En mi modesta opinión, nuestros padres pudieron haberse llevado a la tumba ciertas experiencias particulares que no consideraron pertinentes ponerlas en nuestro conocimiento pero que, al igual que la mayoría de todos nosotros, sí que necesitaron ponerlas en práctica.
Zoilo
Los textos de ficción de Carlos Cay en El Pais carecen para mí del más mínimo interés. No voy a entrar en su calidad narrativa ni en el estilo "expresionista" del relato pero sí que reconozco, sin embargo, mi total interés por la estupenda ilustración que acompaña siempre a "me cago en mis viejos" y que, en mi opinión, está muy por encima, superando con mucho la creación narrativa y de cuyo autor, por desgracia, sabemos muy poco o casi nada por no figurar su firma en ninguna de las historietas publicadas hasta ahora.
Por su impecable estilo le he podido reconocer en ilustraciones similares en otros distintos artículos de distintas características pero siempre omitiendo su propio nombre.
(Reproduzco aquí un texto sobre el particular de mi amigo Antonio Pedro).
ME MEO CON LOS VIEJOS.
AL MAL TIEMPO, BUENAS MACETAS.
Hoy también salí.
Fui con los colegas del curro a dar un volteo.
Cuando llegué vi un libro encima de la mesa de la entrada.
La vieja no había llegado y el viejo se le oía como tecleando sus rollos en el ordenador que no sabe usar, por cierto.
Bah, lo abrí.
De pronto se cayó del libro, como una hoja podrida. La miré fijamente y hasta la olí, no sea que fuera hierba de la buena y que la tuviera disecada por algún recuerdo. Me la hubiera fumado allí mismo en su honor, pero no era eso. Parecía una rosa por el color y porque me pico un espina. Rápidamente me chupé la sangre para no dejar rastro y miré el libro y era de poemas, jajaja, y de cuentos, no sé por qué, mi pureta usa estos rollos y menos a su edad. La leyenda esa decía al principio:
Introducción sinfónica
"Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.
Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos."
Gustavo Adolfo Béquer
Joder, menudo el tronco, me dije. Siempre armándome ruido por las cosas que digo y el tío disparata en colores. Leyendo cosas extrañas sobre los hijos, a ver si encima, eso va por mí.
Mis viejos leen mucho porque hicieron varias carreras, de cuando había que estudiar mogollón.
Los viejos son viejos, imagínate, que entonces no había LOGSE, ni primaria, ni eso, ni nada, sólo habían números en las puertas de las clases.
En aquel tiempo, si tenías faltas al escribir, no te pasaban, si estaban colgados todos con lo del Franco, ese del culo blanco. (¡Viva Franco! que tiene el culo blanco porque su mujer lo lava con ARIEL..........., pero con música del Himno Nacional).
Ah, un día, mi viejo me dijo que tenían que hacer filas para entrar y cantar mirando al sol o de cara al sol que era una canción jodida. En fila y sin pibas en la clase yo no sé como el viejo no salió del otro bando.
Por cierto, que leer, a mi viejo con el messenger es cojonudo pone hasta la comita esa encima de las palabras y todo. Nada, que mi pureta es un finolis escribiendo. A saber, que del tipo se puede esperar cualquier cosa, aunque siempre me troncho con sus historias. Me da a mí que se la está pegando a la vieja con una tía, porque ese libro tiene poemas. Voy a revisarle la cartera a ver qué foto le saco aparte de algún billete prestado para mis gastos. O la chaqueta por lo de los preservativos, aunque me da que él ya no los usa ni con la vieja. Ahora que ya casi me quería olvidar del tema, entro aquí, pongo el blog tuyo, Zoilo, y me encuentro esto de las macetas y las plantas y me persigue el mal rollo con lo del tiempo. Por cierto para la hierba del armario del cuarto de lavar de la azotea necesito otro envase. Esto del cuarto éste te lo cuento otro día, pedazo de historia alternativa.
Que conste que al viejo mío, sólo lo oigo reír cuando se encierra en el despacho, pone el sándalo y le oigo a Bob Marley de fondo. Tremendos vacilones que con las plantas se monta mi viejo y no precisamente moviendo macetas porque ese curro a él no le va.
Stanley Jr.
--
Antonio Pedro