RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

miércoles, 18 de marzo de 2009

EXPEDICIÓN A CANARIAS

Hasta la nueva orden de zarpar, los pocos miembros de la arriesgada expedición que habría de partir desde Inglaterra rumbo a Canarias en misión secreta, posaron muy amablemente para los reporteros gráficos de la prensa londinense. Por razones de seguridad solamente nos está permitido revelar los nombres de los principales protagonistas de la singular aventura pero sin adjudicárselos a ninguno de los presentes en la fotografía. Es decir, los lectores no sabrán quién es quién exceptuando, por su obviedad, naturalmente, a la incomparable, sonriente y bellísima Lady Ginebra, vestida de negro, comodamente sentada y a una distancia prudencial de los demás. El resto responde aleatoriamente a los nombres de Sir Stanley, Sir Livingston, Mayor Murphy, Benicio Fortuny, Flagerty y algunos otros miembros de la tripulación de la fragata Queen Elisabeth.
En breve, daremos cuenta de las nuevas aventuras que, con ocasión del posible encuentro con la terrible colonia prusiana de Herr Humbolt en Tenerife, tuvieron lugar en las islas a todo lo largo del siglo XVIII y principios del XIX (aproximadamente, claro).
...................continuará
NOTA:
En capítulos anteriores hemos tenido ocasión de poner de manifiesto algunos interesantes aspectos sobre las posibles causas que llevaran al prusiano Herr Humboldt a intentar la colonización pasiva de las Canarias así como la notable coincidencia entre tales causas y las rotundas inclinaciónes, según probadas informaciones de mi colega Stanley, en materia de índole sexual, por las atractivas jóvenes aborígenes que pueblan aquellas islas.

martes, 17 de marzo de 2009

EL CUELEBE

EL CUELEBE es un Blog recomendado por Sir. Stanley y un servidor, Sir Livingstone, a todos aquellos que deseen gratuitamente gozar de un fantástico paseo espacial a bordo de la nave del mismo nombre y que bajo las siglas de T.G. tras las que se esconde su experimentado piloto sereis por él conducidos a través de una única galaxia de suprema fantasía de la que no querreis regresar jamás a esta otra triste realidad a no ser que exijais vehementemente de nosotros, el mutuo consentimiento de devolveros sanos y salvos a este mundo cruel, inhóspito, competitivo, materialista pero en el que, en definitiva, no nos queda más remedio que sobrevivir.
Por eso, cuanto más tiempo permanezcamos ahí fuera, rodeado solo de estrellas, y donde la noche no existe, mucho más felices tendremos derecho a ser y en mejores condiciones estaremos dispuestios a abordar nuestro incierto futuro. Y todo ello, como advertíamos en un principio, ¡¡ABSOLUTAMENTE GRATIS!!

EL COMADREJA (basado en un hecho real)

10,30 de la mañana.
El sexagenario matrimonio se disponía ya a tomar el metro para acudir, -como era su costumbre una vez cada mes-, a la Clínica San Juan donde a la 11.00 en punto tendrían visita con el Dr. Cullell cuando el marido, poco antes de acceder al vagón, advertía a su despreocupada mujer sobre la necesidad de agarrar con fuerza el bolso no fuera que se lo arrebatasen de un tirón durante el trayecto.
11,00 de la mañana.
En la estación de metro de Sagrera, "El Comadreja", un cuarentón alto y fuerte, cubiertos los ojos con oscuras gafas de sol, subía decidido al vagón del metro que abandonaría después de apenas cinco minutos de trayecto dos estaciones más lejos, en la de S. Andrés. También tenía consulta en la misma clínica y con el mismo doctor, media hora más tarde, a las 11.30.
La consulta del Dr. Cullell se componía de su propio gabinete y una minúscula salita de espera con un aforo aproximado de ocho personas frente a su misma puerta. Un pequeño rellano, apenas de un metro cuadrado, separaba su consulta de la de su colega, formada por las mismas dos piezas pero cuya sala de espera se encontraba a esa hora completamente vacía por no pasar consulta allí aquel día.
Cuando "El Comadreja" llegó a la consulta se encontró con que la salita del Dr. Cullell estaba al completo de su aforo; cuatro parejas mixtas; sexagenarias todas. Renunciando a permanecer de pie por más tiempo cruzó el diminuto rellano que las separaba y se dirigió a la salita de espera contigua donde por estar completamente vacía halló facilmente asiento. El bolso de piel negra que yacía abandonado sobre el banco corrido de skay de la salita desierta no tenía nada de particular como no fuera el broche metálico abierto y unas asas por donde podía pasar muy bien el brazo del mismísimo Popeye; tal era su diámetro. Pretextando un calor que no existía, "El Comadreja" salió resuelto al rellano y a la vista de todos los pacientes del Dr. Cullell se desembarazó lentamente de su propia chaqueta, simulando con una mueca la larga espera que ya se le antojaba eterna. Regresó al poco a su salita y depositando cuidadosamente la chaqueta sobre el asiento de modo que ocultara el solitario bolso negro, decidió esperar sin tener aún resuelto del todo lo que debiera hacer a continuación.
Determinó entonces aguardar tranquilamente a que saliera de la consulta la pareja que se estaba visitando por si el bolso allí abandonado lo hubieran olvidado casualmente antes de que él hubiese llegado. No fue así. Alegres y sonrientes debido al diagnóstico supuestamente favorable facilitado por el doctor, atravesaron el rellanito felices y contentos enfilando el estrecho pasillo en dirección a la calle soleada.
Mientras en la salita de al lado, los pacientes continuaban porfiando en quién de ellos se encontraba peor de salud, "El Comadreja" aprovechaba la algarabía para salir al exterior con el bolso convenientemente cubierto por la chaqueta que colgaba del antebrazo. Una vez en el jardín se hizo rápidamente con los ochenta euros que contenía el monedero encontrado en su interior para, -volviendo a entrar como si nada por la puerta principal-, acercarse con suma cautela hasta la recepción con el bolso de señora bién a la vista y dirijirse con aparente preocupación a la telefonista para luego decirle:
-He encontrado este bolso fuera, sobre una jardinera, -al tiempo que lo depositaba sobre el alto mostrador-.
-Muchas gracias, caballero, -contestó la joven con una sonrisa apartando con la mano el micrófono del teléfono.
11,25 de la mañana
Ahora en la salita del Dr. Cullell sobraba sitio donde sentarse. "El Comadreja" lo hizo en silencio, esperando su turno cuando, de repente, un teléfono móvil, en el interior del gabinete del Dr., empezó a sonar con insistencia.
Desde el interior, una desagradable voz masculina preguntó:
-Siiiiii, ¿diga?
Inmediatamente después de oir el recado, la misma voz, dirijiéndose a su mujer, recriminó:
-Te has olvidado el bolso en el jardín-. Y abriendo con rapidez la puerta indico: -enseguida vuelvo-.
Tampoco el listo del marido recordaba que, como ocurriera con "El Comadreja", hasta que ellos encontraron sitio en la salita de espera del Dr. Cullell, previamente habían estado descansando en la contigua.
Ya de regreso, el marido volvió a entrar con el bolso negro abrochado para, después de unos minutos, salir de nuevo en compañía de su esposa, como solían hacerlo todos; atravesando primero el minúsculo rellanito entre las salas y enfilando luego el angosto pasillo del sótano hasta alcanzar definitivamente la calle.
11,30 de la mañana.
¿Fulanito de tal?, -inquirió amablemente el Dr. Cullell desde el interior a través de la puerta entreabierta-.
"El Comadreja" se puso inmediatamente en pié y en solo un par de zancadas estuvo dentro del gabinete cerrando con determinación la puerta tras de sí.

EPÍLOGO
Jamás su propietaria dispuso del suficiente valor para contarle a su marido que del monedero que llevaba en el interior del bolso el día del extravío, le habían robado ochenta euros.
Aquella cantidad de dinero, suponía el montante de lo que a lo largo de todo un mes conseguía sisarle al tacaño de su pareja en beneficio propio porque a su edad, esa modesta suma, resultaba para ella mucho más que imprescindible como para poder presumir ante cualquiera de la cierta estabilidad e independencia económica que su desagradable esposo le negaba desde que contrajeran matrimonio hacía ahora más de cuarenta años. Eso era precisamente lo que la traía verdaderamente enferma.
Así es la vida



sábado, 14 de marzo de 2009

EL MENSAJE DE LA BOTELLA ARROJADA AL MAR (cuento dedicado al CUÉLEBE)

Borrador provisional.

PRÓLOGO

Si de vez en cuando nos detuviéramos un instante en mirar hacia lo alto comprobaríamos, no sin asombro, como los viejos olmos suelen dar a menudo hermosas y delicadas peras doradas.


CAPÍTULO I

Mientras la botella, - arrojada al Mediterráneo por el náufrago-, se desplazaba lenta y suavemente empujada por las corrientes hacia su destinatario con un cálido mensaje de esperanza en su interior, la muerte, a lomos de su caballo cubierto de espuma blanca, galopaba desbocada y sin descanso, con sus alforjas repletas de sucias jeringuillas, bajo los puentes de los suburbios, en auxilio de los más necesitados.

Si la velocidad se le suponía constante, aquella botella arrojada al Mediterráneo por el paciente náufrago habría recorrido en la mitad de tiempo la mitad, también, del trayecto hasta su destino.

Justo en ese momento y a esa distancia la encontró el viejo pescador. En un punto equidistante entre el remitente y su destinatario; sin embargo, él desconocía esa circunstancia hasta que destapada, leyera el mensaje que contenía en su interior. También él esperaba desde hacía ya años un mensaje semejante pero este, precisamente, no se trataba del suyo. Con mucho respeto y sumo cuidado volvió a taparla de nuevo y la devolvió al mar para que continuara su curso. De lo que estaba completamente seguro es que a su destinatario solo le restaba esperar la mitad del tiempo porque, en consecuencia, la botella había ya alcanzado el ecuador de su recorrido mientras que la que él continuaba inútilmente esperando, posiblemente, ni siquiera, hubiera sido arrojada todavía al mar ni lo sería nunca.

CAPÍTULO II

Como cada mañana, la mujer se acercó descalza y en silencio hasta la orilla del mar en calma. Con los pies dentro del agua tibia se llevó la mano sobre sus cejas y haciendo con ella visera sobre sus enormes ojos grises dispúsose a otear de nuevo la línea oscura del horizonte. Después de lamer sus pies descalzos, el tenue oleaje, cada vez al retirarse, agitaba del tal modo los guijarros que al chocar estos entre sí emitían un único y acompasado ruido que el eco se encargaba de expandir a lo largo de la gran playa desierta. Aquel día tampoco había divisado nada.

Mientras mantenía la vista fija en el horizonte, algo había chocado contra sus pies arrastrado por las olas. Se trataba de una botella de cristal oscuro que retiró del agua de inmediato. La llevó consigo tierra adentro y luego de sentarse sobre la arena húmeda de la playa, extrajo a través del gollete el cilindro de papel que se ocultaba en su interior. Desenrrollándolo lo leyó. Lamentablemente no iba dirigido a ella, no se trataba del que llevaba tan largo tiempo esperando. Su destinatario no era otro que un joven pescador quién, al parecer, aún continuaría esperando a la remitente en aguas bravas del Atlántico a bordo de una ligera barca blanca de vela que, casualmente, llevaba por nombre LA ESPERANZA.

EPÍLOGO

No siempre las PRETENSIONES alcanzan el destino deseado porque, a menudo, los caminos se cruzan entre sí confundiendo al propio DESTINO.



P.D.
Apreciado T.G.:
Como puedes comprobar nadie ha resultado muerto. El cuento solo hace alusión a la ironía del DESTINO.
Espero que como has prometido decidas ilustrarlo de manera que con tu arte, que se muy bien que te sobra, enmiendes la calidad de la que yo adolezco para la literatura.


viernes, 13 de marzo de 2009

La Sorbona. ACUERDOS DE BOLONIA

En el mismo viaje de fín de carrera para unos pocos y de fín de curso para la mayoría, tuvimos unos y otros la excepcional ocasión de visitar el AULA MAGNA de la SORBONA en París. Como de costumbre, me tocó hacer de fotógrafo e inmortalizar aquel acto solemne del que guardamos todos un gratísimo recuerdo.

Afortunadamente me he licenciado bastante antes de que entren en vigor los nuevos planes de estudios como consecuencia de los acuerdos que, prácticamente, en materia docente, ya se han tomado en BOLONIA.

Desde el seno de las distintas facultades, los estudiantes ya habíamos venido manifestándonos en relación a la poca información ofrecida sobre el particular por el Ministerio de Educación. Personalmente, no necesité licenciarme en Historia del Arte con la única finalidad de conseguir un trabajo remunerado pero sí es cierto que la mayoría de los jóvenes que a partir del 2010 no hayan acabado aún sus estudios, estos, al parecer, costarán más caros y las oportunidades para estudiar y trabajar a un tiempo, muy exiguas. Por lo tanto, no sería de extrañar que las movilizaciones llevadas a cabo por esos miles de jóvenes logren alcanzar, próximamente, el acuerdo de convocatoria sobre el deseado referendum que le exigen a las autoridades competentes.

A todos ellos, sin excepción, les deseo muchísima suerte.

miércoles, 11 de marzo de 2009

NOUVELLE CUISINE: ROPA VIEJA

NOUVELLE CUISINE
No le estaba resultando nada fácil deshacerse, por más que lo intentaba, del cuerpo del delito.
A pesar de que aún disponía de un par de horas antes de que llegara su desagradable esposa, Livingstone no creía que en ese periodo de tiempo pudiera borrar todas las huellas inocentemente esparcidas sobre el mobiliario de la cocina. Por el momento, solo había conseguido erradicar el nauseabundo olor que se había extendido por todo el ámbito de la casa como consecuencia de su escasa pericia en esos menesteres pero, así y todo, aún quedaba lo más dificil.
Contaba con que Melanie, su esposa, al regreso del veterinario donde hoy había llevado a Patxi en visita rutinaria, no se acercaría por los fogones so pena de que él no se encontrara en casa en ese momento. Sin embargo, el fino olfato del perro podría muy bién convertirse en su peor aliado aunque, a decir verdad, si se encontrase bajo los efectos de la anestesia, como era de suponer, Livingstone dispondría en su favor de un valiosísimo tiempo extra hasta que Patxi consiguiera distinguir lo que en casa se había estado cociendo aquel día.
Justo debajo del fregadero, por fín, halló lo que afanasomente buscaba desde hacia largo rato. Un estropajo de los que en Canarias denominan de "verguilla"; un estropajo metálico. Pero antes de darle uso, recordó súbitamente que tendría que personarse en el supermercado de la esquina y proveerse de un tarro de garbanzos cocidos con los que sustituir a los que como prueba del delito podrían presentar en su contra ante un juez y delatarle en caso de juicio.
No se fijó en la marca pero el precio no llegó a un euro.
De nuevo en casa, entró olfateando en la cocina comprobando que en cuanto a olores no tendría por que preocuparse; habian desaparecido. Extrajo el medio kilo de garbanzos del tarro que luego ocultó y arrojó su contenido al fondo de una nueva cacerola plana de aluminio, colocando encima de ellos los trozos de carne que habían quedado a medio cocer.
Ahora sí que se dispuso afanosamente a rascar el fondo de la vieja cacerola donde previamente había hervido la carne horas antes, junto con medio kilo de garbanzos remojados. Cuando estuvo seguro de haberla dejado como una patena y de que ya no quedaban en el fondo vestigios de legumbres calcinadas, solo cabía arrojar a la basura el anterior contingente quemado de garbanzos sobre el que habían reposado los abundantes trozos de carne y por cuya razón se encontraban a salvo de la quema.
A buen recaudo la vieja cacerola y una vez que carne y garbanzos estuvieron dentro de la nueva, agregó luego el sofrito recién hecho con el resto de ingredientes, tapandola de nuevo sobre el fuego lento, como si nada extraño hubiera ocurrido nunca.
Sonó por fin el timbre y mientras Livingstone abría la puerta sigilosamente, oyó como su desagradable esposa, dirigiéndose, como siempre, presa de júbilo a Patxi, le decía:
-¡¡Que bién, Patxi!!. Papá ya ha preparado la cena para nosotros.

INGREDIENTES:

Carne, garbanzos, aceite de oliva, cebolla, ajos, medio kilo de tomates, pimiento, azafrán de la tierra, tomillo, laurel, pimientas negras, perejil, azúcar, pimentón, vino del bueno.








martes, 10 de marzo de 2009

En atención a T.G., lectora incondicional

Alguien cuyas iniciales responden a las letras T.G. me escribe para animarme a no decaer ante lo que yo considero falta de interés de los lectores por mis crónicas, mis cuentos, mis fotografías, mis fantasias, etc. Es de agradecer que un anónimo lector me inste a no cejar en mi empeño de seguir publicando y continuar así dando rienda suelta a mi imaginación. Y así lo haré; aunque solo sea por el vivo placer de ver cumplido el deseo de que T.G. logre disfrutar con todo aquello que se me ocurra en materia literaria y que bienintencionadamente él o ella desee consumir.

Gracias de nuevo, T.G. Es un placer contar con el apoyo de alguien que anonimamente nos tiene en cuenta pero que, sin embargo, no tendría ningún inconveniente en mostrarle mi gratitud personalmente.
Como prueba de mi amistad, le dedico de buen grado la fotografía que ilustra la presente crónica.



FRAU HUMBOLDT

FRAU HUMBOLDT
Al parecer y según la fidedigna documentación aportada por mi gran amigo Stanley, Herr Humboldt tampoco se quedaba a la zaga del resto de descubridores británicos en cuanto a conquistas femeninas se refiere. Es muy probable que con esta hermosísima joven teutona (¡ojo!, TE-U-TO-NA) compartiera los últimos años de su vida, vividos, según parece, en la más estricta clandestinidad, en algún remoto lugar de la zona Norte de la isla de Tenerife; posiblemente, en San Juan de la Rambla, muy cerca del mar.
Muy pocos datos se conocen sobre la identidad de esta preciosísima joven, aunque, a decir verdad, tampoco es del todo necesario saber algo más sobre su delicada personalidad pues, como bien se puede comprobar, resulta sobradamente obvio que la adolescente no tiene reparo alguno en mostrarse públicamente tal y como ella resulta ser en realidad.
...................................................continuará

lunes, 9 de marzo de 2009

EL DILEMA DE WARNOCK

Hasta que fui debidamente advertido por mi querido sobrino Iván sobre el particular, no tenía ni la mas remota idea de que existiera un dilema conocido bajo el nombre de Warnock (por Bryan Warnock). Este, por mi ignorado, dilema, al parecer, hace clara alusión a la supuesta indiferencia hacia lo publicado mostrada por muchos de los lectores que suelen asistir virtualmente a foros, entrar en Blogs, etc., y ya previamente decididos a no participar en ellos con ninguna intervención, entrada, opinión o, simplemente, plantear alguna determinada propuesta.

Ello me consuela en gran manera porque siempre puedo atribuir al dilema de Warnock el escaso interés que puedan despertar en los asiduos lectores mis habituales crónicas en este Blog. ¡Gracias a Dios!. ¡Salvados!

PS: Gracias a Iván López por la advertencia, a quién le deseo, además, mucha suerte en sus próximos compromisos fílmicos y al que prometo la hospitalidad que precise en Barcelona durante el rodaje de su pròxima aventura cinematográfica.

El encuentro frustrado de Humboldt por parte de Livingstone

Lady O'Murphy, joven amante de Sir Livingstone
viene de capítulo anterior
Lo que David Livingstone desconocía entonces era que Friedrich Henrich Alexander Humboldt, que así se llamaba su más directo antagonista, se encontraba muy lejos de ser aquel joven viajero, incansable explorador, envidiado por toda una generación de su tiempo pero que, a la sazón, contaba ya con una edad muy próxima a su definitivo retiro como aventurero en activo.

Corría el año 1827 cuando, en Berlín, el Rey de la entonces Prusia le nombra chambelán y pasa inmediatamente a formar parte de su séquito como consejero y diplomático.

Por lo tanto, Livingstone solo encontraría en la isla Tenerife el voluminoso legado filosófico que heredaran los incondicionales seguidores del célebre naturalista pero jamás se tropezaría con la legendaria figura del prusiano Humboldt.

En este sentido, las informaciones de las que disponía Livingstone no eran del todo fiables por cuanto su principal adversario no se encontraba ya presente en el teatro de operaciones en el que había fundamentado su posible encuentro. Esta vez, su entrañable amigo Stanley se había equivocado.
Continuará.....

domingo, 8 de marzo de 2009

8 de MARZO

No resulta demasiado dificil elegir, entre tantas, una foto que ilustre de manera tan contundente los muchos aspectos que concurren en el entorno laboral de la mujer trabajadora. Yo me he remitido a una época, en la que muchas mujeres, concretamente en Canarias, desempeñaban jornadas tan largas en oficios tan duros como los llevados a cabo por el más fuerte de los hombres y, en otros casos, como el más inteligente de los mortales. Lo que desgraciadamente no era igual, era el salario.

Este es mi humilde homenaje.

TRADICIÓN ANTI-TAURINA

ENCIERROS EN PAMPLONA (escultura)

Como licenciado que soy en Historia del Arte, me ha sorprendido enormemente la noticia por la que se involucra directamente al Ministerio de Cultura en la concesión de discutidos galardones que supuestamente premian a determinados "matadores" de toros por su notoria contribución a la difusión de lo que parece ser el noble Arte de torear.

Todos sabemos y en especial el estamento castrense que numerosos soldados, a lo largo de nuestra historia moderna, han obtenido medallas al mérito militar por muy distintas razones, todas ellas discutibles, pero jamás por hacer de la guerra un ARTE. En este sentido cabe pensar que también el Ministerio de Defensa pudiera instaurar a partir de ahora un nuevo y distinguido protocolo de concesión de medallas para todos aquellos generales que por su heroica contribución en las múltiples batallas en las que han tomado parte hayan escrito páginas gloriosas sobre el también llamado "noble" Arte de la Guerra. Podríamos citar a muchos: desde Anibal, por ejemplo, hasta Rommel (naturalmente sin tener en cuenta la opinión de los vencidos). Ya me entienden.

Sobradamente estamos de acuerdo en que la "FIESTA" es considerada por muchos como una arraigada tradición del acervo cultural hispano. Y también sabemos y conocemos las muy distintas versiones artísticas que, a lo largo de su historia, sobre ella, han plasmado en sus lienzos las figuras más representativas de las artes plásticas españolas. Desde Goya hasta Picasso. Sin embargo, en mi modesta opinión, ello no da derecho a perpetuarla y exigir además de las autoridades correspondientes la concesión de premios, no por dar muerte a las reses, sino, precisamente, por la forma tan artística de llevarlo a cabo.

La considerada "obra de Arte" es aquella que ha sido finalmente ejecutada por el propio artísta plástico independientemente del asunto o motivo representado en el lienzo o en la escultura, etc.

Curiosamente, en el caso de Goya y en lo que a la guerra se refiere, el artista eligió para sus famosos GRABADOS sobre este tema nada menos que el título de LOS DESASTRES DE LA GUERRA, en clara alusión al sufrimiento padecido por todos aquellos involucrados, directa o indirectamente, en el fuego cruzado de los ejercitos contendientes.

¿Cuantas veces habremos rechazado a lo largo de la Historia determinadas tradiciones por no ajustarse al estado de derecho que una sociedad civilizada, basada en la defensa de su soberania, exigía?.

En fín, también he llegado a reflexionar sobre algunas circunstancias técnicas que concurren a lo largo de la lidia de un toro:

¿Que sucedería si las reses bravas en lugar de ser herbívoras fuesen también carnívoras?. ¿Si además de causar la muerte de una certera cornada en defensa propia pudieran devorar con saña a sus victimas no tan inocentes?.

Estas y otras muchas preguntas quedarán probablemente sin respuestas por parte de los "puristas" pero a mi me basta y me consuela con llegar a creer que si con tales circunstancias se lograra abolir, por fín, la tan discutida TRADICIÓN TAURINA, mucho habremos ganado en favor del respeto por los animales.

sábado, 7 de marzo de 2009

COLONIZACIÓN

SIR LIVINSTONE

Estimado colega y amigo Stanley:

¿Por lo que se desprende de sus últimas palabras debo considerar acaso que al tal Humbolt solo le mueve en aquellas islas fenómenos tan naturales como puedan ser los de caracter puramente sexual?.

Si ello fuera cierto, la estrategia a seguir comprendería otras muy distintas intervenciones que las que en un principio habríamos planeado y dispuesto mis consejeros y yo en relación al caso que nos ocupa.

No cabe duda de que su valiosa colaboración en materia informativa sobre el particular nos proporciona un considerable ahorro de efectivos militares que en ningún caso estaríamos dispuestos a descartar del todo, por el momento, dado el posible carácter bélico que pudiera alcanzar la delicada misión.


Al parecer, la corona española hace caso omiso de las severas advertencias de nuestro gobierno sobre la posible colonización de las islas llevada a cabo con el mayor sigilo por parte de ese pequeño contingente prusiano capitaneados, en este caso, por el tal Humbolt y que como bien sabemos ahora, gracias a sus sorprendentes y valiosas informaciones, nos encontraríamos, solo por el momento, ante un inusual caso de clarísima ocupación encubierta mediante un novedoso procedimiento de caracter estrictamente sexual.

A la espera de sus nuevas y sucesivas informaciones, tomaremos las medidas oportunas.

CARTA a mi buen amigo Sir STANLEY

Coronel Stanley en una de sus campañas en favor del estado francés.

Ilustre y querido amigo Stanley:

Me complace mucho comunicarle que muy proximamente partiré de nuevo con destino al siempre misterioso continente africano donde tantas veces tuvimos ocasión de coincidir. Esta vez lo haré a bordo del Queen Elisabeth cuyo capitán, el honorable Sir Flannery, tendrá ocasión de aproximarme lo más cerca posible a las costas del archipiélago canario (Canary Island) donde, al parecer, el naturalista Humbold ha logrado, por fín, establecerse, subvencionado, según los informes que nos han llegado a Londres, por el todopoderoso gobierno alemán y cuya presencia en aquellas latitudes ha despertado en nuestro pais fundadas sospechas de una supuesta colonización ilegal que preocupa tan profundamente al gobierno británico que me he visto en la obligación de comprometerme con la institución de la Corona para tratar de esclarecer el repentino y enigmático interés suscitado por los germanos por aquellas paradisiacas islas del Atlántico.

Es muy probable, pues, que precise nuevamente de su valiosa experiencia en el terreno diplomático o, incluso, en el militar, -por si fuera necesario una rápida intervención bélica- con tal de poner en orden y establecer la prioridad de nuestros propios intereses sobre los de cualquier otra potencia europea.

Sin más y hasta la hora de partir, le quedo muy agradecido de antemano, confiando siempre en la generosidad que emana de su alta estima por la Corona y del probado amor que siente Vd. por este glorioso pais. GOD SAVE THE QUEEN.

RESPUESTA DE SIR STANLEY

EL WHY? O PORQUÉ? DE LAS COSAS O NOMBRES DE LUGARES VISITADOS POR LOS HIJOS DE LA GRAN BRETAÑA.

NO ES LO MISMO BELLO QUE VELLO O VICEVERSA.


Estimado y apreciado amigo Livingston:

Mi camino por estas tierra inhóspitas son como siempre torcidos y nada fáciles. He visto el trabajo de Humbolt , y el lugar desde el que miraba y que tendrá su nombre en el futuro Valle de la Orotava de Tenerife .

¡Qué pena me dan estas tierras y los castellanos que la han conquistado. La ignorancia ha hecho mella en los indígenas que ya no usan taparrabos de platanera. Resulta , se lo comento como prueba, que Humbolt nunca usó el lugar alto de esas montañas para ver dicho valle sino que agachándose para poder ver el interior de una falda indígena de la buena de la tribu lugareña, con asombro, dijo ¡ Oh que vello ¡ Qué cantidad de vello. Nunca dijo ¡Qué bello! ¡Qué cantidad de bello¡ La diferencia entre una “B” y una “V” es mucho o mucha a nivel histórico y vital.

Era la falta de depilación de la “peluda” guanchinesca y no lo bonito del lugar. La falta de conocimiento del pueblo godo se puso de nuevo de manifiesto. Ese lugar se llamó por orden del representante del rey de Castilla y León, el Mirador de Humbolt , cuando debió llamarse el Mirón de Humbolt.


Otro día le comentaré más cosas descubiertas en este lugar camino de las tierras africanas de nuestra madre la Gran Bretaña y de nuestra Reina Queen “Elsa” (para los friends).

Atentamente Sir Stanley

viernes, 6 de marzo de 2009

DOMESTICS AFFAIRES: Interlocutor válido

PATXI: BICHÓN MALTÉS
Livingstone no tenía absolutamente nada en contra de los perros en general y mucho menos aún en contra del suyo propio pero, sin embargo, con PATXI, que así se llamaba el bichón maltés que le acompañaba a él y a su señora esposa desde hacía ya tres años, la relación que venía manteniendo últimamente no se ajustaba, ni mucho menos, a los criterios que del pequeño can se había llegado a formar el ilustre viajero sobre si, como se suponía, resultaba ser el animal más idóneo de compañía.

-Patxi, papá no ha puesto hoy la lavadora, -le comentaba Lady Melanie como si al perrito le hubiera de afectar de alguna manera el inoportuno olvido de su amo.

Patxi, sentado, desde muy abajo elevaba entonces su tierna mirada en silencio y como advirtiéndole a su amo de lo que él sí había escuchado y de lo que el hombre había olvidado, agitaba luego nerviosamente la cola haciéndose entender, barriendo con ella, el límpido suelo al que, precisamente, Livingstone, dándose ya por enterado, acababa de fregar

Una vez puesta en marcha la colada, Lady Melanie y él continuaban su anodina conversación como si nada se hubiera insinuado entre ambos. Acostumbraban a comentar amistosamente impresiones sobre las distintas noticias aparecidas en los tabloides, sobre sus mutuos achaques físicos o mentales, sobre la decadencia de la caza del zorro, sobre las dificultades económicas que atravesaba el país como consecuencia de la tan cacareada crisis o sobre otras muchísimas cosas de carácter general, pero de lo único que no se hablaba jamás en casa era de los posibles problemas domésticos comunes. NON COMMENT. Cuando no, permanecían en silencio, sin absolutamente nada que decirse, durante el tiempo que fuese necesario hasta que ella, por lo general, volvía de nuevo a la carga mientras cenaba frugalmente lo que su esposo había cocinado previamente esa tarde, para dirigirse una vez más a Patxi, con el mismo tono, mimo y entusiasmo que tenía últimamente por costumbre:

-No, Patxi, pollo no te voy a dar porque a papá se le ha olvidado ponerle sal; está muy soso.

Mientras, el perro, que continuaba erguido sobre sus patas traseras por si cayera algo aunque estuviera desabrido, mantenía colgando la lengua húmeda bajo la negra trufa de su naricilla. Entonces Patxi giraba su diminuta cabeza hacia Livingstone y agitando como siempre la cola en el espacio sombrío de la cocina, trataba, no en vano, de comunicarle en silencio el mencionado mensaje lanzado ahora por su desagradable esposa.

Pacientemente, Livingstone se dirigía entonces hacia los fogones y mientras ella continuaba consolando a Patxi por todo lo que el animalito estaba perdiéndose por culpa de la posible amnesia de su marido, este rectificaba apresurada y convenientemente de sal el contenido de la olla a presión volviendo luego a depositar la tapa encima con sumo cuidado de no hacer ni el menor ruido, no fuera que Patxi se asustase y Lady Melanie se llevase un descomunal disgusto sin necesidad.

De esta tan sencilla manera, el diminuto Patxi había pasado de ser la típica mascota de compañía de unos sexagenarios aburridos a convertirse en el idóneo y único interlocutor válido entre las dos personas de las que se componía el indisoluble matrimonio que formaban Sir. Livingstone y Lady Melanie.

Aquella mañana, al sonar el teléfono, Livingstone descolgó despacio el auricular y al otro lado del aparato logró escuchar una delicada voz femenina que en lugar de preguntar por su temible esposa, que hubiera sido lo propio, requirió en un tono más bien bajo:

-¿Está el LEHENDAKARI?-.Livingstone titubeó un instante sin saber que responder ante lo que parecía ser una descarada broma de mal gusto. Al ver a su esposo tan confundido con el auricular todavía reposando en el hombro intentando pensar, Lady Melanie, enarcando de pronto ambas cejas, se apresuró inmediatamente a interrogarle en silencio con la mirada.Él se limitó a decir:

-Preguntan por el LEHENDAKARI-.Con un gesto impaciente, Lady Melanie le arrebató a su marido el auricular de la mano y llevándoselo violentamente a la oreja amenazó:

-¿A que LEHENDAKARI se refiere usted?.

-A PATXI, -respondieron desde el otro lado.

-Desgraciadamente, PATXI no es aún LENDAKARI pero mi esposo y yo albergamos fundadas esperanzas en que algún día lo sea, -sentenció Lady Melanie con marcado acento británico-.

-Es igual, póngame de todas maneras, por favor, -insistió pacientemente la voz-.

-Señorita, eso es imposible. PATXI no puede hablar. No sabe, -respondió ahora con ternura Lady Melanie-. Si supiera, -prosiguió Lady Melanie- mi esposo lo tendría entonces todo mucho más facil, ¿no lo comprende?.

-No, no entiendo, -se impacientaba la delicada voz desde el otro lado.

-¡Oiga,señorita, dejemoslo estar!, -se apresuró a concluir Lady Melany ante el desconcierto de la otra- telefonée usted de nuevo dentro de un año que es el tiempo estimado que consideramos en que PATXI terminará hablando correctamente, -concluyó.

-Perdone, perdone, una última pregunta, por favor. -imploró la delicada voz del otro lado-.
-¿Acaso no se trata del domicilio del señor PATXI LÓPEZ?, -preguntó esperanzada esta vez la voz.

-No, señorita. Se trata de la muy honorable casa de Lady Melanie Pérez y de mi inútil pero querido esposo Sir Linvingstone López, -aseveró de corrido la temible esposa del ilustre viajero-.

-PATXI no es otro que nuestra pequeña mascota a la que, por desgracia, le toca cargar con el insignificante apellido de mi incapacitado ilustre esposo, -dijo despachándose abiertamente y sin tomar siquiera aliento- por lo que no descarto -prosiguió- que ante los repetidos fracasos del incompetente de mi marido Sir Livingstone López, nuestra mascota, es decir, THE GREAT PATXI, consiga algún día la tan ansiada celebridad en el tan dificil ejercicio de sus funciones como LEHENDAKARI. Celebridad que, por otro lado, jámas pudo alcanzar el bueno e inepto de mi esposo en ninguna de sus múltiples empresas llevadas a cabo a lo largo de su azarosa y desdichada existencia.

Y, dicho esto, sin esperar respuesta, colgó bruscamente el auricular.

SOLO

SOLO no tiene solo bajo su cargo el cuidado de Dácil y el de sus padres, el matrimonio formado desde hace años entre Carmen y Zoilo, sino que además trata también de proteger a su íntimo amigo, menor que él, el Gran PATXI.
Fue encontrado abandonado cerca de la que sería la futura casa del matrimonio y adoptado por estos con todas las consecuencias.
Como pago a todas las atenciones que le regalan sus descubridores, se cuida de la casa, de la familia y de su amigo más pequeño, PATXI.

EL GRAN PATXI

Patxi es un bichón maltés que nos soporta desde hace unos tres años. Carmen y yo nos hemos convertido en sus incondicionales mascotas y, en ocasiones, suele presumir de nosotros entre sus numerosas amistades.
Nos aprecia mucho y cuida de ambos con mucho mimo y esmero.
No hemos podido encontrar a nadie mejor que él como interlocutor válido entre el resto de humanos y esta pareja.

domingo, 1 de marzo de 2009

PEPE RUBIANES-IN MEMORIAM- Mi maestro

EN MEMORIA DE PEPE RUBIANES.
DESCANSE EN PAZ

A lo largo de todo el último año y, a veces también, por necesidades del "guión" me he visto en la necesidad de adoptar, en aras de mi propia imaginación, distintas personalidades que le concedieran a la crónica de turno la suficiente veracidad que el lector esperaba de su argumento. Sobre todo, en aquellos relatos para los que la ficción necesitaba de un Livingston unas veces, de un psicópata otras o de un agente secreto en algunas ocasiones.


Sin embargo, entiendo que al "visitador" que acude a este Blog como entretenimiento le interesaría saber de verdad si el aspecto que hoy represento en la vida real se corresponde fielmente con el de algunos de estos personajes que ustedes hayan podido imaginar previamente.

A pesar de que no pretendo del todo mostrar una imágen demasiado fidedigna de mi auténtica personalidad, si que es cierto que la que presento en esta fotografía se aproxima bastante a la que a mí me hubiera gustado aparentar y a la que, también, ustedes hubieran tenido que imaginar.

En cualquier caso la excusa que tengo hoy para ello es la falta de argumentos con los que abrir una nueva crónica que despierte el razonable interés de cualquiera.

Bien es cierto que sin la réplica que en pasadas ediciones me proporcionaba mi gran amigo Antonio Dorta por boca de su personaje Sir Stanley, resulta mucho más dificil crear uno nuevo que tenga la credibilidad que tuvo en el pasado, por ejemplo, el de Sir Livingston.

viernes, 27 de febrero de 2009

RAFTING de "canarios" en el Noguera Pallaresa

FOTOS
De pie de izquierda a derecha: Lelo Camacho, Rafael Cobiella, Zoilo López, Carlos Defrosterus, Paco Perez.
Sentados de izquierda a derecha: Rafael Cobiella, Lelo Camacho, Paco Pérez, Jesús Baixas y Carlos Defrosterus.

Cierto día de mayo del año 1997 o quizás 1998, residiendo yo en Barcelona desde hacía ya muchos años, recibí una inesperada llamada telefónica desde Tenerife mediante la cual requerían mi voluntaria participación en una próxima aventura fluvial que casi me cuesta la vida.

La invitación provenía del grupo de amigos de siempre quienes aprovechando la festividad del día de Canarias se desplazarían por vía aérea hasta Barcelona para desde allí partir hacía tierras de Lérida (Terra ferma) con la sana intención de hacer RAFTING en aguas del rio Noguera Pallaresa que atraviesa el pueblo de Llavorsí desde donde partiriamos, vía fluvial, rio abajo, en un trayecto que duraría toda una jornada y que resultaba ser el más largo y arriesgado de todos los programados por el Club de Rafting.

Jesús Baixas desde Tarragona y yo desde Barcelona nos dirigimos el día señalado hasta el aeropuerto del Prat donde recibiríamos al resto de la expedición, desplazados exprofeso desde Tenerife para la ocasión. De ese modo, Rafa Cobiella, Lelo Camacho, Carlos Defrosterus y Paco Pérez se reunieron con Jesús Baixas y conmigo para, desde allí mismo, sin dilación alguna, partir en dirección hacia un pueblo próximo a Llavorsí llamado Sort, nuestro destino, donde previamente y desde Tenerife habían reservado un confortable apartamento para los cinco componentes de tan arriesgada aventura y para aquel fin de semana concreto.

Ninguno de nosotros tenía la suficiente experiencia en aquel tipo de deporte de riesgo máxime cuando en Canarias, precisamente, no discurre ningún rio y en consecuencia carecemos de cualquier tipo de doctrina que nos ligue a descensos rápidos por ellos. Además, por si ello fuera poco, habíamos elegido uno de gran tradición en la especialidad de descenso fluvial y que, desafortunadamente para nosotros, en aquella época del año, debido al deshielo que se estaba produciendo ya en las altas cumbres del Pirineo, el caudal del Noguera Pallaresa resultaba considerablemente mucho más que respetable. Sin embargo, una vez llegados, ALEA IACTA EST (la suerta está echada), me dije a mi mismo tal y como sentenciara muchos siglos antes Julio Cesar, precisamente, ante la dificultad de cruzar con sus tropas el rio Rubicón.

Esa misma noche nos aproximamos al rio para verlo de cerca. Recuerdo que el bramido de su caudal a su paso por Sort me impresionó tanto que supe desde el primer momento que nos tendríamos que enfrentar con algo realmente serio.


En fín, a la mañana siguiente, nos presentamos en la ribera del rio embutidos en nuestro traje de neopreno y con el chaleco salvavidas y el casco puestos y tras una breve charla sobre navegación fluvial y algunos consejos útiles por parte de los técnicos para el supuesto caso de naufragio, nos dispusimos a subir a la enorme embarcación (tipo zodiac) cuya tripulación estaba compuesta por el timonel, un experimentado monitor de la propia escuela, y nosotros cinco, los remeros: Rafael Cobiella, Lelo Camacho, Paco Pérez, Jesús Baixas, Carlos Defrosterus y yo.

Nadie que no haya tenido experiencia en este tipo de deportes de riesgo puede llegar a imaginarse lo rápido que suelen precipitarse las aguas de un rio en esa época del año. De eso y de lo experto que se ha de ser para no naufragar lo sabemos justo ahora, después de la amarga experiencia sufrida.

Durante el recorrido, intentábamos seguir los consejos que nos gritaba el monitor desde el timón de la embarcación sin conseguir el resultado esperado de remar todos a la vez con lo que la mayor parte del tiempo la embarcación se desplazaba prácticamente sin gobierno y a riesgo de zozobrar o de estrellarnos contra las puntiagudas rocas que emergían amenazadoramente sobre la superficie del agua.

Llegados a un meandro del rio, donde las aguas bajaban algo más calmadas, las bromas cruzadas entre nosotros y el timonel no fueron muy del agrado de este quién haciendo un extraño con el timón como respuesta, consiguiera que la embarcación escorara lo suficiente por estribor como para que yo, que no me había apercibido de la malintecionada maniobra, cayera por por la borda al agua con tan mala fortuna que, pese a que todos extendieron rápidamente los remos para que consiguiera asirme a alguno de ellos, la corriente era tan fuerte en ese tramo que ya me había alejado lo suficiente como para desistir del empeño.

Ahora estábamos el rio y yo solos. Rápidamente me coloqué de espaldas con los pies por delante descendiendo a una velocidad de vértigo mientras mis compañeros y el monitor solo podían constatar como, a cada segundo que pasaba, me alejaba cada vez más de la embarcación hasta convertirme en un punto casi invisible unas millas más abajo entre la espuma que las aguas provocaban en los rompientes que yo iba sorteando con los pies.

En los primeros momentos, otra embarcación pasó por mi lado a gran velocidad pero sus tripulantes poco pudieron hacer por rescatarme de las aguas. De modo que salvarme no solo dependía exclusivamente de mí, sino de mi escasa experiencia, de mi formidable condición física todavía y, sobre todo, de mi innata intuición para prevenir el peligro.

El tiempo que permanecí en el lecho del rio me pareció una eternidad.

Pese a algo tan poco recomendable como aproximarte a la ribera de un caudoloso rio so pena de ser engullido por los remolinos que siempre se producen junto a las paredes rocosas, yo tomé el riesgo, sin embargo, de optar por esta última solución como consecuencia del enorme cansancio que ya comenzaba a padecer, con la consiguiente merma de facultades por mi parte. Un último esfuerzo a nado vigoroso hasta la base de la pared, eludiendo como pude los temibles remolinos, fue milagrosamente suficiente como para poder asirme con garantias y todas mis escasas fuerzas restantes a los no pocos salientes que la pared rocosa me proporcionaba para, escalándola con la máxima rápidez que pude, alcanzar, al fín, la repisa de hierba fresca que se extendía unos metros más arriba, por encima de mi cabeza aún protegida por el casco. Allí quedé tumbado, las uñas de las manos rotas y exhausto por tanto esfuerzo generado hasta que me recogieron los servicios de rescate de la propia empresa para trasladarme, acto seguido, en una furgoneta, procurándome siempre consuelo y tranquilidad, hasta la base de operaciones de la propia escuela donde posteriormente se reunirían conmigo mis queridos amigos de toda la vida que, por desgracia, casi pierdo.

EPÍLOGO

A pesar de haber comprado varios décimos en la popular adminastración de loterias LA BRUJA de Sort tampoco esta vez nos acompañaría la suerte. Sin embargo, con el propósito de celebrar mi accidentado regreso a la vida disfrutamos en un conocido Restaurante de la localidad de una de las mejores cenas habidas en nuestras múltiples reuniones gastronómicas. El menú, especialidad de la casa, estuvo compuesto de un excelente guiso de carne de jabalí regado con unos vinos tintos de la zona de exquisito "bouquet". ¡¡Aquello si que hubiera podido resucitar a un muerto!!


jueves, 26 de febrero de 2009

MAS CORNADAS DA EL HAMBRE

Coincido plenamente con mi sobrino Iván en relación a la reacción que le produjo la sorprendente noticia publicada en TV sobre las multas a pagar por los "infractores" que rebuscan en los contenedores de basura algo que llevarse a la boca con el subsiguiente riesgo, no para ellos, sino, según las autoridades, para la higiene social en general por el insano deterioro que los hambrientos, con su irresponsable actitud, originan en el medio ambiente que, a la vista del resto de ciudadanos, al parecer, resulta muy pernicioso para la salud pública. ¡Como si la hambruna no fuera perniciosa en sí misma!.

Vergüenza nos tendría que dar de que, además, los necesitados se vean sordidamente sorprendidos por tamaña desconsideración ética.


¿Es posible que en lugar de remediar el hambre se penalice las ganas de comer, sobre todo, después de que el dimitido ministro de Justicia se pavoneara junto a Garzón de haber dado muerte por placer a tanto animal inocente?.

Los propios animales no se matan entre sí por placer. Solo lo hacen por hambre; y si el hambre resulta hoy día tan acuciante para la supervivencia del hombre y su familia no sería nada de extrañar que termináramos matándonos entre nosotros por un plato de lentejas. Y dicho sea de paso, no nos faltan precedentes; .......y si no, que se lo pregunten a Jacob.