Esta es mi modesta contribución en favor de la inmediata solución al caso que gravemente afecta a AMINETU HAIDAR.
Espero, deseo y exijo que se solucione cuanto antes.
Discretamente embozado, el duque solía ocultar bajo una liviana capa española un grave rictus de amargura que muy pocos, pese a sus frecuentes asistencias a las pasarelas, habían conseguido adivinar. La moda paseaba ante su escuálida presencia todo lo novedoso del quehacer internacional en cuestión de costura; incluido todo lo peor de Ágata Ruiz de la Prada. Cada vez más, la distancia entre él y su repudiada esposa aumentaba en la misma proporción en que también lo hacía la proximidad hacia el abanico de vivos colores desplegados por la extravagante pava modista española.