sábado 14 de febrero de 2009

FERNÁNDEZ BERMEJO, GARZÓN y la caza mayor

Cuando el hombre por fín se involucra en la práctica de la agricultura apartándose de la dedicación exclusiva del hábito de la caza, se dice de él que ha adquirido la suficiente cultura como para convertirse en sedentario y por lo tanto en persona razonablemente cultivada.

En el seno de esta compleja sociedad nuestra, tanto el juez Garzón como el ministro de justicia Mariano Fernández Bermejo están llamados a representar con notable dignidad no solo a las figuras ejemplares que han de parecer de la actual población sedentaria sino además hacerlo también como individuos lo suficientemente cultivados como para sentirse obligados a abandonar definitivamente la práctica de la caza mayor como representantes que tambien debieran ser de una sociedad moderna y civilizada como pretende la nuestra y que intenta huir, sin conseguirlo aún, de provocar la muerte por placer, de verter sangre inocente y de protagonizar cualquier manifestación de violencia gratuita.

La caza por la propia supervivencia pudiera estar justificada en casos en los que hoy día incluso se nos antojan extremos pero de ninguna manera en aquellos otros en los que dar muerte gratuita a un animal se convierte en un egoista síntoma de placer como se supone del que presumen tan altas y dignísimas autoridades como las que he mencionado en un principio.

¿Que se puede esperar de la Justicia cuando dos de sus más altos representantes se jactan ante los distintos medios de comunicación de haber logrado abatir de violentos y certeros disparos a más de media docena de indefensos ciervos que, pese a estar amparados por la propia naturaleza, su muerte se ha conseguido mediante la precisa ayuda de unos modernos rifles automáticos con mira telescópica incluida demostrando de ese modo tan escasa sensibilidad por el respeto a la vida?

El notable descenso de la mortalidad en carreteras y autopistas se debe, sin lugar a dudas, a las eficaces campañas llevadas a cabo por el ministerio correspondiente cuyas autoridades, preocupadas por la alarmante progresión de la siniestralidad, tomaron las consiguientes y eficaces medidas preventivas logrando con ellas reducir, en gran medida, el número de fallecidos sobre el asfalto.

¿Porqué cuesta tanto trabajo entonces reducir el fenómeno de la violencia machista que tantas víctimas inocentes provoca al cabo del año?.

No cabe duda de que no resulta nada beneficioso para los intereses de los cientos de mujeres maltratadas la exhibición irresponsable por parte de Garzón y Bermejo de tanto ser vivo abatido a capricho, de tanta sangre coagulada en las cunetas y de tantas y eficaces armas automáticas como de las que hoy disponen muchos.

viernes 13 de febrero de 2009

CHARLES DARWIN y Manuel González "El de los machangos"

Este año 2009 se cumplen doscientos años del nacimiento del gran científico que fue CHARLES DARWIN.

Su discutida teoría sobre la evolución mediante selección natural no solo movió los sólidos cimientos de la comunidad científica mundial de entonces sino que hizo tambalear también las viejas estructuras del Vaticano al poner en entredicho el contenido de los mismísimos textos del Génesis sobre los que se basaba la Iglesia católica para sostener la teoría de la creación de la especie humana.

Por lo tanto, MANUEL "El de los machangos" siempre estuvo mucho más cerca de la verdad que la mismísima SANTA MADRE IGLESIA por cuanto este canario con boina fue durante años el cuidador de los famosos chimpancés de KOËLER en el primer centro de investigaciónes primatológicas del mundo ubicado en la estación de antropoides del Puerto de la Cruz en la isla de Tenerife entre los años 1913 y 1918.

Desde las humildes páginas de mi Blog, quiero rendir mi más sincero homenaje a D. MANUEL GONZÁLEZ, más conocido como Manuel "el de los machangos", por su modesta y poco conocida contribución, con su trabajo de cuidador, al mundo científico de principios del pasado siglo XX.

Aprovechando esta íntima ocasión, deseo saludar a mi buen amigo y gran fotógrafo MANUEL DE LEÓN, bisnieto, precisamente, de este entrañable personaje que hoy nos honra al ocupar la desenfadada crónica insular de mi Blog.

EL PARECIDO (entre Leocadio y Yo)









Viviendo yo aún en Barcelona, siempre que tenía oportunidad acudía hasta las Ramblas con la mera intención de fotografiar algo que mereciera realmente la pena desde el punto de vista exclusivamente artístico, sin embargo, en aquella ocasión que referiré seguidamente, fue la presencia de una joven actriz de incognito quién despertó en mí aquel vivo entusiasmo por una nueva captura fotográfica exclusiva, cuando no inaudita, máxime al tratárse de un valor enormemente en alza dentro de la nómina cinematografía nacional de entonces pero cuyo nombre no tengo ningún interés en revelar por el momento atendiendo a la intención de mantener la atención del lector por el relato hasta el mismísimo final.

He de decir que para la ocasión había montado en el cuerpo de mi Nikon "F " un objetivo de 200mm que me permitiria fotografiar desde una distancia más que prudencial sin ser objeto de rechazo por parte de los inocentes viandantes.

Aquel día, las Ramblas presentaban el aspecto de costumbre. Mucha gente pero no tanta que no se pudiera, a aquella hora de la mañana, pasear aún con una cierta comodidad y holgura. Yo subía despacio desde el Liceo hasta la Plaza de Cataluña cuando creí advertir entre el gentío la presencia, para mí inconfundible, de una joven muy conocida por su trabajo en las pantallas que descendía distraídamente, en sentido contrario al mio, con su enorme bolso en bandolera, a una considerable distancia, pero cuyo rizado y hermoso largo cabello, sus parsimoniosos andares además de su bonita falda larga hasta las pantorrillas cubiertas por la caña de unas contundentes botas camperas, no dejaba lugar a dudas de quién se trataba realmente.

A medida que ella descendía yo iba disparando, simultaneamente, mi cámara analógica. Ello me obligaba, prácticamente, a caminar hacia atrás, con lo incómodo que significaba, con tal de mantener enmarcada en el visor la figura completa de la joven actriz viniendo siempre a mi encuentro y que habiendose apercibido, no obstante, de mi presencia tanto como de mis artísticas intenciones, no hizo en ningún momento absolutamente nada por evitar lo que ya era un hecho consumado y por cuya razón yo me iba sintiendo por momentos mucho más cómodo y deshinibido con la realización de mi improvisado y provechoso “trabajo”.

Di por terminada mi sesión cuando la película montada llegó a su fín. Fueron treinta y seis fotografías impresionadas en los quince minutos aproximadamente que tardé en llegar a la confluencia con la calle Cardenal Casañas, frente al Liceo, por donde me evadí discretamente con la sana intención de liberar a la actriz, como sincero gesto de agradecimiento por su mudo consentimiento, de aquel supuesto acoso mediático salvado solo por la acción del potente teleobjetivo que nos mantuvo siempre a una cómoda distancia mucho más que prudencial.

Aquel mismo dia, Leocadio y yo habíamos concertado encontrarnos en el único Drugstore abierto entonces en Barcelona, concretamente en las Ramblas, sobre las cinco de la tarde.

Cual no sería mi sorpresa cuando al llegar y desembocar en la barra del bar encontré a Leocadio en compañía, precisamente, de la joven que durante la mañana yo había estado fotografiando mientras paseaba optimista por las animadas Ramblas.

-¡Mira!, es este, -dijo Leocadio señalándome con la palma de la mano abierta hacia arriba mientras me aproximaba sorprendido hacia ellos.

-¡¡....Es que sois tan parecidos!!, -exclamó la joven sonriendonos.

-¡Hola, Angela!, -dije yo mientras le pedia al barman café para los tres.

Al parecer, mientras Leocadio se dirigía al encuentro acordado en el Drugstore fue felízmente abordado, confundiendolo conmigo, por Angela Molina quien por unos dias se encontraba de paso, disfrutando de la ciudad de Barcelona, camino de la capital inglesa donde, según manifestó, asistiría a unas clases intensivas para tratar de perfeccionar su deficiente inglés de cara a cumplir con posibles futuros compromisos cinematográficos en ciernes.

El interés de la actriz no era otro sino el de conocer al fotógrafo anónimo de esa mañana y solicitarle unas copias como recuerdo de su inolvidable estancia en la ciudad condal.


EPÍLOGO:

Mi compañero de trabajo, un catalán apellidado Monclús y gran aficionado a la fotografía se ofreció muy amablemente para revelarme de manera manual y con garantía de calidad probada el carrete de película impresionado de Angela Molina y evitar así la posible manipulación de las fotos en un laboratorio industrial.

Acepté el trato con tan mala fortuna que, según el propio Monclús, una falsa y desgraciada manipulación en su improvisado laboratorio del material tan alegremente impresionado por mi parte quedó completamente velado e inservible por lo que jamás pude disfrutar de aquellas espontáneas fotos en las Ramblas ni la gran actriz Ángela Molina pudo recibir nunca aquel recuerdo que me había exigido y que le hubiera gustado mucho tener hoy en su poder.

NOTA:

Está curiosa anécdota es anterior al año 1977. En ese año Ángela Molina protagoniza junto a Fernando Rey y bajo la dirección de LUIS BUÑUEL la película que la lanzaría definitivamente a la fama internacional: ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO