viernes 20 de marzo de 2009

LA QUEEN ELISABETH

Esta magnífica fragata que hasta ese día había navegado bajo bandera francesa pasaría posteriormente a formar parte de la misión encomendada por la corona británica a Livingstone y Stanley. Misión estrechamente vinculada al desagradable asunto diplomático que tendría como protagonistas a las tres grandes potencias de aquel momento, como eran España, Inglaterra y Alemania. Asunto, además, conocido mundialmente como el delicado caso Humboldt y que tuvo como escenario de ciertas escaramuzas políticas el popular archipiélago de las Canary Islands, propiedad entonces de la férrea corona española.
Como recordarán nuestros lectores, la bellísima y célebre Lady Ginebra tendría aquí la primera gran oportunidad de demostrar categoricamente sus excepcionales habilidades como diplomática en activo que tanta fama le granjeara en el resto de paises, sobre todo, occidentales. Pero de eso daremos fielmente cuenta algo más adelante. ¡Paciencia!.
....continuará

jueves 19 de marzo de 2009

LADY GINEBRA en ESPAÑA

En esta otra, durante su breve estancia en la Corte española.
De riguroso negro y el socorrido abanico español.

LADY GINEBRA

Observen con atención las distintas personalidades que podía adoptar, según los casos, nuestra queridísima y bella amiga Lady Ginebra.
Fotografiada, aún adolescente, durante su larga estancia en la marina real británica.

Su hermana mayor, conocida bajo las siglas T.G., años después de terminar la carrera de Aeronáutica en una célebre universidad estadounidense, construiría la poderosísima nave espacial que por el curiosísimo nombre de CUÉLEBE se ha hecho popular en toda la galaxia.

Sus tripulantes principales son ella misma como comandante y sus fieles asesores Stanley y Livingston.

Todos aquellos que deseen participar en cualquiera de los viajes que a diario parten de lo más profundo de su fecunda imaginación, pónganse en contacto, si así lo desean, o con ELCUELEBE directamente o entrando a la nave a través de las puertas que permanecen abiertas en este mismo Blog o en el del Sr. Dorta (pseudónimo de Sir Stanley en la Tierra) y cuyo nombre es MIRADAS.

¡¡BON VOYAGE!!

Sir. Livingstone

Sir Livingstone, a petición del Ministerio de Cultura Español, se ha complacido en obsequiarles con este exquisito retrato suyo obtenido durante una de sus múltiples campañas al servicio de la corona británica en tierras de las Canarias.
Al fondo, observando discretamente la escena, contamos con la presencia también de la que, según algunos testimonios, fuera considerada, por aquel entonces, como su fiel y respetuosa "ama de llaves", aunque la mayoría de historiadores, a este respecto, se inclinan más por la identidad de la que fuera Lady Ginebra y con la que, en compañía del también aventurero Stanley, Livingstone llevara a cabo múltiples misiones de espionaje en favor de los británicos hace ya unos dos siglos (siglo más, siglo menos. Aproximadamente)

La presencia de Lady Ginebra en Canarias resultó ser fundamental como pieza clave para el esclarecimiento de todo el entramado que, a la sazón, rodeó al conocido escándalo del llamado affaire Humboldt. No solo por todo lo que aportó como integrante activa del Departamento de Inteligencia Británico (DIB), sino por sus excepcionales dotes, -heredadas de su decidida vocación por el arte dramático y el teatro-, tanto para la comedia ligera como para el subterfugio del disfraz y utilizados ámbos, en este caso concreto, como auténticas y contundentes armas en favor de la persuación pasiva y sin incidentes violentos. Todas estas innatas cualidades sumadas a su extrema y delicada belleza, hacían de Lady Ginebra la mujer ideal, dispuesta siempre a resolver los casos más recalcitrantes de la historia moderna y corregir con su arte los numerosos conflictos diplomáticos habidos entre Inglaterra, Prusia y España antes de que se declarara la 1ª guerra mundial.

En la ciudad de Londres y en su memoria, un hermoso busto suyo, obra del célebre escultor Rodín, preside hoy el salón principal de la excelente biblioteca que perteneciera al ya difunto aventurero Sir David Livingstone.



NO AL PLAN DE BOLONIA

HOY HE RECIBIDO EL SIGUIENTE COMUNICADO
COMUNICAT DE LA DEGANA de 18 de març de 2009

Davant els fets que s'estan produint des de la matinada d'avui a la nostra Universitat, es suspenen les activitats acadèmiques previstes per al dijous 19 de març a la Facultat de Geografia i Història.

La violencia no tendría jamás por qué estar justificada ni siquiera en los numerosos relatos fantásticos o de ficción a los que en ocasiones, incluso, tenemos libre acceso. Así, por lo menos, a mí me lo parece.

Aprovecho hoy esta ventana abierta al mundo que me brinda mi propio Blog para denunciar de manera drástica la violenta carga policial que fue llevada a cabo en contra de los numerosos estudiantes que ayer se manifestaban en la ciudad de Barcelona oponiéndose al tan discutido plan de Bolonia que tanto les afecta y del que se viene hablando y discrepando desde hace meses y en contra del que yo mismo me he pronunciado tantas veces haciendo valer mis modestas dotes artísticas rechazándolo.

miércoles 18 de marzo de 2009

EXPEDICIÓN A CANARIAS

Hasta la nueva orden de zarpar, los pocos miembros de la arriesgada expedición que habría de partir desde Inglaterra rumbo a Canarias en misión secreta, posaron muy amablemente para los reporteros gráficos de la prensa londinense. Por razones de seguridad solamente nos está permitido revelar los nombres de los principales protagonistas de la singular aventura pero sin adjudicárselos a ninguno de los presentes en la fotografía. Es decir, los lectores no sabrán quién es quién exceptuando, por su obviedad, naturalmente, a la incomparable, sonriente y bellísima Lady Ginebra, vestida de negro, comodamente sentada y a una distancia prudencial de los demás. El resto responde aleatoriamente a los nombres de Sir Stanley, Sir Livingston, Mayor Murphy, Benicio Fortuny, Flagerty y algunos otros miembros de la tripulación de la fragata Queen Elisabeth.
En breve, daremos cuenta de las nuevas aventuras que, con ocasión del posible encuentro con la terrible colonia prusiana de Herr Humbolt en Tenerife, tuvieron lugar en las islas a todo lo largo del siglo XVIII y principios del XIX (aproximadamente, claro).
...................continuará
NOTA:
En capítulos anteriores hemos tenido ocasión de poner de manifiesto algunos interesantes aspectos sobre las posibles causas que llevaran al prusiano Herr Humboldt a intentar la colonización pasiva de las Canarias así como la notable coincidencia entre tales causas y las rotundas inclinaciónes, según probadas informaciones de mi colega Stanley, en materia de índole sexual, por las atractivas jóvenes aborígenes que pueblan aquellas islas.

martes 17 de marzo de 2009

EL CUELEBE

EL CUELEBE es un Blog recomendado por Sir. Stanley y un servidor, Sir Livingstone, a todos aquellos que deseen gratuitamente gozar de un fantástico paseo espacial a bordo de la nave del mismo nombre y que bajo las siglas de T.G. tras las que se esconde su experimentado piloto sereis por él conducidos a través de una única galaxia de suprema fantasía de la que no querreis regresar jamás a esta otra triste realidad a no ser que exijais vehementemente de nosotros, el mutuo consentimiento de devolveros sanos y salvos a este mundo cruel, inhóspito, competitivo, materialista pero en el que, en definitiva, no nos queda más remedio que sobrevivir.
Por eso, cuanto más tiempo permanezcamos ahí fuera, rodeado solo de estrellas, y donde la noche no existe, mucho más felices tendremos derecho a ser y en mejores condiciones estaremos dispuestios a abordar nuestro incierto futuro. Y todo ello, como advertíamos en un principio, ¡¡ABSOLUTAMENTE GRATIS!!

EL COMADREJA (basado en un hecho real)

10,30 de la mañana.

El sexagenario matrimonio se disponía ya a tomar el metro para acudir, -como era su costumbre una vez cada mes-, a la Clínica San Juan donde a la 11.00 en punto tendrían visita con el Dr. Cullell cuando el marido, poco antes de acceder al vagón, advertía a su despreocupada mujer sobre la necesidad de agarrar con fuerza el bolso no fuera que se lo arrebatasen de un tirón durante el trayecto.

11,00 de la mañana.

En la estación de metro de Sagrera, "El Comadreja", un cuarentón alto y fuerte, cubiertos los ojos con oscuras gafas de sol, subía decidido al vagón del metro que abandonaría después de apenas cinco minutos de trayecto dos estaciones más lejos, en la de S. Andrés. También tenía consulta en la misma clínica y con el mismo doctor, media hora más tarde, a las 11.30.

La consulta del Dr. Cullell se componía de su propio gabinete y una minúscula salita de espera con un aforo aproximado de ocho personas frente a su misma puerta. Un pequeño rellano, apenas de un metro cuadrado, separaba su consulta de la de su colega, formada por las mismas dos piezas pero cuya sala de espera se encontraba a esa hora completamente vacía por no pasar consulta allí aquel día.

Cuando "El Comadreja" llegó a la consulta se encontró con que la salita del Dr. Cullell estaba al completo de su aforo; cuatro parejas mixtas; sexagenarias todas. Renunciando a permanecer de pie por más tiempo cruzó el diminuto rellano que las separaba y se dirigió a la salita de espera contigua donde por estar completamente vacía halló facilmente asiento. El bolso de piel negra que yacía abandonado sobre el banco corrido de skay de la salita desierta no tenía nada de particular como no fuera el broche metálico abierto y unas asas por donde podía pasar muy bien el brazo del mismísimo Popeye; tal era su diámetro. Pretextando un calor que no existía, "El Comadreja" salió resuelto al rellano y a la vista de todos los pacientes del Dr. Cullell se desembarazó lentamente de su propia chaqueta, simulando con una mueca la larga espera que ya se le antojaba eterna. Regresó al poco a su salita y depositando cuidadosamente la chaqueta sobre el asiento de modo que ocultara el solitario bolso negro, decidió esperar sin tener aún resuelto del todo lo que debiera hacer a continuación.

Determinó entonces aguardar tranquilamente a que saliera de la consulta la pareja que se estaba visitando por si el bolso allí abandonado lo hubieran olvidado casualmente antes de que él hubiese llegado. No fue así. Alegres y sonrientes debido al diagnóstico supuestamente favorable facilitado por el doctor, atravesaron el rellanito felices y contentos enfilando el estrecho pasillo en dirección a la calle soleada.

Mientras en la salita de al lado, los pacientes continuaban porfiando en quién de ellos se encontraba peor de salud, "El Comadreja" aprovechaba la algarabía para salir al exterior con el bolso convenientemente cubierto por la chaqueta que colgaba del antebrazo. Una vez en el jardín se hizo rápidamente con los ochenta euros que contenía el monedero encontrado en su interior para, -volviendo a entrar como si nada por la puerta principal-, acercarse con suma cautela hasta la recepción con el bolso de señora bién a la vista y dirijirse con aparente preocupación a la telefonista para luego decirle:

-He encontrado este bolso fuera, sobre una jardinera, -al tiempo que lo depositaba sobre el alto mostrador-.

-Muchas gracias, caballero, -contestó la joven con una sonrisa apartando con la mano el micrófono del teléfono.

11,25 de la mañana

Ahora en la salita del Dr. Cullell sobraba sitio donde sentarse. "El Comadreja" lo hizo en silencio, esperando su turno cuando, de repente, un teléfono móvil, en el interior del gabinete del Dr., empezó a sonar con insistencia.

Desde el interior, una desagradable voz masculina preguntó:

-Siiiiii, ¿diga?

Inmediatamente después de oir el recado, la misma voz, dirijiéndose a su mujer, recriminó:

-Te has olvidado el bolso en el jardín-. Y abriendo con rapidez la puerta indico: -enseguida vuelvo-.

Tampoco el listo del marido recordaba que, como ocurriera con "El Comadreja", hasta que ellos encontraron sitio en la salita de espera del Dr. Cullell, previamente habían estado descansando en la contigua.

Ya de regreso, el marido volvió a entrar con el bolso negro abrochado para, después de unos minutos, salir de nuevo en compañía de su esposa, como solían hacerlo todos; atravesando primero el minúsculo rellanito entre las salas y enfilando luego el angosto pasillo del sótano hasta alcanzar definitivamente la calle.

11,30 de la mañana.

¿Fulanito de tal?, -inquirió amablemente el Dr. Cullell desde el interior a través de la puerta entreabierta-.

"El Comadreja" se puso inmediatamente en pié y en solo un par de zancadas estuvo dentro del gabinete cerrando con determinación la puerta tras de sí.


EPÍLOGO

Jamás su propietaria dispuso del suficiente valor para contarle a su marido que del monedero que llevaba en el interior del bolso el día del extravío, le habían robado ochenta euros.

Aquella cantidad de dinero, suponía el montante de lo que a lo largo de todo un mes conseguía sisarle al tacaño de su pareja en beneficio propio porque a su edad, esa modesta suma, resultaba para ella mucho más que imprescindible como para poder presumir ante cualquiera de la cierta estabilidad e independencia económica que su desagradable esposo le negaba desde que contrajeran matrimonio hacía ahora más de cuarenta años. Eso era precisamente lo que la traía verdaderamente enferma.

Así es la vida