras el tronco de la oreja, a ver si espabila, que ya tiene edad. Raquel López, Santa Cruz de Tenerife.

jueves, 6 de abril de 2017

LAS CUATRO DENTELLADAS CARDINALES

Hace ya algunos años, mientras aún permanecía como estudiante en la Facultad de Bellas Artes de Barcelona, tenía por costumbre mantener frecuentes y amenas tertulias en el bar con muchos de los jóvenes artistas que, por aquel entonces, también cursaban estudios en la misma institución y que por lo común  solían ser mucho más jóvenes que yo. Dijéramos que podría haber sido el padre de cada uno de ellos.

En una de aquellas ocasiones, un joven prometedor como artista, en un tono jocoso pero nada alejado de la realidad, me planteaba una cuestión a la que yo nunca había prestado demasiada atención y que me pareció entonces muy divertida por cuanto, en sí misma, tenía mucho de original y nada carente de un inteligente sentido del humor del que, por otra parte, me encontraba yo tan necesitado.

“España, -me decía-, es lo que resta de las sucesivas y graves mordeduras que su territorio ha sufrido a lo largo de su historia. La mordida del Oeste, la más grave sin duda, es la que le despojó de lo que hoy es Portugal cuando el papa Alejandro III, mediante una bula denominada Manifestis Probatum, reconoció a aquel país como nación independiente y cedida luego a Alfonso y sus herederos. España ha sido además atacada, aunque con muy  distinta suerte, por sus otros tres costados; en definitiva, por los cuatro puntos cardinales de su geografía peninsular. Otra grave dentellada, aunque al parecer no todavía del todo definitiva ni de momento tan grave, es la que yo llamo dentellada del Sur, es decir, la propinada en su día por la pérfida Albión en Gibraltar y que, por el momento insisten aún hoy, en no abandonar su valiosa y estratégica presa en el Mediterráneo, amparándose continuamente en el tan conocido Tratado de Utrech (1701-1714) y cuyo último gobernador español fuera Diego de Salinas.



Las mordeduras del Norte que tantas víctimas dejara en el País Vasco a base de feroces y terroríficas dentelladas, parece que, por suerte, han ido cicatrizando de manera paulatina, sobre todo, a raíz del compromiso por parte de ETA de su desarme total y definitivo en beneficio de la vía política aunque no por ello cejen todavía en perseguir un único objetivo, como viene ocurriendo también en Cataluña: su supuesto derecho a la independencia. 

El Tratado de Utrech tiene también para Cataluña (caso de los catalanes) una significación especial por cuanto Felipe V, aunque concediera en el siglo XVIII, a instancias de la Reina de Inglaterra, una amnistía en favor de los catalanes, no obstante, éstos serían privados por el rey de sus Constituciones, debido, sobre todo, a las evidentes simpatías mostradas en favor de la dinastía de los Austrias en detrimento a la de los Borbones y que el monarca no acababa por aceptar. Desde entonces, una nueva jauría, -siempre según el joven alumno-,  ha seguido merodeando en torno a los sucesivos gobiernos desde el final de la dictadura, esperando el momento propicio de asestar la dentellada definitiva del Este con la que hacer valer aquel viejo tratado y les permita alcanzar definitivamente la independencia tan deseada desde antaño”.

Nunca me había parado a pensar en las CUATRO DENTELLADAS CARDINALES a las que mi joven camarada se refería para, con tanto entusiasmo y maestría, delimitar, con tanta precisión, nuestro territorio peninsular a partir de acontecimientos históricos, algunos aún por resolver.


lunes, 3 de abril de 2017

MORIR DIGNAMENTE

No miento cuando afirmo que lo que uno, en realidad, persigue en la vida es, en definitiva, poder morir dignamente. Lo que resulta mucho más comprometido  de considerar es aquello que entendemos por “morir dignamente”. ¿Acaso vivir dignamente es garantía suficiente para llegar a alcanzar una muerte digna? En cierto modo sí, aunque cabría también preguntarse qué es lo que entendemos por vivir dignamente. Y es precisamente en eso dónde no nos ponemos nunca de acuerdo los humanos.

¿Es del todo indispensable, -me pregunto-, vivir dignamente para morir también dignamente? O por el contrario, una cosa no está en función de la otra.

Para muchos, morir dignamente, independiente del modo de vida que hayan llevado hasta su último aliento, sería hacerlo, por ejemplo, en gracia de Dios, asistidos por un sacerdote y sin dolor. Para otros, sin embargo, independientemente de su fe religiosa, sería que la muerte, a ser posible, les sorprendiera en su propia casa, en la cama, cerca de los suyos, sin sufrimiento alguno. 

Todos, sin excepción, sí que rechazaríamos una muerte dolorosa; por consiguiente, en lo que parecemos estar  todos de acuerdo es en no desear morir con sufrimiento y, a ser posible, evitar tener que ocupar una cama ajena y entubado en la última planta de cualquier tipo de hospital, aunque en sus blancas dependencias, una oportuna dosis de morfina, bien administrada por profesionales, nos evitase totalmente el tan temido dolor físico.

Queda así demostrado que el sufrimiento al que vengo refiriéndome, ya no dependería de ese dolor físico padecido pues el fármaco en cuestión lo evitaría del todo sino que estaría, más bien, en función de tu propio bienestar, físico o psicológico, de las condiciones ambientales y de convivencia, de las relaciones con los que te rodean, sean éstos amigos o familiares dispuestos a acompañarte hasta el final de tu existencia.

¿No podríamos decidir nosotros, en tales circunstancias, nuestro propio final?

Siempre han existido, a criterio de muchos, otras formas distintas de morir dignamente como, por ejemplo, aquellas tan excelsas de "morir por la Patria". Éstas últimas, por el contrario, sí que han sido, no sólo físicamente dolorosas, sino, además, producidas sin asistencia de ningún tipo ni compañía alguna, de repente y en pleno campo de batalla. ¿Fueron acaso unas decisiones propias las de “morir por la Patria?.


jueves, 23 de marzo de 2017

TERROR ISLÁMICO

Lo peor del Islam ha vuelto a atacar de nuevo. Esta vez con los escasos medios de los que, por el momento, se hallan a su alcance. Y lo ha hecho en Londres, donde cada uno de cinco habitantes es de origen musulmán.


La lucha armada contra el infiel, según la interpretación que algunos hacen del Corán, les garantizará la Gloria eterna, donde podrán disponer de todo aquello de lo que se han visto privados en vida, incluidas las mujeres, naturalmente doncellas.

Ese goce material de la Eternidad se contradice con aquel otro que preconiza la religión católica, -el cristianismo en general-, en el que alcanzar el Cielo es visto también como un goce eterno pero del todo espiritual; es decir, muy alejado de ese otro que sólo promete placeres terrenales y materiales después de muertos, por lo que la felicidad no es vista en si misma como una entelequia sino que permanece siempre al alcance de cualquier cristiano creyente, arrepentido a tiempo de todos sus pecados.


Visto desde éste punto de vista, ¿Cómo hacer creer a esos musulmanes que los cristianos, una vez fallecidos, como víctimas además de su extrema barbarie, también y según sus propias creencias acabarán, de igual modo, alcanzando la Gloria?

Si los terroristas, -que tanto invocan a Alá para cometer sus criminales atentados-, estuvieran plenamente seguros de que los que hoy son sus acérrimos enemigos también podrían alcanzar la Gloria prometida una vez asesinados, posiblemente llegarían al convencimiento de que quizá no hubiera valido la pena derramar en vida tanta sangre inocente para lograr el mismo objetivo.

Otra cosa muy distinta es la lectura geopolítica que pudiera hacerse de los intereses ocultos que movilizan los ataques terroristas; pero Doctores tiene también la Iglesia.

martes, 14 de marzo de 2017

EL DIARIO DE TENERIFE






Mi modesta intervención habitual en el diario On Line EL DIARIO DE TENERIFE, me ha brindado la ventajosa oportunidad de expresar públicamente todo aquello que me afecta directamente como ciudadano en materia, digamos, sociológica y cuyos efectos habría de encontrarlos en el acontecer político local y nacional de cada día y cuya influencia afecta, además, de manera tan certera al bienestar general de parte de la ciudadanía de este gran país. Poco podemos hacer para cambiar democráticamente las condiciones sociales en favor de la mayoría como no sea ejerciendo el derecho al voto cuando nos corresponda y expresando, al mismo tiempo, nuestra particular opinión cuando nos la solicitan.

En tal sentido, llevo publicados en EL DIARIO DE TENERIFE unos treinta y tres artículos de opinión en los que trato de encontrar explicación plausible a las muchas dudas que me asaltan respecto del discurso político de los partidos, de la parcialidad en la administración de la Justicia por parte de los tribunales y del deterioro de la, finalmente, conquistada democracia en España.

La mayoría de esos artículos están también presentes en este mismo Blog