RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

lunes, 18 de septiembre de 2017

NUEVO MOISÉS

¡Algo flota sobre el agua!  -susurró el marino de agua dulce a su esposa mientras, inclinado sobre la amura de estribor, trataba de escudriñar entre la niebla que se extendía sobre el lecho del río el móvil de su asombro.

Se trataba de una urna de metacrilato deslizándose perezosamente sobre la superficie del agua. El marino viró a babor cerrándole el paso y la urna se detuvo entorpecida por el casco de la ligera embarcación. Valiéndose de un bichero, aquel lobo de río la izó a bordo, depositandola en el fondo de la nave, sobre las cuadernas. Efectivamente, se trataba de una urna de metacrilato  en cuyo interior habían depositado un número aproximado de unos cien sobres blancos que ocupaban la mitad de su volumen.

¡Claro, hoy es dos de Octubre! –exclamó la mujer sorprendida-.

Aquellos charnegos que llevaban ya una semana navegando rio abajo desde el Pirineo habían sido sorprendidos por este nada insólito acontecimiento rural pero que, al parecer, sí que ponía en entredicho la validez  que hubiera tenido el derecho a decidir el día anterior, mientras ellos surcaban el rio en dirección a su desembocadura en el Mediterráneo. 

Momentos antes de que la Guardia Civil, a fin de requisar las urnas, hiciera acto de presencia en el lugar elegido para las votaciones, casi todos los habitantes de aquel pueblo pirenaico ya habían ejercido su derecho al voto sin llegar a imaginar siquiera que un vocal, a espaldas de la Benemérita y con el único propósito de que quedara constancia del sufragio, se aventurara a apropiarse de una de las urnas y depositarla mansamente en el lecho del río para que la corriente la alejara lo suficiente del lugar.

Aquel nuevo Moisés en forma de papeletas ocultas en el interior de sobres blancos, viajando no en el interior de una cesta cubierta de brea sino en un impermeable cubo de metacrilato y que a pesar de su estrecha abertura en la parte superior se mantendría siempre seco y a salvo, sería encontrado un día más tarde por una humilde pareja de charnegos que a bordo de su sencilla embarcación efectuarían el recuento de votos con la esperanza de un triunfo que permitiera al nuevo Moisés guiar a su pueblo hacia la anhelada independencia.

El matrimonio desprecintó cuidadosamente la urna y comenzaron el recuento de votos. El resultado fue el siguiente:

VOTOS EMITIDOS: 115
VOTOS A FAVOR: 110
VOTOS EN CONTRA: 3
VOTOS NULOS: 2

viernes, 15 de septiembre de 2017

TANTO MONTA-MONTA TANTO (JUNQUERAS & PUIGDEMONT)

Pese a la indignación que las voluntades de Puigdemont y Junqueras, respectivamente, despiertan en un determinado sector de la población catalana que si admite el derecho que tendrían a decidir en unas hipotéticas votaciones aunque no obligados necesariamente por ello a admitir la independencia a ultranza de Cataluña, otro sector tan numeroso o más, si cabe, que el primero opina que,-si bien el tándem utilizado por estos independentistas para alcanzar su tan ansiado propósito, -llámese también Puigdemont-Junqueras-, tampoco resulta el más apropiado a criterio de algunos, sí parece más que evidente que el fin justificaría los medios utilizados hasta el momento y eso es lo que realmente les importa.

Bien es verdad que todas y cada una de estas voluntades colisionan frontalmente contra el inamovible artículo 155 de la Constitución española enfrentándolo con cierta violencia dialéctica a la interpretación que una mayoría de catalanes hace de su propia constitución. Por eso, tanto Puigdemont, Presidente de la Generalitat de Catalunya como Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, han sido erigidos, como adalides visibles cuando no responsables, de una voluntad popular atávica, enquistada en lo más profundo del sentimiento soberanista tanto tiempo esperado y ahora del todo aprovechado.

Voluntariamente no creo que haya marcha atrás. El tándem Junqueras-Puigdemont se ha precipitado de tal forma por esa pendiente separatista que a medida que pasan los días, su velocidad se tornará cada vez más exorbitada y el peligro de una gran colisión sin precedentes podría causar un atropello mortal de necesidad.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

EL JABALÍ

La mayoría de las veces, los artistas nos sentimos sumamente atraídos por acusados rasgos físicos de la personalidad humana que, por una u otra razón, llaman poderosamente nuestra atención. Es más, consideramos que determinada estética no se ajusta del todo a ese canon de belleza que también exige como respuesta una ética y una moral debidamente aparejadas. Tal es el caso del presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras.

Pese a sus kilos de más y a esa forma tan extraña de mirar, su manifiesta habilidad como político ha quedado debidamente demostrada en Cataluña, sobre todo, entre los miles de habitantes que abogan por una Independencia sin condiciones. Pero para ese otro numeroso porcentaje de catalanes en contra de tal independencia, Junqueras es conocido por el sobrenombre de porc senglar (en castellano, jabalí), precisamente por esa rara ubicación de sus ojos en el rostro además de su considerable peso y quién sabe si, también, por su domesticada aunque aparente peligrosidad. Sea como fuere, un determinado físico casi siempre es considerado por el ideal clásico artístico para jugar un determinado rol en la temática a representar por el artista tanto en el lienzo, como en el papel, la piedra o la arcilla, según convenga. De modo que, también, el Sr. Junqueras sería debidamente asociado en el séptimo arte como el  más malo de la película.

Junqueras no lo ha tenido nada fácil en política porque él siempre ha sido consciente de que con un físico como el suyo sería mucho más difícil convencer  a otros de sus auténticos propósitos políticos, haciéndolos pasar por nobles y, sin embargo, su contribución en el proceso soberanista catalán, a mi juicio, ha llegado a pesar mucho más que la del President Puigdemont y no precisamente porque sea más pesado en quilos que su colega sino porque su estrategia y supuesta demagogia política ha calado mucho más honda entre el numeroso electorado independentista y cogiendo por sorpresa al Gobierno de Mariano Rajoy.

Mi modesta contribución a la historia del arte popular catalán ha consistido en este dibujo a lápiz de Oriol Junqueras coronado con el ramo de flores regalado a mi mujer en el día de su feliz cumpleaños.


martes, 12 de septiembre de 2017

ORIOL JUNQUERAS i VIES


PRESIDENTE DE ESQUERRA REPUBLICANA DE CATALUNYA

También conocido popularmente con el sobrenombre de PORC SENGLAR (en castellano, JABALÍ)


lunes, 11 de septiembre de 2017

SERIAS DUDAS

Todo lo ocurrido últimamente en el Parlament de Catalunya en relación a la tan anhelada creación de una  república catalana prevista por Junqueras y Puigdemont, presumiblemente  independiente del Estado español en un futuro próximo y con el soporte añadido de los votos a considerar en las probables urnas y apoyados por un posible aunque todavía dudoso resultado mayoritario de miles de ciudadanos afiliados a los distintos partidos, tanto independentistas como no, debo confesar que el formato precipitadamente elegido por sus representantes electos  para alcanzar  tal emancipación del Reino de España, ha acabado desbordándome del todo. Me he sentido desbordado, sobre todo, por las formas arbitrarias planteadas por la mayoría soberanista en la Cámara catalana y por el más absoluto menosprecio demostrado sobradamente por los independentistas JUNTS PEL SÍ (Jxsí), y la CUP, al derecho, no sólo de participación sino, además, de opinión de la minoritaria oposición parlamentaria y que tan pocas oportunidades  han tenido de  pronunciarse y argumentar en contra de las conclusiones de la Mesa para configurar estructuras de estado a lo largo de las distintas sesiones en el Parlament y dar a conocer con sus opiniones sus también lícitos planteamientos de acuerdo a las distintas interpretaciones que éstos hacían de los aparentes controvertidos y discutibles artículos que establece la Constitución española  respecto a las recomendaciones sobre el derecho a decidir.

Bien es verdad que, -a mi modesto criterio-, habría que distinguir, históricamente hablando, entre movimiento “separatista” y movimiento “independentista”. La tan ansiada independencia hoy reclamada, más o menos democráticamente,  no es sólo un simple deseo arbitrario de secesión sino un profundo sentimiento arraigado celosamente y transmitido entre el pueblo catalán, cuando no, heredado de abuelos a nietos y de padres a hijos, en un nuevo escenario político, social y económico que no se corresponde hoy con el vivido hace quinientos años pero que, sin embargo, perdura y madura en la memoria emocional y colectiva de la mayor parte de los catalanes. Por lo tanto, no puede considerarse sólo un capricho de una minoría sino, como ya he dicho, el fruto de una conciencia nacionalista generalizada que desea ver cumplido de inmediato su futuro.

De manera que, por la condición foránea que me atañe, no me encuentro en óptimas condiciones para opinar con la debida objetividad que se precisa sobre el deseo, casi unánime, de dar cumplimiento a una voluntad ancestral largo tiempo esperada de la que, por otra parte, sí que creo que también servirá para intentar ocultar del todo, bajo la gran y pesada alfombra estelada, la enorme corrupción llevada a cabo por numerosos políticos catalanes. Alfombra sobre la que, además, habrán de desfilar el 1º de Octubre, al compás de Els Segadors, millares de catalanes convencidos, camino de las probables urnas, en cuyos fondos, cubiertos ya de suficientes papeletas, se diluirán las muchas sospechas habidas por malversación de capitales, cohecho, prevaricación, etc., etc., que algunos honorables responsables esperan con entusiasmo que tal olvido se produzca, camuflado también entre tanta supuesta algarabía ciudadana. 

A partir de aquí, son muchas las dudas que, -en caso de una hipotética desconexión de España-, asaltarán a muchísimos ciudadanos que como yo, -foráneo y además ex funcionario jubilado de un Ayuntamiento catalán y con más de treinta años de residencia en Cataluña-, quedaríamos, por ejemplo, en una situación, cuando menos, de total desamparo y sin protección aparente, pendientes de una o doble ambigua nacionalidad que regularice nuestra nueva situación jurídica en una futura republicana Catalunya.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

CASUALIDADES

No ha sido casualidad que me reencontrara de nuevo con mi entrañable amigo Alejandro Matilla al que conocí durante el servicio militar en el año 1968 en el CIR 15, Hoya Fría, Tenerife. Esta vez ha tenido lugar en el año 2017 en Gerona, durante una alegre visita llevada a cabo por su parte el pasado viernes, 1º de Septiembre, en mi propia casa. Si exceptuamos el encuentro fortuito habido entre nosotros en Madrid en 1972, este otro ha ocurrido cuarenta y cinco años después de aquella lejana fecha, cuando ambos contamos ya con setenta y un años cumplidos.

Sin embargo, si ha sido una gran casualidad el encuentro, -después de aproximadamente cuarenta años, -también fortuito-, que durante mis vacaciones del pasado Agosto en el Puerto de la Cruz, tuvo lugar con el que fuera capitán Carlos Ramos Aspiroz, -once años mayor que nosotros-, y al que conocimos mientras Alex y yo, con veintidós años cumplidos, permanecíamos en aquel centro de instrucción reclutas en Tenerife.








En el centro, el Capitán Ramos; a la derecha, Alejandro Matilla

Una tercera casualidad, mayor aún si cabe que las anteriores, ha sido la conexión casual que en un espacio tan corto de tiempo ha permitido situarnos a los tres en el mismo escenario de antaño porque Alejandro Matilla, luego de ser furriel en la 9ª Cía., sería Cabo 1º de la undécima compañía que capitaneaba Ramos en el tercer batallón mientras yo, cabo 1º de la 9ª Cía, dibujaba chistes para la revista Atlántida, gestionada entonces por el mismo capitán.

Para cerrar este círculo emocional imbuido por tantos reencuentros habidos, sólo sería necesario hacer coincidir los dos extremos opuestos de la circunferencia aún abierta: el contacto entre el que fuera cabo 1ºAlex y el otrora capitán Carlos Ramos Aspiroz hace ya cuarenta y nueve años.

martes, 5 de septiembre de 2017

CHARNEGOS

A propósito de las críticas vertidas estos días por la entidad independentista SÚMATE  sobre la equidistancia que según Jordi Évole él mismo ha pretendido mantener en lo que se refiere a su postura personal en relación con lo publicado por el Periódico de Cataluña a propósito de los posibles errores cometidos por los mossos durante su intervención en los atentados terroristas de las Ramblas, confieso que no salgo de mi asombro por cuanto de paso se insinúa también el hecho de que Jordi pretenda mantener así su neutralidad en un tema tan complejo y espinoso para tantos otros como es el derecho a decidir el 1º del próximo mes de Octubre en Cataluña. Me viene ahora a la memoria la difícil situación vivida por parte de los inmigrantes llegados a Cataluña entre los años 50 y 60 del siglo pasado y que, como yo mismo en aquel entonces, éramos tildados, comúnmente y por extensión, con el término de charnegos y el papel que éstos y sus hijos nacidos en Cataluña jugarán próximamente en las urnas, sean éstas de cartón o de plástico transparente.

Para los catalanes de entonces, Jordi Évole, por la condición de inmigrantes de sus padres (granadina su madre y extremeño el padre) hubiera sido, -independientemente de nacido en Cataluña-, el perfecto charnego, como también lo fueran, entre otros muchos, Joan Manuel Serrat, Fco. Candel, José Montilla, Maragall, etc., etc., y eso, aunque no lo parezca, quiere decir mucho en cuanto al derecho a decidir el próximo 1º de Octubre. Bien es verdad que el término charnego parecía entonces más lingüístico que racial, aunque también obedecía a tu no pertenencia a Cataluña. Sin embargo muchos castellanos y andaluces encontraban el término sumamente insultante cuando no despectivo, incluso, xenófobo.

En tal sentido, independientemente de todos aquellos, catalanes o charnegos, que opten por el derecho a decidir en las urnas, no cabe duda de que para los miles de nacidos en Cataluña,-aunque de padres charnegos-, las connotaciones sentimentales de tipo familiar, étnicas, culturales y sociológicas,  habrán de jugar un importante papel en su decisión final, aunque es de suponer que todos ellos, imitando el comportamiento atribuido por SÚMATE a Jordi Évole, también decidan guardar esa equidistancia que no les comprometería a nada por mucho que en su día Jordi Puyol considerara como catalanes a todos aquellos que viven y trabajan en Cataluña mientras que su mujer, Marta Ferrusola, se lamentara entonces de que el Presidente elegido de la Generalitat fuera José Montilla y no el Muy Honorable Josep Montilla, como mínimo.

Por tanto, el peso específico que suponen los miles de charnegos afincados definitivamente en Cataluña desde hace años, juegan un importante papel a tener en cuenta en los sondeos de intención de voto que se lleven a cabo a partir de ahora por medio de encuestas fiables que nos permitan aproximarnos al número de participación  real y objetiva el próximo día 1º de Octubre. Todo ello si es que el Referendum llegara finalmente a producirse.

lunes, 4 de septiembre de 2017

MI GRAN AMIGO, ALEJANDRO MATILLA

Aún me estoy recuperando de la muy agradable sorpresa que me produjo la visita de mi gran amigo Alex.

La última vez que nos vimos fue, -de pura casualidad-, en Madrid, en el año 1972 y aunque hemos mantenido una regular comunicación desde entonces  a través de mi Blog y de algunos E-mails cruzados, no nos habíamos vuelto a encontrar desde entonces. Sin embargo, creyendo yo que sería su hija Natalia la que el viernes pasado y según su propio padre nos sorprendiera con su visita, ha resultado ser el propio Alex el que se ha tomado la molestia y la modestia de presentarse en casa tan de improviso y de una manera tan conmovedora que aún no nos hemos repuesto de tan feliz y emotivo reencuentro. 

Durante estos breves días que hemos pasado juntos hemos reconstruido nuestras respectivas vidas desde que nos conociéramos, solteros ambos, durante el periodo del Servicio Militar obligatorio en el CIR 15 de Hoya Fría, en Tenerife, en el año 1968.

Ni que decir tiene que desde antes de conocernos ya nos unían comunes afinidades en lo social y en lo político y que nuestras respectivas existencias habían transcurrido por insondables oscuros caminos trazados por los golpistas;  caminos que nosotros mismos iluminábamos validos sólo de nuestra  mutua tolerancia, solidaridad, amor al prójimo y, ¿por qué no decirlo?: desprecio absoluto por la arbitrariedad de la, por fin, pasada dictadura y su vergonzosa inhumanidad durante los largos años de posguerra en los que nos tocó nacer (1946).



He tenido el enorme privilegio de fotografiar a mi entrañable amigo Alex en dos épocas bien distintas de nuestras vidas y en su honor he confeccionado este montaje fotográfico que marca la diferencia habida desde el año 1968 en que nos conocimos en Tenerife y el año 2017 en que nos reencontramos de nuevo en Barcelona. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

EL CARCAMAL

Según el Diccionario de la Lengua Española editado por la RAE, en sentido despectivo se denomina CARCAMAL a toda persona decrépita y achacosa. Más que una definición propia para designar físicamente a individuos de estas particulares características yo me atrevería a advertir que CARCAMAL define, sobre todo, -independientemente del lamentable deterioro personal-, una forma determinada de ser por parte de algunos sujetos que suelen tener en común, aparte de las físicas características ya mentadas, edades, casi siempre, superiores a los cincuenta años, aproximadamente,  y que por muy distintas razones que luego trataremos de analizar no se encuentran a la altura psicológica, sociológica ni moral que se espera de su propia contemporaneidad. Ello explicaría por sí sólo sus extraños comportamientos en público, sobre todo cuando su deplorable sentido del ridículo además de su atrofiado sentido común, terminan mermando del todo las que deberían ser sus actitudes lógicas y normales en su entorno social. 




¿Cómo explicar si no la velocidad aproximada de sesenta kilómetros por hora por el carril izquierdo de una autopista tomada por un vehículo de gran cilindrada y conducido por un distraído sexagenario? En este caso concreto podríamos achacarle dos distintos errores cometidos, a cual peor: el primero de ellos es, sin duda, circular a una velocidad más baja de lo aconsejable, -con el peligro que ello conlleva-, por el carril de la izquierda; el segundo: ¿Por qué comprarse un vehículo de gran cilindrada para conducir a tan exigua velocidad? No cabe ninguna duda de que en este caso concreto nos encontramos ante un auténtico cuando no peligroso CARCAMAL.

Al llamado CARCAMAL, por lo general, se le puede también encontrar en distintas iglesias, formando parte invitada de alguna boda contraída por algún familiar lejano para poco después tropezarnos de nuevo con él en el banquete, risueño, tras un habano con vitola encendido y sostenido entre los dientes mientras escancia con destreza sidra achampanada con la botella asida por el gollete, la camisa blanca empapada de sudor y la roja corbata floja y previamente mutilada porque alguien mucho más joven que él, previo pago, decidió darle un tijeretazo como, en algunos casos, manda la tradición.

Un tercer y breve ejemplo con el que doy por terminada esta particular observación es la relación de pareja llevada a cabo por un CARCAMAL y una jovencita a quién le dobla la edad. Es aquí donde el CARCAMAL en público encuentra mayor dificultad para adaptarse a las circunstancias porque es consciente, pese a todo, de que no las tiene todas consigo, -aunque se cree capaz,- y pretende estar a la altura que exige la cita sin que se le note demasiado; y vaya si se le nota porque posiblemente haya querido vestirse de manera informal para la ocasión. Se habrá dejado los tirantes en casa y el cinturón que sostiene el pantalón, -oculta del todo la hebilla,- ya se encuentra por debajo del vientre que a su vez se le nota en demasía porque fatalmente, además, ha decidido ponerse ese día la camisa blanca entallada que le regaló su difunta hace ya un lustro creyendo que, de ese modo, la estrechez realzaba mejor su fondona figura. Lo peor llegará cuando quiera convencerse a sí mismo de que la joven no habrá querido salir con él sólo por disfrutar de una romántica cena en su compañía y para demostrarle que, pese a todo, sigue conservando un espíritu todavía joven, acabará invitándola a bailar a la discoteca más próxima en cuyo interior el ridículo se tornará ya del todo completo volviéndose sin remedio en su  contra.

No quiero ni pensar cómo acabará la noche cuando por fin, una vez en el exterior y dominado ya por una ardiente y desmedida  pasión, sus incontrolables afectos hasta ahora escondidos alcancen sin remedio el climax del paroxismo.

No me negarán ustedes que ser un CARCAMAL es algo bien distinto a la definición que de él hace la RAE

RIGUROSA ACTUALIDAD

Hace ya algún tiempo que he sido convenientemente vacunado contra esa oscura pandemia que todavía hoy asola los distintos medios de comunicación nacionales y/o extranjeros y que algunos continúan describiendo como RABIOSA ACTUALIDAD.

Antaño, -antes de que los nuevos medios de comunicación de masas hiciesen su aparición, la llamada RABIOSA ACTUALIDAD, -la mayoría de las veces manipulada-, solía aparecer muy de cuando en cuando, despertando entre los asiduos a cierta prensa escrita un precario interés por la noticia  o, -cuando no-, una también cierta incredulidad por cuanto la mayoría éramos conscientes de que el término RABIOSA se encontraba a menudo asociado a distintos aspectos de la vida ordinaria que nada tenía que ver con lo realmente trascendente entonces desde el punto de vista social o político. De RABIOSA ACTUALIDAD podía considerarse el fichaje millonario de un futbolista, la fastuosa boda de una joven princesita europea o lo último en materia de moda por parte de Chanel, por poner sólo algunos ejemplos.

Contra la RABIOSA ACTUALIDAD solíamos para ello CURARNOS DE ESPANTOS y de ese modo soportar así mucho mejor lo que determinados sectores de los medios de comunicación, -léase prensa, radio y televisión-, consideraban prudente sobre lo que, a su criterio, deberíamos de ser advertidos o informados sin que el astuto,-para ellos-, fantasma de la LIBERTAD DE EXPRESIÓN hiciera de pronto su fatal aparición haciendo mella entre todos nosotros y terminara también por CURARNOS EN SALUD, arrojándonos a la pura realidad social de la calle y despojándonos de las pocas esperanzas de paz de las que disponíamos en los duros años de posguerra.

Desgraciadamente, casi todo aquello que hoy se publica en el seno de las REDES SOCIALES parece seguir dando sensación de RABIOSA ACTUALIDAD, o con esa cínica intención lo propagan algunos. De modo que, -para CURARME EN SALUD-, a nivel particular puedo afirmar, sin temor a hacer el ridículo y por la misma razón,  me niego rotundamente a formar parte de ese intrincado mundo virtual formado por Twitter, Lindekin, Facebook, Instagram, etc., etc., y tan sólo pretendo disfrutar de lo que yo ahora doy en llamar con respeto RIGUROSA ACTUALIDAD.

De RIGUROSA ACTUALIDAD, por ejemplo, puede considerarse hoy el anuncio de la exigente voluntad de la Generalitat de Catalunya en continuar con firmeza su proceso soberanista, exigiendo del Estado español el derecho a una independencia tal que les permita en breve la creación de una tan deseada República Catalana, siempre que se produzca el tan delicado acontecimiento de un inesperado triunfo mayoritario en las urnas a través de una también imprevista votación de la mayor parte de la ciudadanía el próximo uno de Octubre que daría lugar a la puesta en marcha de la denominada Ley de Desconexión de la que otros muchos esperan que ni siquiera se produzca. En lo que a mi familia respecta, nos encontramos, -sin   desearlo siquiera-, con un pié al otro lado de la frontera de un imprevisto nuevo país del que, -si nadie lo remedia-, para bien o para mal, pasaremos a formar parte en el futuro como ciudadanos de pleno derecho. Así están las cosas y así habrá que considerarlas.