Para finalizar con tanta desgracia ajena, el optimismo y la resignación que denota el personaje dota a la imagen de mucho más dramatismo del que a priori parece, al presentar su rostro esa expresión de optimismo que nadie espera de él.De su cruel fatalidad lo único que ha conseguido es convertirla en su "modus vivendi".
De todas maneras, estas también son imágenes de aquel Puerto de la Cruz boyante, rico, cosmopolita pero que además padecía de un sustrato social de pobreza, miseria y desgracia para lo que nunca pudo, o no supo, encontrar soluciones que lo erradicaran del todo.








