RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

miércoles, 9 de mayo de 2018

LIMPIABOTAS O BETUNEROS DE LA PLAZA DEL CHARCOen el PUERTO DE LA CRUZ


En Julio de 2016, es decir, hace ahora dos años y durante unas vacaciones en el Puerto de la Cruz tuve ocasión de conocer a un peruano que de manera casi testimonial ocupaba un lugar en el extremo de la Plaza del Charco, aunque no en su interior, que da al muelle y donde exhibía las herramientas con las que en un periodo determinado de su vida se ganaba la vida dedicándose a ello de lleno y cuya profesión no era otra que la de limpiabotas o betunero.

A lo largo de mi infancia, sobre todo en Santa Cruz, resultaba muy común verles deambular en busca de clientes a lo largo de las muchas terrazas de bares abiertas a la calle a la voz de ¡limpia! ¡limpia! arrastrando siempre la primera “i” con una cierta desgana. Sin embargo a alguno de ellos les recuerdo llevando además de la caja y el banquito, un cojincito con el que colocado bajo las rodillas evitaban el roce de estas con el suelo mientras las posaderas reposaban cómodamente en el banquito. Era otra forma de permanecer de rodillas ante el cliente pero a la vez descansando.

Cuando me establecí en el Puerto de la Cruz aquella antigua profesión continuaba en auge aunque, en honor a la verdad, debo decir que la postura del limpiabotas no era la misma que la mencionada antes. El banquito resultaba tan grande como la caja, lo que permitía tener las piernas estiradas aunque, eso sí, algo flexionadas, tal y como muestro en las fotos que ilustran este artículo. Quizá tal postura se debiera a que no eran precisamente limpiabotas ambulantes sino que ocupaban un sitio fijo en la inigualable Plaza del Charco que aún sigo recordando y cuando puedo también visitando.

Agustín y Francisco Pacheco eran hermanos y durante los años que viví en el Puerto de la Cruz siempre permanecieron en su puesto diario de trabajo. Luego se sumarían otros pero entonces había trabajo para todos ellos.

Aparte de los hermanos Pacheco, también conocí a otros dos cuyos nombres no recuerdo pero que también formarían parte de todo aquel complejo emocional que contribuiría a conformar la personalidad de un espacio público fundamental como sigue siendo hoy la Plaza del Charco.

Desde el punto de vista del cliente, betunarse los zapatos tenía en sí algo de ritual, algo así como afeitarse los sábados en la barbería. Frente a un vermut y una ensaladilla rusa en cualquier terraza de Santa Cruz, para una determinada élite social resultaba indispensable, sobre todo si coincidía con el fin de semana, que te lustraras los zapatos convenientemente porque además quedaba bien visto presumir de aquel lujo casi colonial de que alguien lo hiciera por ti y además en público y bien.

sábado, 5 de mayo de 2018

1ª FIESTA BÁVARA DE LA CERVEZA EN EL PUERTO DE LA CRUZ Año 1975


Albergo ciertas dudas respecto a sí la primera gran carpa que acogía la Fiesta Bávara de la Cerveza fue montada en el Parque de San Francisco tal y como afirman los responsables del diario LA OPINIÓN.

Lo que sí no cuestiono es la invitación que, al parecer, en 1973 el CIT le propuso a la orquesta bávara de nombre Banda Lustgen Engerländer de la ciudad de Leinach, comarca de Würzburg (Baviera) a participar en una serie de conciertos en el Puerto de la Cruz como preámbulo a la que años más tarde sería la 1ª Fiesta de la Cerveza que se celebraría en 1976, según LA OPINIÓN, en el Parque de San Francisco.

Creo recordar que aquella enorme y novedosa carpa de rigurosa estructura metálica fue montada por primera vez en el ahora recinto ferial del muelle del Puerto de la Cruz y no en el Parque San Francisco como asegura LA OPINIÓN.

Además de la banda bávara mencionada con anterioridad, un bellísimo cuerpo de baile femenino ejecutaba, al son de la música folclórica interpretada, unas alegres y sugerentes danzas bávaras de gran vistosidad. Sin temor a equivocarme, puedo asegurar además que una excelente orquesta de Montenegro (Los Montenegrinos) amenizaba las largas noches de fiesta con magníficas interpretaciones de conocidas melodías bailables.

Por si fuera poco y como atracción de primer orden, se contó además con la presencia del popular cantante español Micky (Micky y los Tonys) quien ya se había hecho popular en Alemania gracias a una pegadiza canción suya titulada Fernando.

De la organización del conjunto de actividades y contratación del numeroso personal indispensable se encargó una pareja alemana de muy dudosa reputación administrativa y comercial residentes desde hacía años en el Puerto, de tal manera que una vez terminado el evento, el personal contratado tuvo serias dificultades en cobrar el salario convenido haciendo cola cada día, como yo mismo, ante la oficina improvisada en una calle del Puerto dispuesta a tal efecto.

También yo quedé afectado por el supuesto fracaso económico que supuso aquel primer evento ya que con el único propósito de poder cobrar mi trabajo fotográfico por el que había sido previamente contratado tuve que pasar por la exigencia, sin haber sido pactada, de la entrega de los cientos de negativos utilizados en el reportaje a lo largo de una semana con lo que sólo pude salvar los que hoy presento aquí.



FELIZ ANIVERSARIO

Hoy, 4 de Mayo de 2018, El Diario de Tenerife.com con el que colaboro asiduamente, me ha reparado una agradable sorpresa al ver cumplido su sexto aniversario desde su fundación. No recuerdo exactamente en qué fecha comencé a participar en su apartado de OPINIÓN pero me siento en la obligación de confesar que aunque no figuro desde el principio como colaborador sí que me siento orgulloso, como canario y portuense de adopción que soy, de poder contribuir con mi modesta opinión a tratar de comentar la noticia desde otra distinta perspectiva aunque en muchos casos también coincida con los distintos puntos de vista de otros compañeros de sección.



En ocasiones, la ficción me puede y esa debilidad, la mayoría de las veces, me lleva a tratar la actualidad de manera novelada, lo que me produce una extraña satisfacción con la que también pretendo contagiar al lector; sobre todo, partiendo de aquella premisa hecha con la que, en determinadas ocasiones, se afirma que “la realidad supera a la ficción”.

A tenor de la gravedad de los últimos acontecimientos vividos en materia política y social sí que podría afirmarse que la cruda realidad ha superado a la ficción pero por el bien del arte (pintura y escultura, literatura, poesía, música, etc.) yo confío y deseo en que eso, en realidad (y valga la redundancia), no ocurrirá jamás.

La ficción es el bien más preciado con el que cuentan los artistas. 

jueves, 3 de mayo de 2018

FERVOR RELIGIOSO


Pese a contar ya con una afluencia turística de muy distintas confesiones de capital importancia, la población autóctona del Puerto de la Cruz nunca perdió el fervor religioso que también le caracterizaba. El más popular, por su condición de pescadores, sea quizá el profesado aún hoy en día a la Virgen del Carmen, sin desmerecer en absoluto el dedicado al del Gran Poder de Dios ni tampoco el consagrado a la Purísima y, tal vez, en última instancia, el ofrendado a San Telmo. Se trata de una devoción católica popular y sincera cuya manifestación callejera despierta también un inusitado interés de los turistas por tamaño fervor religioso. Un fervor religioso que cuando fueron tomadas estas fotos empezaba ya a correr paralelo a otros usos y costumbres hasta entonces inéditos importados hasta las islas por los europeos del norte.

En cualquier caso, los portuenses vivieron siempre con naturalidad esta dicotomía de costumbres religiosas que no afectarían para nada a las celebraciones religiosas futuras, arraigadas de tal forma a través de tantas generaciones que resulta imposible desterrarlas por completo a pesar de la crisis por la que atraviesa la Iglesia Católica en materia de credibilidad.


Las esperanzas de muchos isleños puestas en sus imágenes favoritas resultan de tal peso que difícilmente las promesas vertidas por la clase política en favor del bienestar de sus militantes y votantes podrán superar en crédito a las que les deparan sus santos preferidos ante los que se encomiendan en sus rogativas diarias.

lunes, 30 de abril de 2018

LA MANADA Y LA CONDENA

No me imagino como será, después de la sentencia dictada ya en firme por los magistrados, el cumplimiento de los nueve años de condena impuesta en el caso de la denominada MANADA. Y digo esto porque de todos es sabido las pocas simpatías que entre la población reclusa despiertan los delitos cometidos por violación, abusos sexuales, etc., etc.

Ya no valdrá tener en cuenta lo más fuerte ni más rápido que seas sino el o los que menos escrúpulos tengan en someter a los violadores ingresados al mismo calvario que corrieron sus víctimas inocentes al amparo de la noche, del número y de la fuerza. Nueve años son muchos para tratar de evitar que ello se produzca antes de alcanzar la ansiada libertad pero con toda seguridad acabará ocurriendo sin que ni siquiera nada ni nadie sea capaz de evitarlo y será más que probable que también se lleve a cabo de la misma manera: con nocturnidad, alevosía y, sobre todo, en grupo o, si lo prefieren, en manada. 

Con un poco de mala suerte para los violadores de la joven en los Sanfermines, resultará también  probable que sus supuestas sodomizaciones llevadas a cabo en las siempre oscuras dependencias de la lavandería de la prisión, -por poner un ejemplo cinematográfico-, y acordada en grupo por parte de los internos, pueda ser también filmada en video con la exclusiva intención de ser subido más tarde a las redes sociales para escarnio público, con el mismo regocijo que los recién llegados en su día hicieran con sus víctimas y sin el menor pudor.

Resulta lamentable pensar que sea ésta la única manera de lograr despertar las conciencias dormidas de todos aquellos que abusando de una situación de privilegio, de fuerza, de número, etc., hayan corrido el riesgo innecesario de consumar una violación de tales características pero cuya peor condena por ese hecho consumado y suficientemente probado no habrán sido sólo los nueve años que les espera de prisión impuestos por los jueces en un veredicto más que discutible sino las secuelas psíquicas que se desprenden del doloroso trance de sodomía por el que hayan tenido que verse sometidos para conseguir finalmente entender en que consiste realmente un siempre acto salvaje de violación. 

sábado, 28 de abril de 2018

LA MANADA

No bastan sólo unas horas diarias de gimnasio para que se pronuncien abdominales, pectorales, dorsales, y biceps sobre los cuerpos de aquellos varones cuyo cerebro no da para otra cosa que no sea para el culto obsesivo al cuerpo sino, además, algunas paralelas de cocaína por individuo y por hora consumidas sobre la cisterna de algún lavabo privado para creerse los reyes del mambo a lo largo de las interminables noches de fiestas nacionales como los Sanfermines, las Fallas o las distintas ferias andaluzas de tanto arraigo popular.

Si el cerebro se conduce bajo los efectos de la cocaína esnifada y si además se presume de un cuerpo musculoso modelado en un gimnasio de barrio, es cuando se sienten capaces hasta de sostener y transportar un pesado “tablón” durante horas sin apenas notar cansancio alguno, lo que les convierte en individuos tan sumamente peligrosos como cobardes. Se sentirán entonces únicos, soberbios, indispensables, irresistibles y para probarlo filmarán sin ningún escrúpulo sus estúpidas hazañas en video que luego terminará siendo colgado en las múltiples redes sociales que les ofrece Internet.

Sin embargo, existen otros tipos de individuos que, a la chita callando y sin llamar nunca la atención, -entre otras cosas porque no les interesa la popularidad-, también suelen pulular entre el inmenso gentío que, por distintas razones, termina dándose cita obligada tanto en los Sanfermines como en las Fallas o como en la popularísima Feria de Sevilla, por poner sólo unos ejemplos coincidentes con LA MANADA.

Poco después de la violación y mientras LA MANADA andaba celebrando su estúpida “hazaña”, en una plaza dura  cercana, un tipo de apariencia insignificante, discreto pero resuelto, avanzaba por la acera que circunvalaba la plaza en dirección a ellos. Una vez  hubo llegado a su altura, sin detenerse siquiera, con su mano enguantada, extrajo con celeridad del bolsillo una artesanal hoja corta de vidrio encastada en un rudimentario mango de madera envuelto en esparadrapo y sin motivo aparente, de un rápido,  certero y silencioso golpe le perforó el hígado al primero por su derecha antes de retirar la mano, siempre enguantada, para llevarse de nuevo consigo hasta el bolsillo el mango de madera envuelto con su esparadrapo y todo que segundos antes había contenido la ahora sangrienta hoja de vidrio clavada en el abdomen del violador.  Pocos segundos antes de que la víctima y sus colegas pudieran haberse dado cuenta de lo sucedido, el hombrecillo ya había doblado la esquina próxima, desapareciendo para siempre del lugar de los hechos sin dejar rastro.

viernes, 27 de abril de 2018

CLEPTOMANÍA 2

La honestidad de muchos españoles ha supuesto para Cristina Cifuentes un verdadero alivio al considerar aquellos que el asunto de las cremas faciales en las dependencias de EROSKI debió ocurrir como consecuencia del efecto de  esa enfermedad mental tan sutil que lleva por nombre cleptomanía y que a juicio de muchos debería eximirle de todos los cargos que en su día pesaron contra ella.

Cuando por caridad también yo me sentía dispuesto a disculpar tal proceder de la señora Cifuentes al tratarse de una persona psíquicamente enferma, alguien de mi entorno más próximo me respondió que por la misma razón habría que disculpar también a todos aquellos imputados hoy en día del Partido Popular que tal como parece estar probado se apropiaron indebidamente de unos sobres blancos que curiosamente contenían cientos de euros destinados en principio a la subvención del partido y que, por el contrario, terminaron, en algunos casos, en los bolsillos de los elegantes trajes de determinados políticos vinculados al Gobierno. No cabe duda pues que todos ellos, sin excepción, también parecen ser víctimas de un trastorno del control de impulsos y que por las distintas declaraciones vertidas de imputados, entre otros, tales como Ignacio González y Francisco Granados ante jueces y magistrados, ello les habría llevado, sin ni siquiera tener intención de hacerlo ni pretenderlo, al robo continuado y compulsivo de un dinero que, en realidad, nunca se ha sabido muy bien de dónde procedía pero que por sorpresa acababa siempre apareciendo.

De todo ello sólo cabe deducir que, en realidad, los integrantes del todopoderoso Partido Popular en el Gobierno deben encontrarse en la misma situación y en las mismas condiciones psicológicas que las descubiertas en la persona de la Expresidenta de la Comunidad de Madrid y que por consiguiente deberían empezar a plantearse la necesidad de poder gobernar el país desde un centro psiquiátrico de confianza y siempre bajo la tutela de auténticos especialistas en cleptomanías.   

FAVELAS CANARIAS


Algo más alejados del litoral donde ya empezaban a aflorar ciertos núcleos de turismo todavía en ciernes, hacia el interior, hacia donde todo el mundo no quería vivir entonces como no tuvieras un trozo de tierra que labrar, la realidad resultaba bien diferente, dura en ocasiones pero que muchos no podían evitar debido a la extrema pobreza que acuciaba su entorno más inmediato. Ejemplo de aquella difícil situación lo representa el hábitat, la capacidad de numerosas familias en adaptarse a las condiciones pésimas del terreno para levantar por si mismas sus modestas viviendas que, en cierto modo nos recuerdan las populares favelas de Brasil.

Siempre que pude tomé fotos de aquella dramática realidad de posguerra que no empezaría a desvanecerse hasta bien entrados los años setenta, cuando la industria turística creaba cientos de empleos en la hostelería en beneficio de la mayoría de aquellos jóvenes del interior quienes atraídos por los decentes sueldos de entonces abandonaban sin pensárselo sus modestas viviendas de ladrillo para instalarse definitivamente en el litoral. Sus padres, sin embargo, en raras ocasiones abandonaban aquellas viviendas levantadas con su propio esfuerzo, de tal modo que con el tiempo, las incipientes favelas fueron también convirtiéndose en pequeños núcleos de población dotados  ya de agua corriente y electricidad, escuelas y hasta Ayuntamiento.


Ha pasado ya tanto tiempo desde entonces que hoy ya no recuerdo con exactitud en qué lugar fueron tomadas algunas de estas fotos y en cualquier caso desconozco si aquel paisaje urbano que me invitó a tomarlas, habrá cambiado de tal forma que sería difícil de reconocer hoy.



jueves, 26 de abril de 2018

CLEPTOMANÍA

La posición política, profesional, social y supuestamente económica de la Sra. Cifuentes descartaría del todo que por ahorrarse cuarenta euros en su supermercado de barrio decidiera apropiarse indebidamente de un par de cremas regeneradoras del cutis con el sólo propósito de no pagar un dinero que en realidad le sobra, por lo que deberíamos llegar a creer que, en realidad, nos encontramos ante un serio trastorno mental del que la Presidenta de la Comunidad de Madrid es víctima, caracterizado por el impulso obsesivo por robar que le es imposible reprimir y que recibe el nombre de CLEPTOMANÍA. 

Extrapolando ese concepto de CLEPTOMANÍA hasta la Universidad Rey Juan Carlos, pudiera decirse que, a pesar de haber pagado la matriculación del infortunado MASTER, -lo que también demuestra su capacidad económica-, sí parece ser cierto de que se trata de un mismo obsesivo impulso por apropiarse indebidamente de algo cuyo precio o, si lo prefieren, cuyas exigencias obligaban a  asistir a clase, examinarse y culminar con un trabajo de fin de máster. Exigencias que ella resolvió no cumplir en beneficio propio, de la misma manera y con la misma aparente facilidad que ocurriera con las dichosas cremas antiarrugas
.
Sin embargo, todo ello no le evitará a la señora Cifuentes envejecer en la misma medida que envejecemos todos aquellos ciudadanos quienes a la espera no sólo ya de que acabe tanta corrupción impune desearíamos además poder depender de un justo precio por nuestra arrugada jubilación en la misma forma en la que ella, a partir de ahora, habrá de ganarse la vida al margen de toda actividad política que tanto le ha beneficiado económicamente. Esperemos que no termine jubilándose en un sanatorio mental.

Tampoco se lo deseamos.

miércoles, 25 de abril de 2018

APROPIACIÓN INDEBIDA

Siendo todavía niño no me sentía nada capaz de poder presumir de aquello otro de lo que se jactaban sin el menor pudor la mayoría de mis compañeros de juegos de entonces: llevarse sin pagar de la venta del barrio alguna que otra chuchería como caramelos, chicles o deliciosas barritas de melcochas para luego saborearlas a la sombra de los falsos pimenteros al final de la calle.

En cierta ocasión también yo lo conseguí aunque el motivo esencial no fuera para mí la sabrosa degustación o un especial interés en disfrutar de tan apetecibles golosinas. En mi caso concreto sólo se trató de probarme a mí mismo de que sí me consideraba del todo capaz no sólo por burlar mi propia honestidad infantil ya de por sí bastante cuestionada por la intención misma sino además por intentar burlar también la estricta vigilancia con la que D. Nicolás sometía a aquella colorista mercadería menuda desparramada en un extremo del mostrador de su modesta venta. En aquella ocasión sólo acerté a apropiarme de un chicle por entonces de moda: un bazooka. En realidad sólo se trató de convencerme a mí mismo de lo que cualquiera, con un mínimo de arrojo, puede llegar a conseguir aún en contra de sus manifiestos escrúpulos. Eso mismo debió de pasarle a Cristina Cifuentes cuando en el año 2011, siendo Vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, decidió probarse a sí misma su capacidad para hurtar y en lugar de unas golosinas, apropiarse indebidamente de unas baratas cremas faciales en un supermercado de la Comunidad de Madrid. Se supone que tuvo mucho menos habilidad de la que nosotros, allá por los años cincuenta, nos jactábamos en privado aunque en su descargo se habría de tener en cuenta no sólo ya su avanzada edad para tales menesteres sino, además, la presencia con la que cuentan muchos comercios del ramo hoy en día en concepto de vigilancia a través de sofisticados sistemas de control antirrobo ubicados en el interior de sus propias dependencias. 

Pero que quede claro que Cristina Cifuentes no ha dimitido por este asunto en particular sino por todo aquello que ha concurrido en la concesión de su máster y que ella misma no ha sabido todavía explicar ni resolver. Lo de las cremas en EROSKI tiene el mismo valor ético que lo de nosotros, siendo niños, con las golosinas en la tienda de D. Nicolás