RETRODEZCAN

Este imperativo es del todo incorrecto pero me resulta más contundente que el original RETROCEDAN. Por lo tanto, si la Real Academia de la Lengua Española me lo permite, desde hoy en adelante haré uso exclusivo de él.
Con RETRODEZCAN pretendo dar a conocer parte de mi obra pictórica, escultórica, fotográfica y, en menor proporción, literaria y, a la vez, mantener una corriente de opinión sobre los acontecimientos de naturaleza artística de hoy día.
Espero que tomeis la sabia decisión de manteneros a una distancia prudencial de mis opiniones aquí vertidas que no siempre tienen por que ser del agrado de la mayoría; ¿o, sí?

jueves, 22 de marzo de 2018

PEPITO EL DE LAS FLORES

Allá por la década de los años setenta, en mi constante deambular entre la Plaza del Charco y la Avenida de Colón del Puerto de la Cruz, no había día en que no me cruzara con un vendedor de flores que a lo largo del mismo itinerario ofreciera a los turistas claveles blancos o rojos a cambio, claro está, de un precio más que razonable. Se trataba de Pepito el de las flores, llamado así porque había hecho de su incesante trabajo su propio apellido para todos aquellos que sólo le conocíamos de vista. A menudo le encontraba en el Paseo de San Telmo, con la tez muy morena a pesar de protegerse del sol con su inseparable sombrero negro. Como reclamo, vestía la mayoría de ocasiones el tradicional traje de mago, aunque, todo sea dicho, sin demasiada ortodoxia. 

De su carácter prefiero no opinar porque yo albergaba serias dudas de que le cayera simpático pero, sin embargo, debo reconocer que parecía ser muy trabajador aunque llegué a sospechar que no soportaba demasiado bien su aparente ambigüedad sexual. No obstante, era una época en que el Puerto de la Cruz no se sostenía sin los muchos protagonistas populares que, por una u otras razones, formaban parte del cotidiano paisaje urbano que se abría entre los curiosos que, como yo mismo, íbamos por ahí recogiendo testimonios gráficos del diario acontecer de una ciudad que apenas dormía.

LA PUNTA DEL VIENTO

La Punta del Viento que yo conocí era entonces la consecuencia natural de una coincidencia urbanística popular y espontánea; en el caso del Puerto de la Cruz, en contacto directo con el mar y eso también tenía su encanto por su autenticidad, donde el concepto de hábitat se hallaba muy por encima del diseño urbano que vendría años más tarde de la mano de arquitectos municipales coincidiendo con el masivo flujo turístico que invadía el municipio.

En aquel rincón rocoso que formaba el agreste litoral del norte, confluían todas las olas imaginables e irrepetibles posibles. Rompían de manera arbitraria en una secuencia única de tiempo y espacio. Un espacio húmedo de salitre que invitaba a los sentidos a disfrutar de la naturaleza virgen desatada de espuma y graves ecos sonoros de advertencia.

Todo visitante, antes de continuar por el paseo de San Telmo, se detenía invariablemente en aquel preciso lugar conteniendo la respiración frente al espectáculo abierto hasta el horizonte. Por allí pasaba todo el mundo cada día y hoy hubiera sido el lugar más apropiado para eso que llaman hacerse un selfie. En cualquier caso, sí que existían las máquinas fotográficas analógicas cuyos propietarios inmortalizaban el lugar sobre el celuloide en color o blanco y negro antes de regresar a sus países de origen.

La Punta del Viento y San Telmo, a los que dediqué durante años mi  innato instinto fotográfico, me ha permitido asomarme hoy de nuevo al origen de mi devoción absoluta por el Puerto de la Cruz y compartir con todos ustedes el fruto de tamaña experiencia vivida.

martes, 20 de marzo de 2018

EL MESSIAS

Desde hacía ya algún tiempo, muchos esperaban con una cierta ansiedad la llegada redentora del MESSIAS pero por fortuna no llegó solo, lo hizo, sin saberlo, a la par de otro falso aunque alto, bien parecido, famoso y, para más señas, portugués.

Sin embargo, hasta muy entrado el último decenio del siglo XXI, nadie estaba seguro de quién sería el auténtico hasta que su equipo, en el que militaba desde niño, continuaba siendo imbatido hasta poco antes de acabar la liga española 2017-2018.

Al contrario que el falso, el MESSIAS nunca se preocupó de ser el mejor sino de ser él mismo, de tal modo que en tal sentido nunca estuvo condicionado por la obsesiva competitividad que derrochaba el portugués. Su diferencia de estatura, al contrario de lo que pudiera parecer, jugaba también a su favor. No necesitaba subirse a la bicicleta para deshacerse de un contrario, bastaba con un quiebro de cobre para poner pies en polvorosa en dirección al área contraria mientras el falso, para conseguir el mismo resultado, necesitaba siempre pedalear vertiginosamente y auxiliarse de la extraordinaria rigidez de aluminio que le proporcionaba su esbelta y elegante figura.

El que había de venir entraba al terreno de juego caminando, como quien entra en un espacioso laboratorio alfombrado de hierba dispuesto, una vez más, a investigar, a reducir los riesgos que comporta su estilo de juego, sin posición fija pero eficaz y a partir de ahí, seducir a los miles de admiradores que, desde siempre esperaron pacientemente su llegada desde el principio de los tiempos.

El falso hacía siempre su entrada con un par de elásticos saltos como para impresionar a la grada y desde luego lo conseguía pero la humildad del MESSIAS eclipsaba por completo la extraordinaria presencia física y también goleadora del portugués.

De no haber coincidido ambos en el mismo espacio y tiempo en que lo hicieron, el gran público nunca hubiera podido distinguir al falso del auténtico pero la mala suerte del portugués consistió precisamente en eso, en coincidir en la misma época con el MESSIAS.

domingo, 18 de marzo de 2018

CAERTE LA NEGRA

La mayoría de las veces, la experiencia acumulada no sirve para otra cosa como no sea para la constatación fidedigna de nuestros propios errores a lo largo de la vida pero, en contadas ocasiones, también es factible para precisar ciertos acontecimientos acaecidos con anterioridad para los que en su día determinábamos con una popular frase ya hecha y que ponía de manifiesto la mala suerte que se había cernido sobre una determinada familia  y como consecuencia había teñido de luto su entorno más inmediato. Aquella frase no era otra que “les ha caído la negra”. 

La mala suerte habría hecho que en una misma persona o familia hubiera recaído una tragedia múltiple con resultado incluso de muerte y que, por ende, el color negro hubiera sido por tradición siempre asociado al enorme drama vivido por aquellos que ni siquiera esperaban que ocurriera. De modo que la frase en cuestión, en ningún caso, sería alusiva a un sentimiento xenófobo como pueda parecer en un principio aunque, tal y como están las cosas, el hecho de pertenecer al género femenino pudiera acarrear una mala interpretación de la misma.

Sea como fuere, podría afirmarse que a la familia Cruz les “ha caído la negra” por cuanto en la misma coinciden dos hechos de mala suerte muy lamentables: el acoso al que fue sometida Patricia por un perturbado y la muerte violenta de su hijo a manos de Ana Julia Quezada.

Sin embargo y recurriendo a la experiencia a la que antes he hecho alusión, me hubiera gustado saber, aunque sólo hubiera sido por casualidad, la asociación que el pequeño y simpático Gabriel habría hecho en vida entre el color de piel de sus padres y entorno más inmediato, con aquel otro más oscuro de allende los mares de su asesina madrastra Ana Julia. 

¿Hubiera representado para Gabriel el color negro como color del mal? Eso nunca lo sabremos con certeza.

viernes, 16 de marzo de 2018

PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

Según los expertos, uno de los distintos factores que inciden negativamente sobre la garantía en el futuro de las pensiones de los jubilados es, sin duda, las mayores expectativas de vida que se abren entre la población pensionista, sobre todo a partir del primer decenio del siglo XXI y en conjunción con el también bajo índice en la tasa de natalidad en este mismo periodo y que resulta prácticamente inferior a la de defunciones, además también de la ostensible precariedad en el mercado laboral y las bajas cotizaciones a la Seguridad Social que se desprenden de los bajos sueldos. Todo ello pone de manifiesto la gran preocupación de los propios interesados por su futuro más inmediato además de la inquietud que se genera en los distintos partidos políticos con representación parlamentaria. 

¿Cuál sería la incidencia que tendría en el Código Penal las mayores expectativas de vida que también, a día de hoy, han de producirse en la población reclusa para que algunos de sus artículos puedan ser objeto de revisión en el futuro habida cuenta también de la propuesta por parte de la oposición de la derogación de la tan discutida Prisión Permanente Revisable?

A principios del siglo XX, admitiendo que la esperanza de vida resultaba bastante más corta, por agravio comparativo se podría admitir que la pena impuesta entonces al reo por el mismo delito cometido hoy comportaba un claro perjuicio para su condena ya que desde su cumplimiento hasta su fallecimiento, los años transcurridos tras su puesta en libertad eran menos que los disfrutados tras su excarcelación por los convictos del siglo XXI, cuyas expectativas de vida parecen aún mayores.

Pero, ¿Y si fuésemos inmortales tal y como podríamos llegar a ser algún día? ¿De que servirían entonces los años de reclusión a los delincuentes si saben que tras su puesta en libertad les queda todavía toda la inmortalidad por delante? En tal caso, la pena de cadena perpetua no nos parecería del todo justa habida cuenta de que el reo tendría que permanecer en prisión hasta la eternidad.

Esta supuesta inmortalidad estaría sólo ceñida a los casos por causas naturales, mientras que las producidas por la mano del hombre (asesinato), todo tipo de accidentes, tragedias de tipo militar, desastres provocados por la Naturaleza, etc., etc., estarían exentas de aquel tipo de privilegio.

Sin embargo, -y sólo por especular-, estaríamos de acuerdo en admitir que si bien la privación de libertad no garantizaría en ningún caso la ausencia del delito por cuanto hemos argumentado antes, también parece ser cierto que la única manera de erradicar eficazmente la criminalidad del futuro sería posible con las únicas medidas drásticas puestas a nuestro alcance para cuando la inmortalidad por causas naturales sea una condición de normalidad entre los humanos. Y éstas medidas a las que nos referimos sospechamos que, por desgracia, se pondrían en práctica llevando a cabo la amputación parcial o total de los distintos miembros de los criminales convictos y confesos en virtud de la gravedad probada del delito que se les haya imputado.

miércoles, 14 de marzo de 2018

ODIA EL DELITO Y COMPADECE AL DELINCUENTE

En el pasado, el único objetivo de la privación de libertad consistía exclusivamente en la expiación del mal causado sin tener en cuenta otros distintos aspectos de la personalidad del reo. Con ello se trataba de prevenir del delito mediante el efecto de la pena sobre la colectividad y tratar de ese modo de restaurar la tranquilidad social perturbada por el delito cometido y reafirmar la moral social de entonces.

En España, mientras viajaba de cárcel en cárcel interesándose por la situación de las mujeres encarceladas, Concepción Arenal acuñaría la célebre frase que le honra: “ODIA EL DELITO Y COMPADECE AL DELINCUENTE”.



Ella siempre creyó en la reeducación, en la rehabilitación e inserción social del reo, en una España del siglo XIX donde un altísimo porcentaje de la población era prácticamente analfabeta. La asistencia a la escuela, a los colegios y a las Universidades, en definitiva, a la educación, era un privilegio de los que muy pocos podían disfrutar y, por lo tanto, los conceptos básicos de ética y moral para todos aquellos miles de desheredados llegaban a las clases más bajas difundidos con ventaja por la Iglesia y propagados con un afilado sentimiento de culpa sobre sus feligreses, quienes por su condición marginal, podrían muy bien no distinguir entre el bien y el mal y sus funestas consecuencias, y eso entrañaba gran preocupación a las autoridades penitenciarias.

Llegados hasta aquí me pregunto si ilustres personajes de todos conocidos por, sobre todo, su condición de educados políticos que alcanzaron en las distintas Universidades españolas, durante su juventud, un éxito sin precedentes en sus estudios superiores, estarían hoy eximidos, como se espera, de su reeducación o reinserción social, sin que por ello las autoridades penitenciarias tengan que perder tiempo y dinero en su costosa rehabilitación, habida cuenta del inmenso bagaje ético-social y moral que, al día de hoy, aglutinan todos ellos desde su preparación universitaria.

A personajes de la catadura de Bárcenas, Ángel Aceves, Rodrigo Rato, Alberto López Viejo, Jesús Sepúlveda, Ricardo Costa, Francisco Camps, Undargarín y muchos otros con supuestos estudios superiores, solamente les quedaría la posibilidad, como único objetivo, la privación de libertad como expiación del mal causado, sin más. Es difícil concebir para gente tan culta aunque sin escrúpulos, reducciones de pena por buen comportamiento, por trabajos en prisión, etc., etc. Lo que exige la sociedad es que cumplan la pena íntegra que en su día les fue o les será impuesta en un futuro que se espera próximo.

martes, 13 de marzo de 2018

GABRIEL CRUZ, descanse en paz


A tan corta edad, Gabriel fue desgraciadamente atrapado por la dura realidad circundante de la que no pudo escapar con vida. Atrapado por la hostilidad de un paisaje inhóspito, horadado de pozos, minas, aljibes, donde apenas crecen árboles a los que poder trepar, sólo matorral y monte bajo. Atrapado en la realidad de unos padres separados con los que tenía que compartir su tiempo y espacio una vez por semana. Atrapado por su propia suspicacia respecto de las malvadas intenciones de su supuesta asesina, la nueva pareja de su padre y de la que Gabriel no quería saber nada porque su infantil aunque certera intuición le estaba señalando el inminente peligro que corría desde que aquella mujer dominicana entrara de lleno en la vida de su propio padre.


¿Qué clase de inconvenientes insalvables encontraría su madrastra en la persona del niño Gabriel para justificarse a sí misma y llegar hasta el extremo de hacerlo desaparecer para siempre de su entorno familiar en favor de sus propios intereses?

La inocencia no siempre conmueve al asesino y así debió ocurrir en este lamentable caso. Una mujer probablemente tan ambiciosa como para proporcionar en su día una más que difusa coartada que le permitiera salir indemne de culpa por la muerte acaecida hace ya unos veinte años de su hija mayor de cuatro años, al precipitarse inexplicablemente desde un séptimo piso al patio interior del edificio donde vivía. Dijéramos que una madre sospechosa aunque con experiencia más que probada en la comisión de este tipo de delitos.

Al igual que le ocurriera al propio Gabriel, también la asesina se ha visto igualmente atrapada por el mismo paisaje, por la misma presión ambiental y mediática pero, sobre todo, por su desmedida ambición de la que por el momento aún sabemos muy poco pero cuyo enorme peso pudo muy bien precipitar los acontecimientos que darían lugar a su detención poco después de tratar de cambiar de sitio el cuerpo ya sin vida del pequeño Gabriel.

La muerte de Gabriel se me antoja totalmente gratuita, sin sentido. Se trata de la muerte de un inocente, incapaz de hacer daño a nadie como no fuera el derecho de un menor a temer por las ambiguas intenciones, que para su conocimiento, intuía en el proceder de su supuesta asesina y de las que, desgraciadamente, no pudo librarse pese a jugar con la ventaja que le suponía su especial infantil suspicacia.

Ha sido tan fácil y tan dramático como matar a un pez en su pecera o a un ruiseñor en su jaula.

domingo, 11 de marzo de 2018

8 DE MARZO ....y el día después

El pasado 8 de Marzo, día de la mujer trabajadora, Lázaro se sentía incapacitado para intentar planchar. El fuerte dolor de lumbago además de la quemadura sufrida en la muñeca con aceite hirviendo mientras, en la cocina y en ausencia de su mujer, trataba de freír un huevo, se lo impedían por completo. Luego de desayunar y de aplicarse pomada en el antebrazo en previsión a una posible infección además de tomarse un ibuprofeno para calmar el intenso dolor que sufría en los riñones, corrió a buscar refugio en el confortable sofá donde permanecería tumbado frente al televisor hasta la llegada de su mujer, disfrutando del partido de fútbol entre el LAZIO y el DINAMO de Kief correspondiente a la final de Europa League que se jugaba ese día y que terminaría en empate.

Bien entrada la noche llegó su mujer de la manifestación y en cuanto le vio en aquel estado tan lamentable se precipitó hasta la cocina a prepararle un caldito caliente y reparador. Mientras le administraba el consomé a cucharadas, Lázaro le confesó casi llorando que el LAZIO había perdido la final. No pienses en eso ahora, cariño, -le aconsejó su mujer-, y descansa tranquilamente hasta mañana; ya verás cómo te pondrás bien.

Al día siguiente, bien temprano, su mujer fue la primera en ordenarle de manera tajante: ¡LÁZARO, levántate y anda!

viernes, 9 de marzo de 2018

SIEMPRE EL CORUJO


Para Paquito, cualquier excusa parecía válida para, al declinar la tarde, desprenderse de sus amigos de juegos y sin que éstos siquiera lo advirtieran, correr a refugiarse bajo el alpende de la tienda de D. Nicolás, -a esa hora ya cerrada al público-, desde donde podía sin ninguna dificultad divisar perfectamente, al filo del atardecer, el monturrio tras el cual se extendía el estercolero. Según sus referencias, cuando el sol se escondía más allá del barranco y la fría luz de la luna tomaba el relevo acariciando las estribaciones del barrio dónde ya no llegaba la luz eléctrica, entre el monturrio y el estercolero, según había oído decir, solía hacer su aparición el CORUJO. Ningún niño del barrio hasta entonces lo había visto pero él siempre quiso ser el primero en descubrirlo.

Se comentaba incluso que la supuesta joroba que le adjudicaban a su figura los vecinos del barrio no era tal sino un saco a la espalda conteniendo el niño raptado esa noche y trasladado furtivamente hasta su guarida que, según algunos,  se encontraba mucho más allá del estercolero al que solía acudir con frecuencia para saciar el hambre a falta de niños que poder llevarse a la boca.

Paquito, como el resto de sus amiguitos del barrio, sabía que incluso en verano, cuando los días se alargaban, era menester, -so pena de ser víctima del temido e insaciable CORUJO-, no alejarse nunca hasta más allá del monturrio y retirarse a casa bien temprano, cenar e irse seguidamente a la cama, sobre cuya cabecera la siempre imagen del Ángel de la Guarda velaría su apacible sueño hasta la mañana siguiente. Así se lo habían exigido sus padres y él les correspondía siempre con ciega obediencia.

A pesar de que Paquito a lo largo de todas las tardes de todos los años que durante su tierna infancia dedicó a ello, nunca tuvo la más mínima oportunidad de descubrir al despiadado CORUJO ni de liberar a ningún niño de su cautiverio, pero no por ello dejaría jamás de creer en su perversa existencia. Sin embargo, ahora que ya se había hecho mayor, no dejará nunca de pensar ni preocuparse por aquellos otros niños que, en los últimos tiempos, también habían corrido la misma suerte con el CORUJO, -al que con tanto celo persiguiera sin éxito-, como,  entre otros muchos, han sido los casos recientes de Jeremí Vargas en Las Palmas y de Gabriel Cruz en Almería.

miércoles, 7 de marzo de 2018

8 DE MARZO: LYSÍSTRATA

¿Quién iba a decirle a Lysístrata que con la promulgación de una huelga sexual acabaría con la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta?
Se conoce como la primera huelga sexual de la historia, merced a la imaginación del dramaturgo Aristófanes de su comedia Lysístrata.

Lysístrata, además de a las de su ejército, también convenció a las mujeres del ejército enemigo a no mantener relaciones sexuales con sus respectivos maridos mientras éstos no desistieran de su empeño en seguir luchando  ¡Y vaya si lo consiguió!


La revolución industrial impulsada en el Siglo XIX por el gran capital, condujo a la mujer a aceptar distintos empleos en el sector empresarial de entonces en condiciones poco recomendables pero todos sabemos la extraordinaria aportación que hicieron a la economía de los distintos países, sobre todo, europeos.

Hoy en día, la mujer no necesitaría, como otrora hiciera Lysístrata, recurrir a una huelga de carácter sexual para convencer al Estado de sus formales pretensiones en materia de igualdad frente a los hombres. Bastaría, -aprovechándose de los múltiples sistemas de interrupción del embarazo, con no traer al mundo durante un tiempo indeterminado a ningún bebé mientras no se les garantizara aquellos derechos que implica ser madre trabajadora además de esos otros que a sus hijos les corresponderían en materia de salud, educación, trabajo así como un sueldo digno llegada la edad laboral-, para que se paralizase por completo la tracción que sería necesaria para consolidar, de una vez por todas, nuestra debilitada Seguridad Social y ajustar las paupérrimas pensiones a las exigencias del mercado de trabajo. De modo que la inoperancia del útero femenino podría ser el arma más útil frente a la improductividad de un Estado que no tiene en cuenta los más elementales criterios de visión de futuro. 

TOMAR EL RÁBANO POR LAS HOJAS

Independientemente de que la llamada “huelga a la japonesa” sea considerada una leyenda urbana, su objetivo no era otro que el aumento de la producción para forzar una bajada de precios de acuerdo a la ley de la oferta y la demanda. En definitiva, se trataba, sobre todo, de causar un claro perjuicio a las empresas, quienes además de sufrir una caída de precios de sus productos, se verían obligadas a hacer frente a los sueldos de los trabajadores al no dejar éstos de asistir a sus respectivos puestos de trabajo.

Por lo tanto, si tomamos al pie de la letra las intenciones de llevar a cabo una “huelga a la japonesa” por parte de la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina y la de Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, cabe preguntarnos ¿A quién beneficia o perjudica el espíritu de tal propuesta? ¿Beneficia al Gobierno en perjuicio de la mujer trabajadora?  ¿Beneficia a la mujer trabajadora en perjuicio del Gobierno?

Cuando se altera con tanta precisión el espíritu de la letra de ciertos postulados se corre el riesgo de hacer el más espantoso ridículo. Es como tomar el rábano por las hojas, que es lo mismo que interpretar, por conformismo, mal una cosa; hacerlo sólo en virtud de su apariencia y sin profundizar en ella, por lo que es muy aconsejable “atajar el problema de raíz” para que no te quedes con las hojas en la mano y el rábano continúe enterrado.

viernes, 2 de marzo de 2018

CRÓNICA AMARILLA

Muchos son los interesados en saber siempre lo que está pasando. No ya sólo en su entorno más inmediato sino también en cualquier punto del planeta por muy alejado que éste se encuentre de nosotros. Y prueba de ello es la conexión permanente a Internet que establecen los curiosos para, a través de la televisión o la radio, estar en todo momento debidamente informados de la noticia, de los últimos acontecimientos acaecidos y relacionados con cualquier tipo de materia que les venga de provecho, bien sea ésta deportiva, actualidad, política, sociedad, etc., etc.

Es decir, la mayoría sólo está interesada en lo qué y cómo ocurren los hechos, mientras que al resto, entre los que me cuento, tal vez lo que realmente nos preocupe es el por qué. Y la diferencia es notable porque en el segundo caso será siempre imprescindible un profundo análisis de la situación para entender, aceptar, rechazar, el fenómeno que provoca la propia noticia.

Estoy, por tanto, de acuerdo con mi colega Andrés Chaves en el sentido de que el futuro de la prensa ya no radica solamente en la noticia escueta sino en el análisis exhaustivo de la misma, llevado a cabo por expertos en cada una de las variantes que dicha noticia se vuelca en la prensa diaria y con los que habría que contar.

Aparte de ser un género literario, también la crónica es considerada un género periodístico llevado a cabo, la mayoría de las veces, por testigos presenciales de hechos acaecidos de rigor histórico en algunos casos o, como en el mío, de simple carácter cotidiano y local y de naturaleza mucha más subjetiva si cabe aunque, desde luego, sin ninguna posibilidad de rigor historiográfico científico. 

En cualquier caso y ante las dudas que suelen presentárseme, suelo recurrir a menudo ya no sólo a testimonios más o menos fidedignos de mis coetáneos locales sino, además, a una extensa documentación gráfica de la época que me sitúa con facilidad en el espacio y el tiempo que me interesan.

De modo que mis crónicas periodísticas también pertenecen a una concreta tipología denominada: crónica amarilla

CRITERIO INFANTIL

Cuando era bien niño y de eso hace ya muchísimo, me sentía seguro de poseer a aquella edad todavía tan temprana,  no sólo sentido crítico (de las cosas, según mis padres) sobre los distintos acontecimientos que atañían a mi modesta comunidad sino que, además, ya era capaz de formarme una sólida opinión de los mismos si exceptuamos, naturalmente, todo lo concerniente al sexo y todas sus implicaciones. Sin embargo, jamás hacía públicas mis amargas conclusiones porque los niños bien educados, como era mi caso, no debían ir por ahí haciendo alarde de tan temprana madurez ante los incrédulos vecinos de tu estrafalario barrio. De lo que no me importaba jactarme públicamente, si se daba el caso, era de ser un hijo honesto, obediente y disciplinado además de, según mis padres, pobre pero honrado.

Y, sin embargo, el “pero” que se le podía atribuir a un rico de entonces era, precisamente, no ser honrado. Llegué pues a la conclusión de que la paciencia no era en sí misma un atributo que valiera por sí sólo para distinguir a la poca gente rica de la época porque pese a  estar yo convencido de que si se lo proponía, cualquier buen hombre, con el tiempo, podría muy bien, trabajando honradamente, amasar también una considerable fortuna, no imaginaba en absoluto que siendo el tiempo oro, como en tantas ocasiones había escuchado durante mi corta existencia, para abreviarlo al máximo y enriquecerse también al máximo y al mismo tiempo, hubiera sido del todo necesario ser descaradamente deshonesto.

Y siendo tan intuitivo con aquella edad, llegué a preguntarme sin reparos lo siguiente, en relación directa con lo expuesto anteriormente: ¿Por qué la Virgen se aparecía siempre en medios frecuentemente rurales y ante adultos o niños tan necesitados? Lourdes, Fátima, Candelaria, etcétera.  Pues para advertirnos de que la gente pobre, si se mantiene honrada a lo largo de su vida, podrá sin ningún obstáculo alcanzar la Gloria mientras que para un rico, la dificultad sería tanta como aquella que le depara a un camello para tratar de pasar por el ojo de una aguja.

He de confesar, no obstante, que para la aparición en la arena de la Virgen de Candelaria a los guanches no he encontrado todavía explicación válida. ¿Por qué a los guanches y no a los capitanes, prelados, capellanes, adelantados y a muchos otros conquistadores de catolicidad probada? ¿Quizás porque los aborígenes eran especialmente honrados pese a poseer bien poco

jueves, 1 de marzo de 2018

NIEVE EN LA SELVA

La nieve caída ayer a lo largo de casi todo el día  descendió rápidamente hasta cotas muy bajas en Cataluña, hasta la misma puerta de nuestra casa, en la zona comarcal conocida con el nombre de La Selva, en la provincia de Gerona. La temperatura era muy baja y a pesar de la nieve caída, aún se podía circular sin dificultad en coche por las carreteras comarcales de la zona. No así en otros puntos más distantes, donde el tráfico se había paralizado por motivos de seguridad.



El pueblo más próximo a nuestra casa, Llagostera, dista tan sólo unos tres kilómetros prácticamente llanos y en línea recta y cuyo paisaje nos parece de una extraordinaria belleza en cualquier estación del año, incluso nevado. No se trata, ni mucho menos,  de un trayecto conflictivo pero, prácticamente, cada día nos sentimos obligados a efectuar ese agradable desplazamiento si queremos proveernos de lo indispensable para comer: pan y otros alimentos como verduras, hortalizas, carne, huevos, cervezas, etc., etc. Todo ello con la garantía que asegura el comercio de proximidad y que los payeses ponen a disposición de cualquiera gracias al  mercado que una vez por semana, -en este caso los jueves-, se establece en la larga rambla del pueblo.

El resto de la semana solemos hacer las compras en una tienda familiar, Can Madí, que también ofrecen a precios muy asequibles productos frescos de la tierra y de gran calidad. No muy lejos de allí y en el caso de que, por desgracia, la pereza nos obligue a no perder el tiempo cocinando en casa, disponemos también de distintas ofertas culinarias ofrecidas por otros tantos buenos restaurantes como, por ejemplo, Ca la María o Els Tinars, ambos de reconocida trayectoria en el amplio sector de la restauración catalana aunque no resultarían tan baratos como el hecho de cocinar nosotros mismos en nuestra propia cocina. Pero, un día es un día.

miércoles, 28 de febrero de 2018

ORO PARECE, PLATA NO ES

En ocasiones, la inspiración aparece sin llamarla y por sorpresa, al albur siempre de la contingencia que se deriva de la facultad de escribir, como es el caso. Examinaba yo estos días la figura retórica literaria de nombre calambur e inmediatamente me vino a la memoria aquella popular adivinanza que desde la infancia nos ha perseguido siempre y que muchos recordarán por este sencillo enunciado: ¡Oro parece y plata no es!

Pues bien, desde entonces, desde mis primeros años de escuela por no decir desde el mismo momento de nacer, he venido comiéndome a diario un plátano sin ni siquiera reparar en sus probadas ventajas para la salud; lo he venido haciendo sólo por ese sabor tan especial que todavía hoy me vincula directamente con Canarias.

Lo que no llego aún hoy a comprender es como a los publicistas canarios, de quienes hayan dependido las distintas campañas de propaganda de tan preciada fruta, no se les haya ocurrido nunca  utilizar un eslogan tan conocido en toda España como el que representa el enunciado de esa sencilla adivinanza a la que me refiero y  en compañía de la que todos hemos crecido y casi siempre adivinado.

De modo que, en rigurosa exclusiva para EL DIARIO DE TENERIFE y sin que sirva de precedente, me tomo la libertad de crear una nueva campaña publicitaria en favor del plátano de Canarias en los siguientes términos:



martes, 27 de febrero de 2018

SU MAJESTAD ESCOJA ( o es coja)

Vivimos en un estado de derecho y se supone que la libertad de expresión que garantiza nuestra ya cuarentona democracia se considera no sólo protegida por el conjunto de las leyes sino, además, por la  Constitución. Todo ello muy a pesar de la larga y oscura sombra que proyecta sobre la creación artística la tan discutida todavía vigente Ley Mordaza. No obstante, estas últimas semanas hemos asistido a un profundo debate sobre la cuestión que pone de manifiesto las dudas razonables que se desprenden de ciertas sentencias dictadas por los tribunales, sobre todo, en relación a las distintas polémicas suscitadas por las obras de otros tantos artistas de disciplinas tan dispares como puedan ser la obra gráfica “Presos políticos”, presentada en ARCO, del artista Santiago Sierra, la literaria del periodista Nacho Carretero bajo el título de FARIÑA y, por último, la del rapero mallorquín Valtonyc por calumnias e injurias graves vertidas a la Corona.

Algunos artistas en particular no necesitarían ser tan explícitos en sus duras críticas a las distintas instituciones del país si supieran aprovechar como en su día lo hiciera Don FRANCISCO DE QUEVEDO al utilizar, -para llamar coja a la reina Isabel de Borbón-, simplemente la imaginación, el ingenio y el descaro, además del juego de palabras que le permitía la figura literaria denominada calambur.  

Don FRANCISCO DE QUEVEDO se había apostado con un grupo de amigos que le sobraba valentía para llamar coja a la esposa de Felipe IV, la reina Isabel de Borbón, quién arrastraba una ostensible cojera y a la que no le gustaban las mofas al respecto. El día señalado, QUEVEDO se acercó a la reina con un clavel blanco en una mano y una rosa roja en la otra, entre los que le dio a elegir a la soberana pero con una invitación implícita bien distinta: “Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja (o es coja)”

viernes, 23 de febrero de 2018

SÄNCHEZ VICARIO



Oyendo el otro día las declaraciones de Arantxa Sánchez Vicario referidas no sólo ya a las tensas relaciones mantenidas con sus padres en los últimos años sino también al difícil trance por el que actualmente está pasando la ex tenista con el tan discutido divorcio de su marido además, y por si fuera poco, de la cuantiosa deuda contraída con el Banco de Luxemburgo, con sede en Suiza, para hacer frente a los compromisos contraídos con la hacienda española, he tratado de recuperar unas fotos tomadas por descuido a sus padres hace ya unos años mientras degustaban unos refrescos en un conocido bar de Sant Feliú de Guixols. 

Como quiera que siempre voy acompañado de mi inseparable cámara fotográfica, me tomé la libertad de fotografiarles sin su expreso consentimiento aunque la Sra. Vicario, en un momento dado, ya había advertido mi irremediable presencia. La madre de la ex tenista, luego de preguntarle al camarero si yo era periodista y este le respondiera que no, se sintió mucho más aliviada pero su atenta mirada no me quitó ojo de encima en ningún momento.

Su imagen por si sola pone de manifiesto el supuesto fuerte carácter con el que desempeñara el rol de madre en el seno de la familia aunque no me atrevería yo a afirmar que ejerciera un férreo matriarcado entre los suyos, pero a juzgar por las propias opiniones vertidas en ese particular por su hija, habrá que dar crédito a sus últimas declaraciones. Yo sólo juzgo la dura y profunda mirada de su madre.

jueves, 22 de febrero de 2018

SINFONÍA INAUDIBLE

Confieso que las últimas declaraciones del Sr. Artur Más vertidas el pasado martes en las páginas del diario catalán La Vanguardia me han cogido totalmente desprevenido. Me ha sorprendido sobre todo la frivolidad con que el ex President de la Generalitat se ha referido a la DUI (Declaración Unilateral de Independencia), reconociendo que aquella carecía en su momento del suficiente recorrido legal idóneo como para llevarla a cabo pero insinuando, al mismo tiempo, que todo aquello pudo haber sido un “engaño” convenientemente camuflado bajo unos componentes de carácter estrictamente simbólico y estético admitidos desde siempre en el difícil mundo de la política.

¿Es engaño o exageración? –se preguntaba a sí mismo el Sr. Más tratando de minimizar la gravedad que para los cientos de miles de votantes supondría tener que aceptar tales revelaciones.

En la recta final de su entrevista, el Sr. Más trató de justificarse de la siguiente manera:
“Si un estado se declara independiente pero no lo reconoce nadie y no puede actuar como tal, es una independencia estética”

A propósito de estas declaraciones y como músico en ejercicio que he sido durante tantos años, se me antoja un claro ejemplo para tratar de comprender del todo el fenómeno independentista que aún persiste en Cataluña.

Imaginemos el trabajo de un compositor que haya decidido escribir la partitura de una gran sinfonía y para que la que todavía no se hayan inventado los instrumentos necesarios con que ejecutarla y que el músico habría creído indispensables para llevarla a cabo.

1º Se supone que habría que encontrar, en primer lugar, a los maestros luthiers que fabricaran tales instrumentos en los diferentes materiales precisos y en las distintas tonalidades que proceda.

2º Sería asimismo necesario ponerse en contacto con los suficientes instrumentistas que además de estudiar las nuevas técnicas de digitación para sus respectivos instrumentos, estuvieran dispuestos a interpretar sin dificultad la partitura correspondiente escrita para cada uno de ellos.

3º Me reservo advertir el penoso trabajo que soportaría el director para tratar de coordinar con éxito los timbres y el color de cada uno de los nuevos instrumentos de acuerdo a los intereses estéticos del propio compositor.

Si todo ello no se pudiera lograr como se pretende, solamente los músicos, el director, el propio compositor y todo aquel con estudios musicales suficientes como para imaginarla, hubieran admitido, leyendo la partitura, ser los únicos en poder disfrutar de una sinfonía que todos seguramente intuirían magnífica, excepto la mayor parte del público para quién realmente iba dirigida y que por carecer de los más elementales conocimientos en la materia, solamente les hubiera bastado la opción de una magnífica audición para disfrutarla en su plenitud acústica y que jamás podría haber sido posible por todo lo que ya sabemos.




lunes, 19 de febrero de 2018

ASOCIACIÓN NACIONAL DEL RIFLE (NRA)

En realidad y por si no lo saben, al contrario de lo que por aquí siempre predecimos, las armas de fuego, al menos en Estados Unidos de América, que nosotros sepamos, nunca las carga el diablo a no ser que la temible Asociación Nacional del Rifle americano (NRA), como ya haya ocurrido otras tantas veces, le hubiera encargado a su siniestro colaborador y ayudante en el infierno a hacerlo expresamente mortal, aludiendo de forma fútil e interesada a que, -como hemos podido escuchar recientemente a un congresista-, “a un hombre malo armado sólo se le combate con otro hombre bueno pero también armado”.

Si supiéramos exactamente cuántos hombres malos armados existen hoy en EE.UU resultaría muy fácil prever también cuántos hombres buenos armados serían necesarios para combatirlos con la eficacia que exige la ley pero lo que en realidad pretendería dicha asociación con aquella desafortunada frase y en virtud de sus particulares intereses económicos ya conocidos, es que el 50% de la población estadounidense armada fuera  perversamente mala y frente a ella el otro 50% igualmente armada fuera eficazmente buena; de ese modo estaría más que garantizada su inmensa clientela y a mucho mayor escala, si cabe, la discutida por nosotros venta indiscriminada de armas; sobre todo si se tiene en cuenta que cada uno de los perversamente malos o cada uno de los eficazmente buenos pueden llegar a poseer hasta un número ilimitado de armas de cualquier tipo al amparo de lo que establece en USA la segunda enmienda de su Constitución.

Lo que haría falta saber con exactitud es en qué consiste, según los americanos, ser un hombre malo y por qué precisamente lo es.

Parece ser que la distinción no está todavía tan clara como pudiera parecer, sobre todo si se tuviera que tener en cuenta la juventud y las precarias condiciones socio-ambientales que seguramente habrían afectado de manera indiscriminada a la personalidad de Nikolas Cruz y cuyas consecuencias le habría llevado erróneamente a cometer en el colegio de segunda enseñanza Stoneman Douglas, de donde había sido expulsado con anterioridad, la mayor matanza escolar en USA hasta ahora, cobrándose gratuitamente la vida de diecisiete estudiantes y herido a otros quince más.


SUEÑOS DE NIÑO

La despiadada realidad termina siempre por volverse contra uno cuando con toda la ilusión del mundo, mientras fuimos niños, esperábamos ansiosos que nuestros sueños de toda la vida se cumplieran tarde o temprano tal y como tan a menudo habíamos previsto a lo largo de nuestra infancia, durante las benignas noches de estío refrescadas por los alisios.

Conducíamos vehículos transparentes, fabricados con alambre, por senderos de sueños posibles, sostenidos por esa ingenuidad infantil del que se sabe ganador, del que, en el futuro, se sentirá orgulloso y seguro de sí mismo a bordo de uno de verdad. 

Pero lo cierto es que la realidad suele superar con creces nuestras más insignificantes expectativas de futuro, por lo que siempre será preferible mantener la ilusión infinita que te proporcionan los sueños aparentemente posibles, mientras tu humilde cochecito de alambre aguarda junto a tu cama con la mínima esperanza de que tus sueños no se hagan nunca realidad en cada amanecer.

Aquella realidad que siempre esperabas sobrepasará con mucho tus más modestas ambiciones. Sin embargo, habrás necesitado sentarte sobre aquel sueño niquelado de tu vida a sabiendas de que nunca podrás verlo realizado porque, precisamente, ese tan esperado anhelo tuyo se habrá convertido con el tiempo en una  verdad tan contundente que ya jamás podrás alcanzar pero que, sin embargo, si que te permitirá, a pesar de todo,  la ocasión de acariciarla cuando, cuanto y cómo quieras.

Y siguiendo la costumbre, ahí estuve yo, frente a ti, haciendo casi realidad aquello con lo que casi siempre soñaste.

N.R. El Rolls Royce de la foto perteneció, si mal no recuerdo, a Austin Baillón, comprador en su día de la Casa de la Aduana del Puerto de la Cruz y el niño pudo haber sido uno de los muchos del barrio de La Ranilla 

CON FALDAS Y A LO LOCO


En los años 70 no parecía necesario enseñar tanta carne con el fin de reivindicar un derecho perseguido como el de la libertad sexual de cada uno. Sin embargo, durante los carnavales del Puerto de la Cruz, esta reivindicación se conseguía a menudo con una exquisita elegancia no exenta de aquel glamour en boga de los años 60 del pasado siglo y que nos trae a la memoria a aquella mítica película de 1959 dirigida por Billy Wilder e interpretada entre otros por la inolvidable Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon  titulada CON FALDAS Y A LO LOCO.

Quizás no estuvieran entonces reivindicando sólo el derecho al que hemos hecho alusión al principio sino también denunciando el drama que supone para cualquiera la explotación sexual indiscriminada a cargo del proxeneta de turno representado en este caso por el caballero del bigote.

Aunque no recuerdo sus nombres, todos ellos, en aquellos años, estaban directamente vinculados al Puerto de la Cruz en el sector de la hostelería aunque nunca desdeñaron la magnífica ocasión que se les presentaba cada año de participar, a su manera, en aquel divertido desfile de carnaval a lo largo de la avenida de Colón. De manera que el llamado hoy día del ORGULLO GAY algunos ya lo celebraban entonces sin ambages de ningún tipo.

ROLES FEMENINOS



Aunque lo imaginamos, a ciencia cierta nunca sabremos del todo que será lo que le mueve a un varón para, aunque sea durante unas horas, jugar el pacífico rol de mujer.

Será menester consultar a Freud o escrutar por nuestra cuenta en las profundidades del alma humana para tratar de comprender el fenómeno.

En muchos casos y tratándose de Carnaval se me antoja que un puñado de novios o maridos, respectivamente, lo que tratan es ridiculizar o poner en tela de juicio las torpezas, manías o debilidades de  sus respectivas cónyuges.

Durante los carnavales del Puerto de la Cruz tuve ocasión de fotografiar este fenómeno, por otra parte, tan arraigado en el seno de estas particulares fiestas que anteceden a la celebración de la Cuaresma. En las fotos podremos distinguir a distintos ciudadanos del pueblo jugando en plenas condiciones físicas y mentales el rol de, con toda posibilidad, de sus auténticas parejas sentimentales. Algunos de ellos los recuerdo. De izquierda a derecha y de arriba abajo puedo citar a algunos:
Superior izquierda: uno de los hermanos Galindo, a continuación Jorge Bittar

Centro: primera foto. Un joven muy conocido que durante casi toda su juventud trabajó en el supermercado de Gundemaro. A continuación un popular y conocido vecino de la Orotava que trabajó en la parada de las Guaguas. Es el mismo de la última foto inferior.

ANTONIO PLASENCIA, ALIAS "EL PIRULÍ"

A Antonio Plasencia, el primero por la derecha en la foto, se le conocía por el alias de El Pirulí y vivió en el callejón de La Pirulina, en la calle Mequinez. Fue figura clave durante años en las fiestas patronales del Puerto de la Cruz como organizador y animador de los concursos infantiles de pesca. Estuvo durante casi toda su vida vinculado también al futbol infantil. Según algunos testigos hoy ya mayores, Antonio se dedicó en su día a la compra de chatarra, razón por la cual muchos niños de entonces acudían a él para venderle algunos metales, musgo seco y botellas vacías a cambio de algún dinero que ellos agradecían profundamente.

Se consideraba un gran devoto de la Virgen del Carmen y de ello dan testimonio hoy su mujer Manuela y sus hijos Pedro, Toño, Meli y Cándido.

Mario “El Ruso”, a quién aprecio en particular, me ha referido una vieja anécdota que merece la pena contarla aunque sólo sea por la popularidad manifiesta de sus personajes:

“En un tiempo en que el popular, adinerado y, sin embargo, tacaño Piqui Fernández jugaba de lateral derecho en el Puerto Cruz, El Pirulí era  por entonces el encargado, entre otras muchas cosas, de limpiar y repararle las botas, de hacerle una infusión de té con limón y mucha azúcar antes de los partidos, etc., etc.

Cierto día, el mentado Piqui necesitó, al parecer, un especial favor de El Pirulí a cambio de un saco de papas traído por el millonario desde su finca. Antonio cumplió sin dudar su compromiso pero el saco de patatas prometido nunca apareció.
A partir de aquel momento, siempre que Piqui Fernández le pedía un nuevo favor, El Pirulí, desconfiado, respondía muy serio: cuando me traigas el saco de papas”

EL MALECÓN DEL MUELLE (Puerto de la Cruz)

Bajo la oscura superficie de sus aguas, el Atlántico que baña el Puerto esconde también un cielo límpido y profundo que cada noche el mar se ocupa en arrojar sobre la superficie desgarrada del malecón en forma de húmedas láminas de color azul donde los niños, luego a sus anchas, navegarán durante todo el día en cortas singladuras de ida y vuelta a bordo de frágiles embarcaciones de hojalata con fechas de caducidad siempre determinadas por el destino.

En realidad navegarán sobre el trozo de cielo mojado que les tocó en suerte ese día, en la misma ciudad que les vio nacer, siguiendo el probable incierto rumbo que diseñaran para ellos sus padres antes de su nacimiento. Se sentirán seguros del gobierno de sus naves y nada hará presagiar un inminente y fatal naufragio pero tal vez, por su todavía escasa experiencia, no sabrán aún que, desgraciadamente, cuentan con un soberbio, peligroso y encendido enemigo de excepción: el Sol.

Con el paso del tiempo y el ascenso de las temperaturas, aquel trozo de cielo húmedo mil veces surcado a diario en singladuras de ida y vuelta, irá evaporándose lentamente hasta desaparecer por completo durante el curso de unos cuantos días y sus expectativas de avezados patrones marineros tendrán que posponerse para jornadas más aciagas, cuando el mar embravecido vuelva a arrojar de improviso, sobre la misma desgarrada superficie del malecón, nuevas láminas de firmamento impávido que facilite otra vez una feliz travesía por unos días.

En el futuro, debidamente formados como patrones, no dispondrán ya de la suficiente imaginación necesaria como para para cruzar un charco con una lata. Será entonces cuando decidan surcar los mares, precisamente, bajo aquel otro cielo que el Atlántico, mientras fueron niños, como un regalo, les arrojara a trozos durante la noche sobre la siempre desgarrada superficie del malecón del muelle donde hoy atracan seguras sus grandes embarcaciones.


miércoles, 14 de febrero de 2018

JODER LA PAVANA

En principio hoy trataremos de hablar de música, Pero antes permítanme que, a priori, aparente pecar de grosero, cuando no de soez, -si así lo prefieren-, porque en mi ya lejana juventud y sólo en el ámbito de Canarias, que no de la península, corría por entonces una divertida expresión muy popular  que parece haber pasado de moda, sinónima de fastidiar, incordiar o dar la lata y que ahora parece haber renacido al albur de tanta reiteración informativa y que no era otra que la de “joder la pavana”.

En concreto no se sabe con exactitud el origen del término pavana pero existen dos posibles orígenes:
1º) Del italiano padovano (procedente de la ciudad de Padua)

2º) Del español pavo, en alusión a los elegantes movimientos de esta ave y danza habitual en la corte española del Siglo XVI cuyas novedosas maneras formales fueron trasladadas en su día a Italia.

Pues bien, el término pavana hacía mención, como ya hemos mencionado antes, a una danza cortesana de compás binario (2/2) o cuaternario (4/4), indistintamente, muy de moda en Europa durante el Renacimiento. 


Pero yo me pregunto hoy: ¿Quién o quiénes tendrían interés en joder la pavana? ¿Los propios músicos? ¿Los danzantes? ¿El público?
A mí se me antoja que pudo haber sido un patoso danzante quién con su manifiesta torpeza diera al traste con la elegante coreografía que era menester para el lucimiento general, pero ¿Lo haría a propósito? Eso nunca lo sabremos. Lo que si sabemos hoy y es lo que realmente me preocupa en la edad contemporánea que me ha tocado vivir es que de nuevo parece que vuelve a estar vigente aquel término, aparentemente olvidado por lo menos para mí, dándose además la especial circunstancia de que la mayoría de políticos, empresarios, corruptos imputados, deportistas, entidades financieras, etc., etc., no cejan, como otrora ocurriera en el Renacimiento, aunque esta vez a propósito, en continuar jodiendo la pavana una y otra vez, sin tiempo limitado.

Dale que te dale y siempre lo mismo.