RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

viernes, 15 de junio de 2018

ÁVALOS Y HUERTA DIMITIDO




MINISTROS DEL PARTIDO SOCIALISTA ESPAÑOL

martes, 12 de junio de 2018

lunes, 11 de junio de 2018

RISTO MEJIDE Y PILAR URBANO

Ayer estuve muy atento a la entrevista que, el para mí falsario Risto Mejide, concedía en CUATRO TV a la excelente periodista, Pilar Urbano que, como todos ustedes saben, es considerada una auténtica especialista en temas relacionados con la Corona española. En dicha entrevista, amén de otras muchas confidencias, Pilar Urbano destacó la responsabilidad concedida por el destino a Felipe VI de poder acceder a la sucesión al trono incluso a costa de haber podido tener que renunciar a la celebración de su matrimonio con la que fuera en aquel momento la mujer elegida por él como consorte para el futuro reinado de España (nobleza obliga). Aun así, cabía otra posibilidad quizá más remota pero menos drástica aunque tampoco menos descartable y hubiera sido aquella otra en la que el Príncipe, por su parte, hubiera renunciado a la corona en favor del amor profesado a su por entonces novia Leticia Ortiz. 

Sin embargo, en ningún momento, durante la larga entrevista televisiva, se planteó tal probable decisión por parte del entonces príncipe Felipe  ante tal disyuntiva planteada, dando por hecho que, con toda probabilidad, Leticia hubiera tenido que aceptar a pies juntillas la posible disconformidad de los Reyes a su compromiso matrimonial con el entonces Príncipe Felipe.

A pesar de todo, ninguno de los dos profesionales barajaron, en ningún momento, la extrema posibilidad de que la propia Leticia, en virtud de sus propios intereses como mujer, hubiera podido, motu proprio, renunciar al serio compromiso de amor contraído en su momento con el Príncipe si éste no hubiera sido capaz de ser coronado, tal y como ella esperaba, futuro Rey de España. 

domingo, 10 de junio de 2018

CHANO MIRANDA Y LA BANDA MUNICIPAL DEL PUERTO DE LA CRUZ



Si hoy traigo a colación la publicación de esta antigua foto de archivo se debe principalmente a dos motivos bien distintos que, en mi modesta opinión, mueven a la reflexión. Por un lado, la entonces militarización de la Semana Santa en España y por el otro la ausencia de conciertos a cargo de la Banda Municipal del Puerto de la Cruz en la popular Plaza del Charco.

Los niños en general, siempre deseosos de poder tocar un instrumento, se sentían sumamente atraídos por pertenecer a cualquier banda de tambores y cornetas habidas en casi todos los pueblos isleños que le ofrecieran la más mínima posibilidad, aun a pesar de tener que padecer los rigores que en verano supone llevar consigo un pesado casco, polainas, guerrera abrochada hasta el cuello además de cargar con el instrumento elegido (foto 1). El enorme escudo metálico del pecho destinado a guardar las baquetas del tambor da una exacta idea de la época a la que pertenece la fotografía en cuestión.

Pero también existían otras bandas como las municipales, donde los niños, aparte de tener la ventaja de no parecer militarizados, podían elegir su instrumento favorito mientras aprendían solfeo y técnicas de digitación o embocadura.

Por lo que puede apreciarse en la foto que encabeza el reportaje, los niños del primer plano forman parte de la banda de cornetas y tambores de la CRUZ ROJA. Sin embargo, todos los otros que con uniforme azul caminan tras ellos pertenecen a la Banda Municipal del Puerto, en la época cuyo director era conocido popularmente por el nombre de CHANO y que en la foto aparece con aire un tanto circunspecto al tratar, con toda seguridad, de dirigir un repertorio algo más sombrío que de costumbre, como los destinados a los lentos acompañamientos de SEMANA SANTA.

Algunos jóvenes que conocí más tarde se sintieron sumamente agradecidos a la oportunidad que el director CHANO les concedió al enfrentarlos a unos instrumentos como el saxofón, el clarinete o la trompeta de los que más tarde serían auténticos virtuosos.

De modo que: ¡Muchas gracias, CHANO, por las tantas horas de música disfrutadas bajo tu desenfadada batuta mientras bajo la sombra que ofrecían los magníficos laureles de Indias del Bar Dinámico, en la preciosa Plaza del Charco, degustaba las más frescas cervezas de los años 70!

sábado, 9 de junio de 2018

CARICATURAS PSOE


La pasada legislatura le tocó el turno al PARTIDO POPULAR. Hoy me complace empezar con el PSOE con estos cuatro primeros retratos-caricaturas cuyas dificultades van a consistir principalmente en tratar de plasmar en el dibujo la esencia del alma femenina dada la mayoría de mujeres que componen el ejecutivo socialista de Pedro Sánchez y a quienes me gustaría dispensar por adelantado mis excusas en el caso de que no se sintieran debidamente representadas como a ellas les gustaría.

De lo que no estamos del todo seguros, salvando las distancias del tiempo y del estilo, es si La Gioconda de Leonardo se sintió del todo agradecida en su momento con aquella valiosa  y enigmática sonrisa con la que al artista retratara a Lisa Gherardini y que tanta fama le diera por su tratamiento. Quizá nunca sonriera de ese modo tan imperceptible pero así la imaginó el de Vinci y así la conocemos hoy. De modo que yo también tendría una buena excusa para defender lo que sólo yo he sabido ver en el semblante de las nuevas ministras de turno del Partido Socialista Obrero Español.

viernes, 8 de junio de 2018

LUIS PLANAS


MARGARITA ROBLES


PEDRO DUQUE: Ministro de Ciencia


jueves, 7 de junio de 2018

NUEVO GOBIERNO

A la “chita callando”, Pedro Sánchez nos ha sorprendido a los españoles con la elección de todos aquellos miembros que formarán su gabinete de gobierno en el que, a partir de ahora, descansarán los destinos económicos, industriales, sociales, deportivos, culturales, universitarios, etc., etc. de los que dependen en gran medida el bienestar general de todos nosotros, incluidos los vascos y catalanes.

No habrá sido necesario que Pedro Duque, como bien afirma mi colega Andrés Chaves, haya pisado La Luna. Allí a los socialistas, de momento, no se les ha perdido nada pero la experiencia del astronauta español en La Tierra si que podría significar mucho, sobre todo, como ejemplo en las aspiraciones futuras de la mayoría de nuestros jóvenes universitarios.

Las mujeres, también elegidas por sus indudables méritos propios, representan el interés mantenido por los socialistas en tratar de cumplir con el deseo paritario de incorporarlas no sólo ya en el gobierno de la nación sino, a partir de este gesto, animar también a contar con ellas para ocupar el lugar que les corresponde en los distintos estamentos del estado como pueda ser la banca, los consejos de administración, la magistratura, etc., etc.

El incombustible Josep Borrell habrá de vérselas con el lanzallamas del Sr. Torra en un futuro no muy lejano. Esto le colocará en un trance muy difícil de resolver a pesar de su veteranía como político frente a la bisoñez en tal sentido del actual President de la Generalitat. Aun así, debemos confiar en la prudencia, en la firmeza y en la elegancia que desde mi punto de vista, caracteriza al nuevo Gobierno de la nación.

Todavía parece prematuro aventurar las posibilidades de éxito de Pedro Sánchez en su nueva empresa de dirigir el Gobierno de la nación, pero no cabe duda de que, a pesar de contar con sólo 84 diputados, reina un optimismo general que bien podrá facilitar un entendimiento además de un acercamiento mutuo a la rígida oposición que les espera y tratar de gobernar con una cierta comodidad hasta las próximas elecciones generales.

miércoles, 6 de junio de 2018

NO HAY SALA OESTE EN MONCLOA

Una de las muchas características físicas por las que el Sr. Aznar no resulta creíble del todo cuando habla en público es aquella que marca la exagerada distancia existente entre la base de su nariz y el labio superior de su boca, máxime cuando, como ahora, prescinde de aquel ampuloso bigote que otrora disimulaba tamaña exageración. De modo que el orador que cree ser cuando se lo propone, sólo mueve el labio inferior para hacerse entender en la misma forma que lo hacen las marionetas con cabeza de madera y mandíbula batiente, cuyo parlamento, a la postre, resulta siempre mucho más creíble que el suyo propio gracias al ingenio de los titiriteros de turno.

NO HAY ALA OESTE EN MONCLOA es el título de un libro escrito por su Secretario General de Presidencia cuya presentación ayer corrió a cargo del propio José María Aznar quién, en un momento dado, se manifestaría en favor de la imperiosa necesidad de crear un nuevo modelo político de centro derecha, erigiéndose él mismo en adalid de una futura formación capaz de despertar un inusitado interés entre todos aquellos militantes que se han sentido defraudados por los casos de corrupción y la funesta gestión en materia social llevada a cabo en el seno del Partido Popular.

Ninguna mención respecto a quién fuera colocado a dedo en su momento y Presidente del Gobierno en los últimos años, Mariano Rajoy, aunque sí de forma velada a su reprobable gestión.

El Sr. Aznar, según sus propias palabras emitidas con el labio inferior de su estrecha boquita, no se siente representado por nadie; ni siquiera por el partido al que le dedicó algunos años de su vida tirando por la borda el futuro prometedor que le esperaba como registrador de la propiedad.

Por lo que a mí respecta y con esto acabo, estoy completamente seguro de que lo que realmente necesita España por encima de todo no son sólo políticos preparados sino, además, auténticos y eficaces registradores de la propiedad que sean capaces de llevar a cabo la siempre difícil tarea  de certificar la titularidad de una propiedad particular a menudo codiciada por terceros.