RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

miércoles, 18 de abril de 2018

ARROJAR LA PRIMERA PIEDRA

La llegada, por fin, de la primavera acrecienta las expectativas estéticas de mi jardín; no así las expectativas éticas de la política española de la que me siento víctima por cuanto mi contribución como jubilado al erario público no se ve compensada de alguna manera en la misma medida y proporción que dicha primavera compensa a su vez a la madre naturaleza en forma de tallos tiernos, flores, y, además, temperatura.

Las apocalípticas nieves de invierno en España ya casi se han derretido para dar paso a interminables horas de sol radiante, suaves mareas y transparencias al estilo del gran pintor Sorolla pero ni aún así los políticos han dejado de dibujar sólo borrones, amargas manchas de café colado encima de un grueso lienzo de descomunales proporciones sobre el que además se han arrojado toda clase de despojos, desperdicios de intereses más que dudosos y cuya plana superficie será muy difícil de poder restaurar mientras los partidos políticos en liza continúen pensando sólo en estrategias de escalada, destinadas únicamente a alcanzar la cumbre del poder.

Las últimas encuestan vaticinan una intención de voto que, en principio, no favorecen en absoluto al Partido Popular pero albergo serias dudas al respecto por cuanto, de momento, nadie parece estar libre de pecado y el que pudiera estarlo todavía no ha arrojado la primera piedra. En cualquier caso, -de ser arrojada-, esa primera piedra, paradojicamente, sólo conseguiría empeorar todavía más si cabe la situación del sucio lienzo sobre el que, en un principio, se habrían vertido todos los detritus que han sido capaces de generar los distintos partidos políticos que componen el arco parlamentario.

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