RETRODEZCAN
Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?
miércoles, 24 de diciembre de 2014
lunes, 22 de diciembre de 2014
EL GRAN NICOLÁS
Estos útimos días he reflexionado mucho acerca de
las aventuras atribuidas a ese nuevo y joven personaje que pasea por ahora por los distintos platós de TV y que responde al alias de
“Pequeño Nicolás”. A porpósito de él, deseo manifestar que, desde mi punto de vista, no encuentro
delito alguno en su proceder como "conseguidor" que yo pueda achacarle porque si bien habrá podido
intentar engañar a muchos a cambio de determinados favores y otros beneficios,
también es bien cierto que sólo lo ha hecho entre todos aquellos que desde hace
unos años se han aliado entre si para estafar a su vez a la mayor parte de la
ciudadanía de este país y eso es precisamente lo que me consuela; hasta el
punto de concederle el perdón que por mi parte se merece.
Es prácticamente imposible que
Nicolás hubiera podido tener éxito en una esfera que no hubiera sido aquella, de cristal blindado, en
la que se mueven como peces en el agua, empresarios, políticos, consejeros, etc., quienes a su vez, seguramente,
jugaban con la magnífica posibilidad de, a través del joven “engañador”, sumar
nuevos e importantes contactos con los que aprovechar una magnífica oportunidad única de continuar
enriqueciéndose a costa de los demás.
No me lo imagino intentado medrar con idéntica intención de éxito en un tejido social menos sofisticado que el suyo.
No solo no le hubieran dado crédito sino que seguramente se hubiera llevado alguna
patada en el trasero porque ese caldo de cultivo que tanto necesitaba Nicolás para sus travesuras
sólo es posible de darse en determinados
estamentos de la sociedad dónde al parecer, tal y como así puede haberse demostrado, tanto recelan
siempre unos de otros; precisamente lo que un estafador necesita para alcanzar
su objetivo final con garantía de éxito.
De modo que:
¡¡Enhorabuena, Nicolás!!
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