P.D.
Procura que no te den "gato por liebre". Si el cerdo está aún vivo, solo tienes que mirarle a los ojos para comprobar si es o no japonés. ¡No lo olvides!
Contemplando esta fotografía con la tranquilidad que merece el recuerdo y desde la perspectiva que le otorga el tiempo, recapacito de nuevo sobre la conveniencia o no llevada a cabo por quienes hubieron de tomar una decisión tan drástica sobre la conversión de la costa de Martianez en el complejo urbanístico que dió como resultado las, para mí, cotrovertidas piscinas. No se yo si Cesar Manrique, desde esta misma perspectiva en el tiempo, hubiera aprobado un proyecto de estas características en detrimento de los numerosos bajíos por donde tantas veces transité a pleno sol porque en la noche, las móviles ánimas iluminadas, suspendidas en la oscuridad, solían deambular a su antojo sobre las rocas, provocando el pánico entre los que como yo, recien llegados, carecíamos totalmente de aquella otra cultura de costas que después de aprendida nos haría saber que tales fantasmas no eran otros sino los experimentados pulpeadores que, amparados en la oscuridad, en una mano la antorcha y armados de su potera en la otra, hacíanse con un riquísimo botín de tiernos cefalópodos que en los días posteriores serían presumiblemente consumidos por los paladares más genuinos del Puerto de la Cruz, incluido el mio.
Si he de ser franco, nunca supe su verdadero nombre aunque su popularidad estaba fuera de toda duda.
Los cambios de estaciones en Gerona, donde vivo, se suceden regularmente coincidiendo, como es natural, con el movimiento de traslación de la Tierra. Aquí he contrapuesto dos fotografías tomadas desde el mismo ángulo pero en distintas estaciónes del año que dan testimonio elocuente de lo extremado de las temperaturas en esta zona próxima a la Costa Brava. La foto inferior corresponde a las últimas nevadas caidas esta misma semana en cotas tan bajas del territorio catalán."Lo que el viento se llevó" fue una película que jamás pude acabar de ver. El motivo exacto de tal coincidencia ni siquiera me lo planteo. Seguramente no me parecía tan imprescindible como lo era llegar hasta final de El Quijote, por ejemplo. Lo cierto es que por una razón u otra no conseguí jamás ver el final aunque en honor a la verdad debo decir que me lo habrán contado mil y una veces.
Como ya intuís, algo parecido también me ocurrió de joven con el famoso libro de D. Miguel de Cervantes hasta que, ya de mayor, tomé la sabia decisión de aventurarme hasta la última página pero con "Lo que el viento se llevó", nunca pude, de verdad.
Pero hoy día, con la crisis que todos estamos padeciendo, resultaría casi imposible que un juramento como el emitido en la película por aquella Scarlette O'Hara con la melena al viento se hiciera realidad, ¿Recordais el Juramento?:
"Juro que jamás volveré a pasar hambre" o algo así.
Dadas las circunstancias, he llegado a pensar si no convendría bautizar a esta crisis como "LO QUE EL VIENTO NO SE LLEVÓ" en alusión al hambre que habremos de soportar todos a partir de ahora
¡ATENCIÓN, por favor!.
No se por qué razón tengo el CORREO desconfigurado y no puedo enviar mensajes aunque sí recibirlos. Ruego disculpen las molestias que les ocasiono con la avería. Si alguno cree que me niego a contestarle, se encuentra en un lamentable error.
GRACIAS POR VUESTRA PACICENCIA.
Con la entrada del año nuevo, las temperaturas en Cataluña descendieron del tal modo, que hemos tenido que recurrir a lo más abrigado de nuestra ropa de invierno para mitigar el frio reinante.En estos casos, las familias aprovechan la excepcionalidad ambiental para fotografiarse con un atuendo que en contadas ocasiones nos permitimos lucir. Tal es el caso
¿Que puedo decir de mi querido amigo Luis que no sea todo agradecimiento y parabienes hacia su persona por su desinteresada amistad, por nuestra mutua y larga convivencia en Barcelona, por su tolerancia, por su capacidad de trabajo, por nuestras noches en Zeleste, por los paseos en las Golondrinas (donde está tomada la foto), por su presencia en la Bodega de "El Carlos", por los actos en el Instituto del Teatro y las tertulias con sus actores y bailarines, por las comidas en el Retaurante Sopeta Uno , por los encuentros con su su primo Pepe Rodríguez (médico en el Hospital de S. Pablo) y por muchísimas otras actitudes suyas siempre positivas y optimistas, tanto en Canarias como en la Ciudad Condal.
Del Cadillac de José Carlos no conservo ninguna foto. Solo he encontrado esta en la que aparece el pintor con su "MORGAN" durante el transcurso de unos carnavales en el Puerto de la Cruz.
Yo observaba aquel firmamento que se desplazaba lentamente sobre mi cabeza sin llegar a creer que aquellos miles de puntos brillantes que ahora contemplaba correspondieran a la luz desprendida de las estrellas viajando hacia nosotros a gran velocidad. Mas bién me parecían diminutos orificios practicados en la gran bóveda celeste a través de los cuales se filtraba la intensa luz del otro lado; del lado que se supone debía estar la Gloria.
Esta curiosa impresión la arrastraba desde que, siendo muy niño, solía acudir por Navidad a la Clínica de San Juán de Dios en Vista Bella con la única ilusión puesta en presenciar el enorme y hermosísimo espectáculo que constituía el Belén que, como cada año, los hermanos construían exprofeso para complacencia de todos los niños de Tenerife. Cuando en el Belén anochecía, yo quedaba boquiabierto al contemplar, como me ocurría ahora, aquel firmamento cuajado de cientos de diminutas y rutilantes estrellitas parpadeando en la oscuridad. Lamentablamente, habiendo ya alcanzado los diez años de edad y en vista de que yo continuaba sin lograr salír de mi propio asombro ante tamaño milagro, un desalmado adulto de la Cuesta se atrevió a desvelarme el gran secreto mejor guardado de la orden. Me confesó sin el menor escrúpulo que los hermanos de S. Juán de Dios, con el propósito de conseguir aquella telúrica mágia y sorprender a los inocentes como yo, solian practicar una numerosa serie de agujeritos diseminados por toda la superficie de la bóveda celeste construida a tal fín y que merced a la gran iluminación ejecutada al otro lado del cielo, donde siempre supuse que debía encontrarse la Gloria, su nítido resplandor se filtraba impune a través de ellos, convertidos ya en falsas estrellas, ocasionandome entonces la misma sensación celestial como la que ahora me embargaba, mientras mi cabeza reposaba blandamente en el respaldo del Cadillac que, conducido por José Carlos, circulaba lentamente y en silencio en dirección a La Orotava a través de la oscura carretera del Botánico. Junto a mí viajaba Carmen quién, a medida que yo le iba confiando mis impresiones durante el trayecto, continuaba escudriñando, con la vista fija en el firmamento, las razones de tanto entusiasmo por mi parte.
Los faros barrían las sombras sobre el asfalto y el cielo, que corría en dirección contraria al Cadillac, fue perdiendo velocidad por momentos hasta detenerse completamente al tiempo que el propio gran automóvil. José Carlos giró entonces la cabeza y mirándonos por encima de la montura de sus gafas, con un mohín de asombro en su rostro, exclamó lo que ya Carmen y yo nos temíamos:
-Nos hemos quedado sin gasolina.
Habíamos rebasado ya Las Arenas y dejado atrás la conocida gasolinera. Nos encontrábamos detenidos en medio de la noche y en una estrecha y empinada carretera que conducía al Restaurante La Playita, cerca del cual se encontraba nuestro domicilio, una gran casa de campo alquilada, perteneciente a una rica familia de la alta burguesía de la Orotava y que compartíamos con Lelo Camacho y su esposa Nuria.
El Cadillac era más largo que el ancho de la empinada carretera con lo cual ni siquiera empujando podíamos haberle hecho cambiar de sentido tal y como hubiera sido nuestro deseo y orientarlo cuesta abajo para que, aunque fuera con su propia inercia y en punto muerto, haber podido alcanzar sin grandes dificultades la gasolinera de Las Arenas.
De la misma forma que José Carlos se ofreciera para llevarnos amablemente a casa a bordo de tan magnífico automóvil, se ofrecería asímismo a desplazarse a pie hasta la gasolinera en busca de combustible mientras Carmen y yo nos quedaríamos al cuidado del precioso Cadillac
Llegó el momento de las reflexiones y mi mujer y yo estuvimos completamente de acuerdo en que, en ese sentido, un Cadillac no se diferenciaba en absoluto de un 600. Ámbos necesitaban el mismo combustible para ponerse en marcha con la única salvedad de que habiéndose tratado de un vehículo más pequeño hubiéramos conseguido lo que con el Cadillac resultó imposible: orientarlo cuesta abajo
¿Para qué buscar la Gloria más allá de las estrellas si ya José Carlos nos había concedido el privilegio de viajar en una vieja Gloria de la automoción, en un Cadillac rosa y a azul de los años 50 como aquel que se había detenido por falta de combustible en una empinada carretera de la Orotava?.
Durante su ausencia, Carmen y yo especulamos sobre nuestro futuro, sobre su embarazo y nuestro primer hijo que resultaría ser una niña, Dácil. Coincidimos sobre la dicha de haber viajado, gracias a la generosidad de José Carlos, en un Cadillac automático y descapotable bajo un cielo oradado de agujeritos donde suponíamos que detrás se escondia la Gloria a la que creíamos tener también derecho , sobre todo en una noche tibia como aquella de primavera, en la que una suave brisa agitaba mansamente las enormes hojas de las plataneras, proyectando alargadas sombras móviles sobre la irregular superficie del camino mientras nosotros descansábamos esperando el regreso de José Carlos.
Casi una hora le llevó a José Carlos la ida y vuelta desde las Arenas pero finalmente regresó con un recipiente metálico repleto de gasolina con la que felizmente alimentó a su Cadillac bicolor, descapotable, de cuatro ruedas y automático para proseguir un viaje al que solo le restaban no más de cuatrocientos metros cuesta arriba.
A pesar de todo, Carmen y yo nunca olvidaremos aquella simpática anécdota nocturna a bordo de una Cadillac y cuyo auténtico protagonista no fue otro que el conocido pintor José Carlos quién, por intentar agradar como era siempre su deseo convertido ya en costumbre, resultó ser víctima de su propia desinteresada amabilidad al verse envuelto, por una falta de previsión por su parte, en este curioso incidente del que seguramente y a pesar del largo tiempo transcurrido no habrá conseguido nunca olvidar y que con toda probabilidad recordará con el mismo entusiamo con el que lo hacemos también nosotros ahora.
La razón por la que aquel día de aquel año tomé la decisión de captar esta instantánea aún no me la explico. Quizás aquel joven comodamente sentado en el banco despertara mi curiosidad por la forma tan relajada de permanecer atento a cuanto acontecía en su más inmediato entorno, la Plaza del Charco.
Julian, madrileño como José Carlos y gran amigo de este, también era pintor. Cultivaba el retrato al óleo primorosamente. Gran amante de la música y, en especial, del flamenco en cuya comunidad no solo era siempre bien recibido sino, además, aceptado.
Me he enterado del grave accidente sufrido por José Carlos y del que, según me confirman, se recupera lentamente pero bién. Desde Barcelona le deseo un pronto y total restablecimiento.
Debo ser de los pocos de mi generación cuya vida transcurre paralela y sin graves problemas a la evolución de la técnica de la informática porque desde que me he asomado a las ventanas de muchas pantallas de ordenador a través de mi Blog, de la galería Flickr, de Picasa, etc., solo los hijos de mis viejos amigos parecen ser los únicos en haber encontrado la forma de ponerse en contacto conmigo sin dificultad alguna. Nos retiramos bién temprano y bién temprano nos despertamos. Luego de cumplir su cometido y de tragarnos las uvas, sombreritos y matasuegras fueron abandonados a su suerte bajo la cama para irnos a dormir plácidamente.
No hubo necesidad de braguitas rojas ni la ayuda de la Biagra para que todo lo demás aconteciera según lo previsto y según lo previsto pensamos abordar este nuevo año que hemos bautizado como el 2009.
Los perros, inquietos, ladraron a la mañana de un nuevo año rescatando de la penumbra los sombreritos y matasuegras abandonados la noche anterior hasta convertirlos luego en numerosos trocitos de cartón de distintos colores a base de certeras dentelladas.
¿Malos augurios?. No, en absoluto. El perro siempre será fiel a su propio instinto y gorritos y matasuegras cada año dispondrán de unas vidas efímeras cuyo principal objetivo no es otro que el de pertenecer a un surtido cotillón con el único propósito de intentar molestar al máximo a los demás y a los perros en particular.
Yo llegué al Puerto sabiendo nadar lo justo. No quiero decir que me hubiera desplazado desde Santa Cruz a nado, no; es que apenas si sabía nadar cuando, recién llegado, conocí a José Antonio. Un año más tarde podía presumir de saber nadar decentemente gracias a lo que de él aprendí o, mejor dicho, a todo cuanto él me enseñó.
Cuando no en San Telmo, en las piscinas del Sr. Gilbert. En ambos lugares ejercía de lider de las aguas y era preferible, si se quería evitar una agustiosa "aguadura", aprender a nadar bién cuanto antes de la misma manera que lo hacía la mayoría.
Con cierto orgullo puedo hoy afirmar que TATO supo apiadarse del patito feo que yo significaba para un joven de su envergadura y experiencia en el mar.
Lamento tanto su fallecimiento como cualquiera de sus íntimos amigos y familiares. Me consuela, sin embargo, saber que aún conservo estas dos fotografías sobre su flamante motocicleta.
DESCANSE EN PAZ
Zoilo López, Barcelona, 30 de Diciembre de 2008
Falleció “Tato” Peláez
Tenía 60 años, era diabético.
José Antonio Peláez Estrella, popularmente conocido por “Tato” Peláez. Algunos, siguiendo a Gilberto Hernández Linares, “el Orejas”, le llamábamos “Búfalo”.
Era un buen tipo Peláez, un hombre noble, al que le apasionaban los coches y las motos. Jugó al fútbol en categorías de base y en aficionados y practicó judo. Durante muchos años trabajó en la empresa familiar, una de las primeras en el Puerto de la Cruz en el ramo de la alimentación.
También se aficionó al cine y era habitual que siguiera la cartelera para estar al tanto de los estrenos en Santa Cruz y La Orotava.
Era uno de los “fijos” en San Telmo, a donde llegaba en bañador al mediodía, para disfrutar de un par de horas, antes de volver a la sesión vespertina del trabajo. Allí enseñó a nadar a muchos jóvenes y también a lanzarse desde lugares altos. Peláez hacía las delicias de mucha gente, cuando subía a “La trinchera” o a “El camello” y hacia unos espectaculares saltos de ángel. También los practicó desde el risco de la ermita para caer cerca de “La cebada”.
Condujo uno de los “Austin Cooper 1000” que tan de moda estuvieron en la segunda mitad de los sesenta y primeros años de los setenta. Lo pintó de forma muy curiosa, muy deportiva, en dos o tres ocasiones.
También conducía un furgón que se accidentó en la carretera de Las Arenas en una madrugada de Viernes Santo. El y sus ocupantes se llevaron un susto de aúpa.
“Tato” Peláez formó parte de las reuniones nocturnas de la plaza del Charco, aquellas que en los setenta se prolongaban hasta el amanecer. En ocasiones, antes de irse, acompañaba a Gilberto Hernández y Alejo López hasta algún establecimiento de las localidades cercanas. Con ambos colaboró en el Festival Internacional de Aeronáutica que lleva el nombre de la ciudad.
Ya en los años setenta, seguidor habitual del C.D. Puerto Cruz, protagonizó otro leve accidente: grababan en super 8 un Puerto Cruz-Orotava en El Peñón desde una azotea próxima al campo. Peláez, que pesaba lo suyo, pisó una claraboya acristalada y milagrosamente apenas padeció un rasguño. Muy ufano, se levantó y dijo una frase para la historia:
-Yo, que he visto el partido a través del objetivo de la cámara…
Era generoso y desprendido con sus amigos. Superó las adversidades de la vida y aunque se alejó del Puerto por problemas de salud siempre estuvo atento a cualquier hecho que ocurriera.
Un buen tipo Peláez.
SALVADOR GARCIA LLANOS
Es de las pocas veces en que al parecer José Carlos no se fía de la valoración artística que del retrato hace la esposa del modelo.
Personalmente, el retrato me pareció genial pero el motivo de la foto es que absolutamente todos los personajes, incluido el del retrato, llevan gafas. Y la expresión del pintor, única.
Aquí podemos verle a bordo de su "Morgan" descapotable con el que, en numerosas ocasiones, se desplazaba hasta su peculiar "plató" en el Café de París donde por lo común ya le aguardaban sus clientes.
En otras ocasiones llegó a utilizar un precioso CADILLAC.
Esta niña que hoy se asoma a las páginas de mi Blog es hija de José Carlos "El pintor".
Es probable que a las nuevas generaciones no les diga nada el nombre de José Carlos pero este gran retratista, afincado a la sazón entre nosotros, contribuyó de manera eficaz a la proyección del nombre del Puerto de la Cruz más allá de nuestras estrechas fronteras utilizando como vehículo propio los numerosos retratos efectuados a otros tantos clientes y modelos que a menudo hubieron de guardar cola hasta obtener tamaño privilegio. Nadie mejor que él podría explicar en que consistió su peculiar manera de promocionar y promover actuaciones encaminadas a mantener ese espíritu tan elegante que, en su tiempo, caracterizó al Puerto.
Esa elegancia empezaba por él mismo y su entorno. Comodamente sentado en la terraza del Café de París, rodeado de cuanto precisa un buen retratista para ejercer su trabajo, incluído un intérprete, se entregaba por entero a su arte mientras en el interior del establecimiento otro no menos artísta, Leopoldo Ortí, aunque en distinta displina, nos deleitaba a lo largo de la noche con un interminable y "glamuroso" repertorio de conocidísimas y frescas melodias extraidas primorosamente del alma de su gran piano de cola hasta crear la magia, imposible de disociar, entre su propia maravillosa música y la no menos exquisita pintura de José Carlos.
Entre música, pintura, un excelente y profesional servicio que nos aprovisionaba, como en las películas, de algún que otro Dry Martini de tanto en tanto, dejábamos pasar el tiempo bajo un cielo completamente estrellado mientras los neones de la Avenida de Colón parpadeaban colores sobre el océano majestuoso.
Monaguillos en la Romería de la Orotava
Cuando Papá Noel visitó Canarias por primera vez, no podía creer lo que estaba presenciando. El Teide nevado y, sin embargo, las playas soleadas donde, sobre la tibia arena, tomaban el sol la mayoría de sus paisanos del Norte. El año de la invasión de Irak, tres conocidos jefes de estado coincidieron en la mentira más grande jamás contada para justificar una guerra que alcanzaría miles de muertos y heridos aparte de numerosos daños colaterales (menudo eufemismo)
Todos recordamos a BUSH, AZNAR Y BLAIR en aquella injustificable coincidencia. Sin embargo, siempre creí que tal coincidencia sobre las misteriosas armas de destrucción masiva ocultas en suelo iraquí llevaba consigo una intención mucho más lejana e interesada: el reparto a tres bandas de un posible botín de guerra traducido en determinadas prebendas y auspiciado por el gran bebedor cosaco pero cow-boy americano, Georges Bush.
Para la ocasión y coincidiendo con la Navidad de aquel primer año de guerra compuse una ilustración a lapiz donde los tres mandatarios, disfrazados de reyes magos, se repartían el gran pavo que representaba Bagdag
Hoy es Navidad. Como cada 25 de Diciempre me embarga, por estas fechas, una seria melancolía que, lo más probable, tenga su origen en mi larga ausencia de Canarias, tan alejado de la bonanza de los Alisios y de esa calma tibia que envuelve el ambiante cuanto más cerca del cotexto del Sur nos encontramos.
Por suerte, solo dura unos instantes. Es como una ráfaga que emerge de pronto del subconsciente para depositarse mansamente, un instante tan solo, en la precaria memoria de este espíritu agitado que hoy, precisamente, debe soportar estoicamente su ubicación inconrrecta en el espacio, entre las bajas temperaturas de otras frías latitudes que le son por completo ajenas y de las que tampoco, por el momento, puede prescindir.
Traigo aquí de nuevo a colación no solo la imagen que reclamó tantas veces mi atención sino además nuevas y sorprendentes informaciones aportadas por Salvador García Llanos que a buen seguro podrán sacar de dudas a más de uno que, como yo mismo, creyó ver en el religioso de la foto a un humilde fraile franciscano cuando en realidad se trata de un hermano de la orden de los agustinos y cuyo nombre responde, al parecer, al de Antidio Viñas. Se dice de este fraile que la dificultad que, según algunos, sufría en el habla se debía a que, supuestamente, su lengua habría sido cortada durante su estancia en Indochina o en algún otro pais remoto del continente asiático.
Las circunstancias de esta mutilación no las conozco pero en cualquier caso quizás fuera esta la razón, para mi desconocida entonces, de la inquietante sensación que su serena expresión me produjera siempre que le veía; hasta el punto de requerir toda mi atención cuando, casualmente, nos cruzábamos por cualquiera de las atestadas calles del Puerto.
Y para acabar de tejer esta tupida malla de información, Salvador García Llanos me asegura que el hermano agustino Antidio pudo haber recibido, durante un tiempo indeterminado, la desinteresada y loable hospitalidad del Sr. Agustín Armas.
Si como parece ser, esto fuera del todo cierto, rogaría al Sr. Agustín Armas que, valiéndose de su propia experiencia personal, tuviera a bien ampliar o corroborar la información que sobre el particular actualmente poseemos con el único propósito de dotar de absoluta y total veracidad al documento gráfico que de los personajes en cuestión obra en mi archivo fotográfico y que con mucho gusto estaría dispuesto a ofrecerle en cualquier momento si así lo deseara.
A propósito de los muchos símbolos franquistas que aún hoy perduran en bastantes ciudades del ámbito nacional, he de considerar de muy acertada la decisión tomada por el gobierno de Santander de retirar la estatua ecuestre de Franco que aún hoy permanecía ubicada frente a la fachada de su Ayuntamiento. Todavía guardo algunas fotos de la bella Santander tomadas en la única visita que efectué a la ciudad pero en aquel entonces no quise inmortalizar sobre la emulsión del negativo el triste recuerdo que para mi supone la funesta presencia del dictador en mi memoria.
He leido en el Blog de mi apreciada colega Carmen Coello que Tenerife se lleva la palma en cuanto a nomenclatura franquista se refiere en sus ciudades y en "MIRA QUE TE LO TENGO DICHO", Blog de Juan Cruz, se aludia, hace poco tiempo, a la conservación todavía en la isla de tales símbolos.
La foto elegida hoy de mi archivo, corresponde a la Plaza del Charco del Puerto de la Cruz durante las primeras elecciones democráticas. En ella, la extrema derecha aprovecha una de sus fachadas, la de la esquina con la calle Quintana, para ilustrarnos sobre valores éticos que, en su opinión, deberían prevalecer por encima de otras consideraciones democráticas.
Aparte de la placa que figura en la pared y que alude claramente al nombre del dictador, la siniestra sombra que se proyecta sobre la propaganda de Fuerza Nueva de una banderola española clavada sobre la PLAZA DEL CHARCO, componían los elementos imprescindibles para una foto al objeto de conseguir un fidedigno testimonio gráfico sobre la historia democrática y aún reciente del Puerto de la Cruz.
La romería de la Orotava daba mucho de sí cuando se trataba de fijar sobre la emulsión de la película personajes de las características del que aparece en la presente imagen. Personajes pintorescos, dispuestos a alegrarte un poco la vida sin recibir nada a cambio a no ser por la inesperada proyección que de ellos emitíamos al hacer públicas sus sonrientes fisonomías y con ellas regalarles amistosamente su gratuita popularidad.
Este que hoy se asoma a mi Blog, significó para mi un personaje simplemente anónimo pero dotado de una gran expresividad que, guardando la conveniente distancia, me recuerda en concreto a un gran cómico que durante años alegró también mi vida cuando su enorme estatura como actor aparecía sobre la gran pantalla haciendome reir aunque yo no estuviera dispuesto. Y ese no era otro que el gran e incomparable SIR TERRY THOMAS.
Al parecer, hay concenso sobre lo que se debate en la llamada CÁMARA ALTA del Parlamento que, en su día, fué el DINÁMICO, a pesar incluso de que a D. Luis Castañeda parezca preocuparle la moción planteada por la modesta oposición.
Por la postura, pudiera deducirse que tal oposición siempre que puede nos da la espalda pero no es este el caso. Es probable que D. Pepe Bosa ni siquiera constituya una auténtica oposición pues, en general, solia estar muy de acuerdo en los acertados juicios planteados por el Sr. Castañeda.
Así es que partiendo de estas dos últimas fotos, también rindo un sincero homenaje por su acertada disertación en el Blog de Bruno a la figura del Sr. Agustín Armas Hernández.
Advertir, por último, que no estoy seguro de que el apellido de Don Pepe esté escrito correctamente pero ya sabemos lo dificil que se hace para nosotros, los canarios, pronunciar una "zeta" y a mí siempre me llegó su patronímico con ese "seseo" tan caracterísitco de nuestro "deje" por lo que nunca supe con exactitud si BOSA se escribia con "s", con "ss" o, finalmente, con "z".
http://www.flickr.com/photos/zoilolobo/sets/72157609530514643/
A tenor del artículo publicado por el Sr. Agustín Armas Hernández y del que se hace eco el Sr. Bruno J. Álvarez Abreu en su propio Blog, coincido plenamente con la opinión que sobre el particular vierte en su interesante escrito y, precisamente por ello, me complazco en remitirle un documento gráfico que obra en mi poder y que corrobora eficazmente todo lo dicho sobre el Bar Dinámico y la influencia que sus tertulias tuvieron en el devenir de la también opinión pública general de la ciudadanía portuense.
Tal y como atestigua el Sr. Armas, podemos observar a Don Luis Castañeda y al Sr. D. Luis Delgado ocupando sus respectivos escaños en la CÁMARA ALTA; es decir, en el BAR DINÁMICO de la PLAZA del CHARCO del PUERTO DE LA CRUZ.
La dirección que figura mas abajo corresponde a un álbum de mi galería en Flickr que comprende fotografias exclusivamente tomadas en la Plaza del Charco y en la terraza del BAR DINÁMICO en la época a la que se refiere el cronista Sr. Agustín Armas
http://www.flickr.com/photos/zoilolobo/sets/72157609530514643/
En cuanto alguien coloca a estos dos antagonistas (El Bueno y el Malo) uno frente a otro, todo el mundo se pregunta inmediatamente donde estará entonces el tercero: El Feo.
Y es que a partir de aquella ocurrencia fílmica del director de cine italiano Sergio Leone no se conciben El Bueno y El Malo sin El Feo.
Alguien me decia hoy que si el personaje que lleva el sombreo es El Malo, como sería de feo El Feo.
Pues bién, reflexionando detenidamente sobre el asunto, llegué a la sabia conclusión (modestia aparte) de que no necesariamente el Feo tiene que serlo más que El Malo del sombrero.
Me explico: El Bueno lo es porque no es malo, independientemente de que sea guapo o feo. El Malo lo es porque no es bueno, independientemente, asimismo, de que sea guapo o feo. En consecuencia, El Feo debiera ser feo independientemente de ser bueno o malo pero en el caso de que aquí existiera esa posibilidad, el tercero, unicamente podría ser El Feo porque es menos bueno que El Bueno y menos malo que El Malo. Es decir, solo es El Feo y por esa sencilla razón no necesariamente se le exige que tiene que ser más feo que El Malo del sombrero.
En definitiva, lo ideal hubiera sido la participación de solo dos protagonistas. Tal y como los presento yo en el Blog:
EL GUAPO sería EL BUENO y EL FEO sería EL MALO porque en cuanto pongamos a EL FEO, este podría ser más o menos bueno que EL BUENO o más o menos malo que EL MALO y lo complicaría todo aún más.
Esta pequeña fantasía literaria no pretende en modo alguno ridiculizar a ninguno de los dos personajes de la presente fotografía. Aunque no ha sido esa mi intención, espero y deseo, en aras al respeto de la ironia socrática que tanto me apasiona, no haber incurrido en insulto alguno y menos aún haber herido la susceptibilidad de algún allegado a cualquiera de los actores protagonistas que han contribuido con su desinteresada presencia a esta sátira desenfadada de EL BUENO, EL FEO Y EL MALO.
Si paseas por Las Ramblas de Barcelona desde la Plaza de Cataluña en dirección al Puerto encontrarás, en un momento determinado, a la derecha, el mercado de San José o de La Boquería. Pues bién, justo enfrente, un modernísimo pasaje te lleva desde el paseo hasta la mitad de la calle Cardenal Casañas que comienza algo más abajo, frente al Gran Teatro del Liceo, y discurre en diagonal a las Ramblas hasta desembocar en la Plaza del Pino. A través de la solución arquitectónica contemporánea que conforma el curioso pasaje aparece el campanario estilo gótico de la Iglesia del Pino situada en la Plaza del mismo nombre.
Estos ejemplos gráficos pretenden ilustrar lo expuesto en la entrada anterior respecto a mi planteamiento sobre el valor gráfico y estético de la fotografía según sea esta utilizada en una vertiente puramente documental o como vehículo de expresión artística.
Ello no significa que el valor estético que se le conceda a cualquier foto no pueda llevar además, implícito, un determinado mensaje involuntario descubierto por el propio espectador.
Y viceversa, una imagen documental puede llevar también aparejada una emotiva carga estética voluntaria o involuntariamente elaborada por el propio artista,
No me gustaría ser solo recordado como el sentimental fotógrafo que recorre el futuro en sentido inverso para regodearse bajo el lema tan conocido de "todo tiempo pasado fue mejor". ¡Claro que no!.
La doble vertiente que aplico a la fotografía desde hace años viene condicionada por dos factores que yo considero fundamentales.
Uno: por el valor socio-antropológico que representa la imagen como ilustración de una época determinada convertida en documento a través de la fotografia y cuyo modelo puediera bien ser la muestra de mi propio archivo fotográfico en este Blog sobre acontecimientos acaecidos en décadas muy anteriores y concretas del Puerto de la Cruz.
Dos: por el empleo de la fotografía, aplicada como vehículo de expresión artística en toda su dimensión, independientemente de valores ilustrativos y connotaciones pedagógicas que puedan ir ligadas intrinsicamente a la propia temática del modelo elegido o atribuible, en todo caso, a la entera subjetividad del propio artista. A mi modo de ver, es esta otra vertiente la mucho menos conocida de las dos entre los más adeptos visitantes al ámbito de este Blog. Es por ello que quiero también dejar constancia del trabajo y preocupación de índole estética que no solo me obliga sino que además me mueve a intentar, a toda costa, descubrir nuevas y excitantes temáticas en el siempre conflictivo seno del ámbito urbano de ciudades tan complejas como puedan ser Barcelona, Madrid, Cuenca, Gerona, S. Sebastian. etc., etc.
Foto tomada en la Plaza del Charco (Puerto de la Cruz).
Hoy, casualmente, navegando por Internet en busca de una información que precisaba con relativa urgencia, tuve la agradable sorpresa de encontrar una reseña sobre un disco grabado en 1996 bajo el título de "Canarias sin distancia" y en cuya carátula aparecía la foto de Caco Senante.