RETRODEZCAN
Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?
domingo, 29 de octubre de 2017
sábado, 28 de octubre de 2017
LA PRESA
A pesar de tenerla asida de momento sólo con los incisivos, será muy difícil que tanto Puigdemont como Junqueras decidan soltar sin más la presa, máxime, cuando disponen del apoyo incondicional que representa esos dos millones de catalanes que les arropan. En el momento que decidan abrir la boca para respirar mejor, acuciados entonces por la presión que ejercerá la puesta en vigor del temido artículo 155 de la Constitución española, será ese el momento oportuno para que la víctima pueda zafarse y huir precipitadamente campo a través y buscar refugio, ilesa, entre esos otros millones de catalanes que también esperan ansiosos y esperanzados su inminente regreso.
Será entonces el momento de saber qué hará el gobierno de Rajoy con los lebreles asilvestrados que se han salido de madre causando tanto temor e indignación en todo el territorio catalán. No será preciso conminarlos como castigo en la perrera sino, simplemente, adiestrarles adecuadamente para que puedan vivir en comunidad, en paz e indemnes junto el resto de sus semejantes.
Lo que no será tan sencillo será restaurar la profunda fractura social abierta en Cataluña. Me temo que ello llevará mucho más tiempo que lo que tardó la mitad de la cámara catalana en proclamar la anhelada independencia a espaldas de la otra mitad de la misma.
Lo que mal empieza suele acabar mucho peor de lo deseado. Para ser sinceros, nada sería descartable, -ni siquiera el derecho a exigir la independencia-, si se siguieran los pasos democráticos puestos a disposición en un estado de derecho, donde todos los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de decidir su propio futuro y, en mi modesta opinión, el llamado procés sobiranista català no ha querido seguir por el camino deseado y en cuyo final otros muchos, inútilmente, han permanecido esperando.
jueves, 26 de octubre de 2017
LA SUERTE ESTÁ ECHADA
ALEA JACTA EST. Con esta mítica frase, traducida como LA SUERTE ESTÁ ECHADA y atribuida a Julio Cesar, habrán debido dirigirse respectivamente a los suyos tanto Puigdemont como Rajoy antes de cruzar, -para librar definitivamente la última batalla-, el río Rubicón, representado en nuestro actual siglo XXI por el temible artículo 155 de la Constitución que, como arma letal, maneja el Presidente del Gobierno como por la contundente y afilada declaración de Independencia con la que amenaza y reclama para Cataluña el President de la Generalitat. Todo ello sin contar expresamente con el peligro añadido que representa la enorme profundidad del rio en cuestión además de la dificultad que entraña su enorme y violento caudal para una navegación serena, apacible y segura.
En cualquier caso, todos esperamos, no sin cierto estupor, que la sangre no llegue al rio y que la transición a la normalidad cotidiana transite por unos cauces sin apenas escollos que dificulte la correcta navegación de los intereses alegados por ambas partes aunque, para ser sinceros, me temo que durante los próximos años será muy difícil por parte de los independentistas renunciar a todo aquello que han creído haber tenido tan a mano y que les habría sido arrebatado con la aplicación de un nefasto artículo de la Constitución española que tardarán mucho tiempo en olvidar pero que, sin embargo, en el momento que transcurre mientras escribo este último artículo, hay quienes ya afirman que el Sr. Puigdemont estaría dispuesto, a cambio de que el Gobierno español deje de aplicar el mencionado artículo 155, a convocar nuevas elecciones al Parlament, de lo que se desprende la formación de una multitudinaria manifestación que, en este preciso instante está teniendo lugar, concentrada en la Plaça de Sant Jaume, frente a la Generalitat de Catalunya, tratando de traidor a un Puigdemont incompareciente y reclamando, a voz en grito, la declaración inminente y sin condiciones, la independencia de Catalunya.
Sea como fuere, independientemente incluso de las decisiones que en las últimas horas hayan de tomar unos u otros además del propio rumbo que sigan los postreros acontecimientos, seguiría pudiendo afirmar lo mismo, tal y como ya he mencionado en un principio: LA SUERTE ESTÁ ECHADA.
sábado, 21 de octubre de 2017
VINO CONCILIADOR
Quisiera poder opinar sobre cualquier otra cosa que no sea el controvertido contencioso catalán y me resulta del todo imposible. Sólo me queda entonces el consuelo de pensar que si los dos máximos responsables de esta rocambolesca situación no logran llegar a algún acuerdo válido que desencalle la situación y permita una reconciliación ¿qué otra cosa puedo hacer yo?
¿En qué medida y hasta donde puedo opinar yo sobre la situación creada en Cataluña?
Todos sabemos o deberíamos saber que entre el blanco y el negro existe un cromatismo tan extenso de grises que sin ninguna dificultad podríamos optar por aquel que, llegado el caso, mejor conviniese a nuestros propios intereses o mejor se adaptase a las circunstancias del momento pero, aún así, me temo, -y esto es lo que de verdad me desconcierta-, que una vez elegido un gris determinado, éste tampoco fuera del beneplácito ni agrado de ambos. Por lo tanto, nos encontraríamos, según Rajoy, atrapados en un oscuro callejón sin salida sobre el que continúa pesando la maldición de la aplicación del artículo 155 previsto en la Constitución española.
Somos los ciudadanos los que, manifestándonos en la calle, hemos ido tomando conciencia y partido en uno u otro sentido, olvidando la mayoría de las veces que son precisamente nuestros representantes elegidos quienes deberían cumplir con el trabajo que, en las urnas, les ha sido encomendado; trabajo político y diplomático a destajo.
Echo de menos, aunque a un nivel más doméstico que nacional, la forma en que, en mi lejana juventud, solíamos dirimir nuestras pequeñas rencillas entre amigos. No valía citarnos en cualquier lugar donde no hubiera dispuesta una modesta botella de vino en torno a la cual tomábamos asiento y que gracias a la graduación de su contenido se nos iba calentando el paladar y soltando la lengua, casi siempre por suerte, en una dirección única de entendimiento. Terminábamos admitiendo nuestras respectivas culpas además de nuestras propias responsabilidades, sin llegar jamás a provocar la humillación del oponente y aceptando la reconciliación, en ocasiones de antemano pactada. También es verdad que, aunque no todos, entonces sí que teníamos un verdadero enemigo común contra el que combatir en silencio y, -por increíble que parezca-, eso facilitaba mucho las cosas.
Cataluña presume de excelentes vinos como para que no cueste demasiado un entendimiento entre dos degustadores de caldos como sospecho que puedan ser Puigdemont y Rajoy y si aun así no consiguieran llegar a un esperado acuerdo ventajoso para ambos frente a una botella y antes del próximo lunes, mucho me temo que la buena reputación que tiene la denominación de origen de los blancos, tintos y achampanados de su gran producción vinícola se vería bastante afectada y muy en entredicho a nivel europeo. Sólo por mantener este prestigio viticultor que tanto le caracteriza, desde mi punto de vista, valdría la pena poder entenderse sin tantos ambages.
Hoy, en mi condición de abstemio, ya no me quedan enemigos con los que poder conciliar la paz pero sólo por el hecho de sentarme frente a una botella de vino decente con la que saldar una doméstica rencilla, créanme que, a pesar de todo, los echo mucho de menos.
miércoles, 18 de octubre de 2017
lunes, 16 de octubre de 2017
PLUS ULTRA
A tenor de la profusión de banderas constitucionales enarboladas últimamente a cargo de los miles de manifestantes anti independentistas congregados en las calles y en contra del llamado procès catalán he llegado a preguntarme con firmeza si la voluntad tanto de Junqueras y Puigdemont como del resto de partidos catalanistas de tomar tan firme decisión de independencia, se hubiera podido llevar a cabo con la misma relativa facilidad en el seno de una supuesta constituida República Española.
Digo esto porque no hay que olvidar que un elevado porcentaje de republicanos españoles han venido esperando durante muchos años a que se produjera una ocasión propicia que permitiera revisar la Constitución para ejercer su derecho a exigir el cese de la llamada monarquía parlamentaria. Y estos abanderados sí que no los he podido ver en la calle, reivindicando lo que todo el mundo sospecha y muy pocos se atreven a admitir.
En cierto modo me he alegrado mucho al no localizar, afortunadamente, entre el numeroso gentío demasiadas banderas franquistas pero sobre las constitucionales sí que me ha apenado la presencia de sendas coronas españolas, símbolos de la monarquía borbónica, rematando solemnemente las esbeltas columnas de Hércules. Sin embargo, en torno a éstas, figura un lema que me llena de optimismo y esperanza: PLUS ULTRA, en referencia a las colonias que en su día tuvimos en ultramar. Pero no es precisamente esa alusión del lema lo que echo tanto de menos sino que ese MÁS ALLÁ que sobre ellas figura vaya más lejos aún de la actual redacción de la Constitución y que en un día venidero, más pronto que tarde, pueda ser finalmente revisada en favor al derecho de todos los ciudadanos a exigir democráticamente una tercera soñada República Española
sábado, 14 de octubre de 2017
ÉXODO DE EMPRESAS (con humor, claro)
Desde el pasado 1º de Octubre se ha venido hablando mucho en España de la preocupante salida de Cataluña de numerosas empresas comerciales y bancarias hacia otros distintos destinos de la Península. Preocupación que, por descontado, parece no afectar al Gobern de la Generalitat dado el talante con el que al parecer asume tal controversia.
Aunque por muy distintas razones pero del mismo modo que al Gobern de la Generalitat, a mí tampoco me preocupa tanto esta huida desesperada y de improviso. Al fin y al cabo, pertenezco a un estrato social que apenas tiene vinculación directa con la mayoría de empresas que han emprendido el éxodo hacia su autodestierro. Parecen ser empresas de una gran solvencia económica que, abandonando este país en crisis, se jactan así de actuar en beneficio de sus numerosos clientes cuando todos sabemos que, en realidad, lo hacen principalmente en favor de sus múltiples accionistas, cuyos dividendos es a la postre lo que realmente les preocupa, aunque también es licito afirmar que están en su perfecto derecho a proteger su amasado patrimonio.
Mis numerosos amigos consideran que mí, -según ellos-, riguroso sentido del humor no tendría hoy cabida en un entorno tan dramático como el que durante estas semanas hemos estado soportando en Cataluña pero yo considero que la ocasión la pintan calva como para, ésta vez, explayarme a mi entero antojo en relación con ese puñado de grandes e importantes empresas a las que nunca me he sentido nada vinculado por cuanto mi estatus social se encuentra tan por debajo de lo aceptable que para ninguna de ellas tendría suficiente interés incorporar mi presencia en sus distintos consejos de administración; ni como accionista ni como cliente siquiera. Sin embargo, -y me gusta reconocerlo abiertamente-, sí que como cliente me considero tan descaradamente vinculado a tres distintas empresas concretas que si éstas me abandonaran tan de repente, no quisiera pensar que sería entonces de mí; jubilado, con una precaria pensión y una edad próxima a la funeraria.
No me duelen prendas en revelar en un orden completamente aleatorio las tres firmas que han estado siempre presentes en mi entorno rigurosamente doméstico y sin las cuales mi vida hubiera parecido un via cruxis sin excusas. El gran vino DON SIMÓN, a punto siempre en cada una de mis comidas diarias, la generosa gaseosa LA CASERA, fresca en verano y dispuesta en cualquier momento a ser mezclada con el vino citado y, por último, el magnífico limpiavajillas FAIRY, sin el que mi menage no brillaría nunca de la misma manera.
Estos tres productos son, por excelencia, los más indicados para formar parte del entorno doméstico de tanta gente que como yo mismo nos movemos en un estrato social del que nos sentimos orgullosa mayoría. Productos de primera necesidad cuya virtud es incuestionable y a los que todos lloraríamos si decidieran, como ya han hecho otros muchos, abandonarnos a nuestra propia suerte en medio del caos que reina hoy en la Cataluña en la que hemos trabajado hasta la jubilación y en la que, por suerte, aún vivimos.
jueves, 12 de octubre de 2017
DECLARACIÓN
La puesta en escena ayer por parte del Sr. Puigdemont en el parlamento sólo sirvió para declarar la independencia a Cataluña (no la independencia de Cataluña). Sí, no me malinterpreten porque juego una vez más con la semántica que me permite el lenguaje. Con su actitud, el Presidente de la Generalitat de Catalunya le declaraba así la independencia a Cataluña. En la calle, los miles de catalanes reunidos a la espera del veredicto final no salían de su asombro al ver traicionados sus sentimientos por haber sido utilizados el pasado uno de Octubre para desembocar finalmente y fuera del Parlamento en un sainete comandado por Ana Gabriel quién en su intervención en el seno de la cámara abogaba ilusionada por una Independencia feminista y…..sin fronteras. Me chocó mucho escuchar lo de “sin fronteras” pero también Ana, al igual que hago yo hoy, tiene todo el derecho a jugar con la semántica de las palabras o cuando no con algún que otro oxímoron.
Esta guerra declarada, disfrazada de independencia, sólo puede tener efectos colaterales en el interior de Cataluña. No estoy seguro de si para Puigdemont y Junqueras será más fácil convencer de su propia actitud a los dos millones y pico de votantes que se dieron cita en las urnas el pasado día uno de Octubre o al Gobierno de Rajoy para que deje de aplicar el tan temido artículo 155 de la Constitución.
Mientras tanto, con la conciencia bien tranquila y ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor en el interior del Parlamento, el Sr. Junqueras dormitaba plácidamente; sin duda, sabedor ya de cuál sería el desenlace final de la declaración de Independencia a Cataluña
.
En el fondo, lo siento mucho por todos los amigos catalanes que conservo y que habían puesto sus fundadas esperanzas en esa extraña pareja formada por Junqueras y Puigdemont que finalmente han optado por una estrategia de baile que no alcanzo a comprender del todo.
martes, 10 de octubre de 2017
jueves, 5 de octubre de 2017
¡NO, GRACIAS! FUMO KRUGER
Siendo yo aún un niño, disponíamos de una contundente y persuasiva frase hecha que no tenía vuelta de hoja por cuanto nos era muy válida para rechazar drásticamente cualquier proposición que, a nuestro poco juicio entonces, no nos interesara en absoluto. Dicha frase no era otra que la siguiente: ¡No, gracias! Fumo KRUGER.
No sé si en Canarias aún se sigue usando pero cualquier proponedor de entonces comprendía perfectamente la contundente negativa esgrimida y solía obrar en consecuencia aceptándola sin paliativos.
Hoy la echo mucho de menos porque por más que me niego a aceptar determinados planteamientos ajenos, no consigo en absoluto persuadirles de sus dudosas propuestas de la manera contundente con la que la que lo hacíamos en Canarias hace ya cincuenta o sesenta años, empleando aquel eslogan publicitario rescatado de las emisiones de radio de Radio Club Tenerife o Radio Juventud de Canarias y que todos entendíamos perfectamente.
La radio era, prácticamente, el único medio de comunicación del que disponíamos entonces, de modo que nuestra propia imaginación, -luego de codificar subjetivamente la noticia-, jugaba un importante papel en el desempeño, -envuelta en nuestro propio criterio-, de la propagación de la misma al resto de vecinos quienes, lamentablemente, aún no contaban con aparato propio.
La radio era, prácticamente, el único medio de comunicación del que disponíamos entonces, de modo que nuestra propia imaginación, -luego de codificar subjetivamente la noticia-, jugaba un importante papel en el desempeño, -envuelta en nuestro propio criterio-, de la propagación de la misma al resto de vecinos quienes, lamentablemente, aún no contaban con aparato propio.
A través de las ondas, alguien, seguramente un fumador, ofrecía a otro un misterioso cigarrillo. El invitado lo rechazaba categóricamente en voz alta: ¡No, gracias! Fumo KRUGER.
Resulta muy lamentable que la frase en cuestión no contemple hoy la gran eficacia que tuvo en tiempos pretéritos, -por lo menos en Canarias-, porque desde el punto de vista del Sr. Rajoy bien la hubiera podido utilizar hoy en día para rechazar con toda contundencia las supuestas inaceptables propuestas del Sr. Puigdemont, pero ese tipo de negativas parecen haber quedado ya completamente obsoletas y lo que en estos nuevos tiempos se espera de ambos es que, por lo menos, si no KRUGER, sí que acuerden entre ellos compartir en silencio una buena y generosa PIPA DE LA PAZ.
miércoles, 4 de octubre de 2017
CATALUÑA, 2 DE OCTUBRE
¿Tan difícil resulta entender el concepto del derecho a decidir?
Independientemente de que lo reclame hoy Cataluña, el derecho a decidir es consustancial al propio significado de democracia y al que deberían tener derecho todos los pueblos del orbe, sobre todo, cuando éstos desean un futuro fiable y mejor para todos aquellos que lo componen.
¿Acaso el Gobierno de Rajoy ha prestado alguna vez oídos a las reiteradas reivindicaciones que han venido sucediéndose a lo largo de los últimos años por parte de los catalanes? ¡No! Los catalanes no han sido escuchados durante todo el tiempo en que el PP ha permanecido instalado en el poder.
El Gobierno no debería haber ignorado nunca el sentimiento general en Cataluña, incubado durante tantos años, de su no pertenencia a un estado que nunca ha intentado corregir las desigualdades económicas y financieras habidas desde siempre y que han reclamado constantemente para sí los sucesivos y distintos gobiernos de la Generalitat en beneficio de un tratamiento mucho más acorde con su contribución al estado y que en virtud del cual, los catalanes, han terminado por exigir el derecho a un mejor trato por parte del gobierno central en forma de referéndum; referéndum inconstitucional a criterio de los celosos guardianes de la Constitución española.
Me jacto de conocer bien el sentido común (seny) de los catalanes como para no haberme sorprendido en absoluto las distintas estrategias empleadas el 1º de Octubre pasado por Puigdemont y Junqueras con la intención de llevar a cabo y con éxito, -en connivencia con los propios actores y representantes de barrios y vecinos-, una histórica cita multitudinaria ante las urnas a pesar de la contundente oposición de los miles de guardias civiles y policías armados enviados desde el resto del estado y que no pudieron lograr el propósito esperado de abortar el sufragio ni tampoco socavar la voluntad explícita de los votantes.
¿Puede poner alguien en duda la manera pacífica de los catalanes de ejercer su derecho al voto?
En mi opinión, Cataluña ha sentado un precedente muy difícil de contrarrestar con la aplicación del artículo 155 de la Constitución española porque muy por encima de connotaciones de carácter económico que se deriven de la confrontación, el arraigo tradicional y sentimental al pretendido concepto de nación independiente, permanecerá siempre ligado, -no sólo como reserva espiritual del pueblo-, sino, además, como un deseo estratégicamente depositado en el acervo histórico y cultural de la pretendida soberanía de Cataluña.
lunes, 2 de octubre de 2017
domingo, 1 de octubre de 2017
sábado, 30 de septiembre de 2017
viernes, 29 de septiembre de 2017
miércoles, 27 de septiembre de 2017
martes, 26 de septiembre de 2017
DERECHO A VOTAR NO
No se percibe nada nuevo ni extraño en el horizonte. Todo parece en calma. A esta hora, sobre el sky line de Barcelona flota una delgada capa de monóxido de carbono de tan baja intensidad que aún permite filtrar los verticales rayos de sol de un mediodía cualquiera en la víspera del tan temido primero de Octubre. Sin embargo, sería una temeridad por parte de Paco acercarse más de lo necesario al núcleo urbano. Se encuentra en las inmediaciones de Montcada i Reixac y ha podido comprobar esta misma mañana la presencia silenciosa de miembros de la Guardia Civil, merodeando en torno a su Ayuntamiento; no parece que vayan armados aunque algunos de ellos sí que se cubren con dramáticos tricornios acharolados.
La tensa calma que se percibe en todo el vecindario le recomienda cierta prudencia, hasta el punto de tener que aventurarse, -para no parecer catalán-, a canturrear en voz baja Doce cascabeles lleva mi caballo…… En realidad no es catalán pero en caso de ser detenido por error, al menos la benemérita habrá tenido también en cuenta sus gustos por el folklore andaluz; ¡vamos! un atenuante en toda regla, aunque no está del todo seguro si los prismáticos que aún lleva por descuido colgados del cuello sobre el pecho, bastaría para parecerles un turista común recién llegado y libre de toda sospecha.
Luego de un corto paseo hasta el Ayuntamiento, ha decidido regresar hasta la estación de tren silbando. Ahora le ha tocado el turno a Mi carro, de Manolo Escobar. Aprovecha los compases del estribillo para guardar los prismáticos en el interior de una holgada cartera en bandolera, apoyada en su cadera izquierda. La papeleta del NO la lleva a buen recaudo. Ha hecho con ella un cilindro de poco diámetro y a través del gollete la ha introducido por si acaso en el interior de una opaca botella de cerveza vacía que ahora reposa en el fondo de su cartera. No es que tenga miedo pero toda precaución parece ser poca.
En el casino de Llagostera, mientras tomaba ayer un cortado, le había llegado el rumor de que en Montcada i Reixac se podrían encontrar sin dificultad aunque con la debida precaución papeletas destinadas al derecho a decidir el próximo futuro de Cataluña y esa era la razón por la que Paco se encontraba en aquel momento en la estación de aquella localidad próxima a Barcelona. A la hora de comprar el billete de vuelta en ventanilla debía acordarse de solicitarlo para tercera clase; esa era la contraseña prevista para que el ferroviario, además del billete, le extendiera discretamente un sobre blanco con su papeleta en el interior. Y así lo hizo.
Ya en el tren y con la deseada papeleta por fin en su poder, Paco reflexionaba profundamente durante el viaje sobre la conveniencia y legalidad de un referéndum organizado aparentemente de forma unilateral y que todavía tanto le costaba admitir. No se sentía en absoluto en contra del derecho a decidir del conjunto del pueblo catalán pero no lo aceptaba de aquella manera tan desordenada, de modo que, no obstante, su propuesta de NO como rechazo respondía tan sólo a la forma y no al fondo de tan delicada cuestión. Paco se prometía para sí mismo y sin ninguna duda el SÍ para cuando las partes implicadas en el proceso, -Gobierno de la nación y Generalitat de Catalunya-, llegaran a mostrarse de acuerdo en una convocatoria pactada y con todas las garantías que establece no sólo la constitución española sino los distintos acuerdos internacionales relacionados con dicha materia. Y se quedó profundamente dormido
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