Cierto día de hace unos treinta años fuí convocado por Marina a su peluquería, sita en la Calle de Agustín Bethencourt, junto a Correos y frente al estudio fotográfico de Fregel, con el propósito de aceptar un trabajo de retrato femenino encomendado por la peluquera. Al parecer, a esta bellísima joven debían promocionarla para la elección de la Reina de las Fiestas del Puerto o para participar en un concurso de Miss Tenerife de aquella época; no estoy muy seguro. Lo cierto es que yo me planteé un tipo de fotografia acorde a mis escasos medios. Si bien confiaba en mi experiencia y en la calidad de mis máquinas, me faltaba por entonces un panel reflectante para llegar a las zonas más oscuras del rostro; pero carecía de él y de medios para comprarlo. La joven poseia un estilo natural entre Esther Willians y Grace Kelly. Me puse inmediatamente manos a la obra empleando en ello todo lo que el cine de Hollywood me había enseñado hasta entonces. Aparenté el color en Technicolor a la manera en que los americanos filmaban escenas de exterior. Y este fue el resultado. Espero que la protagonista siga conservando el estilo con el que la conocí. Tengo que decir que ella parecía no estar muy convencida de jugar el papel que las circunstancias le imponían. No obstante accedía a ello llevada por un lento biorritmo que le confería una cierta languidez en sus delicados y elegantes movimientos, a pesar de su considerable estatura. Reservada y poco comunicativa, seguramente debido a su excesiva timidez, apenas sí nos dirigimos la palabra durante el transcurso de la sesión fotográfica llevada a cabo, si mal no recuerdo en el Loro Parque y las piscinas de Martianez.
Este tipo de trabajos profesionales relacionados con los concursos de belleza son muy desagradecidos porque al fotógrafo, casi siempre, suelen responsabilizarle del posible fracaso de la representante.
Vistas con la perspectiva que concede el tiempo, me parecen unas fotos excelentes para el momento y los medios con que fueron ejecutadas. Me complazco de haber conseguido un resultado tan ingenuo y a la vez tan profesional.
SOLO ME CULPO DE NO RECORDAR EL NOMBRE DE LA MODELO. Lo siento
P.D.: me acaban de comunicar que su nombre es María Elvira y que, efectivamente, fue Miss Tenerife