RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

viernes, 23 de junio de 2017

De Guindos y Dolores de Cospedal (PARTIDO POPULAR)



Me encantan los personajes clásicos del Partido Popular

ANDRÉS CHAVES (PERIODISTA)

El dibujo, sobre todo el retrato, me apasiona y, al mismo tiempo, su ejecución me relaja. A pesar de no disponer del modelo ante mi presencia, suelo recurrir a alguna foto encontrada para realizar lo que también me distrae bastante que es la caricatura. En ese sentido y como homenaje a alguien que no veo desde hace muchos años he decidido publicar la del amigo Andres Chaves a quien le pido permiso por anticipado por el tratamiento que hago de su físico sobre el papel y desearle de paso un afectuoso saludo.















domingo, 18 de junio de 2017

NIÑO MARHUENDA

Los adultos de mi generación, es decir, aquellos que nacimos a mediados de los años cuarenta del pasado siglo estarán de acuerdo conmigo en admitir que los niños de entonces no solíamos tener, en general, sobrepeso. Quizá el motivo de aquella frágil delgadez infantil se debiera a la total ausencia de bollería industrial en los mercados de entonces o más bien a la falta de nutrientes indispensables de cualquier otro tipo que ni yo mismo echo de menos hoy en día. Sea como fuere, no creo en absoluto que los planes de desarrollo del régimen de entonces, paralelos a aquella inestimable ayuda americana que Cáritas Española se ocupaba de distribuir entre los pobres, fueran más que suficientes, a pesar de todo, para conservar nuestra esbelta figura sin llegar a plantearte siquiera si aquella leche en polvo de la que nos proveían semanalmente los curas, sería o no perjudicial para nuestra sólida salud, máxime cuando niños como yo la comíamos (no la bebíamos) en taza, rociada sobre la superficie de azúcar de caña de Cuba, con cuyos blancos sacos, por cierto, regalados por el ventero del barrio,  mi madre solía confeccionarnos unas excelentes y frescas camisitas de verano que estrenábamos por San Roque en La Laguna.

Este preámbulo lo traigo a colación porque ya con los años, recordando nuestra primera etapa escolar, admito haber echado mucho de menos la figura del típico compañero de clase algo más gordito que nosotros y que por su notada ausencia sólo habíamos de encontrarle, como simpático personaje, formando parte de las viñetas de los “colorines” que de vez en cuando alquilábamos, para leerlos sentados, delante del “carrito” de caramelos que por una perra gorda su propietario nos permitía ojear durante un tiempo determinado. 

Cuando en la actualidad, en los distintos programas de radio o televisión me tropiezo con el tertuliano y director del diario La Razón Francisco Marhuenda, me viene a la memoria la entrañable y obligada ausencia de aquel supuesto compañero de clase entrado en kilos, con gafitas, listillo y que en realidad nunca tuvimos la mala suerte de tener, a pesar de habérmelo imaginado a menudo zampándose unos suculentos bocadillos de mortadela en el recreo, bien alejado de todos nosotros, en un fresco rincón sombreado del patio del Colegio de San Fernando de La Cuesta.

Me enerva muchísimo tener que escuchar siempre en boca de Marhuenda,  en cualquiera de sus alocuciones, ese ¿no? como coletilla, para él indispensable, al final de cada una de las frases u oraciones con las que interviene en las tertulias bien radiofónicas o televisivas. Ello me da derecho a pensar dos cosas: o que no se encuentra del todo seguro del papel público que desempeña como director de La Razón en beneficio del partido en el que milita o que con ese ¿no?, -que siempre tiene por costumbre-, sólo pretendiera demostrar una palpable forzada evidencia; como si el resto de contertulios no alcanzáramos  a comprender del todo.


sábado, 17 de junio de 2017

CONSERVAS CANARIAS

Tal y como algunas voces vienen pronunciándose desde hace tiempo en Canarias, afirmando de forma tajante que el poder  económico y político en las islas se lo reparten entre sí un puñado de conocidas familias pertenecientes a la todavía hoy presente oligarquía insular, debo decir que no me extraña en absoluto entonces que sus representantes en el parlamento se hallen dispuestos, -a fin de mantener el poder omnipresente en el archipiélago-, a pactos antinaturales con el PP como el que se ha producido recientemente en las negociaciones mantenidas con el Ejecutivo con la excusa manifiesta del beneficio que supone para los isleños la parte del presupuesto arrancado y destinado a Canarias a cambio de la permanencia indefinida del PP al frente del Gobierno.

No digo ya con anterioridad, en plena dictadura militar, pero los canarios, en general, sí que siempre hemos demostrado, desde hace cuarenta años para acá, esa total, a mi juicio, dependencia del Gobierno de turno de la nación, extrañamente envueltos en un cierto tufo de miedo atávico, ancestral, -diría yo-, que no nos ha permitido jamás gobernar sin complejos en favor de nuestros propios intereses,  condicionados como siempre han estado éstos por antinaturales razones estratégicas de perpetuarse en el poder (ATI, AIC, CC) ese puñado de familias a las que antes he aludido y que, desgraciadamente, han regido, con pésimos resultados, los destinos económicos y políticos de esa comunidad canaria en los últimos tiempos, por no decir siempre.

A la vista de los postreros acontecimientos políticos acaecidos en materia de gobierno, somos muchos los canarios que nos alegramos de haber conseguido descubrir en su día otros horizontes menos sombríos a pesar de correr otros muchos riesgos también menos confortables que como el clima, por ejemplo, hemos tenido que soportar durante años en aras de un futuro algo más prometedor para nuestros propios intereses en distintas comunidades de la península, donde el ciudadano, sin ser tan sumiso como hemos sido los  canarios , ha sido capaz de plantarse en la calle para exigir de los responsables políticos todos aquellos derechos que por ley les corresponde y ganarse a la vez el obligado respeto de sus representados a los que ellos mismos han votado y colocado en el parlamento en unas elecciones consideradas totalmente libres.

Siento vergüenza ajena cuando desde el confort que me proporciona mi domicilio, observo en el televisor el soberano ridículo protagonizado por los políticos canarios en el parlamento, siempre sumisos e ignorando por completo las exigencias de una masa social que les aupó en el poder y que continúa sufriendo las ausencias de imprescindibles mejoras sociales, allá lejos, en ultramar.


viernes, 16 de junio de 2017

¿AMNISTÍA FISCAL?

Si de algo me ha servido estudiar Bellas Artes no ha sido necesariamente para sólo aprender a dibujar. La disciplina del dibujo ya la traía bastante aprendida desde casa sino, -para a través de él-, expresar todo aquello que no sólo me resultaba agradable o bello en el sentido estético de la vida sino también para todo aquello que resulta desagradable a mi moral y ética personal y profesional

El Sr. Montoro, en este caso, personaliza todo aquello que, como he dicho antes, afecta de modo muy directo a mis principios y convicciones fundamentales como ciudadano y valiéndome una vez más del lápiz, -que por cierto resulta un arma fundamental en la lucha por la libertad de expresión-, he querido manifestar mi más enérgica repulsa a aquella idea suya surgida como consecuencia, o bajo el pretexto, de haber estado ESPAÑA al borde del rescate y por la que llevó a cabo su impopular AMNISTÍA FISCAL bajo el eufemístico nombre de REGULACIÓN TRIBUTARIA que el Tribunal Constitucional ha terminado, por fin, condenando.

En este mismo DIARIO DE TENERIFE, nuestro estimado colega José Mª López García ya se hizo eco ayer, con muy buen criterio, sobre el particular y en cuyo artículo me he inspirado para llevar a cabo y reproducir esta singular caricatura que representa a uno de mis más íntimos enemigos: JAVIER MONTORO.   


martes, 13 de junio de 2017

Reflexión parcial sobre CATALUNYA

Seguramente, muchos de ustedes, -después de tanto tiempo asomándose cada día al apartado de OPINIÓN de este singular periódico-, se habrán preguntado en más de una ocasión cómo es posible que todavía hoy no me haya pronunciado en favor o en contra del contencioso abierto entre Cataluña y el Estado en referencia a la interpretación que cada una de las partes implicadas hace de la Constitución y cuyas consecuencias se prevén algo severas a tenor de la radicalización de unos y otros en sus primitivas posturas que para nada, ni de momento, parecen conducir a un principio de acuerdo compartido que permita, de una vez por todas, la aceptación pactada de una solución coherente entre la Generalitat de Catalunya y el Gobierno de la nación.

Desde mi punto de vista y sobre todo para un “castellano” de ultramar como yo, resulta muy difícil opinar sobre un sentimiento tan arraigado de “catalanidad” como el que mantienen la mayoría de catalanes desde hace siglos, a no ser que uno esté, en todo caso, completamente dispuesto a hacerlo, libre de todos los prejuicios sociales que nuestra otra procedencia implica; sólo así, sin ese lastre de españolismo rancio y en este caso concreto, podremos estar dispuestos a aproximarnos con ciertas garantías de éxito para tratar de entender ese concepto de espíritu, también soberano, que envuelve de manera invisible ese otro profundo sentimiento catalanista común que tanto parece perturbar, por ahora, al resto de las distintas Comunidades.


Por poner sólo un ejemplo; recién llegado a Cataluña me llamó poderosamente la atención el hecho de comprobar el total desconocimiento que un elevado porcentaje de la población rural del interior tenía de la lengua castellana. Sin embargo, su propia lengua la cuidaban con tanto esmero y la transmitían con tanto celo de padres a hijos que, a pesar de todas las dificultades que les imponía entonces el régimen franquista, jamás dejaron de hablarla.  Ello fue más que suficiente para que yo, exento como ya me sentía de los prejuicios de aquello otro que para muchos significaba ser “español”, me encontrara ya debidamente preparado para poder experimentar in situ el más profundo respeto y admiración por todos aquellos quienes, pese a todo, jamás abandonaron sus ancestrales costumbres, sus interesantes y distintas tradiciones y, mucho menos aún, su propia y hermosa lengua.

De modo que, independientemente de las connotaciones estrictamente políticas que durante siglos han continuado estando presentes entre las partes ya mencionadas y cuyo peso específico con el que éstas han condicionado este difícil y largo proceso soberanista sin precedentes debo admitir, sólo resta remitirme a lo que, a título personal, me parece absolutamente fundamental, quizá también esencial y hasta incluso romántico, y es que ese bello sentimiento telúrico secular que a lo largo del tiempo los catalanes han venido manteniendo  del todo vivo, - no sólo gracias a sus tradiciones y costumbres aún vigentes sino además y sobre todo a la prudente conservación de su lengua autóctona-, ya me hubiera gustado a mí, como isleño que soy, haber mantenido los nuestros también vivos durante todo ese tiempo y para siempre entre la población de las siete islas que componen nuestro bello archipiélago de Canarias y  sin la nefasta influencia ni vieja dependencia cuasi colonialista de la lejana metrópolis española. 

viernes, 9 de junio de 2017

IN MEMORIAM: Javier Echevarría

A tenor de la secuencia de los hechos manifestada en su momento por los amigos del valeroso Javier Echeverría que aquel fatídico día, -en su vano afán de intentar evitar el asesinato de una joven hasta hoy desconocida-, se enfrentara contra tres peligrosos yihadistas armados, albergo serias dudas sobre lo que, en un momento dado, puede repararnos el destino habida cuenta de las visibles paradojas que presenta la tristísima película de todo lo acontecido y que, sin embargo, no resta en nada verosimilitud a todo lo ocurrido sobre el puente de Londres.




La primera y menos significativa de estas dos distintas paradojas se manifestó abiertamente durante la espontánea utilización de un sencillo monopatín que, entre sus propias manos, el mismo Javier intentaría convertir, -aunque sin suerte-, en un contundente arma de defensa cuando, precisamente, con ella bajo sus pies había conseguido alcanzar gran notoriedad entre los muchos practicantes del urbano deporte del skateboarding.

La segunda y para mí la más importante de ambas es la interpretación que todos los participantes, activos o pasivos de estos trágicos episodios, hacen de la lectura de los distintos libros sagrados de sus respectivas creencias o religiones. En el caso de estos musulmanes concretos, la lucha suicida practicada contra el infiel, -con la que dejan vindicada la matanza-, les garantizará la vida eterna en la Gloria pero, así mismo, las víctimas cristianas inocentes de la barbarie yihadista en curso reclamarán también para sí el mismo derecho a tanta felicidad tras su muerte con lo que la paradoja prevista por mí en un principio, queda convertida así en una lamentable y pésima contradicción todavía más perversa si cabe y, lo que es más grave, sin respuesta aparente que la justifique.

PARADOJAS = Ironías del Destino

En cualquier caso, los acontecimientos acaecidos y relacionados con el episodio que le tocó vivir en particular al joven y prometedor Javier Echeverría, pudieron tener cuatro distintos finales. El primero y más dramático es el que realmente hemos conocido: la muerte lamentable de la joven, -todavía hoy sin identidad-, a quién Javier no logró salvar pese a su arrojo y la suya propia. Las otras tres opciones que ya todos intuimos  hubieran tenido al menos un mejor desenlace todas ellas pero el más feliz de todos los posibles y que el destino les denegó rotundamente  hubiera sido que ambos hubiesen tenido la oportunidad de haber salido indemnes del dramático trance que les tocó vivir aquel fatídico día tres de Junio de dos mil diecisiete en Londres.
Descansen en Paz

domingo, 4 de junio de 2017

SOMBRAS DE MOIX

En la barra del Bar donde cada mañana acudo a tomar el cortado, un parroquiano, sentado ante un “moriles” de dudosa procedencia, se lamentaba en voz alta, -a todo aquel que quisiera escucharle-, de lo siguiente:

-No acabo de entender tanto lio con el fiscal Moix ¿No parece lógico, -se preguntaba-, que sólo los fiscales y nadie más puedan tener empresas en paraísos también fiscales?

Sólo yo, entre otros muchos, me sentí directamente aludido pero decliné mi intervención para no correr el riesgo de mostrar públicamente mi total desacuerdo y abrir con ello un debate innecesario con un supuesto provocador.

El nombramiento de Manuel Moix, a tenor luego de las conversaciones descubiertas entre Ignacio González y Zaplana, ya presagiaba lo peor; pero aun así, burdas coartadas eran tejidas hábilmente de inmediato por sus más próximos colaboradores en la sombra para tranquilizar a la prensa. El panorama  presentaba el aspecto de un peligroso campo minado de dudas razonables para el PP, amparadas precisamente por las intensas sombras que desde un principio arrojaba su particular designación para el cargo de fiscal anticorrupción. Aquella otra mina que parecía ya olvidada en el tiempo, colocada por su propio padre en una empresa offshore en Panamá pero descubierta a tiempo por el DIARIO INFOLIBRE,  hizo explosión de golpe cuando menos lo esperaba y con las esperanzadoras consecuencias que hoy ya todos conocemos.















En mi modesta opinión y ya que hablamos de sombras, para desgracia suya, Moix se habría hecho eco de aquella frase que confirma que “la sombra del ciprés es siempre alargada” y creyó oportuno refugiarse allí, donde, a su criterio, jamás hubiera sido descubierto, sin tener en cuenta que el planeta tierra gira alrededor del Sol y que en un momento dado en el que el astro rey se encuentra en su cenit, el ciprés, por muy alto que éste sea, sólo proporciona un punto insignificante de sombra respecto de un árbol con copa convencional. Irremisiblemente, sintiéndose ya al descubierto, bajo la cruda luz del mediodía, reparó entonces, aunque esta vez tarde, en que si hubiera prestado en su día la suficiente atención a como tratan las higueras los campesinos de Formentera, hubiera estado completamente seguro de que al amparo de su fresca sombra jamás hubiera sido descubierto.


sábado, 3 de junio de 2017

PEDRO GRAHEL, artista

El extracto de comentario más abajo, perteneciente al Blog de Salvador García, pone de manifiesto el interés despertado por un artista canario, Pedro García, ya fallecido y que tuve la ocasión de conocer personalmente en Barcelona, donde le ofrecimos cobijo por unos días, antes de que partiera hacia Londres. Corrían los años 70.


































A la izquierda, Leocadio con PEDRO GRAHEL a su derecha

"Garhel es un gran desconocido, con una obra sobresaliente que ha permanecido prácticamente olvidada. Le conocimos con todas las inquietudes y toda la sensibilidad de un creador inagotable, en constante ebullición. De él se ha escrito que su trabajo resultó fundamental “en la normalización del arte performativo basado en las experiencias autogestionadas, en el desarrollo del videoarte y la incorporación de las nuevas tecnologías a la práctica artística”. Un artista polifacético y multidisciplinar que ya en los años setenta se desenvolvía en el ámbito de la performance. Fundó y dirigió el denominado Espacio P, en Madrid, donde promovió, junto a Rosa Galindo, proyectos artísticos avanzados e innovadores que atrajeron a destacados artistas nacionales y extranjeros."  

martes, 30 de mayo de 2017

3o de MAYO, día de Canarias

Entre el escaso o, más bien, inexistente vínculo telúrico que cabría esperar de todos los canarios para con su tierra, además de la denostada imagen que, en general, en Canarias se tiene de la figura del “mago”, es lógico pensar que, -la ausencia de estos dos sentimientos fundamentales entre la población autóctona-, en mi modesta opinión, supone el lamentable deterioro de los pilares imprescindibles sobre los que debería descansar firmemente la identidad propia de un pueblo que, además de haber perdido su propia lengua, conserva una escasa población “mestiza” en comparación con esa otra “criolla” que, durante siglos, ha venido ocupando los puestos más relevantes de la administración local desde la conquista de las islas.



En tal sentido estoy parcialmente de acuerdo con el Sr. Chaves cuando dice que Canarias, en general, carece por completo de ese sentimiento ideológico que bastaría para lograr que cada 30 de Mayo, cada canario se identificara  plenamente con el Día de Canarias  pero no tendríamos que olvidar que sólo un sentimiento profundamente nacionalista como aquel del que presumen vascos y catalanes, por poner un ejemplo, sería más que suficiente para lograr tan deseado propósito.

La cuestión, -y en eso no quiero entrar a fondo-, es si existe por parte de los partidos políticos canarios una férrea voluntad en desarrollar una política seria encaminada a reforzar la recuperación de un sentimiento propio de identidad insular al margen de aquellos otros promovidos veladamente desde Madrid y que justifican un planteamiento de política colonial ya trasnochada de la que, curiosamente, muchos de los nuestros se sienten del todo satisfechos.

¡¡Así no hay manera!!

lunes, 29 de mayo de 2017

CRÓNICA DE UNA ESTAFA

“El joven que conducía el flamante Audi negro aparcó precipitadamente junto a la acera y a través de la ventanilla abierta del vehículo llamó a voces a aquel hombre que le doblaba la edad y que, casualmente, acababa de entrar en la plaza del pueblo ignorante de todo lo que habría de ocurrirle a partir de aquel momento.

Cuando el septuagenario se hubo acercado, alertado por las voces, el conductor del Audi, dirigiéndose a él con marcado acento italiano le preguntó:

-¿No te acuerdas de mí?
-Pues, ahora mismo no caigo, -respondió dubitativo el hombre mayor-.
-Sí, hombre, haz memoria, -otra vez el joven-. 
-No, lo siento, pero no recuerdo, -se lamentó el jubilado-.
-¿Qué hacías, a que te dedicabas en 1999-2000? -insistió el joven en perfecto castellano pero con marcado acento italiano-.
-Pues, trabajaba en el Ayuntamiento de Mollet, en el departamento de Parques y Jardines, -respondió de carretilla el jubilado-.

El italiano que hablaba con fluidez el castellano o, por el contrario, el español que lo hacía con simpático acento italiano encontraría al fin un resquicio por donde colarse en el pasado prometedor del viejo pero educado ex funcionario.

-Yo era, -dijo- precisamente, el que os servía entonces los fitosanitarios para los jardines. ¿Recuerdas? 
-Ahora caigo, -respondió el jubilado más por educación que por la certeza de aquella dudosa afirmación.



Ahora le tocaba al italiano contar la evolución profesional que había logrado alcanzar desde que hasta el año 2000 distribuyera todavía fitosanitarios para jardines en Mollet. En estos momentos era brillante director de ventas de la famosa firma de ropa Armani (EMPORIO ARMANI) y precisamente hoy, día en que casualmente había encontrado a un afable colega de antaño, estaba dispuesto a regalarle una serie de trajes de muestras, traídos exprofeso para una exhibición en Montjuic y así celebrar de paso el nacimiento de su primer hijo habido con la hermosa esposa alemana con la que felizmente llevaba casado apenas dos años. Así se lo haría saber al ex jardinero.

Invitó al jubilado a sentarse en el asiento de copiloto del coche mal aparcado y, sin mediar palabras, extrayendo del asiento posterior hasta seis trajes, perfectamente enfundados y todos supuestamente de Armani, los fue colocando uno tras otro sobre las rodillas de su perplejo viejo amigo.

-Perdona, pero no es necesario tanto desprendimiento, -balbució el jubilado avergonzado. Al fin y al cabo ya no necesito trajes que lucir en ninguna otra ceremonia como no sea la de mi propio entierro, -concluyó con sorna el viejo-.
-Tranquilo, yo sólo te exijo un pequeño detalle en metálico con el que comprar a mi mujer un sencillo regalo de tu parte. Los trajes ya tienen un valor de más de tres mil euros y por quinientos o seiscientos que tú destines a la felicidad de la primeriza mujer de un amigo no sería en absoluto ningún despropósito, -argumentó con firmeza el italiano.

El jubilado ya no parecía ser completamente dueño de sí mismo ni de sus propios actos. Había sufrido tal coacción psicológica en tan corto espacio de tiempo por parte del italiano que, sin saber cómo, ahora se encontraba frente al cajero automático del Sabadell extrayendo de su cuenta los 600 euros que, mientras colocaba la tarjeta en la ranura,  ya había pulsado en el teclado su joven e inolvidable amigo de antaño.

El italiano que decía llamarse Mancini, se guardó el dinero inmediatamente no sin antes depositar en brazos del jubilado los seis supuestos trajes de Armani de los que sólo dos serían de su talla y los cuatro restantes de tallas inferiores y por lo tanto inservibles. Ni que decir tiene que tampoco pertenecían a la prestigiosa firma Armani pero antes de que el viejo comprobara este preciso detalle, el italiano ya había huido con toda la pasta y a toda prisa a bordo de su flamante y rápido Audi negro.”

Nunca hubiera sido capaz de imaginar que mi ingenuidad pudiera haber sido tan excesiva y mi inocencia tan pueril. Hasta el punto de llegar a creer que todo lo que me estaba pasando hasta el momento era, en realidad, producto de la buena voluntad de alguien que conocía del pasado, que había prosperado felizmente en la vida y los negocios y que acababa de ser padre por vez primera. No cabe duda de que estoy perdiendo facultades………y dinero.

zoilolobo@gmail.com

jueves, 25 de mayo de 2017

NEOLIBERALISMO

¿Por qué se nos estimula hoy tanto a creer que la llamada socialdemocracia se encuentra totalmente desfasada en Europa, en pleno declive en favor de un capitalismo neoliberal del que se dice que no sólo es creador de empleo sino, además, garante de eso que todos hemos dado en llamar en su momento estado del bienestar?

¿Qué pecados habrá cometido la izquierda durante su largo recorrido  -a juicio de los avezados analistas políticos- para que den ya por concluida, -a principios de este siglo XXI-,  la lucha que supuso en su día para socialistas, comunistas y otros la consecución de serias mejoras en el empleo y salario dignos y razonables para toda la clase trabajadora?  

Sólo la intensa presión llevada a cabo por la izquierda y sindicatos a lo largo de los siglos  XIX  y XX lograrían para la clase obrera en Europa la suficiente y necesaria humanización del trabajo diario, a base de unos sueldos dignos y unas jornadas laborales aceptables que hoy por hoy han vuelto a menguar de nuevo. Parece ser que hemos olvidado todo el trayecto recorrido desde entonces y que sólo ahora, con mucha resignación, nos queda esperar de la derecha capitalista la creación de nuevos y prometedores puestos de trabajo que no acaban nunca de llegar y la aceptación de unos salarios que, por lo menos, nos permitan subsistir modestamente mientras continúa disparándose descaradamente la horquilla abierta entre los pocos que lo poseen casi todo y los muchos que no poseen casi nada.

El crecimiento económico, según algunos sondeos y que vaticinan con optimismo los distintos analistas políticos, habrá de venir, -si es que viene-, de la mano de esa corriente económica capitalista representada por el llamado neoliberalismo europeo del que no me fio en absoluto y que, a mi juicio, tanto está tardando en dar los frutos esperados por el conjunto de la clase trabajadora y que pongo seriamente en duda en que pueda producirse próximamente. Mientras tanto, el miedo de muchos, despertado por el creciente y paulatino ascenso de una izquierda joven,  preparada y prometedora, paraliza del todo la toma de medidas imprescindibles para un posible cambio de gobierno, acuciado como está de los muchos casos de corrupción que le asedian y que le lastran hasta el punto de poder producir un rápido hundimiento, incluso, del partido.

Sin embargo, soy consciente de que el fácil acceso a las distintas redes sociales y el difícil acceso a la universidad por parte de los numerosos jóvenes mayores de dieciocho años hace imprescindible hoy una nueva toma de conciencia sobre la enorme dificultad que entraña vivir prácticamente en una realidad virtual que no tiene nada que ver con los serios problemas que presenta hoy en día afrontar con total firmeza un futuro mejor. Dificultades que se derivan, precisamente, del propio sistema neoliberal que ha terminado por instalarse en el seno de nuestra, ya de por sí, precaria sociedad consumista, -todo hay que decirlo-, y que sólo muy pocos tratan de contrarrestar con políticas y medidas económicas encaminadas todas ellas a la mejora de unas condiciones laborales y salariales del todo y por todos deseables.

De igual manera que muchos católicos disponen sobre su mesilla de noche de la Sagrada Biblia, yo, en la mía, dispongo de Der Kapital y, a buena fe, confieso que como terapia frente a todo lo grave que está ocurriendo en materia social, no me duermo sin antes repasar algunas cuestiones planteadas en su día por Karl Marx en materia política y que me ayudan a conciliar el sueño en medio de la catarsis que me invade su lectura.

sábado, 20 de mayo de 2017

NAUFRAGIO POLÍTICO

De súbito, como rata que intuye el naufragio inminente, -no sin cierta fortuna-, también el charrán se desprendió bruscamente del elegante logo del PP muy pocos segundos antes de que comenzara el hundimiento. Una estrecha y larga vía de agua en la línea de flotación de la amura de estribor haría zozobrar con tal rapidez al buque que desaparecería, como por arte de magia, de la vasta superficie de agua casi al instante, balanceándose con suavidad mientras se hundía lentamente hacia las profundidades del océano sin dejar otro rastro que abundante papel mojado a flote.

Muy por encima de las ondas provocadas en la superficie del agua por el peso del buque en su descenso y que se multiplicaban concéntricas en una milla a la redonda, ahora el charrán volaba en círculos, oteando desde el aire los desperdicios que desde sus bodegas emergían sin cesar hasta la superficie ocupando un extenso área donde antes había flotado felizmente el PP.

Una vez llegados al lugar del siniestro, lo que reclamó mayor atención de la UCO fue la cantidad de papel mojado flotando: facturas, libros de asientos y contabilidad, contratos, recibos de pago, cheques, pagarés, sobres blancos con membretes, etc., etc. Sin embargo, por el momento y después de una extraordinaria aunque infructuosa operación de búsqueda, no se pudo hallar entre los numerosos restos esparcidos ni el cuaderno de bitácora como tampoco la hoja de ruta, imprescindibles ambos para tratar de esclarecer lo ocurrido y que hubieran podido arrojar algo más de luz en tan misterioso naufragio.



Para entonces, una dotación profesional de SALVAMENTO MARÍTIMO había rescatado aún con vida a un puñado de náufragos en movimiento entre los que se encontraban personajes tan conocidos como Bárcenas, Esperanza Aguirre, Francisco Granados, Nacho González y otros muchos más quienes provistos de modernos chalecos salvavidas reflectantes intentaban, -aunque en distintas direcciones y con los culos al aire-, ganar a toda costa las paradisiacas playas de algún paraíso fiscal seguro del entorno y cuyas coordenadas, a fin de no extraviarse de ruta, llevaban visiblemente tatuadas sobre la piel del empeine del pie derecho.

De la tripulación no se tenía ni el más mínimo rastro, nada se sabía hasta el momento. Se cree que, valiéndose de un simple sextante y a bordo de alguna lancha de salvamento, haya podido poner rumbo a lo desconocido.

Horas más tarde, -localizado ya el pecio-, el cuerpo sin vida de Rita Barberá,  frente a un trozo de tortilla de patatas y un whisky (ambos sin consumir), sería rescatado del interior de su camarote privado.


¿REALIDAD? ¿FICCIÓN?

Hubo un tiempo no tan lejano todavía en que por el carácter extraordinario de un determinado acontecimiento acaecido dentro o fuera de nuestras fronteras, éste solía ser descrito por la prensa en general, -tanto nacional como internacional-, como una manifiesta realidad que hubiera  superado con creces las expectativas de ficción del hecho en sí, ya fuere por su riguroso extremismo,  por su aparente incredibilidad o por la rareza de su propia naturaleza.

“La realidad supera la ficción”, clamaban entonces los diarios en sus cabeceras, reclamando para sí la exclusividad y atención de tan extraordinaria noticia.

No sé si aventurarme a afirmar que todo debió haber empezado con el prototipo de submarino, -botado en San Fernando en 1888-, inventado entonces por el teniente de navío Isaac Peral y cuya realidad superaría con creces y por vez primera la ficción de un Nautilus, imaginado ya en 1871 por el escritor francés Julio Verne en sus Veinte mil leguas de viaje submarino y La Isla misteriosa. Mucho más tarde, en 1969, con la llegada del hombre a la luna, el satélite de la Tierra no sólo resultaría mancillado y pisoteado por el astronauta americano Neil Armstrong sino que, además, le sería también arrebatado de forma grosera a los tiernos enamorados, a los miles de soñadores, a los poetas solitarios en particular  e incluso, -¡cómo no!- a la mismísima noche mediterránea de la ciudad de Valencia. La REALIDAD había superado con descaro y por segunda vez a la FICCIÓN. Hasta entonces, me atrevería a decir que la mayoría de todos nosotros buscábamos con enconada ansiedad un refugio seguro en la remota posibilidad de imaginar un mundo distinto, un mundo nutrido de ficción que nos librara para siempre de la dura realidad que se presentaba inexorable ante nuestro incierto futuro y colmase nuestros precarios anhelos



El llamado estado de FICCIÓN dentro del que, -por lo menos antes-, muchos de nosotros nos refugiábamos para conseguir evadirnos en silencio de aquella dura realidad que nos acechaba con urgencia en cada esquina del pasado  ha terminado, -con el paso tiempo y merced al empleo de ordenadores y otros nuevos dispositivos disponibles-, siendo eficazmente sustituida por esa otra pretendida REALIDAD VIRTUAL del futuro; una suerte de apariencia de realidad engañosa que nos permite estar presentes en su sombrío interior, libres si se quiere de cualquier responsabilidad y sin obligación alguna de tener que participar de forma activa en ella y que, en mi modesta opinión, no deja de ser una nueva versión de aquel otro antiguo ideal de FICCIÓN, perseguido con tanto encono por todos y cada uno de nosotros, de manera obsesiva, a lo largo de nuestra más que azarosas vidas.

Hoy por hoy, definitivamente, la llamada REALIDAD, -al contrario de lo que  sucediera a veces en el pasado-, ya jamás podrá superar a su oponente FICCIÓN, toda vez que ésta parece adolecer hoy de  los suficientes escrúpulos,  profundos sentimientos, laica moral, humana generosidad, etc., etc., que antaño le caracterizara y cuyas carencias la hacen totalmente irrefrenable a juzgar por todos aquellos perjuicios ocasionados a la sociedad con los que muchos, -esquivando impunemente aquella REALIDAD-,  se han ido enriqueciendo de forma ilícita, han asesinado vilmente a sus parejas, han robado a saco al prójimo, etc. y, -todo ello-, en un alarde de falsa imaginación e inmodestia desenfrenada para la que no estaban formalmente preparados. Sin embargo y a pesar de todo, nos complace gratamente comprobar como la siempre cruda REALIDAD, manejada con la necesaria prudencia y justicia, en ocasiones renace y continua siendo capaz, -cruzándose hábilmente en el camino de los ambiciosos-, de frenar los excesos de celo mostrados por éstos  en continuar intentando amasar fortunas  a costa del erario público aparentando, -sin escrúpulos en sus criminales propósitos-, una dignidad tan sólidamente ficticia como la empleada en su día por Verne al describirnos con suma maestría  en sus Veinte mil leguas de viaje submarino  como la figura de un ambicioso y desgraciado Capitan Nemo, comandante del Nautilus, naufragaba y se hundía irremisiblemente a bordo del primer submarino de ficción de la historia creado por la imaginación del hombre.   

viernes, 12 de mayo de 2017

MINISTRO ZOIDO

De puro milagro no fui elegido ministro del interior en los últimos nombramientos del Partido Popular cosa  que, por otro lado, me alegra sobremanera pues la decisión de Rajoy me pasó -como quién dice- peligrosamente rozando y todo ello por culpa de una sencilla consonante que a mi nombre, menos mal, no le corresponde; la tercera de nuestro abecedario. Si en lugar de “D” hubiera sido “L” otro gallo, seguramente para mi perjuicio, me hubiera cantado, con todo lo que ello hubiera significado además para mi moral, de la que sí me atrevo a calificar, hoy por hoy, a diferencia de otros, de intachable. Me estoy refiriendo a la del provinciano ministro del interior ZOIDO.

Desde que fue nombrado ministro, en todo momento tuve la desagradable impresión de que el Sr. ZOIDO venia de muy lejos. Me he dado cuenta que las muchas veces que es citado por su partido o cuando habitualmente se reúne en los distintos actos programados por su gobierno, la oposición o la prensa, siempre parece que acaba de llegar de algún lugar muy remoto, con un talante propio de los que han recorrido muchos kilómetros en tren de vapor intentando llegar a tiempo a la cita prevista con antelación, como si España tuviera más extensión de la que en realidad tiene y él se presentara desde sus mismos confines.


Pero, a pesar de la que le está cayendo encima a su ministerio en esta legislatura, en su cara no deja de dibujarse siempre una sempiterna expresión de “yo no fui” que no sólo me sorprende sino que tampoco me parece en absoluto creíble y que, además, contrasta radicalmente con las serias acusaciones vertidas por los distintos medios de comunicación que tanto le afectan personalmente y que mucho pesan también sobre sus jóvenes subordinados, sospechosos algunos de los supuestos delitos de revelación de secretos.

Este nuevo delfín de ZOIDO, el Secretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto, ha puesto en un serio aprieto a su mentor y le ha obligado a acudir de nuevo, -con su expresión habitual de “yo no fui”-, desde muy lejos, simplemente para intentar sacarle las castañas del fuego al novato, -acusado de una reunión mantenida en secreto con Pablo González, imputado por su participación en la llamada OPERACIÓN LEZO-, aun cuando todavía no se habían extinguido del todo las brasas de aquellas otras castañas que también hubo de sacarle del fuego al director de tráfico Gregorio Serrano por aquel otro conflicto anterior sobre la extraña y oscura adjudicación de un hermoso piso perteneciente a la Guardia Civil.

Cuando un Presidente de Gobierno nombra a alguien como ministro, precisamente de Interior, para que éste actúe exclusivamente de acuerdo a unas determinadas estrategias de partido sospechosas, pasa lo que pasa, y no vale sólo con poner, como ya he señalado  antes, cara de “yo no fui” sino que si se confirmara la hipótesis de haber sido elegido por esa razón, lo mejor y más sensato sería presentar la dimisión, ¡vamos, digo yo!, como ZOILO que me llamo.

miércoles, 10 de mayo de 2017

VIOLENCIA DE GÉNERO ACCIDENTAL

Cuando llegaron los del SAMUR, el cadáver del anciano, de unos ochenta y cinco años de edad aún permanecía sentado, inmóvil y con los párpados cerrados, levemente apoyado en el respaldo del extremo del sofá y cubierto desde los tobillos hasta la cintura con una sencilla mantita inglesa de pic-nic de tonos rojos y beiges a cuadros. Certificaron su muerte de inmediato para, acto seguido, solicitar con suma discreción la presencia de un inspector de policía y éste, a su vez, la del juez. Mientras tanto, la mujer del difunto, sentada junto al teléfono, lloraba en silencio su desconsuelo esperando el inminente levantamiento del cadáver.

Ante la presencia del juez, el inspector de policía relató con todo lujo de detalles las circunstancias y los pormenores habidos en aquella extraña pareja de ancianos que hasta hoy habían permanecido juntos más de sesenta años y sin hijos habidos en su largo matrimonio.

Una vez ya jubilados, Dora y Samuel decidieron, de común acuerdo, retirarse a vivir a aquel noveno piso de un silencioso y limpio edificio urbano ubicado en una zona tranquila del centro de la ciudad. No les faltaba de nada de lo que pudieran haberse arrepentido con su decisión conjunta. Disponían de calefacción, aire acondicionado, lavadora, secadora, lava platos, radio, conexión a Internet, ordenador, teléfono móvil, etc., etc. y lo que era aún mucho más importante para ellos: una ventana abierta al mundo exterior en forma de televisor.

La mayor parte del tiempo, si exceptuamos el empleado en sus más íntimas necesidades y las horas de sueño nocturnas, Dora y Samuel, pasaban, prácticamente, el resto del día frente al televisor encendido. Así llevaban más de veinte años, sin ni siquiera salir a la calle aunque, a veces, sí al balcón. Casi todos sus menesteres, menos las fisiológicos y más perentorios, -claro está,- eran solucionadas satisfactoriamente por teléfono o Internet, bien para solicitar comida a domicilio, productos de limpieza para el hogar o resolviendo problemas bancarios pendientes desde casa. Todo lo que sabían del mundo exterior en los últimos veinte años se lo proporcionaban cada día los telediarios, los concursos, las entrevistas, los documentales, las películas, los deportes, etc., etc. emitidos por las  distintas cadenas de televisión tanto nacionales como extranjeras.

Aquel último día, al parecer, un simple trámite bancario no había ido todo lo bien que el matrimonio hubiera deseado por lo que el santo Samuel se sintió en la obligación de tomar la apresurada decisión de personarse aquella misma mañana en las dependencias de su entidad bancaria después de veinte años sin pisar la calle. Madrugó y se dispuso a salir mientras Dora, como siempre pero hoy sola, se sentaba a primera hora de la mañana en el sofá frente al televisor, dispuesta a ver y escuchar a Ana Rosa. ¡Ten mucho cuidado! –le sugirió a gritos a su marido cuando éste ya salía por la puerta del piso.

Samuel regresó muy tarde. Estaba a punto de finalizar el telediario de las nueve en TELECINCO y  después de un ¡hola querida!, se dejó caer rendido en el sofá junto a su mujer que, sin apenas saludarle siquiera, permanecía muy pendiente de un último trágico suceso acaecido aquella tarde y que por haber sido interrumpida en ese instante su atención por las insistentes quejas proferidas en voz alta por su marido,  enojado como estaba con el proceder del banco, no había acabado de entender del todo. En un rápido acto reflejo, inclinándose de pronto hacia adelante para intentar oír aún mejor, Dora había extendido el brazo y apoyando la palma de la mano en la boca de Samuel, -lo que obligaba a éste a callar de inmediato y a permanecer inmóvil entre su mano y el respaldo del sofá-, intentaría, sin ningún éxito, enterarse de la tragedia anunciada en el mismo instante en que el locutor de turno, Pepe Ribagorza, daba paso obligado a la sección de deportes del día.

Visiblemente contrariada por no haber obtenido la información deseada, levantándose de improviso, decidió retirarse a dormir no sin antes, creyendo a Samuel profundamente dormido, cubrirlo con su mantita de pic-nic hasta la cintura mientras aún continuaba sentado.

A la mañana siguiente, Dora, al despertar, echó en falta la presencia de su marido en la habitación. Habrá madrugado, -se dijo-, y como de costumbre, se dirigió a la cocina y preparó, como cada día, café caliente y tostadas para dos. Se presentó luego con el frugal desayuno en el salón donde Samuel aún permanecía, supuestamente dormido, sentado en el sofá, apoyado contra el respaldo y la mantita inglesa sobre sus rodillas frente al televisor apagado. De pronto, ella temió lo peor y acertó.

El inspector de policía, a instancias del médico forense, intentando atar cabos sueltos en la investigación, solicitó a TELECINCO una copia de la programación del telediario de la pasada noche logrando sincronizarla con la hora aparente del óbito de Samuel y que luego reflejaría en el informe policial con el siguiente resultado:

“Antes de pasar a la sección de deportes nocturna, TELECINCO, a través de su presentador Pepe Ribagorza, se hacía eco de un nuevo caso de violencia de género en la capital que Dora no tuvo oportunidad de escuchar ayer por culpa de las quejas en voz alta de  su marido a pesar de que ésta, en su intento de enterarse de la noticia, le tapase inocentemente la boca para interrumpir su agitado discurso. Los responsables del SAMUR, a través del médico forense, certificaron con rotundidad la silenciosa muerte de SAMUEL por asfixia pero su mujer sería la última en enterarse”  

martes, 9 de mayo de 2017

CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA

El arma blanca aparentemente homicida, con toda probabilidad, habría pertenecido al jefe indio Toro Sentado (Sitting Bull) pero en aquel entonces en que los niños nos convertíamos a diario en indios siouxs, apaches, comanches, pies negros, etc., etc., no existían enemigos tan peligrosos ni codiciosos como pudieran serlo en este siglo rostros pálidos tan conocidos como Rodrigo Rato, Miguel Blesa, Luis Bárcenas, Ignacio González, Francisco Granados y tantos otros culpables de esquilmar a las naciones indias infantiles que, en nuestros juegos, cubiertos de plumas, representábamos con tanta dignidad.



Hasta tres puñaladas consecutivas logró el agresor asestarle en el costado con aquel sencillo cuchillo de goma que aún guardaba desde que era niño como regalo de Reyes que recibiera de sus padres en su día y que ahora, -después de más de cincuenta años-, había utilizado blandamente y sin reparos para intimidar de muerte necesaria al célebre estafador Rodrigo Rato. 

Hasta tres veces el cuchillo se había doblado sobre sí mismo por su condición de simple juguete infantil relleno de aire pero la víctima, aterrorizada, supuso que le habían perforado el hígado o el intestino delante mismo del cajero automático del que, sólo hacía unos segundos, había logrado extraer con suma facilidad quinientos euros en un solo y rígido billete. Mientras Rato se palpaba perplejo el abdomen, el agresor blandía el largo cuchillo de goma teñido de aluminio ante el macilento y desencajado rostro de la víctima al tiempo que le advertía seriamente que la próxima vez sería con otro muy distinto y eficaz, de acero inoxidable, limpio y totalmente rígido. Aun así, el agresor, un corpulento funcionario público jubilado, no dudaría en reclamarle para sí aquel rígido billete de quinientos que la víctima, momentos antes, ya se había guardado celosamente en su lujosa cartera.

En la esquina más próxima al cajero, otros cuatro sonrientes jubilados, pertenecientes todos ellos a la misma banda, esperaban impacientes el feliz desenlace de la acción llevada a cabo por su aguerrido compañero con la esperanza de repartirse a partes iguales el preciado botín obtenido con tanta aparente facilidad a razón de cien euros para cada uno de ellos.

lunes, 8 de mayo de 2017

POS-VERDAD SOBRE EL PLÁTANO DE CANARIAS

Excepto los seis meses que viví en Suecia hace ya unos cuarenta años, a lo largo del resto de mi vida hasta el día de hoy he venido consumiendo regularmente, de postre en las comidas, mínimo, un plátano de Canarias cada día.

Hasta cumplir los treinta años, aproximadamente, había practicado con cierta intensidad tanto fútbol como kárate sin haber llegado a sufrir, en cualquiera de los dos casos, ninguna lesión de relativa importancia que me apartara de mis dos aficiones favoritas y, mucho menos, haber sufrido una fractura ósea en lo que respecta a mi propio esqueleto. 

Si analizáramos detenidamente los factores conjugados en este caso particular de causa-efecto entre el consumo de plátanos diario y la larga ausencia de traumatismos físicos a lo largo de mi vida deportiva, podríamos llegar a la conclusión de que el tan delicioso postre frutal sería el único y verdadero responsable de la calidad y resistencia de todos y cada uno de mis huesos.



Un profundo y exhaustivo estudio reciente, llevado a cabo en el corazón de la Comunidad Europea, -dígase Bruselas-, por la Asociación Europea de Traumatólogos Deportivos, ha revelado unos datos estadísticos muy interesantes y esclarecedores sobre el particular, concluyendo con la tajante afirmación de que a medida de que el consumo de plátanos de Canarias en Europa ha ido en descarado aumento progresivo durante este último año, a su vez, el número de traumatismos físicos y fracturas óseas, sin embargo, ha sufrido un notable y eficaz descenso en la misma proporción y rapidez durante el mismo periodo de tiempo en 2016.

Según datos facilitados por el Centro Europeo de Consumo, se sospecha que esta notable disminución de traumatismos en la población europea en general, pudiera deberse con toda probabilidad, al sumo interés demostrado por la mayoría de productores canarios de plátanos no sólo en materia de publicidad estática sino, además, al éxito conseguido en los distintos mercados internacionales gracias al impacto producido por su incuestionable y certero eslogan estampado en cada uno de los empaquetados del preciado producto y que reza del modo siguiente:

“EL PLÁTANO DE CANARIAS ES LA ÚNICA VARIEDAD EN EL MUNDO CUYA PIEL ES TOTALMENTE ANTIDESLIZANTE; SOBRE TODO SI NO SE ARROJA, DIRECTA O INDIRECTAMENTE, AL SUELO”

Aparte de su consumo, -como ya ha quedado debidamente demostrado-, para el fortalecimiento de la estructura ósea de los humanos, su piel, por su especial característica del todo antideslizante, evitaría que los miles de consumidores europeos al pisarla, pudieran ser víctimas inocentes de desafortunados traumatismos óseos de serias y severas consecuencias para su salud. 

domingo, 7 de mayo de 2017

LA FIGURA DEL "MAGO" EN TENERIFE

No sin cierta frecuencia suele aparecer en la prensa escrita canaria  –cosa que no me parece justa- taimadas y comprometidas alusiones a la entrañable figura que para mí, todavía hoy, representa el “mago” en el seno de la cultura popular de las islas y a quien tanto le debemos por su total compromiso y entrega con la propia naturaleza y con los frutos que con su arduo trabajo diario ésta le proporciona siempre para ponerlos luego a nuestra entera y exigente disposición, -a pesar de los rapaces intermediarios-, en los distintos mercados de nuestros pueblos insulares. No habría que olvidar que la palabra Cultura, con mayúscula, proviene etimológicamente, de aquella otra que es, -también con mayúscula-, Agricultura y que en el penoso ejercicio de esta última, el “mago” sí que es considerado un hacha.




En consecuencia y a mi juicio, la figura del “mago” se yergue, -mal que nos pese pero en justa medida-, en eficaz representación de una de nuestras distintas señas de identidad canarias, señas de nuestra propia idiosincrasia insular y, por lo tanto, su supuesta tozudez, recelo, desconfianza y desconocimiento frente a todo lo que el resto cree elemental se encuentra irremisiblemente vinculado al genuino sentido común activado con el que el hombre del campo se enfrenta a la propia naturaleza y con el que afronta, además,  los retos y requisitos planteados por aquellos otros supuestos adalides de la llamada, con mayúscula, Cultura.

Cuando éramos niños, el “mago” siempre nos pillaba. Aparecía de pronto, sigilosamente entre el maizal o de detrás del tronco de una esbelta higuera y siempre, por sorpresa, nos cogía con las manos en la masa. En las raras ocasiones en que no conseguía atraparnos, solía gritar: ¡ya sé de quién eres!

Personalmente, yo sólo conocí a un “mago”. Se llamaba Ismael y junto a su hermana María (de unos cincuenta años ambos) se cuidaba en La Cuesta de una hectárea aproximada de huerta, de un par de vacas que daban una riquísima leche y de un espléndido buey que tiraba afanoso de un rudimentario arado con el que Ismael labraba el campo cuando tocaba. Ambos trabajaban de sol a sol pero, -allá al atardecer-, a Ismael le sobraba tiempo suficiente para ponerse al día leyendo en silencio los periódicos locales e interesándose vivamente en sus tertulias con Doña Julia, la “cubana”, por la marcha prometedora de la revolución en ciernes de Castro en Cuba. Corrían los años cincuenta del pasado siglo XX y, efectivamente, Ismael reunía todas las características típicas y tópicas atribuibles a un “mago” que se precie citadas anteriormente pero, además de eso, resultaba ser siempre del todo entrañable, amable, juicioso, honesto y, por si fuera poco, bien documentado.

Nunca supe a ciencia cierta,  por no habérselo preguntado en su día, si aquellas fértiles tierras regadas copiosamente con el sudor de su frente eran de su exclusiva propiedad o si bien, como otros muchos, sólo era el “medianero” de otra gente acomodada que, casualmente, solía sudar muchísimo menos que él entonces pero, con toda seguridad, muchísimo más ambiciosa también.  Fuere como fuere, me consta que Ismael se encontraba muy a gusto integrado en su trabajo, ejerciendo fielmente el papel que le correspondiera en aquellos duros años de dictadura como auténtico hombre de campo al que siempre y por desgracia tanto hemos denostado gratuitamente y sin razón aparente durante tantísimos años.


viernes, 5 de mayo de 2017

CARTAS AL DIRECTOR (El Diario de Tenerife)





Chaves, teñido de blanco
05/05/17

Señor director: 

Quiero que le quede muy claro que soy aficionada al fútbol y, por supuesto, al Real Madrid. Pero, con total sinceridad, he de decirle que no entiendo los derroteros que ha tomado su periódico. Si entro en él es para leer “lo que no dicen los periódicos” y, la verdad sea dicha, los únicos cronistas que aportan algo nuevo son, en este momento, Paco Pérez, Zoilo López y José Manuel López García. En los suyos encuentro artículos distintos. Sin embargo, estoy bastante cansada de los batiburrillos de Andrés Chaves.

No me parece mal que escriba sobre el Real Madrid. Es más, me agrada. Pero últimamente todo se le ha vuelto blanco. Si quiero buscar noticias, videos y opiniones expertas y fotos de calidad me tengo que ir a otro diario. Me resultan irrelevantes las alabanzas que el señor Chaves hace de los merengues.

El aspecto de su diario es sobresaliente en cuanto a diseño y calidad de los servicios que presta, pero no debe permitir al señor Chaves decir boberías todo el rato. Creo que él sabe hacerlo mejor y, cuando se pone, nos sorprende. Dele un toque tras el tronco de la oreja, a ver si espabila, que ya tiene edad. Raquel López, Santa Cruz de Tenerife.