RETRODEZCAN
Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?
domingo, 19 de noviembre de 2017
martes, 14 de noviembre de 2017
PERFORMANCE
¿Cuánto hubo de
simbolismo, según la Sra. Forcadell, en la pasada declaración de independencia
de Cataluña y cuál ha sido el saldo positivo cosechado con su intervención como
presidenta del Parlamento de Cataluña?
Desde mi punto de
vista, cero. Cero en cuanto a carácter simbólico como también en cuanto a saldo
positivo de toda la operación soberanista porque si la intención hubiera sido meramente
simbólica, hubiera bastado con una simple performance que hubiera evitado
tanto gasto a costa del erario público además de haber dado sentido a los
anhelos de miles de catalanes sin que todos ellos hubieran tenido que verse
arrastrados por sus líderes a salir tantas veces a la calle a exigirla de
manera tan categórica y con un saldo tan negativo para sus republicanos intereses.
Para ello existe, por ejemplo, el teatro.
Comprendo que cualquier
estrategia frente al temido artículo 155 de la Constitución española con tal de
evitar la entrada en prisión hubiera sido válida, sin embargo el cálculo de los
graves riesgos a los que se enfrentaban los responsables no fueron lo
suficientemente valorados para salir indemnes de la situación creada, de lo que
se desprende que la Sra. Forcadell tuvo que verse en la imperiosa necesidad de
mentir ante el Tribunal Supremo si lo que quería era conservar la libertad y,
también, la de los suyos. Y eso es comprensible.
Negarse a declarar, -ni
siquiera en tu propio beneficio, a la fiscal-, como lo hicieran en su
comparecencia el vicepresidente Junqueras y sus adláteres también comporta un
cierto riesgo a tenor de la falta de tiempo alegada en su favor por los
abogados para preparar la defensa.
Y, por último, ¿Qué
decir de la rocambolesca salida de Cataluña del Presidente y el resto de
miembros de su gabinete hacia Bélgica? ¿Es también un exilio simbólico el suyo?
No lo creo; aunque si admito que intentar mantener un gobierno fuera de las
fronteras de lo que pudo haber sido la República de Cataluña sí que me parece
el acto más simbólico de todos los posibles.
lunes, 13 de noviembre de 2017
TOMA DE CONCIENCIA
Albergo serias dudas
respecto a si la aplicación del artículo 155 de la Constitución española hará
desistir de su empeño por conseguir la tan ansiada independencia a los miles y
miles de catalanes que se han visto afectados en su amor propio esta vez pero
cuyas esperanzas continuarán manteniendo intactas hasta lograr encontrar, tarde
o temprano, la fórmula que les permita de nuevo a aspirar a aquello por lo que
siempre han estado esperando.
No se trata de un
simple capricho espontáneo sino de un profundo deseo incubado en el seno de una
especial idiosincrasia como la catalana y cuya relevancia no hemos sabido
asimilar el resto de españoles, afectados seguramente por una ignorancia
histórica que no nos ha permitido hacernos una composición de lugar sobre sus
lícitas aspiraciones a una soberanía que a su criterio les fue arrebatada en su
día de manera muy arbitraria.
Esta sencilla
introducción me predispone a viajar al pasado; a aquella escuela primaria de
los años cincuenta en Tenerife en la que casi nunca nos hablaron de los
primitivos habitantes de las islas, los guanches, y que cuando alguna vez lo
hicieron siempre creímos que no tenían nada que ver con nosotros porque se nos
consideraba, ante todo, españoles.
Dicho esto y con el paso del tiempo sí que aquellos niños empezamos a tener clara conciencia de ese sentimiento isleño integrador pero, en mi opinión, sin llegar a aproximarse a aquel otro, -sentimiento también-, de tanto arraigo por la tierra y tradiciones como el que muchos años más tarde tuve la oportunidad de conocer y experimentar en Cataluña. Y todo ello me lleva de la mano de la música hasta la célebre CANTATA DEL MENCEY LOCO que con tanto ahínco y coraje llevaron a cabo los componentes de LOS SABANDEÑOS. ¿Es la CANTANTA sólo el estremecedor relato de unos hechos históricos acaecidos en las Islas? ¿Es tal vez una denuncia musicada de la crueldad de los castellanos para con los aborígenes guanches? ¿Quizá la exaltación sin más de un genocidio sin importancia padecido por la población indígena a miles de millas de la Península?
Dicho esto y con el paso del tiempo sí que aquellos niños empezamos a tener clara conciencia de ese sentimiento isleño integrador pero, en mi opinión, sin llegar a aproximarse a aquel otro, -sentimiento también-, de tanto arraigo por la tierra y tradiciones como el que muchos años más tarde tuve la oportunidad de conocer y experimentar en Cataluña. Y todo ello me lleva de la mano de la música hasta la célebre CANTATA DEL MENCEY LOCO que con tanto ahínco y coraje llevaron a cabo los componentes de LOS SABANDEÑOS. ¿Es la CANTANTA sólo el estremecedor relato de unos hechos históricos acaecidos en las Islas? ¿Es tal vez una denuncia musicada de la crueldad de los castellanos para con los aborígenes guanches? ¿Quizá la exaltación sin más de un genocidio sin importancia padecido por la población indígena a miles de millas de la Península?
¿No se ha pretendido
acaso, a través de la música, asistir a la grave tragedia sufrida por nuestros
antepasados a manos de unos furibundos conquistadores y cuyos hechos, relatados
de tal manera melódica, nos han hecho tomar al fin plena conciencia sobre
nuestra particular manera de entender el despertar de un intrínseco sentimiento
canario de revancha contra los injustos avatares del curso de la historia que
no nos tocó vivir pero que sin embargo nos convertiría a la postre en miserable
vasallaje de ultramar bajo la Corona de Castilla?
viernes, 3 de noviembre de 2017
SER ESPAÑOL
Si bien es verdad que me he sentido preocupado en estos últimos meses por la deriva tomada en lo referente al procés català, ello no quita para tampoco sentirme identificado con ese nacionalismo rancio, barato y de pandereta retratado magistralmente por Berlanga a lo largo de su extensa y exitosa filmografía. De modo que no me siento en absoluto representado ni por la letra del VIVA ESPAÑA ni por el A POR ELLOS que tantos anti catalanistas españoles han estado gritando hasta la saciedad en las muchas calles de toda España. Esos dos eslóganes, entre otros muchos, siempre me sugieren la desconcertante figura vestida de negro sobre cuyos hombros, cubiertos de caspa, pesaba su inequívoco pasado franquista cuando, sobre todo, eras humilladamente interpelado con un: ¡Vd. no sabe con quién está hablando!
Ahora me doy cuenta, -mejor que nunca y como todos ya sabemos-, de que el hecho de que el HIMNO NACIONAL carezca de letra, ha constituido desde siempre un verdadero acierto en lo que ha mensaje subliminal abortado se refiere. De esa manera será muy difícil discriminar a alguien por lo que el himno pudiera decir o por las alusiones que en la mayoría de himnos se hacen de los distintos y ambiguos conceptos de patria, libertad, honor, etc., etc. Me parece que sólo con la música es más que suficiente.
La ESPAÑA que me representa como individuo es la que se ha forjado con la literatura del Siglo de Oro, las artes hasta nuestros días, la ciencia y la filosofía llevada a cabo por muchos otros individuos, tales como Miguel de Cervantes, Calderón de la Barca, Lope de Vega, Goya, Velazquez, Picasso, Fdo. Sor, Manuel de Falla, Granados, Albeniz, Tárrega, Manuel Cervet, Severo Ochoa, Gregorio Marañón, Santiago Ramón y Cajal, Ramón Llull, Jaime Balmes, Donoso Cortés, J.L. López Aranguren, etc., etc., por no citar a aquellos cientos de populares artistas de nuestros días que han influido sobremanera, con su forma de hacer música y poesía, en el profundo significado que representa hoy sentirse español. Me refiero a españoles como Lorca, Machado, Goytisolo, Serrat, Joaquín Sabina, Aute, Krahe, Pedro Guerra, Victor Manuel, etc., etc.
Todos estos personajes con sus respectivas obras y no otros han sabido embargarme de esa pacífica actitud, para otros muchos reprochable, de sentirme ufanamente español, sin complejos de ninguna clase y provisto de una sana conciencia nacional totalmente alejada de cualquier totalitarismo político y tratando siempre de vivir de espaldas a cualquier régimen que no se conduzca con absoluta democracia.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
martes, 31 de octubre de 2017
domingo, 29 de octubre de 2017
sábado, 28 de octubre de 2017
LA PRESA
A pesar de tenerla asida de momento sólo con los incisivos, será muy difícil que tanto Puigdemont como Junqueras decidan soltar sin más la presa, máxime, cuando disponen del apoyo incondicional que representa esos dos millones de catalanes que les arropan. En el momento que decidan abrir la boca para respirar mejor, acuciados entonces por la presión que ejercerá la puesta en vigor del temido artículo 155 de la Constitución española, será ese el momento oportuno para que la víctima pueda zafarse y huir precipitadamente campo a través y buscar refugio, ilesa, entre esos otros millones de catalanes que también esperan ansiosos y esperanzados su inminente regreso.
Será entonces el momento de saber qué hará el gobierno de Rajoy con los lebreles asilvestrados que se han salido de madre causando tanto temor e indignación en todo el territorio catalán. No será preciso conminarlos como castigo en la perrera sino, simplemente, adiestrarles adecuadamente para que puedan vivir en comunidad, en paz e indemnes junto el resto de sus semejantes.
Lo que no será tan sencillo será restaurar la profunda fractura social abierta en Cataluña. Me temo que ello llevará mucho más tiempo que lo que tardó la mitad de la cámara catalana en proclamar la anhelada independencia a espaldas de la otra mitad de la misma.
Lo que mal empieza suele acabar mucho peor de lo deseado. Para ser sinceros, nada sería descartable, -ni siquiera el derecho a exigir la independencia-, si se siguieran los pasos democráticos puestos a disposición en un estado de derecho, donde todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de decidir su propio futuro y, en mi modesta opinión, el llamado procés sobiranista català no ha querido seguir por el camino deseado y en cuyo final otros muchos, inútilmente, han permanecido esperando.
jueves, 26 de octubre de 2017
LA SUERTE ESTÁ ECHADA
ALEA JACTA EST. Con esta mítica frase, traducida como LA SUERTE ESTÁ ECHADA y atribuida a Julio Cesar, habrán debido dirigirse respectivamente a los suyos tanto Puigdemont como Rajoy antes de cruzar, -para librar definitivamente la última batalla-, el río Rubicón, representado en nuestro actual siglo XXI por el temible artículo 155 de la Constitución que, como arma letal, maneja el Presidente del Gobierno como por la contundente y afilada declaración de Independencia con la que amenaza y reclama para Cataluña el President de la Generalitat. Todo ello sin contar expresamente con el peligro añadido que representa la enorme profundidad del rio en cuestión además de la dificultad que entraña su enorme y violento caudal para una navegación serena, apacible y segura.
En cualquier caso, todos esperamos, no sin cierto estupor, que la sangre no llegue al rio y que la transición a la normalidad cotidiana transite por unos cauces sin apenas escollos que dificulte la correcta navegación de los intereses alegados por ambas partes aunque, para ser sinceros, me temo que durante los próximos años será muy difícil por parte de los independentistas renunciar a todo aquello que han creído haber tenido tan a mano y que les habría sido arrebatado con la aplicación de un nefasto artículo de la Constitución española que tardarán mucho tiempo en olvidar pero que, sin embargo, en el momento que transcurre mientras escribo este último artículo, hay quienes ya afirman que el Sr. Puigdemont estaría dispuesto, a cambio de que el Gobierno español deje de aplicar el mencionado artículo 155, a convocar nuevas elecciones al Parlament, de lo que se desprende la formación de una multitudinaria manifestación que, en este preciso instante está teniendo lugar, concentrada en la Plaça de Sant Jaume, frente a la Generalitat de Catalunya, tratando de traidor a un Puigdemont incompareciente y reclamando, a voz en grito, la declaración inminente y sin condiciones, la independencia de Catalunya.
Sea como fuere, independientemente incluso de las decisiones que en las últimas horas hayan de tomar unos u otros además del propio rumbo que sigan los postreros acontecimientos, seguiría pudiendo afirmar lo mismo, tal y como ya he mencionado en un principio: LA SUERTE ESTÁ ECHADA.
sábado, 21 de octubre de 2017
VINO CONCILIADOR
Quisiera poder opinar sobre cualquier otra cosa que no sea el controvertido contencioso catalán y me resulta del todo imposible. Sólo me queda entonces el consuelo de pensar que si los dos máximos responsables de esta rocambolesca situación no logran llegar a algún acuerdo válido que desencalle la situación y permita una reconciliación ¿qué otra cosa puedo hacer yo?
¿En qué medida y hasta donde puedo opinar yo sobre la situación creada en Cataluña?
Todos sabemos o deberíamos saber que entre el blanco y el negro existe un cromatismo tan extenso de grises que sin ninguna dificultad podríamos optar por aquel que, llegado el caso, mejor conviniese a nuestros propios intereses o mejor se adaptase a las circunstancias del momento pero, aún así, me temo, -y esto es lo que de verdad me desconcierta-, que una vez elegido un gris determinado, éste tampoco fuera del beneplácito ni agrado de ambos. Por lo tanto, nos encontraríamos, según Rajoy, atrapados en un oscuro callejón sin salida sobre el que continúa pesando la maldición de la aplicación del artículo 155 previsto en la Constitución española.
Somos los ciudadanos los que, manifestándonos en la calle, hemos ido tomando conciencia y partido en uno u otro sentido, olvidando la mayoría de las veces que son precisamente nuestros representantes elegidos quienes deberían cumplir con el trabajo que, en las urnas, les ha sido encomendado; trabajo político y diplomático a destajo.
Echo de menos, aunque a un nivel más doméstico que nacional, la forma en que, en mi lejana juventud, solíamos dirimir nuestras pequeñas rencillas entre amigos. No valía citarnos en cualquier lugar donde no hubiera dispuesta una modesta botella de vino en torno a la cual tomábamos asiento y que gracias a la graduación de su contenido se nos iba calentando el paladar y soltando la lengua, casi siempre por suerte, en una dirección única de entendimiento. Terminábamos admitiendo nuestras respectivas culpas además de nuestras propias responsabilidades, sin llegar jamás a provocar la humillación del oponente y aceptando la reconciliación, en ocasiones de antemano pactada. También es verdad que, aunque no todos, entonces sí que teníamos un verdadero enemigo común contra el que combatir en silencio y, -por increíble que parezca-, eso facilitaba mucho las cosas.
Cataluña presume de excelentes vinos como para que no cueste demasiado un entendimiento entre dos degustadores de caldos como sospecho que puedan ser Puigdemont y Rajoy y si aun así no consiguieran llegar a un esperado acuerdo ventajoso para ambos frente a una botella y antes del próximo lunes, mucho me temo que la buena reputación que tiene la denominación de origen de los blancos, tintos y achampanados de su gran producción vinícola se vería bastante afectada y muy en entredicho a nivel europeo. Sólo por mantener este prestigio viticultor que tanto le caracteriza, desde mi punto de vista, valdría la pena poder entenderse sin tantos ambages.
Hoy, en mi condición de abstemio, ya no me quedan enemigos con los que poder conciliar la paz pero sólo por el hecho de sentarme frente a una botella de vino decente con la que saldar una doméstica rencilla, créanme que, a pesar de todo, los echo mucho de menos.
miércoles, 18 de octubre de 2017
lunes, 16 de octubre de 2017
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