RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

domingo, 11 de marzo de 2018

8 DE MARZO ....y el día después

El pasado 8 de Marzo, día de la mujer trabajadora, Lázaro se sentía incapacitado para intentar planchar. El fuerte dolor de lumbago además de la quemadura sufrida en la muñeca con aceite hirviendo mientras, en la cocina y en ausencia de su mujer, trataba de freír un huevo, se lo impedían por completo. Luego de desayunar y de aplicarse pomada en el antebrazo en previsión a una posible infección además de tomarse un ibuprofeno para calmar el intenso dolor que sufría en los riñones, corrió a buscar refugio en el confortable sofá donde permanecería tumbado frente al televisor hasta la llegada de su mujer, disfrutando del partido de fútbol entre el LAZIO y el DINAMO de Kief correspondiente a la final de Europa League que se jugaba ese día y que terminaría en empate.

Bien entrada la noche llegó su mujer de la manifestación y en cuanto le vio en aquel estado tan lamentable se precipitó hasta la cocina a prepararle un caldito caliente y reparador. Mientras le administraba el consomé a cucharadas, Lázaro le confesó casi llorando que el LAZIO había perdido la final. No pienses en eso ahora, cariño, -le aconsejó su mujer-, y descansa tranquilamente hasta mañana; ya verás cómo te pondrás bien.

Al día siguiente, bien temprano, su mujer fue la primera en ordenarle de manera tajante: ¡LÁZARO, levántate y anda!

viernes, 9 de marzo de 2018

SIEMPRE EL CORUJO


Para Paquito, cualquier excusa parecía válida para, al declinar la tarde, desprenderse de sus amigos de juegos y sin que éstos siquiera lo advirtieran, correr a refugiarse bajo el alpende de la tienda de D. Nicolás, -a esa hora ya cerrada al público-, desde donde podía sin ninguna dificultad divisar perfectamente, al filo del atardecer, el monturrio tras el cual se extendía el estercolero. Según sus referencias, cuando el sol se escondía más allá del barranco y la fría luz de la luna tomaba el relevo acariciando las estribaciones del barrio dónde ya no llegaba la luz eléctrica, entre el monturrio y el estercolero, según había oído decir, solía hacer su aparición el CORUJO. Ningún niño del barrio hasta entonces lo había visto pero él siempre quiso ser el primero en descubrirlo.

Se comentaba incluso que la supuesta joroba que le adjudicaban a su figura los vecinos del barrio no era tal sino un saco a la espalda conteniendo el niño raptado esa noche y trasladado furtivamente hasta su guarida que, según algunos,  se encontraba mucho más allá del estercolero al que solía acudir con frecuencia para saciar el hambre a falta de niños que poder llevarse a la boca.

Paquito, como el resto de sus amiguitos del barrio, sabía que incluso en verano, cuando los días se alargaban, era menester, -so pena de ser víctima del temido e insaciable CORUJO-, no alejarse nunca hasta más allá del monturrio y retirarse a casa bien temprano, cenar e irse seguidamente a la cama, sobre cuya cabecera la siempre imagen del Ángel de la Guarda velaría su apacible sueño hasta la mañana siguiente. Así se lo habían exigido sus padres y él les correspondía siempre con ciega obediencia.

A pesar de que Paquito a lo largo de todas las tardes de todos los años que durante su tierna infancia dedicó a ello, nunca tuvo la más mínima oportunidad de descubrir al despiadado CORUJO ni de liberar a ningún niño de su cautiverio, pero no por ello dejaría jamás de creer en su perversa existencia. Sin embargo, ahora que ya se había hecho mayor, no dejará nunca de pensar ni preocuparse por aquellos otros niños que, en los últimos tiempos, también habían corrido la misma suerte con el CORUJO, -al que con tanto celo persiguiera sin éxito-, como,  entre otros muchos, han sido los casos recientes de Jeremí Vargas en Las Palmas y de Gabriel Cruz en Almería.

miércoles, 7 de marzo de 2018

8 DE MARZO: LYSÍSTRATA

¿Quién iba a decirle a Lysístrata que con la promulgación de una huelga sexual acabaría con la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta?
Se conoce como la primera huelga sexual de la historia, merced a la imaginación del dramaturgo Aristófanes de su comedia Lysístrata.

Lysístrata, además de a las de su ejército, también convenció a las mujeres del ejército enemigo a no mantener relaciones sexuales con sus respectivos maridos mientras éstos no desistieran de su empeño en seguir luchando  ¡Y vaya si lo consiguió!


La revolución industrial impulsada en el Siglo XIX por el gran capital, condujo a la mujer a aceptar distintos empleos en el sector empresarial de entonces en condiciones poco recomendables pero todos sabemos la extraordinaria aportación que hicieron a la economía de los distintos países, sobre todo, europeos.

Hoy en día, la mujer no necesitaría, como otrora hiciera Lysístrata, recurrir a una huelga de carácter sexual para convencer al Estado de sus formales pretensiones en materia de igualdad frente a los hombres. Bastaría, -aprovechándose de los múltiples sistemas de interrupción del embarazo, con no traer al mundo durante un tiempo indeterminado a ningún bebé mientras no se les garantizara aquellos derechos que implica ser madre trabajadora además de esos otros que a sus hijos les corresponderían en materia de salud, educación, trabajo así como un sueldo digno llegada la edad laboral-, para que se paralizase por completo la tracción que sería necesaria para consolidar, de una vez por todas, nuestra debilitada Seguridad Social y ajustar las paupérrimas pensiones a las exigencias del mercado de trabajo. De modo que la inoperancia del útero femenino podría ser el arma más útil frente a la improductividad de un Estado que no tiene en cuenta los más elementales criterios de visión de futuro. 

TOMAR EL RÁBANO POR LAS HOJAS

Independientemente de que la llamada “huelga a la japonesa” sea considerada una leyenda urbana, su objetivo no era otro que el aumento de la producción para forzar una bajada de precios de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda. En definitiva, se trataba, sobre todo, de causar un claro perjuicio a las empresas, quienes además de sufrir una caída de precios de sus productos, se verían obligadas a hacer frente a los sueldos de los trabajadores al no dejar éstos de asistir a sus respectivos puestos de trabajo.

Por lo tanto, si tomamos al pie de la letra las intenciones de llevar a cabo una “huelga a la japonesa” por parte de la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina y la de Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, cabe preguntarnos ¿A quién beneficia o perjudica el espíritu de tal propuesta? ¿Beneficia al Gobierno en perjuicio de la mujer trabajadora?  ¿Beneficia a la mujer trabajadora en perjuicio del Gobierno?

Cuando se altera con tanta precisión el espíritu de la letra de ciertos postulados se corre el riesgo de hacer el más espantoso ridículo. Es como tomar el rábano por las hojas, que es lo mismo que interpretar, por conformismo, mal una cosa; hacerlo sólo en virtud de su apariencia y sin profundizar en ella, por lo que es muy aconsejable “atajar el problema de raíz” para que no te quedes con las hojas en la mano y el rábano continúe enterrado.

viernes, 2 de marzo de 2018

CRÓNICA AMARILLA

Muchos son los interesados en saber siempre lo que está pasando. No ya sólo en su entorno más inmediato sino también en cualquier punto del planeta por muy alejado que éste se encuentre de nosotros. Y prueba de ello es la conexión permanente a Internet que establecen los curiosos para, a través de la televisión o la radio, estar en todo momento debidamente informados de la noticia, de los últimos acontecimientos acaecidos y relacionados con cualquier tipo de materia que les venga de provecho, bien sea ésta deportiva, actualidad, política, sociedad, etc., etc.

Es decir, la mayoría sólo está interesada en lo qué y cómo ocurren los hechos, mientras que al resto, entre los que me cuento, tal vez lo que realmente nos preocupe es el por qué. Y la diferencia es notable porque en el segundo caso será siempre imprescindible un profundo análisis de la situación para entender, aceptar, rechazar, el fenómeno que provoca la propia noticia.

Estoy, por tanto, de acuerdo con mi colega Andrés Chaves en el sentido de que el futuro de la prensa ya no radica solamente en la noticia escueta sino en el análisis exhaustivo de la misma, llevado a cabo por expertos en cada una de las variantes que dicha noticia se vuelca en la prensa diaria y con los que habría que contar.

Aparte de ser un género literario, también la crónica es considerada un género periodístico llevado a cabo, la mayoría de las veces, por testigos presenciales de hechos acaecidos de rigor histórico en algunos casos o, como en el mío, de simple carácter cotidiano y local y de naturaleza mucha más subjetiva si cabe aunque, desde luego, sin ninguna posibilidad de rigor historiográfico científico. 

En cualquier caso y ante las dudas que suelen presentárseme, suelo recurrir a menudo ya no sólo a testimonios más o menos fidedignos de mis coetáneos locales sino, además, a una extensa documentación gráfica de la época que me sitúa con facilidad en el espacio y el tiempo que me interesan.

De modo que mis crónicas periodísticas también pertenecen a una concreta tipología denominada: crónica amarilla

CRITERIO INFANTIL

Cuando era bien niño y de eso hace ya muchísimo, me sentía seguro de poseer a aquella edad todavía tan temprana,  no sólo sentido crítico (de las cosas, según mis padres) sobre los distintos acontecimientos que atañían a mi modesta comunidad sino que, además, ya era capaz de formarme una sólida opinión de los mismos si exceptuamos, naturalmente, todo lo concerniente al sexo y todas sus implicaciones. Sin embargo, jamás hacía públicas mis amargas conclusiones porque los niños bien educados, como era mi caso, no debían ir por ahí haciendo alarde de tan temprana madurez ante los incrédulos vecinos de tu estrafalario barrio. De lo que no me importaba jactarme públicamente, si se daba el caso, era de ser un hijo honesto, obediente y disciplinado además de, según mis padres, pobre pero honrado.

Y, sin embargo, el “pero” que se le podía atribuir a un rico de entonces era, precisamente, no ser honrado. Llegué pues a la conclusión de que la paciencia no era en sí misma un atributo que valiera por sí sólo para distinguir a la poca gente rica de la época porque pese a  estar yo convencido de que si se lo proponía, cualquier buen hombre, con el tiempo, podría muy bien, trabajando honradamente, amasar también una considerable fortuna, no imaginaba en absoluto que siendo el tiempo oro, como en tantas ocasiones había escuchado durante mi corta existencia, para abreviarlo al máximo y enriquecerse también al máximo y al mismo tiempo, hubiera sido del todo necesario ser descaradamente deshonesto.

Y siendo tan intuitivo con aquella edad, llegué a preguntarme sin reparos lo siguiente, en relación directa con lo expuesto anteriormente: ¿Por qué la Virgen se aparecía siempre en medios frecuentemente rurales y ante adultos o niños tan necesitados? Lourdes, Fátima, Candelaria, etcétera.  Pues para advertirnos de que la gente pobre, si se mantiene honrada a lo largo de su vida, podrá sin ningún obstáculo alcanzar la Gloria mientras que para un rico, la dificultad sería tanta como aquella que le depara a un camello para tratar de pasar por el ojo de una aguja.

He de confesar, no obstante, que para la aparición en la arena de la Virgen de Candelaria a los guanches no he encontrado todavía explicación válida. ¿Por qué a los guanches y no a los capitanes, prelados, capellanes, adelantados y a muchos otros conquistadores de catolicidad probada? ¿Quizás porque los aborígenes eran especialmente honrados pese a poseer bien poco

jueves, 1 de marzo de 2018

NIEVE EN LA SELVA

La nieve caída ayer a lo largo de casi todo el día  descendió rápidamente hasta cotas muy bajas en Cataluña, hasta la misma puerta de nuestra casa, en la zona comarcal conocida con el nombre de La Selva, en la provincia de Gerona. La temperatura era muy baja y a pesar de la nieve caída, aún se podía circular sin dificultad en coche por las carreteras comarcales de la zona. No así en otros puntos más distantes, donde el tráfico se había paralizado por motivos de seguridad.



El pueblo más próximo a nuestra casa, Llagostera, dista tan sólo unos tres kilómetros prácticamente llanos y en línea recta y cuyo paisaje nos parece de una extraordinaria belleza en cualquier estación del año, incluso nevado. No se trata, ni mucho menos,  de un trayecto conflictivo pero, prácticamente, cada día nos sentimos obligados a efectuar ese agradable desplazamiento si queremos proveernos de lo indispensable para comer: pan y otros alimentos como verduras, hortalizas, carne, huevos, cervezas, etc., etc. Todo ello con la garantía que asegura el comercio de proximidad y que los payeses ponen a disposición de cualquiera gracias al  mercado que una vez por semana, -en este caso los jueves-, se establece en la larga rambla del pueblo.

El resto de la semana solemos hacer las compras en una tienda familiar, Can Madí, que también ofrecen a precios muy asequibles productos frescos de la tierra y de gran calidad. No muy lejos de allí y en el caso de que, por desgracia, la pereza nos obligue a no perder el tiempo cocinando en casa, disponemos también de distintas ofertas culinarias ofrecidas por otros tantos buenos restaurantes como, por ejemplo, Ca la María o Els Tinars, ambos de reconocida trayectoria en el amplio sector de la restauración catalana aunque no resultarían tan baratos como el hecho de cocinar nosotros mismos en nuestra propia cocina. Pero, un día es un día.

miércoles, 28 de febrero de 2018

ORO PARECE, PLATA NO ES

En ocasiones, la inspiración aparece sin llamarla y por sorpresa, al albur siempre de la contingencia que se deriva de la facultad de escribir, como es el caso. Examinaba yo estos días la figura retórica literaria de nombre calambur e inmediatamente me vino a la memoria aquella popular adivinanza que desde la infancia nos ha perseguido siempre y que muchos recordarán por este sencillo enunciado: ¡Oro parece y plata no es!

Pues bien, desde entonces, desde mis primeros años de escuela por no decir desde el mismo momento de nacer, he venido comiéndome a diario un plátano sin ni siquiera reparar en sus probadas ventajas para la salud; lo he venido haciendo sólo por ese sabor tan especial que todavía hoy me vincula directamente con Canarias.

Lo que no llego aún hoy a comprender es como a los publicistas canarios, de quienes hayan dependido las distintas campañas de propaganda de tan preciada fruta, no se les haya ocurrido nunca  utilizar un eslogan tan conocido en toda España como el que representa el enunciado de esa sencilla adivinanza a la que me refiero y  en compañía de la que todos hemos crecido y casi siempre adivinado.

De modo que, en rigurosa exclusiva para EL DIARIO DE TENERIFE y sin que sirva de precedente, me tomo la libertad de crear una nueva campaña publicitaria en favor del plátano de Canarias en los siguientes términos:



martes, 27 de febrero de 2018

SU MAJESTAD ESCOJA ( o es coja)

Vivimos en un estado de derecho y se supone que la libertad de expresión que garantiza nuestra ya cuarentona democracia se considera no sólo protegida por el conjunto de las leyes sino, además, por la  Constitución. Todo ello muy a pesar de la larga y oscura sombra que proyecta sobre la creación artística la tan discutida todavía vigente Ley Mordaza. No obstante, estas últimas semanas hemos asistido a un profundo debate sobre la cuestión que pone de manifiesto las dudas razonables que se desprenden de ciertas sentencias dictadas por los tribunales, sobre todo, en relación a las distintas polémicas suscitadas por las obras de otros tantos artistas de disciplinas tan dispares como puedan ser la obra gráfica “Presos políticos”, presentada en ARCO, del artista Santiago Sierra, la literaria del periodista Nacho Carretero bajo el título de FARIÑA y, por último, la del rapero mallorquín Valtonyc por calumnias e injurias graves vertidas a la Corona.

Algunos artistas en particular no necesitarían ser tan explícitos en sus duras críticas a las distintas instituciones del país si supieran aprovechar como en su día lo hiciera Don FRANCISCO DE QUEVEDO al utilizar, -para llamar coja a la reina Isabel de Borbón-, simplemente la imaginación, el ingenio y el descaro, además del juego de palabras que le permitía la figura literaria denominada calambur.  

Don FRANCISCO DE QUEVEDO se había apostado con un grupo de amigos que le sobraba valentía para llamar coja a la esposa de Felipe IV, la reina Isabel de Borbón, quién arrastraba una ostensible cojera y a la que no le gustaban las mofas al respecto. El día señalado, QUEVEDO se acercó a la reina con un clavel blanco en una mano y una rosa roja en la otra, entre los que le dio a elegir a la soberana pero con una invitación implícita bien distinta: “Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja (o es coja)”

viernes, 23 de febrero de 2018

SÄNCHEZ VICARIO



Oyendo el otro día las declaraciones de Arantxa Sánchez Vicario referidas no sólo ya a las tensas relaciones mantenidas con sus padres en los últimos años sino también al difícil trance por el que actualmente está pasando la ex tenista con el tan discutido divorcio de su marido además, y por si fuera poco, de la cuantiosa deuda contraída con el Banco de Luxemburgo, con sede en Suiza, para hacer frente a los compromisos contraídos con la hacienda española, he tratado de recuperar unas fotos tomadas por descuido a sus padres hace ya unos años mientras degustaban unos refrescos en un conocido bar de Sant Feliú de Guixols. 

Como quiera que siempre voy acompañado de mi inseparable cámara fotográfica, me tomé la libertad de fotografiarles sin su expreso consentimiento aunque la Sra. Vicario, en un momento dado, ya había advertido mi irremediable presencia. La madre de la ex tenista, luego de preguntarle al camarero si yo era periodista y este le respondiera que no, se sintió mucho más aliviada pero su atenta mirada no me quitó ojo de encima en ningún momento.

Su imagen por si sola pone de manifiesto el supuesto fuerte carácter con el que desempeñara el rol de madre en el seno de la familia aunque no me atrevería yo a afirmar que ejerciera un férreo matriarcado entre los suyos, pero a juzgar por las propias opiniones vertidas en ese particular por su hija, habrá que dar crédito a sus últimas declaraciones. Yo sólo juzgo la dura y profunda mirada de su madre.

jueves, 22 de febrero de 2018

SINFONÍA INAUDIBLE

Confieso que las últimas declaraciones del Sr. Artur Más vertidas el pasado martes en las páginas del diario catalán La Vanguardia me han cogido totalmente desprevenido. Me ha sorprendido sobre todo la frivolidad con que el ex President de la Generalitat se ha referido a la DUI (Declaración Unilateral de Independencia), reconociendo que aquella carecía en su momento del suficiente recorrido legal idóneo como para llevarla a cabo pero insinuando, al mismo tiempo, que todo aquello pudo haber sido un “engaño” convenientemente camuflado bajo unos componentes de carácter estrictamente simbólico y estético admitidos desde siempre en el difícil mundo de la política.

¿Es engaño o exageración? –se preguntaba a sí mismo el Sr. Más tratando de minimizar la gravedad que para los cientos de miles de votantes supondría tener que aceptar tales revelaciones.

En la recta final de su entrevista, el Sr. Más trató de justificarse de la siguiente manera:
“Si un estado se declara independiente pero no lo reconoce nadie y no puede actuar como tal, es una independencia estética”

A propósito de estas declaraciones y como músico en ejercicio que he sido durante tantos años, se me antoja un claro ejemplo para tratar de comprender del todo el fenómeno independentista que aún persiste en Cataluña.

Imaginemos el trabajo de un compositor que haya decidido escribir la partitura de una gran sinfonía y para que la que todavía no se hayan inventado los instrumentos necesarios con que ejecutarla y que el músico habría creído indispensables para llevarla a cabo.

1º Se supone que habría que encontrar, en primer lugar, a los maestros luthiers que fabricaran tales instrumentos en los diferentes materiales precisos y en las distintas tonalidades que proceda.

2º Sería asimismo necesario ponerse en contacto con los suficientes instrumentistas que además de estudiar las nuevas técnicas de digitación para sus respectivos instrumentos, estuvieran dispuestos a interpretar sin dificultad la partitura correspondiente escrita para cada uno de ellos.

3º Me reservo advertir el penoso trabajo que soportaría el director para tratar de coordinar con éxito los timbres y el color de cada uno de los nuevos instrumentos de acuerdo a los intereses estéticos del propio compositor.

Si todo ello no se pudiera lograr como se pretende, solamente los músicos, el director, el propio compositor y todo aquel con estudios musicales suficientes como para imaginarla, hubieran admitido, leyendo la partitura, ser los únicos en poder disfrutar de una sinfonía que todos seguramente intuirían magnífica, excepto la mayor parte del público para quién realmente iba dirigida y que por carecer de los más elementales conocimientos en la materia, solamente les hubiera bastado la opción de una magnífica audición para disfrutarla en su plenitud acústica y que jamás podría haber sido posible por todo lo que ya sabemos.




lunes, 19 de febrero de 2018

ASOCIACIÓN NACIONAL DEL RIFLE (NRA)

En realidad y por si no lo saben, al contrario de lo que por aquí siempre predecimos, las armas de fuego, al menos en Estados Unidos de América, que nosotros sepamos, nunca las carga el diablo a no ser que la temible Asociación Nacional del Rifle americano (NRA), como ya haya ocurrido otras tantas veces, le hubiera encargado a su siniestro colaborador y ayudante en el infierno a hacerlo expresamente mortal, aludiendo de forma fútil e interesada a que, -como hemos podido escuchar recientemente a un congresista-, “a un hombre malo armado sólo se le combate con otro hombre bueno pero también armado”.

Si supiéramos exactamente cuántos hombres malos armados existen hoy en EE.UU resultaría muy fácil prever también cuántos hombres buenos armados serían necesarios para combatirlos con la eficacia que exige la ley pero lo que en realidad pretendería dicha asociación con aquella desafortunada frase y en virtud de sus particulares intereses económicos ya conocidos, es que el 50% de la población estadounidense armada fuera  perversamente mala y frente a ella el otro 50% igualmente armada fuera eficazmente buena; de ese modo estaría más que garantizada su inmensa clientela y a mucho mayor escala, si cabe, la discutida por nosotros venta indiscriminada de armas; sobre todo si se tiene en cuenta que cada uno de los perversamente malos o cada uno de los eficazmente buenos pueden llegar a poseer hasta un número ilimitado de armas de cualquier tipo al amparo de lo que establece en USA la segunda enmienda de su Constitución.

Lo que haría falta saber con exactitud es en qué consiste, según los americanos, ser un hombre malo y por qué precisamente lo es.

Parece ser que la distinción no está todavía tan clara como pudiera parecer, sobre todo si se tuviera que tener en cuenta la juventud y las precarias condiciones socio-ambientales que seguramente habrían afectado de manera indiscriminada a la personalidad de Nikolas Cruz y cuyas consecuencias le habría llevado erróneamente a cometer en el colegio de segunda enseñanza Stoneman Douglas, de donde había sido expulsado con anterioridad, la mayor matanza escolar en USA hasta ahora, cobrándose gratuitamente la vida de diecisiete estudiantes y herido a otros quince más.


SUEÑOS DE NIÑO

La despiadada realidad termina siempre por volverse contra uno cuando con toda la ilusión del mundo, mientras fuimos niños, esperábamos ansiosos que nuestros sueños de toda la vida se cumplieran tarde o temprano tal y como tan a menudo habíamos previsto a lo largo de nuestra infancia, durante las benignas noches de estío refrescadas por los alisios.

Conducíamos vehículos transparentes, fabricados con alambre, por senderos de sueños posibles, sostenidos por esa ingenuidad infantil del que se sabe ganador, del que, en el futuro, se sentirá orgulloso y seguro de sí mismo a bordo de uno de verdad. 

Pero lo cierto es que la realidad suele superar con creces nuestras más insignificantes expectativas de futuro, por lo que siempre será preferible mantener la ilusión infinita que te proporcionan los sueños aparentemente posibles, mientras tu humilde cochecito de alambre aguarda junto a tu cama con la mínima esperanza de que tus sueños no se hagan nunca realidad en cada amanecer.

Aquella realidad que siempre esperabas sobrepasará con mucho tus más modestas ambiciones. Sin embargo, habrás necesitado sentarte sobre aquel sueño niquelado de tu vida a sabiendas de que nunca podrás verlo realizado porque, precisamente, ese tan esperado anhelo tuyo se habrá convertido con el tiempo en una  verdad tan contundente que ya jamás podrás alcanzar pero que, sin embargo, si que te permitirá, a pesar de todo,  la ocasión de acariciarla cuando, cuanto y cómo quieras.

Y siguiendo la costumbre, ahí estuve yo, frente a ti, haciendo casi realidad aquello con lo que casi siempre soñaste.

N.R. El Rolls Royce de la foto perteneció, si mal no recuerdo, a Austin Baillón, comprador en su día de la Casa de la Aduana del Puerto de la Cruz y el niño pudo haber sido uno de los muchos del barrio de La Ranilla 

CON FALDAS Y A LO LOCO


En los años 70 no parecía necesario enseñar tanta carne con el fin de reivindicar un derecho perseguido como el de la libertad sexual de cada uno. Sin embargo, durante los carnavales del Puerto de la Cruz, esta reivindicación se conseguía a menudo con una exquisita elegancia no exenta de aquel glamour en boga de los años 60 del pasado siglo y que nos trae a la memoria a aquella mítica película de 1959 dirigida por Billy Wilder e interpretada entre otros por la inolvidable Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon  titulada CON FALDAS Y A LO LOCO.

Quizás no estuvieran entonces reivindicando sólo el derecho al que hemos hecho alusión al principio sino también denunciando el drama que supone para cualquiera la explotación sexual indiscriminada a cargo del proxeneta de turno representado en este caso por el caballero del bigote.

Aunque no recuerdo sus nombres, todos ellos, en aquellos años, estaban directamente vinculados al Puerto de la Cruz en el sector de la hostelería aunque nunca desdeñaron la magnífica ocasión que se les presentaba cada año de participar, a su manera, en aquel divertido desfile de carnaval a lo largo de la avenida de Colón. De manera que el llamado hoy día del ORGULLO GAY algunos ya lo celebraban entonces sin ambages de ningún tipo.

ROLES FEMENINOS



Aunque lo imaginamos, a ciencia cierta nunca sabremos del todo que será lo que le mueve a un varón para, aunque sea durante unas horas, jugar el pacífico rol de mujer.

Será menester consultar a Freud o escrutar por nuestra cuenta en las profundidades del alma humana para tratar de comprender el fenómeno.

En muchos casos y tratándose de Carnaval se me antoja que un puñado de novios o maridos, respectivamente, lo que tratan es ridiculizar o poner en tela de juicio las torpezas, manías o debilidades de  sus respectivas cónyuges.

Durante los carnavales del Puerto de la Cruz tuve ocasión de fotografiar este fenómeno, por otra parte, tan arraigado en el seno de estas particulares fiestas que anteceden a la celebración de la Cuaresma. En las fotos podremos distinguir a distintos ciudadanos del pueblo jugando en plenas condiciones físicas y mentales el rol de, con toda posibilidad, de sus auténticas parejas sentimentales. Algunos de ellos los recuerdo. De izquierda a derecha y de arriba abajo puedo citar a algunos:
Superior izquierda: uno de los hermanos Galindo, a continuación Jorge Bittar

Centro: primera foto. Un joven muy conocido que durante casi toda su juventud trabajó en el supermercado de Gundemaro. A continuación un popular y conocido vecino de la Orotava que trabajó en la parada de las Guaguas. Es el mismo de la última foto inferior.

ANTONIO PLASENCIA, ALIAS "EL PIRULÍ"

A Antonio Plasencia, el primero por la derecha en la foto, se le conocía por el alias de El Pirulí y vivió en el callejón de La Pirulina, en la calle Mequinez. Fue figura clave durante años en las fiestas patronales del Puerto de la Cruz como organizador y animador de los concursos infantiles de pesca. Estuvo durante casi toda su vida vinculado también al futbol infantil. Según algunos testigos hoy ya mayores, Antonio se dedicó en su día a la compra de chatarra, razón por la cual muchos niños de entonces acudían a él para venderle algunos metales, musgo seco y botellas vacías a cambio de algún dinero que ellos agradecían profundamente.

Se consideraba un gran devoto de la Virgen del Carmen y de ello dan testimonio hoy su mujer Manuela y sus hijos Pedro, Toño, Meli y Cándido.

Mario “El Ruso”, a quién aprecio en particular, me ha referido una vieja anécdota que merece la pena contarla aunque sólo sea por la popularidad manifiesta de sus personajes:

“En un tiempo en que el popular, adinerado y, sin embargo, tacaño Piqui Fernández jugaba de lateral derecho en el Puerto Cruz, El Pirulí era  por entonces el encargado, entre otras muchas cosas, de limpiar y repararle las botas, de hacerle una infusión de té con limón y mucha azúcar antes de los partidos, etc., etc.

Cierto día, el mentado Piqui necesitó, al parecer, un especial favor de El Pirulí a cambio de un saco de papas traído por el millonario desde su finca. Antonio cumplió sin dudar su compromiso pero el saco de patatas prometido nunca apareció.
A partir de aquel momento, siempre que Piqui Fernández le pedía un nuevo favor, El Pirulí, desconfiado, respondía muy serio: cuando me traigas el saco de papas”

EL MALECÓN DEL MUELLE (Puerto de la Cruz)

Bajo la oscura superficie de sus aguas, el Atlántico que baña el Puerto esconde también un cielo límpido y profundo que cada noche el mar se ocupa en arrojar sobre la superficie desgarrada del malecón en forma de húmedas láminas de color azul donde los niños, luego a sus anchas, navegarán durante todo el día en cortas singladuras de ida y vuelta a bordo de frágiles embarcaciones de hojalata con fechas de caducidad siempre determinadas por el destino.

En realidad navegarán sobre el trozo de cielo mojado que les tocó en suerte ese día, en la misma ciudad que les vio nacer, siguiendo el probable incierto rumbo que diseñaran para ellos sus padres antes de su nacimiento. Se sentirán seguros del gobierno de sus naves y nada hará presagiar un inminente y fatal naufragio pero tal vez, por su todavía escasa experiencia, no sabrán aún que, desgraciadamente, cuentan con un soberbio, peligroso y encendido enemigo de excepción: el Sol.

Con el paso del tiempo y el ascenso de las temperaturas, aquel trozo de cielo húmedo mil veces surcado a diario en singladuras de ida y vuelta, irá evaporándose lentamente hasta desaparecer por completo durante el curso de unos cuantos días y sus expectativas de avezados patrones marineros tendrán que posponerse para jornadas más aciagas, cuando el mar embravecido vuelva a arrojar de improviso, sobre la misma desgarrada superficie del malecón, nuevas láminas de firmamento impávido que facilite otra vez una feliz travesía por unos días.

En el futuro, debidamente formados como patrones, no dispondrán ya de la suficiente imaginación necesaria como para para cruzar un charco con una lata. Será entonces cuando decidan surcar los mares, precisamente, bajo aquel otro cielo que el Atlántico, mientras fueron niños, como un regalo, les arrojara a trozos durante la noche sobre la siempre desgarrada superficie del malecón del muelle donde hoy atracan seguras sus grandes embarcaciones.


miércoles, 14 de febrero de 2018

JODER LA PAVANA

En principio hoy trataremos de hablar de música, Pero antes permítanme que, a priori, aparente pecar de grosero, cuando no de soez, -si así lo prefieren-, porque en mi ya lejana juventud y sólo en el ámbito de Canarias, que no de la península, corría por entonces una divertida expresión muy popular  que parece haber pasado de moda, sinónima de fastidiar, incordiar o dar la lata y que ahora parece haber renacido al albur de tanta reiteración informativa y que no era otra que la de “joder la pavana”.

En concreto no se sabe con exactitud el origen del término pavana pero existen dos posibles orígenes:
1º) Del italiano padovano (procedente de la ciudad de Padua)

2º) Del español pavo, en alusión a los elegantes movimientos de esta ave y danza habitual en la corte española del Siglo XVI cuyas novedosas maneras formales fueron trasladadas en su día a Italia.

Pues bien, el término pavana hacía mención, como ya hemos mencionado antes, a una danza cortesana de compás binario (2/2) o cuaternario (4/4), indistintamente, muy de moda en Europa durante el Renacimiento. 


Pero yo me pregunto hoy: ¿Quién o quiénes tendrían interés en joder la pavana? ¿Los propios músicos? ¿Los danzantes? ¿El público?
A mí se me antoja que pudo haber sido un patoso danzante quién con su manifiesta torpeza diera al traste con la elegante coreografía que era menester para el lucimiento general, pero ¿Lo haría a propósito? Eso nunca lo sabremos. Lo que si sabemos hoy y es lo que realmente me preocupa en la edad contemporánea que me ha tocado vivir es que de nuevo parece que vuelve a estar vigente aquel término, aparentemente olvidado por lo menos para mí, dándose además la especial circunstancia de que la mayoría de políticos, empresarios, corruptos imputados, deportistas, entidades financieras, etc., etc., no cejan, como otrora ocurriera en el Renacimiento, aunque esta vez a propósito, en continuar jodiendo la pavana una y otra vez, sin tiempo limitado.

Dale que te dale y siempre lo mismo.  

martes, 13 de febrero de 2018

CAMADA PORTUENSE



Estos otros ya no son tan niños  pero en común sienten lo que todos los amigos de cualquier pueblo marinero practican a esa edad, el amor por la mar y las relaciones de fraternal amistad.

Se trata de adolescentes que han sido sorprendidos en comandita por el objetivo de mi cámara. Yo diría que se encuentran en su medio ambiente natural. Siempre les envidié esa familiaridad con la mar que yo nunca tuve de niño. Mi infancia transcurrió a más de ocho kilómetros del litoral de Santa Cruz, en La Cuesta.

Esta numerosa camada es probable que sí rebase hoy los sesenta años pero la pretensión de mi objetivo, trayéndolos aquí, es que intenten reconocerse a si mismos, a esa edad, cuando todo parecía tremendamente fácil, supuestamente posible.

Desde Alemania, un ranillero de pro conocido como Zamorita ha creído reconocer a algunos de los que también fueron sus compañeros de infancia: al “7 pajas”, Cadeo, Ruben y Pepeche y sentado el 3º por la izquierda, Alex Pagés. 

MARGARITA RODRÍGUEZ ESPINOSA

Cuando en el año 1962 me matriculé de 5º de Bachillerato en el Colegio de Segunda Enseñanza del Puerto de la Cruz, yo ignoraba por completo que la que habría de ser, entre muchos otros, nueva compañera de curso hubiera sido elegida el año anterior Reina de las Fiestas del Puerto de la Cruz. Estoy refiriéndome a Margarita Rodríguez Espinosa.

Una vez recién llegado al Puerto, fue en las aulas de aquel entrañable colegio, hoy clausurado, donde hice mis primeros amigos y debo decir, en honor a la verdad, que guardo un recuerdo inolvidable de todos y cada uno de ellos: de los hermanos Figueroa, Jesús, Layo, Rafa Cobiella, Silvia, Carmita, Carmen Rosa Torrents, etc., etc. y, por supuesto, de Margarita Rodríguez, con la que aún hoy mantengo una sincera y profunda amistad a pesar de la distancia que nos separa.

Nunca pareció Margarita ser consciente de su propia belleza y quizá precisamente por ello jamás la explotó en su exclusivo favor pero para todos nosotros resultaba obvio su atractivo. De modo que a la manera filosófica de Platón, las características de la suya resultaba ser la belleza combinada de elementos psíquicos y sociales. Una belleza basada en la virtud, la verdad y no sólo en lo estético sino en valores morales y cognoscitivos. En definitiva, Margarita se convertiría sin proponérselo en la novia ideal que cualquiera de todos nosotros hubiera deseado. mismo.

Éramos muy jóvenes pero por encima de todos nosotros y a pesar de su todavía discreta edad destacaba en especial la sólida madurez de Margarita. Su carisma resultaba incuestionable, hasta el punto de que a menudo acudíamos a ella para solicitarle consejo u opinión sobre todo aquello que en materia escolar, social o incluso filosófica resultaba motivo de preocupación para cualquiera. Recuerdo en especial las diatribas filosóficas compartidas con Tomás Méndez a las que yo me sumaba sólo como convidado de piedra dada la profundidad con que para nuestra edad trataban el tema.

Sin pretenderlo siquiera, Margarita se había convertido o, -más bien diría que en nuestro propio beneficio,- la habíamos convertido en líder de aquella todavía inocente cruzada juvenil necesitada de urgencia  de una filosofía de vida que aún estaba gestándose en las aulas de aquel colegio de secundaria  mientras continuábamos estudiando pero que ya en Margarita daba muestras de una solidez fuera de lo común.

Su solidaridad, su siempre acertado criterio y sobre todo su interés por intentar resolver los problemas sociales más acuciantes de la sociedad que nos tocaba vivir entonces no habían sido aprendidos únicamente al amparo de las aulas del colegio sino que también era fruto de una educación familiar generosa de la que su padre, Don José Rodríguez, resultaba principal artífice por cuanto su militancia política, que tantos problemas le había causado durante la dictadura, defendía unos valores éticos y morales que terminarían por calar profundamente en las almas de cada uno de sus hijos.

La influencia también ejercida por su tío Agustín Espinosa García, vinculado a los movimientos de vanguardias europeos a través de su obra literaria surrealista y la de su primo el Dr. Luis Espinosa García-Estrada así como la del historiador José Agustín Álvarez Rixo, acabaría conformando una personalidad de extraordinaria madurez que hoy le resulta indispensable y sumamente valiosa para explorar e investigar sin complejos en la obra literaria de cada uno de ellos.

A estas alturas del texto, no me gustaría que pasaran inadvertidas dos distintas características de la personalidad incuestionable de Margarita Rodríguez: su finísimo sentido del humor y su también finísimo oído musical. Del primero es muy difícil poner ejemplos de forma literaria pero del segundo, del musical, sí que puedo hacerlo por haberlo vivido y disfrutado personalmente cuando en una fiesta de fin de curso celebrada nada menos que en el Teatro Tophan, Margarita y Carmen Rosa Torrents deleitaron a todos los asistentes con un fantástico recital a dos voces con acompañamiento de guitarras. Aquel mismo día, dirigida entonces por Don Jesús “El maestro” y muy decentemente interpretada, entre otros, por los alumnos Jesús y Layo, fue representada con gran éxito de público y crítica la obra teatral de Molière, “El enfermo imaginario”.

En Julio de 2008 seguí con suma atención su alocución del pregón que le fue encargado por el Ayuntamiento para las Fiestas patronales del Puerto de la Cruz de aquel año. En él ya ponía de manifiesto su vivo interés por mejorar la educación de los jóvenes dando también a conocer su serio compromiso social en favor de la mujer trabajadora.

En esporádicos encuentros mantenidos a lo largo de los años en Barcelona en presencia de su hermano José, también gran amigo mío, hemos hablado largo y tendido sobre la eficacia de la influencia ejercida de aquellas primeras enseñanzas durante nuestros primeros años de estudiantes en plena dictadura y las repercusiones que éstas habrán podido tener hoy en nuestra educación y compromiso social.

En cualquier caso, aparte de otros muchos, sí que me consta el absoluto compromiso social contraído por Margarita en su madurez. Prueba de ello es la Presidencia ostentada en AMALGAMA (Asociación de mujeres del Pto. De la Cruz) además del trabajo realizado en favor de la Biblioteca que  en Los Realejos hoy lleva su propio nombre.

La Profesora de Lengua y Literatura, Catedrática de Enseñanzas Medias en esta especialidad, Margarita Rodríguez Espinosa, amiga felizmente jubilada, no creo que hoy día hubiera aceptado de buen grado aquella propuesta de candidata a  Reina de las Fiestas del Puerto de la Cruz de 1961 con la que abro este artículo dedicado a su persona. El contexto resulta bien diferente. 

lunes, 12 de febrero de 2018

EL AMIGO DEL LIMPIABOTAS

No resultaba nada fácil fotografiar a estas personas en esas condiciones sin padecer un sensible estremecimiento en el momento pero ellos por si solos representaban con toda crudeza la mayor incongruencia pública de un opulento Puerto de la Cruz que entonces nadaba en la mayor abundancia de su historia aunque sin que por parte de las autoridades locales de la época prestaran atención alguna a un ejemplo de abandono social más que evidente durante aquellos años en los que me tocó ejercer de fotógrafo.

No me interesó nunca la postal como recurso artístico, aunque también las tengo. La denuncia en sí misma de alguien que no podía vivir con la suficiente dignidad intentaba yo convertirla en retrato de un sector de la sociedad que, ante mi objetivo, me preocupaba mucho de que, precisamente, aparecieran dignamente fotografiados en su hábitat diario y natural. En este caso concreto, en las proximidades del muelle, lugar donde a menudo se daban cita los casos más extremos. Los veía a diario y el drama para mí consistía en no saber quiénes eran ni como se llamaban cada uno de ellos y yo, tímido en esas cuestiones, por tal de no herir susceptibilidades, ni siquiera preguntaba; simplemente disparaba.

Puedo asegurar sin reservas que tampoco eran casos aislados. Poseo documentos gráficos que demuestran que eran muchos más aunque también sería de recibo afirmar que no todos ellos eran vecinos del Puerto de la Cruz.

Hoy he escogido al azar una de esas muchas fotos que obran en mi poder, representativa de esa temática social que como denuncia iba acumulando en mis archivos. En ella puede apreciarse perfectamente la mirada de uno de los dos. Del otro, sólo puedo asegurar que solía ganarse la vida como limpiabotas y luego de su precaria jornada laboral aprovechaba la proximidad del mar para dormir la siesta: o en el muelle, como en este caso o en San Telmo, donde también lo había fotografiado a menudo.

jueves, 8 de febrero de 2018

"TATO" PERERA (Puerto de la Cruz-Tenerife)


Los hoy todavía jóvenes portuenses que apenas sepan algo sobre la vida de “TATO” PERERA no deberían creer que su actual deterioro físico es herencia de una maltrecha salud de nacimiento.

En la década de los años 70 del siglo pasado, “TATO” pasaba por ser un joven bastante atractivo, simpático y, sobre todo, divertido. Un joven con inquietudes literarias que, al parecer, muchos años más tarde cristalizarían en la publicación de algún libro de poemas de cierta importancia.


En mi opinión, llegaría  un momento en que “TATO” se dejaría influenciar totalmente por la obra y vida de aquellos otros poetas llamados malditos de finales del siglo XIX y a partir de entonces trataría de imitarles en todo, dedicándose a ello en cuerpo y alma, sin sospechar siquiera el riesgo que, con el tiempo, correría su salud física y, quizá, también mental.

De los poetas malditos de entonces, el propio Verlaine expondría en su día que: “Dentro de su individual y única forma, el genio de cada uno de ellos había sido también su maldición, alejándolos del resto de personas y llevándolos de esta forma a acoger el hermetismo y la idiosincrasia como formas de escritura.  También fueron retratados como desiguales respecto a la sociedad, teniendo vidas trágicas y entregados con frecuencia a tendencias autodestructivas; todo esto como consecuencia de sus dones literarios.”

Influenciado como yo estaba entonces por la fotografía cinematográfica, no podía en absoluto sustraerme a la presencia estética de ciertos individuos (chicos y chicas) que en la década de los años 70 del siglo pasado pululaban por el Puerto de la Cruz con aquella elegancia natural copiada, en algunos casos, del estilo americano de vida que destilaban las películas exhibidas en el Cine Olympia y el Teatro Tophan, hoy desafortunadamente  desaparecidos.

Así quise fotografiar entonces a “TATO” PERERA: en el cenit de su magnífica juventud.




VIRGEN de CANDELARIA (TENERIFE) y VIRGEN de MONSERRAT (CATALUNYA)

El esperpento político desatado por Joan Mª Piqué respecto a si el Sr. Puigdemont, -del que es Jefe de Prensa-, puede llegar a ser investido desde Bruselas President roza ya el surrealismo contemporáneo más extremo al comparar y afirmar, sin ningún rubor ni miedo al ridículo, que también Canarias está gobernada telemáticamente desde allende los mares.

Empezaré por decir que esa desafortunada opinión es igual a comparar la velocidad con el tocino o, para ser más exactos, el tocino con la distancia. El Gobierno de Canarias se encuentra en las islas, próximo a todos sus habitantes y la forzada permanencia de Puigdemont en Bruselas se encuentra, en efecto, menos alejada que el archipiélago lo está de Madrid pero, por el contrario, mucho más alejada del resto de catalanes que lo que puedan estar los canarios de su propio gobierno. Así que el ejemplo no sólo no me sirve sino que, además, no se adecúa en absoluto con el criterio real que envuelve el tan discutido procés, de lo que se desprende que Joan Mª Piqué piensa y actúa  de la misma manera que lo haría un trozo fresco de tocino. Ello no quiere decir que nuestros isleños políticos sean considerados por la población un dechado de virtudes porque, en mi modesta opinión, al contrario que el Sr. Puigdemont, para estar tan cerca como están de su pueblo, de sus votantes y simpatizantes, su compromiso  y rendimiento político, a juzgar por todo lo que leo en la prensa diaria canaria, deja muchísimo que desear.

Tal es el caso del Presidente del Cabildo de Tenerife, el joven Carlos Enrique Alonso Rodríguez que en pleno siglo XXI quiere proponer a la Virgen de Candelaria como Presidenta Perpetua y Honoraria del Cabildo de Tenerife que él mismo preside. Así pues, el Sr. Joan Mª Piqué, jefe de prensa de Puigdemont, haría muy bien en contactar lo antes posible con Carlos Enrique Alonso Rodríguez y solicitarle consejo, basado en su íntima experiencia religiosa, para tratar de convertir, -a la vista de cómo se presenta el procés-, a la virgen de Montserrat en Presidenta Perpetua y Honoraria de la Generalitat de Catalunya durante la probable ausencia indefinida del Sr. Puigdemont.

miércoles, 7 de febrero de 2018

SANSOFÉ Revista de 1972

Corría el año 1972 del siglo pasado y, entre otros distintos motivos, yo iba aumentando el repertorio de comprometida fotografía social vinculada, sobre todo, al Puerto de la Cruz. Esta especialidad llamó de pronto la atención de un conocido joven y amigo que, a la sazón, respondía al nombre de Juanito alias “El moro”, cuyo padre por entonces era parte responsable de una cuestionada revista de tradición izquierdista de nombre SANSOFÉ y con sede en Las Palmas de Gran Canaria.

Puesto en contacto con la redacción, sólo pude colaborar gráficamente en ella en dos números distintos  seguidos de aquel año 1972: en el número 116 con fecha 13/05/72 (foto de la izquierda) y en el siguiente, el número 117 con fecha 20/05/72 (foto abajo). El número 118, jamás vería la luz pública al ser clausurada por la censura franquista de entonces y ahí, desgraciadamente, acabaron mis ilusiones de poder publicar todo el material recabado para la ocasión y de sincero compromiso social contra los últimos coletazos de la dictadura.
La primera de las fotos, en el espacio superior, fue galardonada con el primer premio en el concurso de fotografía social organizado en la época por la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna.

Con el tema titulado GENERACIONES quise poner gráficamente de relieve el cambio social que se estaba operando en la sociedad española con el declive progresivo de la dictadura: es decir, el paso dado del costumbrismo decimonónico a la coyuntura vivida por la presencia, sobre todo en las islas, del intenso flujo turístico y sus consecuencias inmediatas en el seno de nuestra especial idiosincrasia.

Así hablaba años después la prensa canaria del drástico cierre de SANSOFÉ:

“Se publica el último número de la revista “Sansofé” tras ser clausurada el mes anterior por el Consejo de Ministros de la dictadura franquista. La publicación, de tendencia izquierdista y que contribuyó a despertar la conciencia nacional del archipiélago, tuvo su sede en Las Palmas y editó 118 números hasta su cierre por las presiones gubernamentales y la  censura”. 
El catedrático Nicolás Guerra Aguiar ha pasado los últimos tres años de su vida documentándose, estudiando y recabando testimonios de los periodistas que hicieron posible la corta pero intensa vida de la revista semanal canaria Sansofé. Todo ese trabajo lo recoge en su libro Sansofé, en defensa de la libertad secuestrada.

“Es mi homenaje a toda la gente que hizo posible la revista”, dijo en su momento el autor. «Conocí Sansofé cuando era estudiante en la universidad. No la compraba pero la recibía a través de otro; me la prestaban», relató Guerra, quien fuera compañero de piso de Agustín Millares, colaborador de la publicación. De corte democrático, del semanario, nacido en diciembre de 1969, se decía que era «un nido de rojos», por lo que ir al kiosco a comprarla suponía un riesgo. Aunque comenzó su andadura como una revista «turística», pronto se posicionó como un medio donde -«entre líneas»- se reivindicaba la democratización de la sociedad.