RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

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viernes, 24 de marzo de 2017

...... un canario como tú en un lugar como éste?

En las contadas ocasiones en las que he llegado a hacer examen de conciencia del tiempo vivido hasta ahora, he llegado a darme cuenta de que, precisamente, siempre que  hube logrado ganarme la vida hasta llegar a la jubilación, ha sido a través de muy distintos trabajos para los que nunca había estado especialmente preparado, mientras que para aquellos otros que sí lo estaba, nunca tuve oportunidad alguna de acceder a ellos.

Para concretar; en aquellos periodos de tiempo en que por falta de trabajo fijo y estable necesitaba sobrevivir sí que sirvieron de algo mis conocimientos de fotografía, música, bellas artes y literatura pero jamás me aliviaron lo suficiente como para abordar el futuro en condiciones favorables de éxito. Y eso que he trabajado casi de todo, especialmente en aquellos que me garantizaban, por lo menos, la Seguridad Social cara al futuro: oficinista, cajero de supermercado, barman, camarero, jardinero, etc. 

Los últimos veinte y ocho años acabé de funcionario público en el Ayuntamiento de Mollet del Vallés, en Cataluña. Y siempre tuve que oír lo mismo: ¿pero que hace un canario como tú en un sitio como éste? Como si el buen clima y la calma de la que se disfruta normalmente en Canarias fueran suficientes como para poder vivir sin trabajar.

Hoy no me arrepiento porque, por fin, dispongo de una modesta pensión que me permite, -por lo menos y aunque sea como entretenimiento-, pintar, fotografiar, hacer música y, sobre todo, escribir.

Me sentía muy desgraciado al no poder subsistir de todo aquello para lo que realmente había estudiado y para lo que, en definitiva, me encontraba bien preparado pero así es la vida. No por ello me alegra saber, sin embargo, que no fui el único y que, desafortunadamente, aún ahora, cientos de jóvenes preparados pasan por idéntica situación a la que pasaron otros y yo mismo entonces. Lo único que cambia es la pregunta que hoy por hoy suelen continuar haciendo: ¿pero que hace un joven español como tú en un sitio como Londres? o como Berlín? o como París?  etc., etc.

lunes, 23 de enero de 2017

LA FAVORITA DEL REY 2ª PARTE

Los enlaces matrimoniales habidos entre las distintas dinastías de las viejas monarquías europeas, sólo en muy contadas ocasiones han obedecido al único interés de los contrayentes en función  del supuesto amor que ambos se profesaban y que, a mi juicio, -si así hubiera sido siempre-, las consecuencias se podrían haber evitado y el resultado final se hubiera también alcanzado con mucho menos dramatismo y ausencia de dolor para el futuro de los jóvenes contrayentes. Tales enlaces obran, la mayoría de las veces,  en función de una justificada causa suprema como, por ejemplo, pueda ser la causa de estado, con la única exclusiva intención de establecer o afianzar beneficiosas alianzas concretas en materia de seguridad nacional, estrategia militar, geo-política o económica de las que se aprovecharían indistintamente los dos países implicados.
Si el matrimonio entre D. Juan Carlos y Dña. Sofía pudo ser de esta naturaleza, ¿que ventajas a supuesto, -desde el punto de vista político-, para Grecia y España la manifiesta  infelicidad durante tantos años de la regia pareja?

Otra cosa muy distinta es la que, en este sentido, ocurre entre las clases menos afortunadas de nuestra sociedad moderna porque su único y auténtico patrimonio no consiste en absoluto en los escasos o nulos bienes materiales que puedan o no poseer los implicados sino que está basado en la profunda fidelidad que se profesan ambos a partir de un férreo compromiso de amor que está muy por encima, aunque estrechamente vinculado, a las las espectativas de futuro que esperan les depare el destino. En tal sentido y desde un punto de vista del todo irónico, el verdadero amor parece ser sólo patrimonio de los pobres. No obstante, las infidelidades están también a la orden del día pero no perjudican en absoluto a la seguridad nacional, por ejemplo.

No voy a entrar a juzgar las relaciones extra-matrimoniales acontecidas, -si es que las hubo-, en el seno de la casa real española. En una sociedad moderna como la nuestra, se supone que sus miembros se consideran lo suficientemente responsables de sus actos, también en materia amorosa, como para gestionarlos exclusivamente en familia. Lo que no me parece tan bien es como y de qué manera se ha indemnizado con tanta generosidad a la favorita del Rey y si ello ha sido a expensas del erario público porque en ese caso si que ha podido constituir parte de su delito, -que no su infidelidad,- y en segundo lugar, si el resto del delito ha consistido en una amenaza real para la seguridad nacional a raiz de que la prensa hiciera pública la posesión por parte de la Favorita de abundante material fotográfico y sonoro recogido durante las visitas del monarca al domicilio de su amante tendría que rendir cuentas ante la Justicia española.

Se me antoja que nos encontramos ante un lamentable y grave caso como el llamado CASO PRÓFUMO que en mil novecientos sesenta y tres desató un escándalo político de gran dimensión en el Reino Unido después de que se supiera que el ministro entonces de la guerra Jhon Prófumo mantenía relaciones con la guapa, también corista, Christine Keeler quién, a su vez, pasaba información al espía soviético, con el que también se veía, Yevgeny Ivanov.
Ni que decir tiene que debido a ello, no sólo Prófumo renunciaría inmediatamente a su cargo como ministro de la guerra sino que meses más tarde también lo haría el primer ministro Harold Macmillan alegando "problemas de salud". Un ejemplo.

LA FAVORITA

En un falso alarde de cronista ficticio al que soy tan aficionado últimamente, me he propuesto de inmediato consultar con inusitado interés las hemerotecas de los últimos decenios de nuestra era para tratar de aproximarme lo más objetivamente posible a una supuesta realidad que  ha vuelto de nuevo a ponerse de manifiesto estas últimas semanas en el seno de la sociedad española y que atañe, sobre todo, a la reputación de la Casa Real de la dinastía borbónica en nuestro país. Y, claro, he encontrado numerosos testimonios que demuestran las habidas relaciones amorosas de las que tanto se habla estos días en las distintas  tertulias televisivas entre la conocida corista Bárbara y el que fuera otrora monarca del estado español Don Juan Carlos I.
Tratando de esclarecer el trasfondo de esta apasionada y turbulenta relación, en ningún caso desmentida oficialmente todavía, ha llegado hasta mí, casi sin pretenderlo, una significativa noticia de hace unos lustros, publicada en uno de los diarios de mayor tirada de este país, mediante  la cual se constata la sorpresiva visita realizada en su día por el entonces monarca, -en calidad de discreto asistente-, a una representación nocturna del espectáculo circense del prestigiosos domador Ángel Cristo y en el que también actuaba, como principal estrella femenina del gran elenco, la bellísima Bárbara. 

Según cuenta la vieja crónica consultada, ante la tan inesperada visita del Rey, el domador Ángel Cristo, en su honor,  creyó prudente sorprenderlo con un nuevo y arriesgado número de doma no representado hasta entonces en pista y que tendría como protagonistas a la bella ex-vedette Bárbara y al más fiero de sus veteranos leones.
Al parecer y según anunciara el propio domador aquella noche desde la pista central, Bárbara se sentaría entre el público asistente, en la zona más alta del graderío y el fiero león, excarcelado durante unos minutos de su aburrido confinamiento, ascendería lentamente hasta ella para,  valiéndose sólo de sus enormes fauces, arrebatarle limpiamente el diminuto terrón de azúcar que la bella mantendría, hasta su llegada, entre sus sugerentes labios. Después de su inocente azaña,  el tan temido felino regresaría de nuevo al interior de su espaciosa jaula metálica.
Mientras el león ascendía el graderío, el numeroso público asistente, atemorizado pero en silencio, iba retirándose con  mucha precaución hacia los costados, dejando un ancho pasillo por el que la fiera se acercaba, cada vez más, hasta la bella que, impaciente, esperaba el encuentro, sentada cómodamente y con el blanco terrón de azúcar todavía entre sus carnosos labios rojos. Una vez el león hubo consumado la enorme proeza de apoderarse limpiamente del terrón, con la misma tranquilidad con la que Bárbara había permanecido hasta entonces, también la fiera, soportando ahora los atronadores aplausos que les dedicaba el numerosos público bajo la carpa congregado, regresaría con éxito y sin novedad a su involuntario exilio de siempre.




De súbito, la graciosa figura del Rey emergió de entre el público,
 -ya cómodamente sentado,- para, -puesto totalmente en pié y dirigiéndose al domador con voz profunda y atronadora-, gritar:
¡Fraude! ¡Fraude!

¿Fraude, Majestad? -inquirió con amargura el domador desolado-.

Sí, fraude. -contestó el monarca fingiendo total convencimiento para luego, en tono aún más jocoso si cabe, añadir: eso lo hago yo mucho mejor que el león.

Tras la ocurrente respuesta, a Ángel Cristo le cambiaría por fortuna el semblante mientras los cientos de asistentes a la fabulosa representación nocturna aplaudían a rabiar el magnífico sentido del humor demostrado por el Rey.

Al parecer, este sería el feliz comienzo de una futura y entrañable amistad entre la valiente y bella Bárbara y el Rey de España que habría de durar lo que en realidad duró: muy poco.

sábado, 7 de junio de 2014

jueves, 15 de mayo de 2014

VIVIR ASÍ O MORIR DE OTRA MANERA


¡No! Las armas no las carga el diablo; las carga la codicia, la prepotencia, la jactancia, la avaricia y ocurre que la liviana artillería que aquellas contienen se vuelve contra el codicioso, el prepotente, el jactancioso, el avaro, etc. quienes en ocasiones alcanzan la muerte víctimas de sus propios vicios.

Hoy dia, carecer de empleo, por ejemplo, y por lo tanto de sueldo, de prestaciones sociales, deshauciado, enfermo, etc., etc. es como estar muerto en vida porque la agonía es tal que uno termina por convertirse en víctima indefensa del sistema.

¿Cual es la diferencia entre vivir así y morir de la otra manera?