RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

jueves, 26 de febrero de 2009

AMIGOS PARA SIEMPRE

Estoy completamente convencido de que por alguna extraña razón he creido siempre encontrarme en deuda con estos entrañables amigos que compartieron conmigo en el pasado buena parte de aquellos largos años de juventud. Su amistad nunca tuvo precio y, precisamente por ello, no se me ocurre ninguna otra manera de saldar la gran deuda sentimental que aún les debo.
Creo que prefieren permanecer en el más estricto anonimato pero sus fisonomias entonces eran, más o menos, como las que reflejan estas lejanas fotos en blanco y negro. Con ellas quiero rendirles mi más sincero homenaje por todas las molestias que mi posible aunque involuntaria indiscreción haya podido ocasionarles. Espero que no me guarden ningún rencor.

martes, 24 de febrero de 2009

MEMORIA SENTIMENTAL GRÁFICA

Ilustración de Zoilo López (acuarela)
A medida que los negativos para escanear iban siendo cada día más escasos, sentía que mi inmediato pasado se iba volviendo tan estrecho como tan reducido el trozo de futuro que aún me falta por vivir. Hoy ya no me quedan negativos que escanear y, por tanto, vuelvo a ser la persona en la que decidí convertirme hace cuarenta años. Sin lastres convencionales ni patrioteros. Sin pasado amargo, diría yo; solo con un trozo de dulce futuro por delante todavía. La fotografía te enseña algo en lo que uno tarda mucho tiempo en asimilar y es que, por muy rápido que accionemos el disparador de nuestra cámara, estaremos siempre asistiendo e impresionando, exclusivamente, nuestro más inmediato pasado. Por una razón similar, jamás podremos acceder al futuro próximo, adelantarnos a él; mal que nos pese, siempre estaremos condenados a permanecer confinados en el presente de indicativo del verbo ser.

Afortunadamente, el haber regresado a ese pasado tan lejano a través de tanto documento gráfico recuperado de mi mal llamada MEMORIA SENTIMENTAL GRÁFICA, me ha situado en un espacio por el que, al no corresponderse con el tiempo presente, me ha resultado por ello naturalmente idílico transitar. Por contra, tal descubrimiento me ha procurado tambien algunos pequeños sinsabores y no menos amargas desilusiones. Se ha vuelto a empañar aquella sublime imágen -que el tiempo no solo guardaba impresa en el celuloide sino además en mi ya maltrecha memoria- de los verdaderos amigos que en el pasado creí tener de por vida, sustituidos ahora y en beneficio, sin embargo y por suerte, de algunos otros nuevos, hechos durante el presente y a quienes aún hoy, desgraciadamente, no tengo el gusto de conocer personalmente. Además de aquellos cuyos endebles lazos de amistad mantenidos otrora, se han visto de nuevo firmemente reforzados por un mismo y determinado mutuo interés en mi fracasada iniciativa documental. Estos últimos fueron, precisamente, los únicos en confiar en mi trabajo, en valorar un testimonio enriquecido con aportación gráfica incluida y en depositar su desinteresada confianza en beneficio de tanta documentación sociológica puesta a disposición de cualquiera que la necesitase. Los otros, los de toda la vida, solo merodearon en torno a las posibles terribles consecuencias que pudieron haberles acarreado la publicación tardía de tan pueriles imágenes no fuera que algunas de ellas afectaran negativamente a la laboriosa consolidación llevada a cabo durante estos últimos años de su estable estatus personal, social y profesional malogrando así una reputación conseguida a lo largo de tanto tiempo quién sabe si a base de tanta disciplina y de tanto honesto trabajo como del que públicamente presumen ahora o bien, presuntamente, gracias a muy distintas, misteriosas y desconocidas prebendas concedidas en su día bajo mano. Nunca fue ni será mi intención ponerles en ridículo. El ridículo, si es que se hace, se consigue siempre a falta de la seguridad necesaria en uno mismo.
Mis más sinceras gracias, sobre todo, a Antonio Dorta por su coraje y sentido del humor, a Bruno Juan por su confianza y tolerancia y a José Martín por su optimismo y profesionalidad.
Seguiremos viéndonos.

sábado, 21 de febrero de 2009

CLASE TURISTA

A cada generación de isleños y en particular de portuenses le tocó en suerte convivir con un determinado tipo de turistas. A la mía le correspondió también el suyo. Uno en concreto y cuyo estilo personal estuvo marcado, sobre todo, por la democratización del disfrute vacacional de la clase trabajadora en la Europa de entonces. Viajar ya no se trataba de un privilegio reservado solo a los más ricos. La clase obrera europea, aparte de tener derecho a una Seguridad Social obligatoria, se le garantizaba, además, unas semanas de vacaciones pagadas al año a cargo de la propia empresa.

Si a todo ello le sumamos la oportuna proliferación de los llamados vuelos "charter" obtendremos una de las claves del enorme pesimismo que embargaba a los empresarios canarios del sector aquellos años.

Cualquier divisa europea era entonces, por lo general, mucho más fuerte que la nuestra, lo que beneficiaba al poder adquisitivo de todos aquellos europeos que, afortunadamente para ellos, elegían nuestras islas como lugar preferido de ocio.

El sector de la hostelería pretendió siempre procurarse un turismo de élite pero todos nosotros sabíamos que eso no resultaba nada fácil. Más bien al contrario: practicamente imposible.

Al turismo de élite no le bastaba con asegurarse unas determinadas horas de sol al año. El sol se lo dejaban a los menos ricos. El turismo que pretendía la industria requería de otras alternativas donde conseguir lucir su poderío económico: casinos, cabarets, casas de subastas, clubs naúticos donde amarrar sus yates, etc., etc. El Atlántico no es como el Mediterráneo donde desde la bahía de Cádiz hasta el Adriático se disponía de una infraestructura consolidada que facilitaba la navegación de embarcaciones de recreo haciendo escala en cada puerto y en consecuencia en cada casino, en cada hipódromo, en cada restaurante, etc., etc.

Hubo un tiempo en que los pocos que pudimos viajar a Europa entonces nos jactábamos de haberlo hecho con una escasez de medios dignas del mejor de los aventureros, sin embargo, una vez de regreso, no tolerábamos, en absoluto, la presencia de ningún turista europeo en las mismas condiciones de viaje en que lo habíamos hecho nosotros. Poca tolerancia, creo yo. Y, lamentablemente, así nos ha ido.

NOTA:

Hoy, que he vuelto a verles, me parecen más entrañables que nunca. Con una extraña manera de identificarse ellos mismos con su papel, con el de turistas absolutos, haciendo honor a todo lo que significa serlo de verdad. Los que muestro en la foto que ilustra esta crónica son una representación auténtica del TURISTA con mayúscula. Los otros: los del yate, los del casino, los del cabaret, los del hipódromo, esos, eran otra cosa.

viernes, 20 de febrero de 2009

EL HOMBRE DE LA CATANA y el jubilado (terrible cuentecito corto)

Merced a permanecer con sus párpados cerrados, el espejo del cuarto de baño se le antojaba esa mañana tan opaco como su propio futuro inmediato mientras, energicamente, se cepillaba los dientes frente a él. Su mano izquierda sostenía un vaso lleno de Oraldine y de su boca se desparramaba una baba blanquecina que ya le cubría la totalidad del mentón. La manía de no cepillarse la dentura con los ojos bien abiertos le impidió por un instante darse cuenta del brusco ensombrecimiento que habia provocado de improviso, en el diminuto espacio del lavabo, la enorme figura recortada ante el quicio de la puerta del terrible HOMBRE DE LA CATANA quién, con su elevada estatura, impedia el paso de la escasa luz natural de la vivienda en aquel momento. Cuando decidió al fín abrir los ojos, vertiendo aún más espuma blanca por la boca, lo único en lograr distinguir, como un fugaz relámpago, fue el fulgor plateado del frío acero atravesando velozmente la penumbra y descendiendo vertiginosamente en dirección a su cabeza. Solo dispuso del tiempo justo de arrojar al rostro del intruso el Oraldine mientras, con el vaso ya vacio, lograba escabullirse milagrosamente por debajo de la axila de su agresor justo en el momento en que este descargaba, inmisericorde, el violento golpe mortal que pese a no encontrar su objetivo, terminaría incrustándo, como cuchillo caliente en taco de mantequilla, todo el ancho de la bien templada hoja de su catana en la jamba de la puerta del lavabo. Mientras el asesino se esforzaba por recuperar en vano el arma homicida fuertemente aprisionada en la madera, Livingston dispuso a su favor del tiempo aún suficiente de poder llegar hasta la puerta de su piso y salir precipitadamente al rellano donde desembocó jadeante, eructando todavía más espuma por la boca, el vaso vacio en su mano izquierda y, en la derecha, el diminuto cepillo de dientes con el que en última instancia hubiera intentado defenderse, si se hubiera dado el caso, del violento ataque oriental.

-¿Otra vez con alucinaciones, Livingston? -le preguntó el vecino de enfrente al verle salir hasta el desierto rellano en pijama y todavía sudando-.

Livingston preparaba la respuesta y Vicente, también jubilado como él, continuaba impasible y a la espera, armado con una simple escobilla de mango corto, afanándose en limpiar el polvo acumulado sobre la superficie del barato felpudo ante la puerta de su vivienda.

-¡¡Era otra vez el de la catana, Vicente!!; ¡¡venía de nuevo a por mí!!, -sentenció amistoso Livingston.

-Desde que te has jubilado no paras de ver asesinos por todas partes, Livingston. Anda, entra de nuevo en tu casa y cálmate, por favor, -le aconsejó paternalmente Vicente, intimidándole con la escobilla antes de darle con la puerta en las narices.

Livingston entró de nuevo en casa . Desandó el pasillo en sentido contrario y se introdujo a hurtadillas en la penumbra del cuarto de baño. Abandonó el vaso en la repisa y se guardó el diminuto cepillo en el bolsillo superior del pijama, por si acaso. Con los ojos bien abiertos esta vez y frente al espejo de nuevo, creyó, con gran sorpresa por su parte, reconocer en su propia persona, tristemente reflejada en la bruñida superficie, al temible HOMBRE DE LA CATANA. Se retiró de allí asustado y en silencio, retrocediendo muy despacio, caminando siempre hacia atrás y atravesando abrumado la puerta de espaldas. Al pasar bajo el umbral, desconcertado aún, no acertaba a comprender cómo, cuando y de que manera se había podido producir aquella enorme y limpia hendidura en la jamba de madera de la puerta del lavabo que, casualmente, había advertido ahora, en este preciso instante, justamente al salir.



miércoles, 18 de febrero de 2009

Clínica "LA MODERNA". Habitación 123

La habitación 123 era una de las más confortables. Muy amplia y con mucha luz; demasiada, diría yo. El posoperatorio no entrañaba ninguna dificultad y la comida resultaba tan excelente como el servicio pero no había manera de que el cepillo de dientes se mantuviera derecho. Esa fue la única razón por la que pedí el traslado. No soportaba tener que recoger cada día del suelo lo que necesitaba para lavarme los dientes.

NOTA:

La fotografía representa una obra de TAPIES en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA).

Yo me he permitido hacer una broma sobre el particular.

domingo, 15 de febrero de 2009

DÁCIL SEXY SEXTET

El próximo día 22 de Febrero tendrá lugar en L`HELIOGÀBAL de Barcelona una nueva actuación del extraordinario grupo DÁCIL SEXY SEXTET liderado por la actriz, cantante y compositora canaria Dácil López quién dará a conocer a todos aquellos que asistan a las 22 horas sus nuevas y atrevidas composiciones musicales.

Le deseamos una feliz actuación y estamos completamente seguros que sus incondicionales quedarán gratamente sorprendidos.

FELÍZ COINCIDENCIA (CACERÍA)

Hoy domingo me he sentido mucho más que gratamente sorprendido además de doblemente satisfecho por la inmediatez en el tiempo y la fortuita coincidencia en el asunto entre mi crónica publicada en mi Blog ayer sábado y la también publicada en su habitual columna de los domingos en El Pais por mi admirado escritor MANUEL VICENT.

Me llena de satisfacción que un hecho tan lamentable como el acontecido y que pone de relieve la escasa sensibilidad de Bermejo y Garzón provoque a su vez el rechazo total de tan insigne escritor con el que me siento tan dignamente identificado.

Solo por eso vale la pena leer su crónica que, bajo el título de CACERÍA, publica el diario El Pais en su edición de hoy domingo día 15 de Febrero de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

FERNÁNDEZ BERMEJO, GARZÓN y la caza mayor

Cuando el hombre por fín se involucra en la práctica de la agricultura apartándose de la dedicación exclusiva del hábito de la caza, se dice de él que ha adquirido la suficiente cultura como para convertirse en sedentario y por lo tanto en persona razonablemente cultivada.

En el seno de esta compleja sociedad nuestra, tanto el juez Garzón como el ministro de justicia Mariano Fernández Bermejo están llamados a representar con notable dignidad no solo a las figuras ejemplares que han de parecer de la actual población sedentaria sino además hacerlo también como individuos lo suficientemente cultivados como para sentirse obligados a abandonar definitivamente la práctica de la caza mayor como representantes que tambien debieran ser de una sociedad moderna y civilizada como pretende la nuestra y que intenta huir, sin conseguirlo aún, de provocar la muerte por placer, de verter sangre inocente y de protagonizar cualquier manifestación de violencia gratuita.

La caza por la propia supervivencia pudiera estar justificada en casos en los que hoy día incluso se nos antojan extremos pero de ninguna manera en aquellos otros en los que dar muerte gratuita a un animal se convierte en un egoista síntoma de placer como se supone del que presumen tan altas y dignísimas autoridades como las que he mencionado en un principio.

¿Que se puede esperar de la Justicia cuando dos de sus más altos representantes se jactan ante los distintos medios de comunicación de haber logrado abatir de violentos y certeros disparos a más de media docena de indefensos ciervos que, pese a estar amparados por la propia naturaleza, su muerte se ha conseguido mediante la precisa ayuda de unos modernos rifles automáticos con mira telescópica incluida demostrando de ese modo tan escasa sensibilidad por el respeto a la vida?

El notable descenso de la mortalidad en carreteras y autopistas se debe, sin lugar a dudas, a las eficaces campañas llevadas a cabo por el ministerio correspondiente cuyas autoridades, preocupadas por la alarmante progresión de la siniestralidad, tomaron las consiguientes y eficaces medidas preventivas logrando con ellas reducir, en gran medida, el número de fallecidos sobre el asfalto.

¿Porqué cuesta tanto trabajo entonces reducir el fenómeno de la violencia machista que tantas víctimas inocentes provoca al cabo del año?.

No cabe duda de que no resulta nada beneficioso para los intereses de los cientos de mujeres maltratadas la exhibición irresponsable por parte de Garzón y Bermejo de tanto ser vivo abatido a capricho, de tanta sangre coagulada en las cunetas y de tantas y eficaces armas automáticas como de las que hoy disponen muchos.

viernes, 13 de febrero de 2009

CHARLES DARWIN y Manuel González "El de los machangos"

Este año 2009 se cumplen doscientos años del nacimiento del gran científico que fue CHARLES DARWIN.

Su discutida teoría sobre la evolución mediante selección natural no solo movió los sólidos cimientos de la comunidad científica mundial de entonces sino que hizo tambalear también las viejas estructuras del Vaticano al poner en entredicho el contenido de los mismísimos textos del Génesis sobre los que se basaba la Iglesia católica para sostener la teoría de la creación de la especie humana.

Por lo tanto, MANUEL "El de los machangos" siempre estuvo mucho más cerca de la verdad que la mismísima SANTA MADRE IGLESIA por cuanto este canario con boina fue durante años el cuidador de los famosos chimpancés de KOËLER en el primer centro de investigaciónes primatológicas del mundo ubicado en la estación de antropoides del Puerto de la Cruz en la isla de Tenerife entre los años 1913 y 1918.

Desde las humildes páginas de mi Blog, quiero rendir mi más sincero homenaje a D. MANUEL GONZÁLEZ, más conocido como Manuel "el de los machangos", por su modesta y poco conocida contribución, con su trabajo de cuidador, al mundo científico de principios del pasado siglo XX.

Aprovechando esta íntima ocasión, deseo saludar a mi buen amigo y gran fotógrafo MANUEL DE LEÓN, bisnieto, precisamente, de este entrañable personaje que hoy nos honra al ocupar la desenfadada crónica insular de mi Blog.

EL PARECIDO (entre Leocadio y Yo)









Viviendo yo aún en Barcelona, siempre que tenía oportunidad acudía hasta las Ramblas con la mera intención de fotografiar algo que mereciera realmente la pena desde el punto de vista exclusivamente artístico, sin embargo, en aquella ocasión que referiré seguidamente, fue la presencia de una joven actriz de incognito quién despertó en mí aquel vivo entusiasmo por una nueva captura fotográfica exclusiva, cuando no inaudita, máxime al tratárse de un valor enormemente en alza dentro de la nómina cinematografía nacional de entonces pero cuyo nombre no tengo ningún interés en revelar por el momento atendiendo a la intención de mantener la atención del lector por el relato hasta el mismísimo final.

He de decir que para la ocasión había montado en el cuerpo de mi Nikon "F " un objetivo de 200mm que me permitiria fotografiar desde una distancia más que prudencial sin ser objeto de rechazo por parte de los inocentes viandantes.

Aquel día, las Ramblas presentaban el aspecto de costumbre. Mucha gente pero no tanta que no se pudiera, a aquella hora de la mañana, pasear aún con una cierta comodidad y holgura. Yo subía despacio desde el Liceo hasta la Plaza de Cataluña cuando creí advertir entre el gentío la presencia, para mí inconfundible, de una joven muy conocida por su trabajo en las pantallas que descendía distraídamente, en sentido contrario al mio, con su enorme bolso en bandolera, a una considerable distancia, pero cuyo rizado y hermoso largo cabello, sus parsimoniosos andares además de su bonita falda larga hasta las pantorrillas cubiertas por la caña de unas contundentes botas camperas, no dejaba lugar a dudas de quién se trataba realmente.

A medida que ella descendía yo iba disparando, simultaneamente, mi cámara analógica. Ello me obligaba, prácticamente, a caminar hacia atrás, con lo incómodo que significaba, con tal de mantener enmarcada en el visor la figura completa de la joven actriz viniendo siempre a mi encuentro y que habiendose apercibido, no obstante, de mi presencia tanto como de mis artísticas intenciones, no hizo en ningún momento absolutamente nada por evitar lo que ya era un hecho consumado y por cuya razón yo me iba sintiendo por momentos mucho más cómodo y deshinibido con la realización de mi improvisado y provechoso “trabajo”.

Di por terminada mi sesión cuando la película montada llegó a su fín. Fueron treinta y seis fotografías impresionadas en los quince minutos aproximadamente que tardé en llegar a la confluencia con la calle Cardenal Casañas, frente al Liceo, por donde me evadí discretamente con la sana intención de liberar a la actriz, como sincero gesto de agradecimiento por su mudo consentimiento, de aquel supuesto acoso mediático salvado solo por la acción del potente teleobjetivo que nos mantuvo siempre a una cómoda distancia mucho más que prudencial.

Aquel mismo dia, Leocadio y yo habíamos concertado encontrarnos en el único Drugstore abierto entonces en Barcelona, concretamente en las Ramblas, sobre las cinco de la tarde.

Cual no sería mi sorpresa cuando al llegar y desembocar en la barra del bar encontré a Leocadio en compañía, precisamente, de la joven que durante la mañana yo había estado fotografiando mientras paseaba optimista por las animadas Ramblas.

-¡Mira!, es este, -dijo Leocadio señalándome con la palma de la mano abierta hacia arriba mientras me aproximaba sorprendido hacia ellos.

-¡¡....Es que sois tan parecidos!!, -exclamó la joven sonriendonos.

-¡Hola, Angela!, -dije yo mientras le pedia al barman café para los tres.

Al parecer, mientras Leocadio se dirigía al encuentro acordado en el Drugstore fue felízmente abordado, confundiendolo conmigo, por Angela Molina quien por unos dias se encontraba de paso, disfrutando de la ciudad de Barcelona, camino de la capital inglesa donde, según manifestó, asistiría a unas clases intensivas para tratar de perfeccionar su deficiente inglés de cara a cumplir con posibles futuros compromisos cinematográficos en ciernes.

El interés de la actriz no era otro sino el de conocer al fotógrafo anónimo de esa mañana y solicitarle unas copias como recuerdo de su inolvidable estancia en la ciudad condal.


EPÍLOGO:

Mi compañero de trabajo, un catalán apellidado Monclús y gran aficionado a la fotografía se ofreció muy amablemente para revelarme de manera manual y con garantía de calidad probada el carrete de película impresionado de Angela Molina y evitar así la posible manipulación de las fotos en un laboratorio industrial.

Acepté el trato con tan mala fortuna que, según el propio Monclús, una falsa y desgraciada manipulación en su improvisado laboratorio del material tan alegremente impresionado por mi parte quedó completamente velado e inservible por lo que jamás pude disfrutar de aquellas espontáneas fotos en las Ramblas ni la gran actriz Ángela Molina pudo recibir nunca aquel recuerdo que me había exigido y que le hubiera gustado mucho tener hoy en su poder.

NOTA:

Está curiosa anécdota es anterior al año 1977. En ese año Ángela Molina protagoniza junto a Fernando Rey y bajo la dirección de LUIS BUÑUEL la película que la lanzaría definitivamente a la fama internacional: ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO