



Entre otras personalidades pudimos observar la presencia del Presidente del Cabildo de Santa Cruz de Tenerife, Sr. D. Ricardo Melchior.
Curiosamente, el PP parecía tener la solución para que el Tenerife ascendiera este año a Primera División.


Músicos a sueldo del OASIS PLAYA. No recuerdo el nombre del pianista valenciano que aparece en la foto pero sí el de la joven cantante: MIRIAM.
Aquel día, mi padre regresaría contento y temprano a casa después de saber que en el OASIS PLAYA, -recién inaugurado entonces-, se habían interesado por su contratación inmediata como jefe de barra y en calidad de barman de tan prestigioso local. Hasta aquel momento había desempeñado las mismas funciones en el mítico Bar Dinámico de la Plaza del Charco (propiedad del Sr. Sotomayor) donde dejara constancia de su alta profesionalidad al costado de incondicionales colegas del mundo de la hostelería de la gran categoria humana como las que atesoraban gentes como Heraclio, Paco y un largo excétera de los que lamento mucho no recordar sus nombres pero que, sin embargo, sus definidas fisonomías ocupan un lugar de privilegio en el recuerdo.
No consigo traer con exactitud a mi maltrecha memoria a todos aquellos que fueron los nuevos compañeros con los que Zoilo senior se encontrara en su definitivo destino laboral de la Avenida de Colón, esquina con la Avda. de Venezuela pero, de entre todos ellos, no puedo olvidarme, ni por asomo, del educadísimo y afable Nino, por ejemplo, excelente amigo, maitre y buen cantante además; El Chato, simpatiquísimo camarero peninsular; Tapia, quién además de encargado en el Oasis, fuera propietario de un pequeño bar situado en la márgen izquierda de la estrecha calle que separaba el Hotel Monopol del Hotel Marquesa y cuya especialidad a altas horas de la noche eran unos deliciosos pepitos que los noctámbulos de aquel maravilloso Puerto de la Cruz, degustábamos con sumo placer muy entrada ya la madrugada.

Lo que más engorro me ha producido en relación a las múltiples mundanzas en las que me he visto obligado a participar como consecuencia de mis frecuentes cambios de residencia y que a lo largo de toda mi vida supera con creces la docena, ha sido siempre no sólo el de cargar sino, además, el de poder disponer en el nuevo domicilio de una habitación adecuada donde almacenar los cientos de piedras de entre 300 y 600 gramos de peso cada una que llevaba recogiendo desde el fatídico día en que decídí tomarme tan en serio el cotexto de determinado refrán del que ni siquiera sé aún a quién corresponde su autoría.
Al hilo de los idénticos acontecimientos acaecidos simultáneamente en dos distintos lugares del planeta y que bajo los títulos de LOS PARADOS Y EL JABUGO y PROVOCAR EL VÓMITO he narrado esta misma semana en este mismo Blog, una profunda reflexión por mi parte sobre los mismos me ha llevado a dos distintas y sorprendentes conclusiones.
Mientras hablaba con mi amigo Dorta sobre el grave peligro que entraña un atragantamiento de las características del sufrido por aquel desafortunado desempleado durante una degustación de jamón en la Feria del Cerdo de Barcelona, acudía de improviso a mi memoria un no menos grave accidente de este tipo del que fui testigo de privilegio hará ya unos cuantos años y que a poco le cuesta la vida al Excelentísimo Señor Marqués de la Ensenada Mixta.Desde luego que fui testigo de excepción por cuanto yo trabajaba a la sazón de camarero en un famoso restaurante cuyo nombre omito para no herir tantas suceptibilidades culinarias y adonde el Sr. Marqués había acudido en solitario a degustar unas exquisitas viandas cocinadas al horno exprofeso para él y que, como he dicho antes, por poco le cuesta lo que aún le restaba de vida.
Como si velásemos armas, tres camareros permanecíamos de pie firmes y a una distancia siempre prudencial frente a aquel diminuto teatro de operaciones. Sobre las diez de la noche, el maitre en persona aparecería como por encanto embutido en su elegante frac negro para depositar cuidadosamente sobre el iluminado mantel el enorme recipiente bajo cuya campana de plata se escondía tanta sorpresa gastronómica.
La cena se había prolongado hasta pasada la media noche; momento en el que el ilustre marqués, extrayendo primero con el pulgar y el índice la verde oliva arbequina para depositarla cuidadosamente sobre un minúsculo platito al efecto, dar cuenta por último de los esponjosos sesitos de gorrión que la contenían de un graciosísimo y eficaz sorbito. Una vez saciado su voraz y aristocrático apetito, apoyando entonces las palmas de las manos próximas al borde de la mesa y reclinándose con pasmosa lentitud sobre el respaldo de la silla nos dedicaría una beatífica sonrisa como muestra de su gratuito y profundo agradecimiento. Y como si con ello quisiese brindar a nuestra ya de por sí precaria salud tomaría de nuevo entre sus delicadísimos dedos la diminuta oliva arbequina que, hasta ahora, continuaba solitaria sobre el platito para, señalándola, extendiendo antes el brazo hacia nosotros, llevársela finalmente a la boca, terminando así por desencadenar la inoportuna y enorme tragedia que ustedes vienen intuyendo desde hace ya bastante rato.
Cuando empezábamos a creer que nunca más se bordarían bellas iniciales del Sr. Marqués sobre ninguna otra blanca servilleta almidonada, aparecería, -esta vez como por milagro-, de nuevo el maitre quién, golpeándole brutalmente repetidas veces con la campana de plata sobre la encorvada espalda, conseguiria, al fín, provocarle el afotunado vómito de la resurrección.
La temible MOSKA IKEA
de un cuadernillo humorístico destinado a caricaturizar las distintas licenciaturas impartidas por la Universidad de Barcelona. Excepto la tercera por la izquierda de la parte superior y la segunda por la izquierda de la parte inferior, el resto se corresponden, por este orden, de izquierda a derecha y de arriba abajo con Hªdel Arte, Biología (marina). Odontología, Filosofía, Veterinaria y Geología. El resto, o se han extraviado o las he regalado.

En el patio de lo que fuera antes garage y convertido hoy en mi modesto estudio, descansa un cubo de piedra arenisca de unos 600 kilos, aproximadamente, a la espera de poder verse atacado por las pavorosas armas de este enfurecido servidor: cincel o escoplo, martillo, bujardas y todo el tiempo disponible.
Para terminar y sin pretensión alguna de ceñirme a un dibujo minucioso en cuanto a anatomía se refiere, muestro un ejemplo de boceto sobre un supuesto AQUELARRE imaginario. Boceto desenfadado y, para mí, divertido pero, en cierta manera, ignorando todo academicismo formal en favor, únicamente, de la delirante espontaneidad.
En ocasiones, la acuarela también sirve como vehículo a mis pretensiones surrealistas y a menudo suelo partir de ellas para abordar cuadros de gran tamaño al óleo.
En este otro caso el boceto también existió pero no copiado de la realidad. El planteamiento fue muy distino y responde a la invencione del propio autor sobre un argumento relacionado con la VIDA y la MUERTE. El colorido sí que resulta más arbitrario que el propio dibujo previo en el que se basa el cuadro.
No conservo los bocetos previos a este sencillo bodegón a óleo sobre tabla pero el planteamiento es el mismo. Previamente parto de un dibujo desenfadado a carboncillo respetando luego la disposición de los distintos elementos que lo componen. Sin embargo, he de confesar que este tipo de trabajos son encargos que, si bién me satisface mucho realizarlos, no son los más comunes de mi estilo personal; sobretodo por lo que al motivo se refiere.
Bocetos destinados a futuras obras pictóricas de carácter más clásico.
Es mucho más correcto ¡¡RETRODEZCAN, POR FAVOR!! que ¡¡ÉCHENSE P'ATRÁS!!Hará unos diez o doce años coincidí en el Puerto de la Cruz con Valentín Zamora y su familia. Habían viajado desde Alemania con motivo de sus vacaciones de verano pero, sobre todo, con la sana intención, al igual que nosotros, de disfrutar de las populares Fiestas de Julio en honor de la Virgen del Carmen. No en vano, Valentín había sido siempre miembro activo de estos festejos populares dado su simpático y extrovertido carácter y por haber nacido en el mítico barrio de La Ranilla.
Sobre aquella inmensa y sosegada explanada de silencio, la palabra tomó tranquilamente asiento y allí aguardó con suma paciencia, durante siglos, hasta que hicieran su aparición la idea y el pensamiento para ponerse, acto seguido, bajo su incondicional servicio.
Muy poca cosa más cabría añadir a las numerosas cualidades morales que atesoraba Esperanza como no sea la de insistir y destacar de entre todas, una vez más si cabe, la de su desmesurada generosidad para con su familia y amigos. Su pérdida significó para nosotros una muy honda amargura por cuanto Esperanza ocupaba el lugar de madrina de bautismo de nuestra querida hija Dácil a quién, durante gran parte de su infancia, dedicara los primeros mimos regalados por un adulto.Su hermano Luis, podólogo y excelente compañero mio en Barcelona, formaba también parte de ese acercamiento especial que yo continuaba manteniendo con sus padres y hermanos.
Con ella coincidimos una única vez en Barcelona adonde había acudido por estrictos motivos de salud y allí tuvimos ocasión de devolverle sólo una pequeña parte de la inmensa hospitalidad -adeudada- que para con nosotros siempre tuvo su extraordinaria familia durante nuestra estancia en el Puerto de la Cruz. De su paso por la ciudad Condal recordamos la compra hecha por ella en una Feria de Anticuarios de un pequeño aunque delicado regalo destinado a sorprender, -con motivo de su cumpleaños,- a su pareja sentimental de entonces.
Personalmente creemos que a pesar de su mala suerte habida en lo que al amor se refiere, el que le profesaba especialmente a su hijo Oliver se encontraba muy por encima del resto. Amor que nos consta demostró hasta el mismo día de su muerte.
Nunca se mostró reacia a dejarse fotografiar; bien ella sola o en compañía de amigos como Tato Perera y Belén. Y no solo eso sino que, de forma inconsciente, creía firmemente en la seriedad de mi trabajo como fotógrafo, contribuyendo de modo muy eficaz, -como modelo y con su natural belleza-, a mi modesta formación profesional en un momento delicado en que la fotografía en blanco y negro parecía estar atravesando por un largo periodo de auténtica crisis frente a la novedad y calidad con la que avanzaba el empleo del color.
De ella guardo un excelente reportaje que más de una vez he querido poner a disposición de sus familiares siempre que estos me lo soliciten.
DESCANSE EN PAZ
AL ESTE DEL EDÉN
Imágen cedida por gentileza de ONDIRAIDUVEAU
No hace aún ni un año, asistí en Barcelona a la presentación de su última novela. Juan estuvo simpático y brillante, como siempre, y entre los muchos asistentes pude reconocer a distintos representantes del mundo literario catalán, editores, gente de la farándula y del teatro y músicos de la gran talla de Juan Manuel Serrat, con quien nuestro paisano se profesa una gran admiración mutua.